lunes, 16 de abril de 2018

Historia 2


Hasta que llega un momento random y te das cuenta de que ya es el año 2018 y estás un 99% segura de que no ha pasado un solo día sin su recuerdo. No se puede olvidar. En general, las personas no se olvidan con tanta facilidad como aparenta la simple palabra “olvido”. Para mi caso, esa palabra es burda y no existe. Por ende, tampoco se puede aplicar a mi ecuación de vida + recuerdoX = vida + sentimientoY. No puedo olvidar. Tampoco me interesa pensar que eso es posible, porque ya pierdo mi tiempo y energías imaginando que va a desaparecer. Meses van; meses varios han pasado, y sigue ahí, intacto, como en la primera semana sin que supe de él, sin que me hablase absolutamente nada, como esa primera semana en que asumí y comprendí que había dejado de existir para él.
No obstante, como han pasado tantos meses de recuerdos, algunos más recurrentes que otros, también es probable que recuerde algo que estaba cubierto con una tela gruesa. La gruesa tela de las drogas y el alcohol, del carrete desenfrenado, de que sí existió una noche en la que bailé con él. Pero, para mí, esa vez fue mucho más que un baile. Esa vez, en cuanto logré recordarla, comprendí que ya estaba cayendo directamente al hoyo cuya premisa es “vas a sufrir cuando se acabe”.
Era un candente cumpleaños, en un acogedor departamento, donde bebíamos y consumíamos drogas con música de fondo y conversaciones varias. Qué sé yo. Era una semana de muchos cumpleaños, la verdad, pero ese estaba destinado a ser el mejor, tal vez porque era el último que se celebraría. Esa noche me convidaron M, la droga del amor (como le dicen de manera cursi, en lo cual me incluyo abiertamente: soy cursi). Algunas personas desaparecieron del espacio común del departamento, y fue bastante evidente cuando llevaban más de 5 minutos desaparecidos. Fue comprensible cuando les vimos regresar al comedor, con caras de esperar algo que no pegaba todavía. Yo pensaba "¿qué será? qué habrá tomado esta gente, MEU DEUS". Por esa razón, les miraba con desazón y algo de envidia porque se veían tan felices esperando eso que en algún momento debía llegar. Pero decidí unirme a la expectativa y aprovechar sus mentes drogadas para pasarla bien, para conocer, para comprender. Cuando finalmente empezaron a entrar en éxtasis, Camilo me miró con sus ojos BIEN abiertos y me dijo con complicidad "tomamos M, pero queda una sola dosis. ¿La quieres?". No sabía ni lo que era el M. Dije que sí, obviamente, sin darme un segundo para pensar nada. Me tomó de la mano y me llevó casi corriendo a la pieza, sacó un papel de cuaderno, lo abrió y me dijo que le pasara la lengua a los polvos que expuso ante mí. Sólo acaté.
Debería poder recordar el primer momento en el que consumí marihuana, tal y como recuerdo la primera vez que consumí san pedro, cocaína, salvia, M y LSD. Lo cierto que sí lo recuerdo, porque era una pendeja y tenía muchas ganas de probarla. Tanto así, que para un paseo del día del alumno que oranizó Pelayo en su casa de la laguna (qué casa más bacan), le compré un pito (a luca) a un compañero. No sabía los códigos de la marihuana. Intenté fumarlo sin guardar el humo y todo sola, sin convidar, en una esquina (Ñuño egoísta). Se acercó un compañero que era de los que más odiaba del curso, dándoselas de buena onda, y me dijo que tenía que convidar porque esa era la regla. Le dije que NO.
Toda mi vida me he considerado como una persona pasiva, que no actúa cuando tiene que hacerlo, que deja que todo pase sin hacer nada, sin importar cuán mal me esté sintiendo por algo. Siempre me he visto como alguien que se conforma con todo y dice que sí a todo. Pero, ahora que escribí lo anterior, ahora que recordaba y continué recordando un poco acerca de mis relaciones sociales, me veo como una persona a la que tampoco le importa decir que NO, cuando siente que tiene que hacerlo. Tal vez, si ese cretino no hubiese sido además un pérfido ejemplar de persona, le hubiese convidado. Pero él me caía como el ano, no me interesaba caerle bien, a pesar de que fuera el tipo más popular y algunas de mis compañeras se derritiesen por él. Existen muchas otras instancias en las que digo que no. Por lo tanto ¿seré pasiva? ¿Seré un intermedio, algo híbrido entre el conformismo exacto que, para existir, a veces necesita de esas negativas?
Lo que no puedo recordar, es si mi primer pito me voló. Me parece que no, ya que no volví a fumar hasta que entré a la universidad. El punto es que, en general, me gusta probar las drogas. No todas, pero curiosamente las que se han cruzado en mi camino, todas las he querido probar. Pienso en la idea de poder hablar acerca de algo con propiedad, con un conocimiento empírico. Quiero probar la ayahuasca, quiero probar el peyote, quiero probar el opio, quiero probar los hongos, el DMT, etc. Por eso, si alguien que conozco (y no se trate de una persona cretina) me ofrece o planificamos realizar una de esas drogas en conjunto, diría que sí. Era obvio que si Camilo o cualquiera del departamento me ofrecía M, diría que sí.
No sé si habrá sido antes del M, o después, pero en algún momento quedamos sentados uno junto a otro, como solía suceder en cualquier instancia random del carrete, y congeniamos como era la costumbre en esa época. Solo que, en otra escena del mismo acto, o como se diga, fuimos a la pieza que estaba ocupada solo por un sillón cama y una guitarra sobre su pedestal. Ahí estábamos solos, iluminados por la luz que venía de afuera, armando un pito juntos, como solíamos hacerlo. Yo molía y él armaba. Hablábamos de cualquier cosa. Faltaban filtros para concluir y yo me ofrecí para ir a buscarlo. Me caí sobre él cuando me intenté levantar y me dio mucha vergüenza, porque siempre me ponía estúpida en su presencia, tanto así que podía llegar a perder el equilibrio o la motricidad fina. Es más, siempre que intentaba hacer algo bien o incluso normal, no me funcionaba solo porque estaba su presencia cerca. Una vez, quería entrar el auto de mis papás de poto, como siempre, siemPRE, SIEMPRE lo he hecho (aunque había bebido un poco de tequila), y lo choqué contra uno de los fierros del estacionamiento que sostienen el cobertizo. Porque estaba él, porque quería impresionarle con mi súper habilidad de manejo, pero me salió mal, me salió como el pico, y me avergoncé, me sentí estúpida, como un payaso, y le dije "RAYÉ EL AUTO SOY UNA MIERDA". Él fue a mirar el rayón y me dijo "no fue nada, no te preocupes". Cuando miré el rayón, vi que no solamente era una raya, sino que se había literalmente extirpado una parte del auto. ¿Qué vió él, que dijo que no era nada? En otra ocasión, quería pasarle su pan con huevo de desayuno, y se me cayó a la alfombra que estaba llena de pelos de perras y gata. Le ofrecí mi pan porque ya me estaba sintiendo tonta y estúpida e inservible en su presencia, pero me dijo que no y se lo comió en dos mascadas. (Puedo seguir con esto). Otra vez, estaba mostrándole un vaso para tequila que había traído la Pina de Canadá, y se me cayó al suelo y se quebró. A mí no me pasan esas cosas... no tanto, no siempre al lado de la misma persona. No me caigo porque sí, no choco el auto entrádolo a mi casa, no boto panes ajenos, no boto vasos, no soplo toda la marihuana molida cuando me río, no se me olvida que alguien dejó cocinando choclo en la cocina, ni se me pierden los calcetines en casa ajena. Mucho menos me caigo cuando me levanto (o sea, qué clase de Ñuño es TAN estúpida EN SOBRIEDAD). Nunca alguien me ha puesto tan nerviosa, es algo que, hasta el momento, solo he sentido con él y únicamente hacia él y por él. Me dijo que no importaba, que no me preocupara, y se reía un poco de que me cayera y me sintiera tan culpable y terrible por caerme sobre él como un saco sin estabilidad. “No importa”.
Cuando volví, cumplida mi misión, terminamos el asunto y nos levantamos (esta vez no me caí). Cuando nos paramos, seguimos conversando cualquier cosa en esa misma pieza, completamente abstraídos del resto del universo que yacía celebrando el cumpleaños en el living comedor del departamento. Bla bla, bla bla bla. Bla. Mmbla. Mmble. Mmbli. Mmb.
Sonaba una música electrónica de fondo; un vídeo en youtube que era un mix de muchas canciones electrónicas pegadas, que duraba creo que 3 o 4 horas. Él lo había puesto, antes de que fueran a tomar M. El vídeo tenía un dibujo o fotografía de pésima calidad, representando a una persona en su estado zombie, pero literal. Le caía una "sangre" jugosa negra de la boca, y los dientes eran feos, teñidos por la sangre. La cara tenía la piel putrefacta mal hecha, todo estaba mal hecho, simplemente era fea y descuidada en su diseño. A un amigo y colega le daba tanta incomodidad que puso un cojín sobre la pantalla, en la esquina donde salía la cara, para no mirarla. Porque era la misma imagen, estática, durante todo el video, ya que el propósito final del mismo era escuchar, no mirar. La Pina en un momento, para molestarlo, le quitó el cojín a la tele. Tras unos minutos, el afectado se dió cuenta, alegó, se levantó por segunda vez de la silla de la cual no se había querido parar en toda la noche, y puso el cojín nuevamente sobre la cara. La Pina lo apuntaba y se reía, era esa misma Pina-bully que he visto haciendo maldades otras veces, yo sé que las Jimes también la conocen. 
Venía la música desde el living y, ay, parece que no te escuché bien. ¿Cómo, qué dijiste? Que bla bla bla. Ah, yo opino que bla bla. ¿Qué dijiste? Acércate, no te escucho.
Acércate. Acércate un poco más. Solo apoya tu oreja en mis labios y déjame susurrarte al oído lo que quiero decir. O, mejor, acércate y voltea tu cara. Voltea tu cara hacia mí y bésame. Nuestras caras se acercaban un poco más de lo normal, hasta que explotamos ante el descontrol del deseo. Nos deseábamos tanto, que comenzamos a besarnos y tocarnos como si fuese imposible que alguien fuera a vernos, como si estuviésemos solos en el departamento. No era una preocupación. Yo le abracé con una de mis piernas mientras él tocaba y apretaba mis nalgas. Yo pasaba mi mano por su espalda y le lamía el cuello y la boca. Entonces él dejó de besarme tanto y bajó el nivel de pasión, emitiendo además un sonido de “no hay que seguir haciendo esto”, mirando hacia la ventana. Pensé que algo pasaba, me di media vuelta y noté que la pareja inmortal de la cumpleañera nos había ido a buscar a la pieza, y cuando nos vio besándonos y tocándonos, se dio media vuelta, preso de pudor, y se largó de la pieza como intentando decir algo pero sin decir nada. Ya lo habíamos visto, era hora de volver y a unirnos al resto del cumpleaños.
La música se complementaba de una manera hermosa con la sensación del M. No podía evitar bailar y bailar y bailar lo que escuchaba, y había otras tres personas bailando. En esos bailoteos, me acerqué al que me ponía imbécil y bailamos. Bailamos largo rato, durante el cual surgían ciertos movimientos en los que nos acercábamos mucho, y yo le olía constantemente el cuello y le decía “qué rico tu olor, me encanta tu olor”. Él preguntaba “¿en serio te gusta?”. Me encanta, me encanta olerte, es exquisito. Respiraba con profundidad el aroma que salía de su cuello cuando se agachaba y podía llevar mi nariz hasta su yugular. Abrazaba su cabeza y frotábamos nuestras mejillas como si fuéramos un par de felinos compartiendo nuestros olores. Luego bailaba con Camilo y también olía su cuello, el perfume que traía era muy rico.
Bailamos. Bailamos largo rato, y le olí el cuello. Su cuello olía maravilloso, y tal vez hubiésemos querido besarnos más en la pista de baile, pero resultaba incómodo y pudoroso para el resto del universo presente, así es que frotar nuestras caras y cuerpos era lo único que podíamos hacer. La Pina y el Diego se habían ido, porque tenían sueño y no estaban drogados como nosotros.
Ya es de día, ¿nos vamos? Los dueños de casa ya se acostaron. Sí, vamos. ¿Me pasas a dejar? Aunque es tan cerca que podría irme a pie. No, yo te paso a dejar, nos vamos todos juntos. Ok, vamos.
Subimos al auto, Camilo y yo atrás, Jimena y conductor adelante. Ellos ya querían irse a sus casas, pero él manejaba a 10 kilómetros por hora. "¡¿Pero POR QUÉ vas tan LENTO?!", gritaba Camilo, meciendo con indignación una cerveza que llevaba en la mano, de la cual me convidaba y bebía como con rabia desesperada por irse en un auto a velocidad de babosa. “Va lento porque no quiere pasar a dejar a la Ñuño”, contestó Jimena. Nadie dijo nada. El conductor no pronunció palabra alguna, solo seguía manejando lo más lento que podía, hasta que, en menos de 3 minutos (que, en condiciones normales, queda a menos de un minuto de distancia en auto) estaba afuera de mi casa y, antes de bajarme, pregunté: “¿... y si me voy contigo?”. Él contestó el más animado “¡ya!” que jamás le escuché, presionó el pie sobre el acelerador y partió manejando a 120 km por hora, a las 8 de la mañana de un día domingo. Camilo y Jimena eran entonces felices, compartíamos la cerveza y celebrábamos ir en un auto (casi) normal. 
Era real que quería pasar la noche conmigo, pero ¿por qué no me dijo? ¿Por qué el silencio? Ya habíamos bailado juntos, nos habíamos besado, tocado y frotado, lo único que nos faltaba por hacer era follar rico. Así es que todos se pusieron felices, pasamos a dejar a la Jime y al Camilo, luego me cambié al puesto del copiloto, me senté mirando hacia él y le pregunté si podía oler su cuello. Me dijo que sí, y me puse a respirarle con deseo, tanto así que mi legua brotaba de entre mis labios y besaba y besaba y besaba su cuello. A él le daba cosquillas, pero le gustaba, hasta que me cansé un poco, porque era tan tarde que era temprano; apoyé mi cabeza en su hombro y dormí hasta que llegamos a su casa. Allá nos acostamos y follamos hasta que nos abrazamos y dormimos hasta las 3 de la tarde.
Tras haber tenido ese recuerdo, puedo decir con completa seguridad, que, al final de todo esto, estoy segura de que me encantó bailar contigo. No lo volveré a olvidar.

viernes, 6 de abril de 2018

MUSA. 2da edición.

Una vez empecé a hacer una entrada sobre la musa, y estaba tan mala que la dejé en borradores. Luego, un día que publiqué todos los borradores (porque me dio la locura), también se publicó esa y me da un poco de vergüenza porque vale 300 hectáreas de pico.
PERO
Anoche tuve un encuentro con mi rubicunda musa. Esta musa no es una inspiración, es un impulso que chorrea del contacto de mis manos con los lápices y un papel ad-hoc para dibujar. Cuando era más joven, podía dibujar en cualquier papel, tuviera cuadritos o no, pero ahora que estoy más mañosa -voy a culpar al paso del tiempo por ser así-, me preocupo un poco más por empezar un dibujo de "forma correcta". 
Anoche sabía que tenía ganas de fumar un poco y dibujar, no sabía qué exactamente, pero algo iba a salir. Desde que volví a dibujar hace unos años, que no hago temas en específico, solo dejo que mis dedos vomiten junto al lápiz, lo que sea que tengan que vomitar. Me ha pasado que gente X me ha visto dibujando algo "raro" o "deforme", y exclaman "qué weá", como si se tratase de una aberración. Antes odiaba dibujar en público, precisamente porque la gente viene y empieza a preguntar porquerías como "eso es tal cosa? qué está haciendo? qué estás dibujando?". NO SÉ CTM NO SÉEEE, sólo quiero dejar en el papel lo que me dicta el alma, no precisamente una razón falsa y esforzada de dibujo. No estoy buscando comunicarme contigo, espectador, estoy hablando conmigo misma.
En fin. Estaba la hoja en blanco, suavecita, limpia, lista para morir bajo el toque de mis indecisas manos. Sé que a veces es mejor componer el dibujo con una "vista previa" mental, para no dejar tanto la zorra en la hoja, borrando y borrando y borrando, pero esta vez estuve dispuesta a borrar todo lo que tuviera que borrar. Me dije "¿quiero usar tinta o portaminas?". Elegí lo segundo, y hoy amanecí sabiendo que cuando termine la hoja completa, tendré que repasar con un set de grafitos, para que quede cool. Porque en portaminas es "el borrador". También asumí que la luz estaba horrible y no me importaba. Decidí no perseguir algún tipo de perfección imposible en el dibujo, y solo atenerme a que representase lo que yo quería que fuera. Nada más. 
Puse un álbum de Perturbator que me ha tenido pegada esta semana. Realmente no he podido salir de la música electrónica hace harto rato, porque encuentro un artista, le escucho todos los álbumes, pegándome en unos más que en otros, y cuando estoy escuchando otra cosa, es un nuevo artista del mismo estilo, con nuevas canciones del mismo estilo, con nuevos álbumes DEL MISMO ESTILO, asíq ue estoy en un espiral de electrónica y no he querido salir de ahí. Porque me inspira esta música, me gustan los cuentos cyber-algo que cuentan, los autos, los droides, etc.
Empecé a dibujar y ya sabía que venía ella, porque ya es bien común que me pase. Tomo el lápiz, hace contacto con la hoja, y paulatinamente la musa va tomando posesión de mí. Debo admitir que, independiente del nombre del artista que estaba escuchando, mi musa me perturba bastante. Me perturba en un nivel que, hasta hace un tiempo, me hacía sentir mal por dibujarla. No aceptaba que saliera de mí, me daba rabia, asco, me sentía patética, me odiaba porque odiaba a mi musa y no quería tener una musa, nunca me he sentido cómoda con las ideas demasiado repetidas. Pero tampoco estaba bien luchar contra mí, menos cuando estaba dibujando. 
Recuerdo la primera vez que salió mi musa. Fue el año pasado, habrá sido por esta época, tal vez a mediados o fines de marzo, porque estaba en el segundo piso escuchando música y chateando con mi familia, que estaba dividida entre europa, américa del norte, y un pendejo flaite asqueroso que era el ex de mi hna -y ella estaba en su casa-. Me acuerdo que estaba dibujando con tinta esa vez, y me dije "quiero dibujar un rabino". Y cuando estaba muy feliz haciendo este rabino, me di cuenta de que no era un rabino, que estaba dibujando otra persona, y me dio risa que simplemente hubiese salido para cagar el dibujo. Eventualmente la hoja completa dejó de tener un sentido judío y bueno, por ahí está la primera musa, tal vez algún día lo publique, aunque moriría de vergüenza -quiero volver a este punto. Cuando caché que ya no estaba dibujando un rabino, envié una foto a la Javis para mostrarle lo que estaba pasando entre la hoja y yo, y también le dio risa, me dijo que lo encontraba genial.
Claro, en ese tiempo era gracioso.
Entonces salieron como 3 o 4 musas más, bien compuestas, eran dibujos terminados y firmados. No me provocaban resquemor ni me molestaban, solo existían, pero después la musa empezó a perturbarme porque me hacía daño. Entonces volví a alejarme del dibujo. Me empecé a esforzar más por dibujar cualquier otra cosa que no fuera humana, cualquier estupidez mental, y eso hice cuando iba al ENTRETENIDO curso de programación. Dibujaba y mi compañero de mesa me decía eso que pelaba antes "qué chucha. ¿Eso es blablabla?". Yo quería abofetearle con amor y pedirle que se guardase sus comentarios para cuando estuviese dispuesta a exponer los dibujos y por ende no me molestase escuchar su opinión, pero en ese instante era desagradable que una cara observase por encima de algo que, para mí, es personal.
Sí, los dibujos son personales. Es la forma en que percibo una parte de este mundo, es cómo converso conmigo y con lo que me pasa. Si te he dibujado y no te parece justo lo que hice, no te sientas mal, porque es solo una pequeña representación de lo que siento acerca de ti. Y eso es, a su vez, una parte de un gigante espectro de sentimientos que me provoca una persona. Si te hago con una expresión de maldad o lo que sea, es porque en ese momento salió de esa forma, no porque piense que SIEMPRE eres así. En fin. ¿Qué decía? Ah, la musa.
Sí, entonces me alejé del dibujo, especialmente formas humanas, porque casi siempre salía la musa y me sentía podrida por dentro. La putrefacción de no haber elegido que fuera ella, ya que ella llegó como un rayo, y en el momento de su llegada no me molestaba, pero sí me sentía extraña. Me parecía que le estaba entregando atribuciones que no merecía, pero a su vez tampoco tenía que darle importancia ni significado a la musa, porque era un asunto entre ella y yo, y nadie más. Lo más importante, era protegerla de miradas ajenas. Lo más importante, PARA SIEMPRE, es que la musa NO TENGA PÚBLICO -quiero volver sobre este punto.
Tras varios meses sin desear dibujar nada por miedo a la musa, resulta que me olvidé de su existencia. Así que, un día, tomé nuevamente el block y me puse a rayar. Rayé mucho, mucho, mucho, estaba la hoja casi completa, la había dado vueltas y vueltas haciendo formas y tonteras que nada tienen que ver con lo otro, salvo la conexión nefasta entre una línea que es un pene y es un ojo a la vez, o una boca y una vagina, o un instrumento y piel, qué sé yo. Estaba haciendo una Princess Carolyn con 6 tetas en vez de 2, y cuando pasé a lo que venía sobre ella, apareció mi musa, de espaldas y desnuda. UGH, me dije. 
UUUUGHHH, ¿POR QUÉ! RAYOS.
La miré un segundo y pensé "qué buen culo, por la chucha". No quería borrarla, porque me gustaba verla. Ya no me estaba causando desgracia interna; la aceptaba nuevamente, a razón de que viene sin que la llame nadie. Y que sea vea bien, of course.
En ese momento tomé una pequeña decisión. Me dije "a ver, estos son simples dibujos tontos, ¿no? Entonces, ¿por qué le doy tanta importancia a un simple y tonto dibujo? No es como que vaya a tomar vida y me ahorque, ¿cierto?". Cierto. No me va a ahorcar. Pero, en cierta forma, lo hace -quiero volver sobre este punto.
La Pina vio a la musa en ese dibujo, y exclamó algo. La encontró sola, yo no le dije nada -qué pena que se note. Y rápidamente le expuse "mira, es que me sale sola, no hay nada qué hacer. No pienso en querer dibujarla, solo aparece, así que pico". Significa, en buenas palabras, que estoy dispuesta a dejarme llevar por el dibujo, aunque entre en juego mi reputación con respecto a mí misma. Cómo me veo yo, de fuera, si es que veo eso. Qué opino. ¿Qué opinaban quienes hacían su arte cuando les llegaba una musa? ¿Qué pensaban las musas cuando se veían? ¿Les da lata? ¿Les da paja? ¿Les da vergüenza? ¿Se sienten acosadas? Siempre pienso que es algo malo.
Volviendo a lo de anoche, estaba escuchando Perturbator y salió la musa, de a poco, en una posición extraña. Sabía que su cuerpo iba a estar en una posición extraña, y quería hacerle ropa, pero cuando ya estaba terminando la forma completa de su cuerpo, miré lo que estaba quedando y pensé "mi musa está demasiado mina". Desnuda y todo: era hermosa. Me da vergüenza, porque yo la dibujé, pero creo que existe un lapso en el que, francamente, se dibujó sola. ¿Cómo podía encontrar mijita rica a la musa? Entendiendo que es un dibujo y que es deforme porque no soy buena dibujante, etc, lo cierto es que estaba contenta con el resultado que tomó su cuerpo. Llegó el momento de decirme "le pongo ropa? sombreo la zona genital para que no tenga?". No. ¿Por qué debería vestirla, si me apareció desnuda? Otras veces había salido con ropa, y no me cuestionaba nada, ¿por qué ahora me estaba cuestionando su desnudez? 
Me encontré charcha, me encontré idiota y compungida, ¿a raíz de qué? ¿De un falso espectador? Nadie me está mirando. Y nadie va a ver los dibujos, a menos que yo decida mostrarlos, o me muera y los vean. Y ojalá los vean cuando me muera. Si los botan sin mirarlos, les voy a penar con todo el dolor que mi alma pueda contener.
La musa y yo tenemos una relación perturbada por la gracia que tiene, y el dolor que le causa a mi alma el tener que verla. Verla por algo que pareciera ser decisión mía, pero que no se siente como tal. Anoche no me dolió, al menos. Es más, disfruté su visita, disfruté su cuerpo y tal vez hoy continúe el dibujo. Me está gustando lo que estamos creado, me estoy sintiendo satisfecha de tener esos momentos en los que acepto mis propias perturbaciones. Se me asemeja a esos rituales personales para cerrar ciclos, como sería el enviarle un mensaje a alguien de hace 10 años atrás, contándole algo que nunca le quisiste decir, por las razones que fueran que te lo impidieron en el momento. Si el mensaje te ayuda, te hace sentir mejor, y no daña a la otra persona o tal vez solo se perturbe un poco, ¿dónde está el maltrato? Yo no veo ninguno. El alma sana de formas misteriosas. Anoche entendí a la musa no precisamente como una ayuda para sanar nada, porque no hay nada que sanar, sino como un empuje o inspiración para conectarme con mi creatividad. Mi musa no existe más que en mi cabeza, pero tiene la forma de alguien que conocí. Por eso me da vergüenza. Es decir, me gusta, me encanta que traiga el dibujo de regreso a mi vida, pero me CARRRRRRRGA que se vea de cierta forma.
Es hora de volver a esos puntos.
Me da vergüenza tener dibujos que claramente parezcan basados o inspirados en alguien que -podría decirse- existe. Me da infinita vergüenza que se interpretase como que tengo una obsesión enfermiza hacia esa persona, que estoy loca -aunque ya todes quienes me conocen y me aceptan, saben que estoy loca-, porque no me gusta esa interpretación. Me imagino un mundo en el que yo sea considerada como un artista. Geesha. Entonces, ¿sería distinto? 
Veo a la musa como arte. Mi arte. Lo lamento por ella, lo lamento de veras, porque sé que ni ella ni yo pedimos que existiera, pero vino a mí y ¿qué voy a hacer? No puedo negarme a ella. No tengo la fuerza ni la necesidad de ocultarla ni negarla, ¿para qué? ¿A pito de qué? ¿De que gente piense que estoy loca? Ya es tarde para eso. Solo podrían pensar que estoy MÁS loca. ¿Y?
¿Por qué no puedo estar tranquila con el hecho de que mis dibujos puedan ser arte? Me estoy empezando a abrumar ahora, estoy empezando a sentir una ansiedad incómoda con lo que escribo. Es arte y punto. Lo siento, me da vergüenza pensar en mí como una persona artista o ligada a las artes, pero, CUANDO DIBUJO, estoy haciéndolo. ¿POR QUÉ DEBIERA SENTIRME MAL POR ALGO QUE ME ENCANTA HACER?
CSM TENGO DEMASIADA ANSIEDAD.
Ahí está el segundo punto. Está en sentirme ahorcada por algo que amo. La musa no sale de la hoja a dañarme, pero me daña porque no la puedo exhibir, porque me da vergüenza. No me da vergüenza por mi, me da vergüenza por ella, porque la vieran personas que la conocen y le molestasen. Entonces la musa, que me permite conectarme con mi arte, a la vez me encierra. Yo quisiera poder mostrar los dibujos sin miedo a nada, precisamente porque ya acordé ante el congreso de Ñuño, que estamos haciendo arte y no tiene nada de malo querer compartir mi arte con otras personas, sobretodo a gente que estimo mucho y quisiera que conocieran una parte de mí que nadie realmente conoce. Me da caleta de pena pensar que me oculto, en parte porque creo que a nadie le importan mis dibujos -que a mí me importan caleta, por eso los guardo todos, incluso tengo guardados los que me hizo la toña cuando guagua, y como 100000 que me ha hecho la pina, y otros de pelayo, la ortiga, la bobina, todos están ahí.-, en parte porque me da vergüenza que vean a la musa, que es lo que ha estado saliendo de mí últimamente. 
(Al respecto de eso, quiero contar algo que me dolió. Hace varios años hice un dibujo de unos trolls en un árbol, que pinté con mucha dedicación -y algunos errores de noob. Pensé que se lo había regalado a alguien que lo iba a apreciar. Me pidió las medidas del dibujo para hacerle un marco, y me dijo que lo tenía y todo, así que se lo pasé. Luego, en su casa, vi que, efectivamente, estaba enmarcado, pero el marco era mucho más chico que el dibujo y había tenido que doblarlo o cortarlo  para meterlo en esa mierda pequeña QUE NO LE HACÍA JUSTICIA. Mira, yo sé que el dibujo tal vez no era la gran weá, pero para mí lo era. No es fácil pintar una hoja grande con lápices de colores. No es una weá digital que con una herramienta pup pup pup te pinta todo de una y luego sombreas Y CAGÁS Y ADEMÁS LO COPIAS Y ES EXACTAMENTE EL MISMO ARCHIVO. ERA HECHO A MANO. ÚNICO EN EL MUNDO. Y LO ARRUINASTE. ESA WEÁ ME DOLIÓ Y NUNCA TE DIJE, NUNCA TE LO DIJE porque aceptaba que a nadie le importase lo que hago. Creo que es obvio que no te diste cuenta. En fin, esa weá me dolió más que la chucha. Debí haberme querido más, debí haber sacado el dibujo y llevármelo, debí haberlo cuidado de que estuviese donde se le respetase).
Entonces la musa me abre y me reprime a la vez. Me da vergüenza por ella, más que por mí. Me entrega la alegría de desconectar a la ñuño del mundo, para conectarnos con el arte y olvidarlo todo por esas horas, y a la vez me mantiene encerrada en una claustrofobia de no poder compartir con nadie lo que sale de esa desconexión. La musa no puede tener público porque no quiero que la reconozcan. Pero, además de lo anterior, lo que menos quiero en el mundo, es que se viera ella misma y se sienta mal. No sé por qué soy así, pero lo que menos quiero es que se sienta mal. Me odiaría si se viera y se odiara. Me odiaría si se viera y sintiera vergüenza. Me odiaría si se viera y quisiera romper el dibujo. Me odiaría por siempre si la musa se odiara a ella misma.
Lo que busco en este período de mi vida, es extender mis periodos de felicidad el mayor tiempo posible, ojalá hasta el infinito y más allá. Mostrar mis dibujos tiene demasiados riesgos, mucha probabilidad de que eventualmente me odie y deje de ser feliz. Por eso, no voy a mostrarlos todavía.
Tal vez, de aquí a 10 años, exponga mis dibujos y la musa aparecerá como un período de mi arte. Son pocas las personas que la reconocerán, y creo que de aquí a 10 años, si se viera, no podría hacerle ningún daño.
Este es el fin de la nueva entrada de temática MUSA. La anterior está en  https://gnugno.blogspot.cl/2017/08/este-ano-por-primera-vez-en-mi-vida-y.html

martes, 3 de abril de 2018

Solo una persona ha leído esto.

Te voy a contar una historia.
Estaba esta niña que creció en el bosque, alejada del mundo humano que era remplazado por conejos, perros y pájaros . Una vez vio un perro con un gato muerto en su boca. Los conejos en ocasiones botaban sangre de sus extremidades porque es bastante común sufrir heridas en el bosque. Ellos eran los vecinos de la niña. Así salía a vivir su vida todas las tardes que podía, y las vacaciones era su momento favorito porque no tenía horario y sus salvajes vecinos le enseñaban todos los días algo; que los caballos, que las vacas, que los conejos, que las ranas, que las libélulas, que los riachuelos, que el barro, que los cadáveres de esos mismos vecinos... había de todo en ese barrio libre.
Pero a veces había que vivir con los humanos. Y en esa vida humana todo estaba mal. El comportamiento de supervivencia no era valorado por nadie; en este lugar había que tratarse mal para demostrar amor. Y, ¿qué era el amor sin supervivencia? Era odio. El amor, que significaba apoyo y siempre salir adelante ante todo, poner pecho ante la adversidad y superar todo obstáculo que se presentase, de pronto se convertía en destrucción.
"No lo haces bien"; "no me importa tu herida"; "así no se dice"; "así no son las niñas".
Los resultados podían ser positivos, pero el fondo estaba mal y ello reconfiguraba el fin: TODO estaba mal. Era necesario indicar todo lo malo para apreciar lo bueno.
¿Por qué la vida es así en este lugar? Afuera los conejos y los caballos y las vacas y las ranas viven lo necesario y no se hacen mierda para demostrar nada. Solo reciben y dan; dan y reciben.
Con el tiempo la niña tuvo que aprender de su hogar roto que el cariño se demostraba a través del odio. Siempre quiso compartir, y descubrió que se aprovechaban. Siempre quiso ser honesta, y descubrió que de aprovechaban. Siempre quiso sobrevivir, y descubrió que no la dejaban. Porque su forma de ver la vida no estaba bien. No se acomodaba al dulce y tierno hogar de la destrucción.
Con el tiempo asimismo comprendió que debería vivir así toda su vida. Y no sólo eso: aprendería a reproducir esas conductas desastrosas que en su momento cuestionó. Su alma se quebró y a sus 27 años, acostada, tras sufrir el tormento de que su propia familia le aislase por pensar distinto, decidió contarle a alguien importante un trozo de su historia... para que no se perdiera, aunque no la leyera. ¿Qué importaba? Daba igual, ya le habían insultado lo suficiente. Sólo esperaba de alguna forma enseñarle a alguien que muchas veces no somos lo que queremos; somos el resultado de una interminable tortura con la cual no necesariamente estamos de acuerdo. Y mientras estemos conscientes de ello, tendremos la esperanza de volver, de cambiar, de retornar a ese punto en el que la vida era simple y feliz. Un punto que para algunas personas parece sacado de ciencia ficción. Pero, como bien se ha dicho, la realidad supera la ficción.

jueves, 29 de marzo de 2018

La sentí como una joya

Quisiera poder escribir en el pc y no en el celular, porque acá es más difícil. Hace un frío de mierda, de ese que cala los huesos y sientes que se te enfría la médula. Dolor. Dolor, hasta que se duermen los nervios; entonces se va. Desaparece. Creíste que habías quitado el zapato de tu pie como si nada hasta que miraste bien y definitivamente tu pierna se acababa sin un final de pie. Estaba dentro del zapato y ni cuenta te ibas a dar cuando se salió. No es tu culpa, querida, mira que es normal no sentir nada. Y se agradece pasar por alto el dolor físico, no crees?
Acaso prefieres eso al dolor psicológico?
Déjame contarte algo:
Un conejo comía tréboles de tu patio todas las noches. Al amanecer se largaba a buscar paja para su madriguera. Un día la Bianca agarró ese conejo con su hocico, pero con tu grito ella soltó su mandíbula y el conejo corrió a esconderse en la base de una zarza mora. Le seguiste, ¿recuerdas? Querías saber si estaba con vida. Querías saber si tenía una herida muy profunda.
Tus brazos se pincharon y llenaron de heridas intentando quitar la zarza mora para llegar hasta el conejo. Finalmente lo lograste, perseveraste y le llevaste en brazos a tu casa. Le dijiste a tu mamá que le tendrías hasta que sanara. Le metiste en una jaula que antes era de hamsters y observaste.
Le pusiste agua y zanahoria en 2 potes distintos.
"No va a comer", decía tu mamá. "No sabe vivir en cautiverio ", decía cada vez que pasaba por la cocina y veía la jaula.
Una pequeña jaula donde el conejo respiraba y no se movía. Ni siquiera podía dormir. Le había secuestrado una persona mediana que le miraba su herida.
¿La recuerdas, la herida? ¿Recuerdas ese pedazo de piel que le faltaba entre su muslo y su abdomen? ¿Recuerdas el asomo de sus músculos todavía con vida? Era un tejido brillante y carmesí, como la carne que cocinaba la María. Pero este tejido respiraba y algo en ti sentía una inmensa atracción por tocarlo. Qué ibas a saber que había que coser la herida. Qué ibas a saber de no interrumpir la naturaleza. Creíste que salvarías la vida del conejo. Al día siguiente estaba muerto. Muerto y helado, ¿recuerdas?
Fallaste esa vez y te pregunto: ¿hubiera preferido el conejo sentir todo eso? Si hubiese podido elegir, ¿se moría sintiéndose secuestrado, o intentando llegar por sus medios a su madriguera?
¿Ah?
Claro que el conejo hubiera preferido lo segundo. Y no sentir nada. Nada de lo que sintió en la tortura de esa jaula en tu cocina, sobre esas incómodas barras metálicas con un diario debajo, una comida desconocida, paredes a medias que permitían la intrusión de dedos curiosos de ti, la secuestradora. La que no le dejó morir en libertad.

No voy a optar por ningún tipo de sentimiento. Ni físico, ni psicológico, ni emocional. Enfriaré músculos, cerebro y vísceras para guardarles en una caja de contención, un búnker de sentir. Me alejaré de todo lo que me haga sentir algo. Dejaré de lado la vida como la recuerdo.
Recuerdo bien al conejo. Y también recuerdo ese cadáver de conejo que flotaba en un estanque que se formó por esas pocas largas e intensas lluvias de la región. Tenía el ojo blanco como esos zombies. Lo iba a visitar todos los días... cuando podía, en realidad, esperando notar algún cambio en su descomposición. Mi meta era llegar por su esqueleto y armarlo en mi pieza.
Siempre buscaba huesos por todas partes. Siempre era una celebración y un triunfo encontrar un cráneo. Cuando mi papá llegaba con uno, era la sorpresa más hermosa.
Recuerdo la herida. Recuerdo su expresión aterrada. Recuerdo haber pensado que viviría, que hacía lo correcto.
Qué soberbia es la humanidad. Qué poca humildad. Incluso en lo que pienso eran mis buenos actos, se esconde un inmenso trasfondo de absoluta oscuridad. No soy capaz de ver más allá de mis espaldas. No sé qué hay en ese lugar.

martes, 27 de marzo de 2018

Entre lo difícil (e interesante) de conocer gente por internet, está el ser capaces de modificar nuestro lenguaje, con tal de comprender qué mierda está queriendo decir, con falta de comas, falta de tiles, faltas de ortografía, faltas de punto seguido y final. Ahora estaba leyendo un mensaje de este chiquille, que me habla y me habla, y yo le contesto bobadas porque tampoco me molesta que me hable. Pero, para poder contestarle bobadas y descubrir qué estupidez replicará esta vez, primero tengo que entender el mensaje. 
No me cuesta tanto leer a los millenials, porque me los imagino hablando como millenials para comprender lo que quiso decir con (copiado textualmente): 
Ojalá o sino lanzó el PC por la ventana me tiene chato esta Wea mi viejo PC con cuál jugaba se le quemo la placa madre :(
El garabato, la acción de tirar el pc por la ventana, y el emoji final, me entregan pistas para imaginarle "tirando una chuchá", pero no de esas que terminan con el ceño fruncido. De todas formas, es una conversación que no tiene nada fuera de lo común. Lo que capta mi atención, es que yo le contesto con preguntas cerradas, sin entregar nada acerca de mí. Y le hago pensar que empatizo con él, ya que le dejo continuar hablando hasta el fin del mundo. Pero esta persona, que es muy millenial, está siempre entregando información sobre su vida. Se limita a quedarse en ese punto de confort, que es su vida, para no tener que pensar en alguna otra vida que no sea la suya propia. Es decir, es un egocéntrico descomunal. Y para nada interesante. 
Supuestamente, este ser pretende incluírme en asuntos. Me invita a salir, me quiere conseguir una bici para pasear, quiere jugar online. Nada de lo anterior se ha concretado, y posiblemente nunca se concretará. Eventualmente aprenderá que soy amable pero no estoy interesada en juntarme con alguien para escucharle hablar nimiedades personales todo el día. No te conozco, ¿cómo habré de comprenderte? No sé si tenemos un humor parecido, no sé si nos interesan asuntos similares, que podamos compartir, por NINGÚN MOTIVO querría garchar con esa persona, así que... qué. Encuentro que su personaje de "engrupir por internet a la hermana de la x" es demasiado esforzado. Pero aún no he desechado totalmente al individuo. Me falta el filtro que hallé para él. Entonces sabré si encontré un amigo, o alejé un jote.

lunes, 26 de marzo de 2018

Mojo rising

Amanecí borracha de tanto soñar. Literalmente borracha, con sed, sin hambre, mareada, con dolores corporales extendidos desde mis nalgas hasta mi garganta (eso podría ser sensual), y tarde. No podría decir que amanecí, porque me desperté en la tarde, de modo que ATARDECÍ aletargada, cansada, pero feliz porque tuve demasiados sueños absurdos. Eran de esos sueños en los que me incomodo pero estoy tan consciente de su irrealidad, que me da lo mismo, y termino sonriéndome ante las eventualidades de mi subconsciente.
Admito que a veces me enojo con mi subconsciente, porque me muestra situaciones que luego podrían llegar a confundir mi realidad, mi mundo consciente, y me mantiene pegada en una línea de tiempo de la cual quiero salirme hace bastante rato. Pero, bueno, mientras no pueda pegarme el salto, seguiré acá igual que siempre.
Otra advertencia, es que en mis sueños se compromete a gente que ni siquiera conozco, a veces de formas peyorativas, pero esto no tiene nada que ver con mi consciencia y todo parecido a la realidad es mera coincidencia. 
La Pina estaba celebrando algo, algo importante. Creo que era su cumpleaños, porque se sentía de esa forma. Yo andaba en piyama arreglando cosas de la casa. La fiesta no se celebraría en Los Cedros, era en otro lugar, en una casa nocturna con escaleras para bajar a un patio la raja, un quincho hermoso con parrillada y gigantes baldes de hielo para enfriar el copete. No conozco la casa de coliumo de la Jime, pero creo que ese era el lugar, o tal vez la casa de (¿dichato? ¿cocholgüe?) del Inti. Sea como fuera, había que ir "temprano" a dejar el copete y la carne, y yo estaba un poco a cargo de eso. Me movía por la casa y estaba la Pina vestida de negro, conversando con la Jime, la Montse, la Feña, la Cami y la Chío, si mal no recuerdo. La Jime estaba vestida de negro con un labial oscuro y un copete en su mano. Hablaba de la gente que podía ir y que no podía ir a la celebración de la Pina (si es que era su cumpleaños, yo me sentía incómoda porque sabía que no era 18 de septiembre, lo sabía tal cual sé que existe ese gusto extendido mainstream por Rick and Morty). Yo dije en algún momento que entendía si es que no podía ir, porque parece que también iba a ir Weta con acompañante. Y uno tenía que restarse, así que me sacrificaba sin darle real importancia. No preguntaba nada, pero drunk-Jime empezaba a decir "qué paja que vaya la Jaja". ¿Quién es Jaja? "Su polola, es que es de esa gente con la que puedes hablar un rato, pero de repente llegai a ese punto en que no podís decir nada, ¿cachay? Entonces quedai así como "jaja". Por eso le decimos Jaja." ¿Ah, es de esa gente con la que no puedes ir más allá en una conversación? "Nooo, es demasiado Jaja. Igual me carga porque... " me miró con cara de MEJOR ME CALLO PERO EL ALCOHOL ES MÁS FUERTE. Así que yo caché esa expresión de drunk-Jime e incité la conversación, de mala y de curiosa, porque soy tan curiosa que no me importa taaaaaaaanto hacerme daño: qué. "No, mejor me quedo callada". "Qué po". "Ya, es que, no sé si es verdad, pero yo siento que es toda falsa la weá, y que se engañan haciendo como que se quieren, pero en verdad pololean por pololear porque no tienen niuna weá en común y es demasiado falso, como que no entiendo que estén juntos, ¿cachay?". ¿Pero, tú crees que Weta se haría eso a sí mismo? ¿Y Jaja a ella misma? Drunk-Jime se aburre de la conversación, bebe su vaso y grita que la canción que suena le encanta, se levanta de golpe de la silla y se pone a bailar. Todas le siguen porque es divertido. El tema me causó vergüenza ajena y pensé que cómo una pareja -que implica de por sí a 2 personas- era tan rematadamente imbécil como para vivir una mentira, solo porque sí. 
Después yo seguía en piyama y habían llegado el Mejor con don Ilich. Estaban sentados en la cocina, en esa mesa redonda que siempre pelo porque las sillas son muy bajas o la mesa es muy alta, y sólo me acomoda usar los pisos (pero no hay suficientes y a veces me quedo sin un piso para sentarme). Hola, exclamo y me siento. Bebían cerveza y yo tenía servido un tequila margarita. En la tele daban una película chula y los tres teníamos cara de "qué paja", pero Ilich miraba el celular y yo conversaba nimiedades con el Mejor. Entonces el Mejor me sentaba en sus piernas y me agarraba brígidamente el culo. Yo no me sentía mal, excepto porque estaba en piyama y deseaba darme un ducha antes de que alguien me corriera mano. Era como algo excitante porque supuestamente Ilich no se daba cuenta de que las 2 personas que le acompañaban se estaban corriendo mano al lado suyo. Después ibamos a mi pieza los 3 e Ilich se ponía a cantar karaokes de canciones "folklóricas" que obviamente la Ñuño desconoce, mientras pensaba en ducharse para poder garchar sin sentirse incómoda, aunque nunca o hizo y el asunto quedó en simplemente agarrarse las nalgas con el poder de las manos excitadas.
Nunca llegué al carrete de la Pina. Tal vez llegué al carrete junto al Mejor e Ilich, después de ducharme y sin haber garchado, habiendo dejado el asunto en una simple corrida de manos que me aceleró el corazón y me excitó por un rato.
Así son algunos de mis sueños. Tienen detalles por doquier. Pasaban más cosas, muchas más, pero no las recuerdo tanto como la sensualidad con alguien que no conozco tanto, y la conversación acerca de alguienes que definitivamente desconozco. La otra noche también soñé cosas extrañas, pero eran de un toque que no me gustaría compartir en mi blog.
Sé que la entrada se presta para dos cosas:
1. La Ñuño piensa que hay una relación falsa.
2. A la Ñuño le atrae el Mejor.
Creo que no hay 2 concepciones más alejadas de la realidad. Respeto las relaciones consensuadas y acepto mi derrota en ese aspecto, con una dignidad que no me caracteriza mucho, pero que ahí está. No me interesa siquiera pensar en la existencia de Weta y Jaja, pero quise narrar lo de Jaja, porque me dio risa que mi subconsciente inventase ese concepto para gente con la cual no puedes crear lazos, sea cual sea el motivo. Conozco muchas personas Jaja en la JR, así que sé que el concepto andaba dando vueltas por ahí, pero no tenía identificación. Personas Jaja. Me gusta, já. Esto, no obstante, no quiere decir que yo realmente crea que Jaja (del sueño) sea, efectivamente, una persona que ejemplifique el concepto de persona Jaja. Se pronuncia con un acento en la primera "a", como Jája.
Me carga que estoy pasando nuevamente por un período de asexualidad. Sé que puedo ser bastante coqueta con gente que tenga algo de atractivo, pero eso no significa que mantenga unas ocultas ganas de tener sexo con tal o cual persona. Al contrario, mi atracción es mera curiosidad, pero no ando con ganas de satisfacer esa curiosidad. Creo que ni borracha me darían ganas. Cómo será que estoy tan chata de ese asunto, que el otro día salí con un prospecto de amigo y, conversando acerca de relaciones y esas mierdas, le conté que estoy pasando por un período de asexualidad, y -como buen "ONVRE"- rodó los ojos y empezó a justificar la imposibilidad de mi asexualidad.
¿Por qué lo hacen? ¿Porque no quieren que les rechace? En algún momento, mi gordo favorito me hizo lo mismo, y me enojé, le dije que yo era la única que sabía acerca de su sexualidad, y que mi desinterés sexual no es algo malo ni bueno, es ALGO REAL, que me PASA, y PUNTO. Me apesta que nieguen mi asexualidad, sólo porque en el fondo quieren imaginarse que, si seguimos siendo amigos, me van a meter el pico o algo así. Pero no, ctm, NO. NO ME INTERESA.
Uso ese tema como filtro para la gente. Más tarde, el prospecto de amigo borracho me agarró la cara e intentó besarme, pero me corrí como cuando veo una araña. Me dio simple ASCO. Por eso me da pena tener amigos con pene, porque usualmente solo quieren hincar el diente, y lo hacen pasar como que es "una sincera amistad". Pf, qué falso, es como la estevia o la sucralosa. Dos weás pésimas para endulzar, igual o peores que el azúcar, un engaño que pasa por bondad. Que la chupen.
Con toda la parafernalia y el color que le di a mi vida sentimental pasada, siempre desconfío de la mayoría -me entristece decirlo- de las personas con pene. Pongo en tela de juicio todo lo que dicen, la forma en que lo dicen, el momento en que lo dicen, y me fijo en todas las putas veces en que se sienten con el poder de hablar por encima de personas que no se apropian de un empoderamiento imaginario proveniente de su genital. Me fijo y me da paja. Casi todos lo hacen, y eso me deprime. Me imagino pasando el rato con alguien que me haga sentir así, y encuentro que no vale la pena. Prefiero conversar con gente que se dé la paja de escuchar para conversar, como yo me la doy a veces (a veces soy todo lo contrario y solo quiero gritar y ser un florero de mesa, lo siento por esa Ñuño, de verdad lo siento). Creo que el supuesto cariño de una pseudo pareja no vale el pisoteo intelectual de una conversación interrumpida por alguien que cree que tiene la razón "porque sí". Que ni siquiera terminan de escuchar el argumento, y lo interrumpen con un "NO" como premisa. Me gusta cuando me interrumpen con una pregunta que me hace pensar más. Esa es la relación que vale la pena, pero todavía no existe, así que filo con todo, no me interesa satisfacer curiosidades sexuales porque casi siempre es fome durante y después. Al menos hoy existe uber, para no tener que pasar una noche obligada junto a un imbécil.
Nah, definitivamente no hay persona que me interese lo suficiente en el mundo, como para hacerme eso a mí misma.
Hasta otra.

viernes, 9 de marzo de 2018

Secreto

Tengo un secreto que todavía no es real. Pero su empollamiento es real, y es el secreto. Si es que nace, si es que funciona, les contaré mi secreto.
Les contaré mi secreto cuando deje de tener miedo, así que no me presionen, por favor, se los ruego.
Me encanta tener secretos solo para mí, son de las mejores épocas de mi vida.

martes, 6 de marzo de 2018

perdí el hilo pero bueh

Ya sé lo que puse en mi entrada anterior, porque lo escribí yo. Ya sé que dije que no iba a publicar más entradas acá, y que tampoco haría historias de instagram. También escribí que cerraría facebook, y lo hice, pero tendré que reabrirlo por el curso de japonés -esto está por verse, en verdad. Si no lo tengo que reabrir por eso, tendré que hacerlo cuando tenga dinero para una sesión con corv, para continuar mi serpiente. Me da inestabilidad verla sin terminar, cada vez que me meto a la ducha o me miro en calzones al espejo. El fin de este intento de párrafo, era expresar que hay asuntos que no puedo cumplir, metas que no puedo alcanzar, no todavía, pero son tan poco importantes que me importa un repico no ser capaz de cumplirlas.
Aunque parezca falso (Rick), después de que escribí que quería morir en mi blog, ya no quise morirme tanto y la empecé a pasar mejor de nuevo. Resulta que esos días depresivos son solo días, y cuando se terminan es porque llega la mañana siguiente. En esta nueva mañana, siempre tengo la elección de ser imbécil o idiota. En esta decisión, prefiero la idiotez a la imbecilidad.
Estos días que han pasado fueron importantes para mí. Esta semana se va mi hermana menor a vivir a santiago, con mi hermana mayor. Me da un poco de harta pena, porque cuando empezamos a entrenar bujinkan juntas, entablamos una relación fraterna que antes no habíamos trabajado, porque no nos encontrábamos. A pesar de todos sus errores, me siento orgullosa de lo que es capaz de ser, independiente de si lo será alguna vez o no. Sé que tiene un potencial increíble para lograr lo que se propone, atendiendo a la paciencia, porque es una impaciente -como todas nosotras. También me siento más tranquila sabiendo que hemos podido hacer cosas juntas, que conversamos a veces. Ver a alguien crecer es increíble. Ver los tropiezos, las caídas de cara al suelo, y las reposiciones con las que nos sorprenden (a mí siempre me sorprende la forma en que alguien se levanta, y creo que es un reflejo importante de cómo es esa persona. No excluye divergencias entre una y otra forma, porque creo rotundamente que las personas pueden cambiar, solo que casi nunca quieren hacerlo).
Hace unos fines de semana atrás, vimos videos de nuestra niñez, y me sentí una vez más allá en placilla, oliendo la madera lustrada de la casa, las paredes barnizadas, el sillón de mimbre desagradable de la pieza de ver tele, la mágica bodega que estaba dentro de la cocina, y la bodega terrible del patio. Vi parte de la relación que teníamos entre nosotras 3, porque la toña era un bebé. Un bebé tiernísimo, feliz, energética. Tal cual era hasta que le llegaron los cambios hormonales. Recordé que la javi le tiraba palos mala onda (como que sí, pero no) a la pina, y a ella no le importaba para nada, porque siempre estaba en su mundo de sailor moon y dragon ball. Y yo le seguía en todo a la pina, aunque tuviésemos roces de hermanas que pasan mucho tiempo juntas. 
Es cuático cómo nos vamos conociendo entre hermanas. La otra vez, le dije a la toña que obviamente se haría amigues en la universidad, y le conté mi experiencia del primer día de clases. Luego me puse en la situación de verla a ella en mi primer día de clases, y le dije que lo más probable era que yo quisiera ser su amiga. Creo que se sintió increíble, pero se lo guardó por unos días, ya que cuando salimos a hacer senderos por el conguillio, me dijo que ella pensaba que, si no fuera mi hermana, igual querría ser mi amiga. Yo me sentí en las nubes y todo, pero lo aterricé (precisamente porque he vivido pérdidas de amistades) y le dije "es mucho mejor ser hermanas, hay otra conexión, nos vimos crecer, estuvimos juntas obligadamente, pero juntas". Sí, dijo. 
Cuando quiero mucho a una persona, le trato como si fuera familia. Digo expresamente: "es como mi hermana". Y sólo he tenido hermanas, así que es demasiado real que yo conozca ese sentimiento y pueda identificarlo en una relación importante que tengo con otra persona. Nunca he tenido un hermano, me gustaría tener uno, porque desconozco la forma que toman esas relaciones. ¿Cómo hubiera sido yo, de haber tenido un hermano entre medio de todas mis hermanas? ¿Cómo hubieran sido ellas, de haber sido yo el hermano? En mi interior, siempre sentí que era un hombre, así que ellas tal vez no se enteraron de que tenían un hermano viviendo en la casa. Recuerdo que la javi me retaba porque me sentaba con las piernas abiertas. Una vez me sentí tan mal, que adopté la posición de piernas cerradas, de distinguida señorita. Aprendí a cruzar las piernas, a mantener siempre una postura de encierro genital entre mis muslos. La otra vez el instructor de RPM dijo que no cachaba por qué a las mujeres se les iban las rodillas hacia adentro cuando hacían fuera con las piernas; antes, mucho antes, cuando entrenaba bujinkan, ese cerdo asqueroso de fernando -a s c o- hizo la misma observación, de que entrábamos las rodillas mucho.
Me puse a pensar sobre sus observaciones, y observé mis músculos sobre la bicicleta, justo en el instante en que el instructor dijo eso -fue durante la clase-, y recordé que hay un músculo que no trabajo nunca, y que en verdad nunca uso, porque no abro mis piernas siempre nunca abro mis piernas. Nunca distancio lo suficiente una rodilla de la otra, y eso ha atrofiado mis músculos psoas, pectíneo, sartorio, recto y vasto internos y aductores. Esos músculos no trabajan en conjunción con el recto anterior, porque estuve toda mi vida dejando que se atrofiaran en sus descansos por cubrir mi genital con las piernas. Yo pensé, sudando, que he trabajado harto mi recto anterior, que no puedo estar entrando las rodillas... pero me vi, y lo estaba haciendo. Falta trabajo. Faltan músculos por despertar, para poder manipular mis piernas, para que no se me entren las rodillas, y esos son los internos del muslo. Entonces la respuesta para entregarle a cristian (alias milico), era que nunca desarrollamos mucho esos músculos , porque los estábamos usando para tapar nuestro genital, al contrario de lo que hacen ustedes, que es mostrarlo. Esa es la razón. Ellos abren sus piernas constantemente, las rodillas no se les van hacia adentro nunca. A nosotras nos pasa exactamente lo contrario, hasta que te das cuenta y entonces dices "chucha, no quiero lesionarme, no quiero hacer mal una fuerza porque me faltan músculos que doy por sentado que existen, pero ya no son funcionales al nivel que sí lo son otros músculos de mis piernas". Tendré que ponerme las pilas y tonificar esos bellos internos. Así podré hacer mejor los ejercicios en la bicicleta. Podré hacer otros ejercicios, además. 
Creo que estoy teniendo muchos body issues. No lo sé, Rick, parece falso. Parece falso porque subí una foto en bikini a una historia de instagram, y eso es un mensaje que dice todo lo contrario. WAAAA qué falso que tenga body issues, si se sube en bikini la weona!!! Cierto. Real. Lo comparto. Pero tú ves una weona en bikini. Yo veo una weona con rollo en bikini, y esa weona soy yo, y no me gusto. No me gusto con ese rollo. No te veo ningún rollo, pero hay que bajarlo. Por supuesto que hay que bajarlo. El issue está en subirme en bikini estando en una posición insegura, porque ya doy por sentado que no me veo bien, que no me puedo ver bien, y me cabreo, pero la subo igual, para verme y recordar que ese rollo de porquería debe desvanecerse. Debo esforzarme más, mucho más, porque la dieta no lo es todo, es solo una parte. Debo invertir dinero y tiempo en el cuerpo, y si no veo resultados me cabreo; el efecto rebote y todas esas challas; la diversidad de opiniones científicas que hablan de esos asuntos, me confunden. Ya no sé qué está bien o qué está mal para lo que quiero. Sólo sé que quiero tener el cuerpo del cual me sentiría orgullosa, aunque tuviera un rollo ese día. Y manifestar mis body issues, es un issue de body en sí mismo. Es real que los tengo, y ahora voy a escribir que no volveré a subir un bikini o cuerpo de ñuño a una historia de ig. No lo haré hasta que me sienta segura de mostrarlo. 
Me interesan cosas que siento que no combinan de ninguna forma. Siento que la única manera de unir mis intereses, es regresando a entrenar un arte marcial. Tal vez competitivo, incluso. No lo sé. Me da rabia todo lo que pasó con respecto a bujinkan. Odio a fernando, me da asco, me repugna todo de esa persona y no me importaría si se muriera. Antes de que todo se fuera a la mierda y tuviese que dejar bujinkan, estaba acostumbrada a otro nivel de ejercicios. Estaba avanzando rápido y con motivación. Luego volví a lo que era antes, pero ya no era lo mismo porque me conocía pudiendo hacer más. Todavía me esfuerzo más, pero no es lo mismo que te pongan a hacer abdominales, a hacerlos por tu cuenta. En un día hacía 500. En un día hago 200. Y debiera hacer 200, varios días a la semana, para al menos superar los 500 en un solo día. 
No me gusta mucho escribir sobre mis body issues. Solo sé que tengo un achievement de vida preparado, con discurso y todo, para una situación específica que no sucederá. Como no sucederá, haré un cómic de la situación, así alguien podrá vivirlo aparte de mi.
Una interpreta la velocidad de la recuperación de una situación o suceso, como que "hoy estamos acá, vivas y disfrutando, aunque no tengamos por qué estar vivas ni disfrutando, porque he crecido mucho. Ya tengo 28 años. De algo debe servir". Yo prefiero interpretarla de la misma manera, pero con un trasfondo dark. En mi trasfondo, hoy tengo 28 años, pero mis sentimientos tienen 50 y ya son de piedra. Prácticamente, todos los sentimientos cotidianos o no tan importantes, son manejados mecánicamente por nosotras. Por supuesto, me estoy refiriendo a las respuestas que surgen por una mala racha, un corazón roto, un fracaso laboral. Ya no nos emborrachamos hasta vomitar la micro, porque eso sería mucho. Pero sí lloramos y nos sentimos morir. Siento que me quiero morir. Sí. Pero pasan unos días más, sean random o no, y se me pasa. Se me olvida que estaba llorando con pena real. Mis sentimientos toman estos momentos y los llevan al laboratorio. Esta vez, salió una piedra durísima, que pulida podría convertirse en un arma. Llevan la piedra al taller, y la pulen. Sale una espada rumbo al museo de vida de ñuño. Agregaron un nuevo sentimiento: es una espada. Waaaaaa, una espadaaaa, sooo coool, kawaii, brígidooo, ¿qué nos está pasando? ¿Estamos creciendo o nos estamos volviendo de un material distinto? Mis sentimientos se convierten en armas o en piedras; cualquiera de las dos, no es orgánico, y esos museos de los sentimientos no orgánicos son los que me permiten llorar y querer morir un día, para olvidarlo al día siguiente. Para ser idiota, en vez de imbécil.
Me convierto, lentamente, en una persona con alma de piedra. conectada solo a sentimientos genéticos, como los familiares.
Espero poder superar mis body issues, pero ya sé que tomará tiempo y trabajo, mucho, mucho trabajo. Y qué mejor trabajo que superar algo.
Ya no soy una persona idealista, soy una persona de metas. El mundo me deja de importar cuando se vislumbra una meta, una misión para desbloquear un achievement de vida, eso es lo que me motiva. Lo que me mueve son sandeces, ya sé, pero qué tiene de malo. Podría ser peor. Podría ser muchísimo peor. 
Al final, no me importa no ganar, me importa valorar cada momento en el que me siento feliz.
Buenas noches.



domingo, 25 de febrero de 2018

Burakumin


Estas últimas semanas he sentido que pocas personas me respetan. Tanto así, que me cuestiono si es que existe gente que piense que soy una persona respetable.
La otra vez, por ejemplo, estuve en un bar, tras sufrir muchas emociones a causa de una magnífica película, de manera que no estaba aportando mucho en nada. Como siempre, supongo. Los pocos comentarios que hice, estaban todos malos. Todos malos. No acerté ninguna vez, y mi alma se derritió un poco por la falta de aprobación. Necesito sentir aprobación por el resto de las personas, por quienes me rodean.
Otra persona me dijo que soy una pendeja que hace cagadas, que me muestro ante el mundo virtual con falta de dignidad. Esto ya no es digno. Me sentí menos que errada; mi definición exacta es ser indigna. Soy pendeja e indigna. No fue la última vez que me describieron en esos términos.
Qué más.
Una de las personas que más quiero en el mundo, cuestionó públicamente su preocupación ya que tal vez soy una cretina. En un comienzo me dio risa, pero al día siguiente me sentí mal, y nuevamente estaba menos que reprobada, errada e indigna. Esta vez me sentí como un paria.
Más tarde, revisé los mensajes y encontré algo desagradable, del mismo tino de “eres mierda, daniela”. Me terminó por destrozar por dentro, sentí cómo un tren rompía mi abdomen con su choque, mi sangre esparciéndose por los fierros y la tierra colándose entre mis entrañas. Las vísceras están afuera, ahí mismo, para que las vean. Son rojas ¿no? ¿Son rojas? ¿O son negras?
Soy un burakumin. Impura, y no merezco respeto por parte de ninguna persona. Ya sean personas cretinas o realmente inteligentes, yo estoy abajo por una cuestión que me supera, que ya no logro distinguir. Quisiera saber qué es, a ver si puedo corregirlo o no. Pero lo que me inclino a pensar, es que soy un fracaso de humana. Una persona incompleta, como que me faltara más de la mitad de los sesos. Debe ser así, ya que mis sesos deben haberse esparcido tras el choque contra el tren; seguramente decoran los rieles y se cocinan sobre calor de las piedras. Deben ser los sesos menos nutritivos del planeta.
Soy tonta. Lo sé. Además no soy simpática; como soy tonta y pesada, tampoco puedo ser interesante. Soy una pendeja cretina indigna. A lo anterior se le suma sr burakumin. La explicación del rechazo que ustedes sienten hacia mí, yace en mis genes de humana despreciable e inútil, de no ser capaz de formar parte de sus círculos por la sangre sucia que llevo en mi interior.
No puedo verme cumpliendo ni haciendo nada. Todo lo que digo y escribo son sandeces, boludeces, mierdas puras sin contenido que salen de mi inútil cerebro. Sé lo que soy: sé que soy un fracaso. Pero también tengo sentimientos, y no son precisamente positivos. La falta de aprobación social me carcome, y como no puedo aprobarme sin ustedes, quedo de cara a un callejón sin salida, un espacio construido como contenedor, lleno de basura acumulada del fin de semana. Me invade el olor a material percolado, me arden los pulmones y me quedo sin aire. No puedo respirar, es demasiado, no puedo soportarlo más. Estoy llorando en el suelo, mirando mis pies, quitando con mis manos las lágrimas que caen sobre mis zapatos; levanto la cabeza para buscar una salida. Nada. Sólo hay basura a mi alrededor, y una puerta falsa que debiera sacarme de aquí. Pero es de mentira, así que asumo que no tengo escapatoria y que, si decido continuar respirando, mis pulmones colapsarán ante una infección por tanto esnifar basura.
No quiero seguir aquí. No soporto este lugar, no soporto estar acá, no soporto formar parte de la basura. Me van a triturar y quizás qué más. No tengo otra salida más que acabar con esto.
Mi podrida alma negra contesta. Mi cuerpo se levanta, cogemos una bolsa negra y rasgamos con nuestros dedos con tanta fuerza, que uno de ellos se quiebra. Qué importa. Conseguimos un buen pedazo. Conseguimos algo perfecto. Cubrimos nuestra cabeza con la bolsa plástica, y tiramos desde la nuca hacia atrás. Al fin hemos dejado de respirar y nuestro cuerpo podrá descomponerse en paz, entre la basura, en este espacio al que perteneció su alma.
Me siento como la mierda. Me percibo como alguien que no tiene futuro, que no es capaz de lograr nada porque está limitada por su reprobación social. No sé si puedo superar este momento. Siento que el tiempo no pasa nunca; esto no se termina jamás. Se extiende y se expande segundo a segundo, minuto a minuto, año tras año. Todo ni siquiera se mantiene igual, solo empeora. No he logrado absolutmente nada con mi vida, nada que hubiese querido hacer, porque cuando salí de la u mis planes eran trabajar e irme  vivir con x pareja del momento. Luego no tuve pareja y solo tenía que trabajar e irme a vivir a x barrio, dejar de convivir con mi familia. Luego no tuve trabajo y empecé a estudiar asuntos que me permitieran acceder a un trabajo, pero tampoco me ha servido. Nada me ha servido para algo. Todo lo que he hecho, que es nada, me ha mantenido peor en la vida. No camino en equilibrio por mi vida. Estoy detenida con un reja mental por delante, y ya ni siquiera me dan ganas de levantar la vista para admirar el paisaje. Solo soy capaz de mirar mis zapatos y odiarme por estar de pie. Por existir.
No logro avanzar. Estoy en el mar, con pesos en mis tobillos y brzos. Los pesos me han agotado, no puedo seguir nadando, necesito descansar de ese reflejo que solo causa decepción. No estoy conforme con ser burakumin, pero tampoco puedo dejar de serlo.
Tal vez, lo único que buscaba en la vida era agradar. No que me dijeran que soy flaca y me veo bien, sino agradar en un sentido más profundo, no superficial. Alguna vez recibir un elogio sincero, dirigido, específico... tal vez. Pero lo que más recibo es rechazo. Percibo esta aprobación efímera que no sirve para nada, esa del "te ves bien hoy, ñuño". A veces, que me digan ñuño me hace sentir aprobada, pero luego me doy cuenta de que solo es un término para referirse a mí, nada más. Es como que te digan "oye", "tú", "flaca", etc. Y a veces, cuando me he sentido tan mal que la sangre rebota lejos, más lejos de lo que creo, alguien demasiado externo a mi vida me dice que no me sienta mal, que soy joven, inteligente y no recuerdo qué más le sigue a esa frase. El asunto con esas declaraciones, es que las he escuchado antes, las he escuchado siempre. Las he visto en el cine, las he leído. No son geniunas, están prefabricadas para hacerte creer que no tienes motivos para sentirte mal. Y realmente sé que no debiera tener motivos para podrirme, no a este nivel, pero mi honesta estupidez así lo cree. Ser tonta me permite todo este cuadro depresivo.
Hoy terminé de quebrarme. No le veo un futuro lejano a nada, las metas no son reales, la realidad a veces no supera la ficción. El tiempo se detiene, ni los sonidos ni olores existen, todo se ha perdido, estamos en la nada pero nuestro cuerpo nos mantiene atadas al tren, el basurero y el mar. Cuál es el sentido de vivir así.
Lo hago para no cagarles la vida a los demás. Para que no se sientan culpables ni sientan que me extrañan sólo porque no estoy, ni volveré, ni pueden comunicarse conmigo.
No hallo la hora de encontrarme tan disociada, que nada me siga reteniendo acá, en este constante mundo en sufrimiento, en mi cóctel de falta de aprecio, en mi celda de fracaso, en mis limitaciones por llevar nuevamente una autoestima machacada, en mi inconsecuencia, mi ignorancia, mi inferioridad sanguínea. Soy burakumin.
No creo que continúe escribiendo en mi blog. Voy a postear fotos en ig pero ya no quiero más historias. No voy a contestar ni escribir wasap que no sirvan para nada. Desactivaré mi facebook e intentaré vivir conmigo misma.
No deseo volverles a ver. Busco vivir conmigo misma, a falta de aprobación social. Nunca crecí lo suficiente como para integrarme al mundo. Ya es tarde para mí.
Hasta nunca.