miércoles, 8 de noviembre de 2017

Paul

Recuerdo que era de noche, una madrugada calurosa; estaba en un lugar con una fuente, en un enorme parque situado en medio de la gran ciudad. Había varios autos que se reunieron, hubo un tiroteo mafioso y venía la policía. Junto a mi acompañante, en un segundo decidimos no subirnos al auto de nuestro amigo mafioso y su séquito, sino que elegimos el de las personas que tenían negocios extraños con los mafiosos, pero que aparentemente estaban protegidos y nunca les pasaba nada. Con esas personas podíamos tener la oportunidad de escapar del desastre post-tiroteo y la inminente llegada de la policía. Cuando ingresamos al vehículo, el conductor aceleró de inmediato y las luces rojas que comenzaban a decorar el escenario, quedaron atrás.
En ese jeep iban drag queens, gente del cirque du soleil, yo y mi compañero. Pau Nicklen estaba al volante. Llevaba ese típico gorro de lana de pescador, color gris, y una chaqueta outdoor antisúperfrío porque obvio que en el fondo, él siempre está en el mar. Yo saludaba a mi amigo Paul y al resto, mi acompañante también lo hizo. Nos miramos y suspiramos de alegría cuando Paul comenzó a manejar en dirección a la ciudad, fuera del parque. La policía llegaba y no queríamos morir en un tiroteo o pudriéndonos en una cárcel. Así es que Paul y cía eran nuestra salvación.
Recuerdo haber pensado "qué suerte que justo estaba Paul Nicklen. Qué bacán que se consiga máquinas ilegales con mafiosos, para ayudar al mundo marino. Guau, cómo respeto a Paul Nicklen...".
Pero Paul no era tan Paul Nicklen después de todo. Cuando manejaba y yo y acompañante, sentados en el medio de los asientos traseros, nos pusimos a conversar de lo bien que era sentirse un poco a salvo de esa terrible situación, el auto ingresaba a algo similar al bronx, donde extrañamente había 2 niños parados en la vereda. Deben haber tenido entre 9 y 12 años. Solo observaban el malpasar de los autos nocturnos ensimismados en sus carreras provocadas por motivos al margen de la ley. Y Paul dirigió el auto exclusivamente hacia ellos; les embistió con el parachoques y sentimos cómo las ruedas del lado izquierdo desestabilizaban el auto, ya no por la vereda, sino por los frágiles cuerpos de 2 niños.
¡PAUL, QUÉ MIERDA TE PASA, PAUL! ¡ATROPELLASTE A DOS NIÑOS!
Paul no hablaba, Paul no decía nada, Paul Nicklen sólo tenía la nariz y manos pegadas al manubrio del autojeep. No reaccionó ni contestó la pregunta de nadie. Dio una patada al acelerador y chocamos contra un árbol que estaba tras los niños. Todo en un momento muy rápido, marcado por la lentitud de la intensidad del sentimiento. Asimilar el atropello, luego la indiferencia; le siguió el choque lateral, precisamente por el lado del conductor. Gritábamos y algunos se bajaron del autojeep a vomitar y salir corriendo a cualquier destino lejano. Lo importante era escapar. Lo importante era que la policía no nos atrapara.
Nuestra salvación había cometido 2 asesinatos y chocado el auto, ahora el mismo vehículo que nos había entregado la posibilidad de continuar con una fingida vida normal, estaba lleno de sangre y abollado. Se comenzó a detener lentamente a lo largo de la calle, pues se había desviado por el choque. 
Uno de los que ya estaba en el auto cuando subimos, dijo Paul, acelera, ya los mataste. ¿Por qué te detienes, Paul?
Me acomodé en el asiento para llegar hasta el conductor, le moví del hombro para que reaccionara, y vi que su mandíbula estaba completamente rajada y desencajada de su cráneo. En estricto rigor, ya no tenía mandíbula, su lengua colgaba con libertad sobre su cuello. Los ojos sobresalían de sus párpados. Paul obviamente estaba muerto, por eso no podía manejar ni reaccionar a nada, el choque le había destrozado la cara. En cuanto le vi ahogué un grito de horror y mis fosas nasales se vieron invadidas por un angustiante olor a sangre, a fierro oxidado, mezclado con el perfume y sudor de todos quienes estábamos presentes. Yo también quería bajarme del auto, pero estaba en estado de shock y no me podía mover. Solo era capaz de llevarme las manos a la frente, estirar mi cara hacia atrás, mostrar mis dientes y gemir de horror. No podía olvidar la cara destrozada de Paul, el movimiento del auto sobre los niños, los niños en el segundo que miraron el auto sin esperar nada hasta que ya estaba sobre ellos.
Tuve que abrir mis ojos y escapar de ese tremendo escenario. Intenté dejar de pensar en lo que vi, intenté borrar las imágenes y sensaciones de mi cabeza. Miré el techo y en esa oscuridad incompleta sentía la presencia de la parca, observándome desde esas sombras que nunca son capaces de definir figura alguna. Pero hay algo, estoy segura de que hay algo. Lo siento cada vez que despierto de una pesadilla. Penetra el sentimiento tan profundamente en mí, que mi única solución es prender la luz y reconocer mi pieza nuevamente. No es mi imaginario de nueva york. No es un laboratorio. No es una nave espacial. Solo es mi pieza y con la luz encendida puedo continuar durmiendo.
Nunca recuerdo en qué momento la apago, no me doy cuenta de que lo hice. Solo sé que al despertar, la única luz es la que proviene de mi ventana, del esperado amanecer.

Me di cuenta de que queda poco y no sé si voy a continuar, así es que no espero nada.
Lo curioso, es que estos sueños no me provocan ansiedad alguna, y solo lo recordé porque vi una historia de Paul Nicklen en instagram. Ayer, en cambio, tuve un sueño que no era una pesadilla, pero desperté con una marcada ansiedad y de pésimo humor. Además estaba nublado. Me aguanté todo el puto día las ganas de gritar y llorar. Quién sabe... se me acaba de ocurrir que, tal vez, en el horror de la pesadilla se desvaneció la ansiedad.

Buenas noches.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Mowglis

Qué extraño, ¿no? Me siento completamente presa de mi cerebro. Me caza constantemente como si yo fuera una mosca ante un camaleón. A veces siento que nada es real, y que todo lo efímero vale tanto pico, que ni siquiera debiéramos dedicarle tiempo. Creo que soy efímera desde que nací, y ahora que me doy cuenta de ello, me encuentro pajera. En algún momento de mis años universitarios, soñé con dejar de serlo; creí honestamente que puedo no ser efímera. Pienso yaa, ¿pero para qué demonios sirve eso? Para mi autoestima, obviamente, y tal vez para la de alguna otra gente que me rodee y se sienta bien. AL FINAL, todo lo que somos se transmite como un aura de energías que involucra inevitablemente a otredades. Ya sea el gato, el perro, u otra variedad de personas humanas y no humanas. AL menos eso creo yo, y lo creo porque quiero, no porque de verdad piense que es real. O tal vez sí. Me gusta la idea de que, como seres pensantes, creamos o no en asuntos que pareciera que no podemos comprobar. Digo que "lo parece" porque cuando una quiere comprobar algo, siempre puede encontrar las pistas e interpretarlas de manera que una diga "ay si yo sabía que esto era cierto, sabía que tenía razón ay".
Este año me he conocido caleta, mucho más de lo que esperaba. He cambiado más que la mierda, además; entre que tuve una regresión a la infancia, mantuve ciertos aspectos, y otros los quité para agregar nuevos. Qué sé yo. Sigo siendo mala, tan mala que estoy aprendiendo a ser mala de verdad. Y siempre fui una mowgli, creo que la más mowgli de la familia, así es que mi decisión de aprender cómo ser una mowgli certera se condice con mi pasado.
Sigo sin comprender muchas cosas que tal vez debí haber aprendido de chica. Cosas que no pude observar porque en mi ambiente no existían, y al contrario. Hay personas que lloran al mínimo garabato porque lo consideran un insulto; mis hermanas y yo, jamás podríamos llorar por algo así. Incluso cuando el garabato es utilizado como un insulto, nosotras podemos hacer magia e invocar el párrafo de la muerte. El daño que logramos hacer con las palabras se queda grabado.
Siempre he pensado lo mismo, que al final la violencia psicológica es mucho más dañina que la física -cuando no te mata. Porque la fisica tiene esa característica de que desaparece y por ende su olvido es mucho más persuasivo que aquel humanoide afectado por el arte de la palabra. Me imagino desde mi ignorancia, que cuando te golpean y no dicen nada, es más fácil que el recuerdo quede en un "me pegaste ctm". Pero cuando te pegan y además te agreden verbalmente, creo que la herida es más profunda. No sólo me pegaste, también me dijiste blablabla. ¿De verdad piensas eso de mí? No, estaba enojade. Pero lo has pensado, por eso lo dijiste. No, se me ocurrió en el momento.
¿Qué tan real es esa supuesta ocurrencia momentánea de los insultos? A mí me cuesta bastante creerlo. He vivido la mentira de pelear verbalmente y expresar algunos pensamientos random que no quería pensar, solo porque alguna vez lo hice y los recordé en ese momento. Es como si pudiese archivar un pensamiento de mierda, un pensamiento tóxico que no me lo creo, pero que existió y fue real en mi cabeza, para lanzarlo en un momento preciso de batalla verbal.
No me ha gustado ser así. 
También me ha pasado lo contrario, que es el insulto de la ocurrecia impulsiva. Creo que estos son los insultos que, cuando se acaba la pelea, no se pueden explicar. Y a la otra persona no le sirve de nada, solo le duele y le seguirá doliendo y cada vez que la otra persona diga o haga algo que se contradiga con ese insulto, podrá regresar y decirle "oye pero tú una vez me dijiste tal weá, ¿te acordai? así que no me vengai con mierdas ahora".
¿Por qué me estoy acordando tanto de la dinámica de la batalla verbal? De la pasividad agresiva previa al inicio del ring, de esa publicidad maliciosa que los propios contrincantes siembran y fertilizan. En la cosecha se ve quién tuvo la mente más ácida.
Pero realmente tenía ganas de escribir acerca de cuánto he aprendido este año, de mis errores por sobretodo, ya que aciertos he tenido pocos. Mm. Creo que mi único acierto de este año fue terminar con JP, pero eso iba a pasar tarde o temprano porque la relación estaba tan viciada que ya no podíamos respirar en la misma pieza.
Me estoy conociendo de esta forma novedosa, y caigo en ciertos aspectos de mí que en otro momento diría "no, no puedo dejar que esto sea así, tengo que ser diferente, tengo que ser de esta otra forma, tengo que cambiar, no puedo seguir siendo esta ñuño". Luchaba en contra de mí porque pensaba que era "lo correcto", como si fuese real otorgarle ese tipo de calificaciones a lo que somos. Ja.
Pensaba que no era bien visto ser "blabla", pero en el fondo era yo misma la que me juzgaba, y a la vez me dejaba juzgar por mi familia, por los comentarios, por los "TIENES que estar sola". 
¿Qué saben? Ni se imaginan mi forma de funcionar.
Yo no me he conocido tanto como una persona, porque siempre he estado más inclinada hacia ese conocimiento mowgliano con el que me crié. En mi mowglianismo, me hallo sobre una base mucho más funcionalista que cualquier otra cosa, funcionalista y succionadora. Mi soledad es extraña porque necesito de otros mowglis para vivir, de otros lobos para comprender que estoy haciendo las weás bien. Para hacerme un camino, para raspar la tierra hasta encontrar eso que no necesariamente necesito yo. Es básico, para mí. 
Lo que he estado trabajando estos días, tiene más que ver con los roles pasivos y dominantes de las relaciones en general. Creo que en una manada constituida, que prevalece y se adapta, hay roles diferenciados que permiten la convivencia entre sus integrantes. Existen personalidades pasivas y otras dominantes. Ni idea cuántas de cada cuál hay, sólo sé que deben estar ambas presentes.
Siempre que digo que soy una persona pasiva, alguien se burla. Piensan que es broma y yo también me río, porque no entiendo cómo alguien podría pensar lo contrario. Ser pasiva no significa no tener carácter. Ser pasiva, desde mi ángulo mowgliano, es necesitar un agente externo dominante. No es alguien que te diga qué hacer, es alguien que te ayuda a canalizar la fuerza que adquiere la pasividad cuando está siendo dominada. Es como estar en una lucha y aprovechar la fuerza ajena. Como usar la técnica. No necesito ser fuerte porque hay una otredad que me entrega esa energía suficiente para que yo la use como se me de la gana. Un resorte no sirve para nada si no es presionado o si alguien no lo empuja para que baje por las escaleras. Y yo soy un resorte.
Entonces me expliqué tantas cosas... Y pude clasificar tantos diversos tipos de personas dominantes, que ahora creo que me es más fácil reconocer sus rasgos. Gracias a ello, puedo poner en marcha la cacería en el momento que encuentre mi presa. Nunca se sentirán como tales, es la gracia de ser pasiva, y es la gracia de que uds sean dominantes y yo no. Jamás se darán cuenta de que, en su afán por tener el control, desde un principio se les entregó con absoluta pasividad, y creerán por siempre que la correa es unidireccional. En casos de mowglianos que prefieren comerse los dedos que las uñas -diferencia crucial e importante pero que no viene al caso, sólo quería decirlo-, en algún momento podrá ser que el horizonte les entregue las respuestas, y dejen de sentir que son malas personas por "utilizar" energía ajena; la dominación y la pasividad son partes de un mismo círculo, y la figura no puede completarse si falta una de ellas. El mowgli dominante no puede serlo sin el mowgli pasivo. El punto es que no está bien ni mal ser lo uno ni lo otro.
El imaginario colectivo se ha encargado de normar que las personas dominantes están "bien" y que las pasivas están "mal". Me parece un tanto lógico, ya que insisto en que se sienten con el poder y ven la correa como unidireccional y automáticamente se posicionan "arriba". Y está este otro imaginario de que la punta de arribia es siempre mejor, seguramente porque la vista es más bonita y se puede vigilar más fácilmente. Pero en esa vigilia generalizada se pierden los detalles, y de flojera no son capaces de ver los engranajes que les mantienen ahí arriba. Esta es la historia de la sociedad en general...
 Nunca puedo dejar claro lo que opino o pienso, porque me pongo a divagar e, intentando hallar el ejemplo perfecto, encuentro que parece que servía más para otro asunto que para lo que quería expresar.
Solo quiero dejar claro que no está mal ser pasiva. Que desde que lo asumí, ya no me encuentro peor persona porque no se me da ser dominante, y por eso nunca podré estar arriba. Lo cierto es que no necesito nada de las características de un mowgli dominante, pero me confundí toda mi vida porque cuando empecé a vivir esas relaciones que desconocía, el camino que encontraba en la tele -por dar un ejemplo- era el del mowgli dominante. Entonces yo quería con todas mis ganas ser mowgli dominante, ser mowglidom, no mowglipas. Nadie te enseña a ser mowglipas porque las enseñanzas se llevan a cabo según mowglidoms. Es obvio.
Así que me dije "chucha, entonces mi camino no puede ser ese. No me resulta la senda del mowglidom porque yo soy mowglipas".
A partir de esta revelación, mi actitud hacia la vida cambia. Entiendo mi forma de vivir, y descifro mis formas para abrirme paso en lo que soy y puedo ser de esta sociedad, para utilizar el mowglipas en mi beneficio y también el de otras personas humanas y no humanas. Estoy más tranquila sabiendo quién o cómo soy.
Agradezco la soledad porque da más tiempo para pensar. Pero no tengo energías para poner estos pensamientos en marcha. Para un mowglidom es todo más fácil, lol.
No me quejaré de mi mowglipas, porque al menos en su dificultad hallo la imposibilidad del aburrimiento a través de volverse rutinario. Porque lo demasiado fácil, siempre termina en rutina. 

Mentira. Ojalá fuera mowglidom. Lol. Ya pico, chao.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Yes I'm changing

Quiero confesar que he mentido. He mentido aquí, en este espacio que supuestamente era para la ficción.
Escribí públicamente que no tenía nada que ocultar en mi blog, que lo que escribía debía ser publicado porque no me importaba. ¿eNTONCES por qué tengo borradores? ¿Hay algo que oculto? ¿Algo que me avergüenza publicar?
Independiente de la razón, lo cierto es que en esas instancias me importaba y por eso están ahí esos borradores. Pero me atormenta que existan. No sé si borrarlos todos o publicarlos todos. ¿Qué hacer?
Igual me daría vergüenza, pero qué importa al final, ¿no?
El debate es simple y la solución también. 
Siempre me entrego a mi curiosidad, y en ocasiones me he equivocado, sobretodo este año. Tuvo que suceder.
Así que vine a admitir que mentí, y me siento mal por eso.
Me quiero fundir en una caldera de queso hirviendo. En una sopa de queso. En una pócima tóxica de queso. 
Resulta que no todo tiene una razón por detrás. 
Valenpico esos borradores. Valepico esta semana y la que vendrá también porque solo hay días nublados de mierda, vientos fríos y lluvia de porquería. Hay barro y mayor estupidez que de costumbre por doquier; tacos que se incrementan por esas gotas que vienen a acosarnos como un invierno que no se rinde. Quiero que se vaya a la remierda ese invierno del hoyo. Que desaparezca de una buena vez.
Necesito irme de aquí, cambiar de clima, moverme un poco. O morir. Odio que no haya sol. Odio saber que es primavera pero no es verdad. Odio que el clima cambie tanto y tan rápido, que eventualmente Concepción forme parte de un polo, que todo se congele o se seque, que haya extremos por todas partes. Soy amarilla como mi partido, como el color que interpreto del sol, como el calor, como la arena, como el fuego. Necesito calor de cualquier tipo, y antes me afectaba menos porque tenía esos otros calores. Los extremos me perturban, pero admito que me inclino hacia el del calor; no así con respecto al frío. El frío es para mí como la extrema derecha. Como las personas que profesan el fascismo. 
Me molesta el frío. Me molesta usar demasiadas capas de ropa. Me molesta no poder usar polera, shorts, vestidos, la mierda que sea. Me molesta tener que cargar chaquetas que después me darán calor y solo me incomodarán todo el rato porque puta que usan espacio las que más abrigan. Las que tapan el culo, por ejemplo, siempre son largas. Mi mamá me dice que valgopico porque no tengo de esas parcas que son ultra delgadas pero abrigan 100, y que podría hacer bolita y guardarla en mi mochilita. 
Chucha, ya. Quiero una, bueno, pero no la tengo y qué. Pico.
Estoy harta del celibato, pero a la vez lo atesoro. En qué me he convertido, quién es esta persona?
Que se vayan a la mierda esos borradores, no me importan un comino. Tiraré una moneda uno de estos días, y ahí se decidirá si los publico o los borro. 
Que así sea.

martes, 31 de octubre de 2017

HUELFATEAR

Postulé. Ahora solo queda esperar.

Estoy secando, y cuando el olor salía de mi pieza al pasillo, me sentí en verano. Mi mente se transportó mágicamente a otro momento feliz de mi vida. Estaba sola, me cocinaba carne con ensaladas, mantenía todo en orden y usualmente conversaba con mi gato. Veía tele en 4k, vi toda the crown en 4k. Me acordé de cuando coseché y - vino a sapear. No sabía que yo era una experimentada en el rubro.
Me acordé de ese sentimiento de calor, usar el piyama de star wars que me queda chico pero me gusta tanto que no me importa. Que la Lilo fuera a ser cariñosa en la mañana; la pieza de mis papás, la cama enorme completa para mí. Las contadas visitas -.
Solo puedo terminar expresando la gran melancolía que me invadió. Soy una persona de olfato, ya lo sé. Son los olores los que mejor me logran transportar con éxito a un sentimiento; que el perfume, que la comida, que el secado... Olfatear cuellos, pelo y ropas como si no hubiera mañana. Cuando me gusta un olor, mi memoria lo guarda en una caja fuerte. Si vuelve a mí ese olor, mi cerebro se activa, se abre la caja fuerte, cierro los ojos y me concentro en ese pequeño viaje al pasado. Ya no estoy acá, estoy en otro lugar, con otras personas.  Estoy en ese momento.
Qué alegría es poder viajar en el tiempo de vez en cuando.
Quiero volver a olfatear un cuello como si pudiera morir de felicidad.

lunes, 30 de octubre de 2017

chao

Hace rato no me cagaba tanto de la risa.
Tampoco me dolía por tanto rato la guata. Siempre pienso que es apendicitis.
Sendos peos, horrorosos a más no poder.
Escuché algo, hice caso y al final era innecesario.
La pasé demasiado bien.
Igual quedé con ganas.
Hoy rellené mi vacío y compré asuntos que necesitaba.
El fin de semana comí hasta reventar.
Ya no estoy acostumbrada a taanto.
Por eso me debe doler.
Me encanta Venus de Lady Gaga.

miércoles, 25 de octubre de 2017

5

No era yo, era un hombre con mi cerebro. Estaba en este edificio oscuro, a horas que ya no eran de trabajo, supervisando a los colegas, porque en eso consistía su trabajo. Usaban todos una bata blanca; movían líquidos de tubos de vidrio a otros, los introducían en máquinas centrífugas, y por último lo inyectaban a esos blancos humanos. Blancos como un plástico, ¿pero por qué tan blancos? No sufrían con la inyección, y yo sabía que dolía mucho porque me la pusieron cuando fui a trabajar. No eran humanos, después de todo; los fabricábamos.
Pero ya no eran horas de trabajo y nuestros jefes estaban armados. No eran nuestros jefes, unos eran soldados de alto rango, otros soldados de medio pelo. Nos hicieron formar una fila y pasar uno a uno a esta nueva máquina que provenía del extranjero. Dijeron que se trataba de una terapia profunda que tal vez dolería un poco, pero que era obligación someternos a ella.
Nadie se opuso, no había cómo en un recinto científico tan pacífico. Simplemente acatamos y yo quedé al final de la fila. Cada 5 minutos o tal vez más, o tal vez menos, indescifrable por la ansiedad que me invadía, se escuchaba un pitido ensordecedor, tan desagradable que los ojos míos y de mis colegas eran casi forzados a cerrarse. A medida que avanzaba la fila, me acercaba y finalmente pude ver qué era lo que sonaba.
Como en otra ocasión, en la que fui capitán de una nave espacial, esta máquina era como una gran silla eléctrica, solo que no había que sentarse. Y su funcionamiento se concentraba única y exclusivamente en la cabeza, la que se acomodaba a la perfección al tamaño y forma de cada uno. Entonces sin  previo aviso ni activación de nadie, se activaba y un intenso fulgor proveniente de un rayo entraba por una oreja y salía por la otra. O ambos entraban a la vez y se encontraban en el cerebro. Nos estaban matando pero con vida; nos borraban la memoria, como una lobotomía más rápida y efectiva, más barata e higiénica. 
Yo estaba al final de la fila, observando las horripilantes expresiones de mis colegas cuando les tocaba la máquina. No eran capaces de salir cuando la "terapia" terminaba, sus cuerpos se derramaban como sin vida cuando la máquina liberaba sus cabezas y exclamaba con delicadeza: siguiente, por favor.
Nos pedía que nos hiciera daño. Decía "por favor".
Tenía un superior a mi lado, que no paraba de mirarme de pies a cabeza. Se detenía constantemente en la zona de mi trasero y eso me intimidaba.Ya no sabía si era hombre o mujer, me veía como uno pero me sentía como una. Quedaban pocos colegas para que fuera mi turno; la ansiedad me carcomía, me tenía completamente destruída. Pensaba en la muerte, en la destrucción, en el fin, en desaparecer, en no volver a sentir jamás, en las personas que jamás podría reconocer ya que comprendí que nadie estaba muriendo. Me consumía un hoyo de horror porque en pocos minutos sería mi turno y yo estaría en la máquina, que me pediría por favor situar mi cabeza, exponerme ante ella y dejarme maltratar, dejarla convertirme en un zombie, y para qué era todo eso. Para qué nos hacían eso. Por qué mis colegas estaban ahí sin expresión alguna, eran como los humanos que fabricábamos en el trabajo. 
Miraba de morbo lo que me iba a suceder. Algunos gritaban tan fuerte que el sonido se mezclaba con el pitido desagradable de la máquina.
No quiero morir. No. No quiero ser ellos. No quiero pasar, no quiero que sea mi turno, no puedo; tengo que salvarme, tengo que escapar, tengo que irme, ¿cómo lo hago? 
La negación me estaba comiendo las uñas. Mi bata estaba sudada y no dejaba de reprimir un llanto humillante de último aliento, última oportunidad, el ruego por mi memoria, por mi vida.
El guardia del final de la fila, que era mi jefe en el trabajo también, estaba ansioso como yo. Lo sabía porque se movía de un lado a otro y sus pies no podían estar quietos. Su cadera parecía bailar en soledad, mientras sus dedos se frotaban al interior de los bolsillos de su bata. Ese jefe siempre me había mirado extraño, pero nunca había sido tan evidente, y ahora su ansiedad se sumaba a la mía. 
Entonces habló:
Ven, sígueme. Ya tenemos suficientes, para qué vas a ir tú.
Tomó mi brazo sin escuchar mi respuesta. Supuse que era mejor ir con él que quedarme a que la máquina me dirigiese el temido por favor. Me guió hasta ese ascensor que solo usaban los jefes, el único que tenía acceso directo al estacionamiento, ergo se saltaba la vigilancia de los estrictos horarios laborales. Siempre en completa oscuridad, ya no eran horas de trabajo.
Me empujó al interior del ascensor y cuando se cerró la puerta se acercó a mí, me pegó contra la pared y gimió, dijo "ahh". Sentí su aliento agrio a vino con quesos, a cigarro, a depravado y pervertido, a humano sin sentimientos. Quería besarme a la fuerza, tenía su  pene erecto pegado a mi cuerpo, yo pensaba rápidamente qué hacer qué hacer qué hacer qué hago cómo me libro de esto necesito salir de aquí; sus labios húmedos y putrefactos tocaron los míos y desperté en la oscuridad de mi pieza, sola en mi cama.
Abrí los ojos, tenía la respiración agitada e intensas ganas de llorar. Dormía de espalda y tenía la boca herméticamente cerrada, tal como en mi sueño. Intenté seguir durmiendo pero no podía quitar de mi recuerdo el aliento del viejo asqueroso, la sensación de su cuerpo sobrepasando el mío. Miraba el techo sin pensar nada, sólo quería seguir durmiendo pero no soñar cosas tan terribles. Pensé en bujinkan y en cómo me hubiera podido zafar de esa situación, en la realidad. Pensé en lo horrible que es, que a cualquiera de nosotras pueda pasarnos. No podía dormir en la oscuridad, simplemente la falta de luz de mi pieza emulaba demasiado la que había en el ascensor. Así que prendí la luz y pude empezar a descansar.
Creo que necesito un espanta cucos para esas situaciones. Me invadió un miedo que desconocía. 
A veces realmente odio soñar.

martes, 24 de octubre de 2017

dddd

Hoy asumí que una persona era "maldadosa" en sus relaciones de pareja.
Mi mamá anduvo pesada todo el día conmigo porque falté a clases, y cuando me fue a sapear en la mañana, tuvimos una pequeña charla en la que destruí todo lo que me dijo. El resto del día no tuvo perdón y fue antipática conmigo de esa forma pasiva agresiva. Yo exploto luego de aguantar mucho ese tipo de comentarios. Especialmente cuando siento que son de esa calidad típica "huevear por huevear"...
"Huevear por huevear" es real. Es tan real, que a veces cito la frase y alguien -que por lo general responde a la frase por hallarle el sentido- se calla. O se pausa. Un segundo. Ah, cómo atesoro ese segundo. Hasta que se destruye y, bueno, si no funcionó la frase, pues me rindo.
De repente me da rabia lo imbéciles que somos. Me encuentro tonta por responder positivamente a características de la sociedad a la que pertenezco, porque son esas a las que deseo oponerme. Quiero oponerme pero, ¿puedo?
No sé. Al final intento ser feliz con lo que se tiene.
De todas formas quiero admitir que me encanta ir de shoppin. Parece que me llena un vacío de cariño que resuelvo de ese modo. Igual siempre pienso que adquirir ropa es importante para mí, y en este momento me estoy juzgando BRÍGIDA porque pensé "ugh, qué banal la ñuño, ew". Esa ñuño pesá que me juzga. Esa que desea lo que sabe que no se puede.
Creo que puedo ser una ñuño menos cavernícola.
Aprecio mucho mi parte cavernícola.
pf
la verdad es que ya no me quedan buenos recuerdos, así que en cualquier momento llega el olvido.
quiero bailar lady gaga, ojalá telephone y judas.

lunes, 23 de octubre de 2017

tengo hambre

la culpa casi nunca aplica de forma que sirva para algo "positivo".
no todo tiene una justificación ni una explicación. a quién puedo cupar, en estos casos? a mí? y para qué quiero culparme a mí
bueno, tal vez me sirva para pensar que a, b y/o c características mías son problemáticas. debería cambiarlas? ahí veré.
a veces siento que me pongo muchos tablones innecesarios sobre la espalda. tablones que son varias ñuños con variadas expresiones. hay una con cara de miedo y otra con cara de "me amo más que a nadie".
estoy intentando dormir de espalda, sin tapar mi estómago, y parece que ahora mis sueños los recuerdo menos. despierto con sensaciones, más que imágenes reconocibles. iré a perder una parte de mi, si dejo de soñar? lo hago desde que tengo memoria.
tal vez me encuentre con una ñuño que estaba durmiendo y por eso soñaba tanto. tal vez esa ñuño se despierte y tome posesión del congreso de ñuño, donde juran que tienen una coordinadora o esos títulos que debieran significar que todas las opiniones importan y se respeta la democracia, cuando lo cierto es que el poder está mejor repartido, nada más.
entonces llega esta ñuño que se despertó, se duchó y se vistió como lakoiá:ner y maquineó sobre las otras ñuños para tomarse el poder. hay otra ñuño que se viste como amazona, y creo que esa es su brazo derecho, su brutus, su pinochet.
Por ultimo, hay una pipa con yerba del otro día, que quiero que se acabe y por eso me la estoy fumando. ahora porto sendo bajón, debo vestirme e ir a hacer aseo. diversión.
hace tiempo no bailo, y eso me deprime. el clima es deprimente. la aparente naturaleza humana también lo es. desde esa base, a veces no hallo dónde ir, y recuerdo que parece que moriré pronto y se me pasa.
encuentro medio raro pensar que hay que hacer "cosas" antes de morir. me produce un absurdo entre el deseo y las posibilidades de nuestra individualidades. para qué quiero desear asuntos imposibles? para deprimirme más antes de morir? que no hice qué weá ni conocí tal lugar antes de morir... qué importa. qué rechucha importa; digo, bacan que a alguien le parezca importante, pero a mí me da paja sobrepasar mis posibilidades con mis sueños. he estado hace una semana pensando estas 3 weás:
QUIÉN QUIERO SER.
QUIÉN PUEDO SER.
QUIÉN SOY.
actualmente la segunda niega a la tercera, o la primera las niega a todas. no lo sé, solo siento que el segundo escalón es el más real, y que el tercero forma parte de esa ñuño que soñaba caleta. en el querer está el desear, lo que no es malo, pero sí un tanto irreal. 
quién quiero ser antes de morir? la ñuño, para uds gente.
quién puedo ser antes de morir? una ñuño mejor portada y más educada, para uds gente.
quién soy? la ñuño, para uds gente.
el otro día pensaba en esos viejos culiaos que la miran de pies a cabeza a una, y cuando llegan arriba ponen cara de disgusto y dicen, con todo lo barsas y heteropatriarcales que son, con todo ese derecho falso de ser superiores y por eso decir todo lo que se les pase por la cabeza, dicen: ud siendo tan bonita, por qué se hace eso en el pelo? variación: para qué se hace eso en el pelo? es tan bonita y se arruina.
me ha pasado. cuando era pelada, sobretodo.
hoy tengo respuestas: si me interesara cómo me veo para el resto, no lo usaría.
otra: no me interesa gustarle a gente como ud.
otra: no busco gustarle a nadie.
variación para cuando me digan que me afeo: bueno, si ud hiciera dieta, se cuidara la piel y el pelo y fuera al gimnasio, sería mino (mirada de pies a cabeza con las cejas levantadas y una sonrisa de "escucha cómo te esstoy cagando panzón ctm que vienes a decirme cómo cresta me tengo que ver para que cerdos como tú estén satisfechos").
y así, hay diversidad de respuestas, lo mismo para las viejas entrometidas.
odio a la mayoría de los hombres heteropatriarcales, especialmente de los que abusan de su posición. les odio y quiero constantemente ponerles el pie en la cara para que por un día de su vida no se sientan que son la gran weá. que son simples humanos con cerdos privilegios que en realidades paralelas no les corresponden.
eso.

domingo, 22 de octubre de 2017

Me gusta daft punk

Perseverar y persistir es casi lo mismo; me parece que una tiene un tino distinto de la otra. Lo busqué en la rae y en perseverar se agregan las palabras "permanentemente" y "opinión". Es la única distinción que encuentro entre ambas. 
Tengo un pensamiento que se resume en 3P+A. Es como mi "filoshofía de bidah", a lo jipi de arteS y weás. Perseverar, persistir y paciencia, más adaptación. No es más que intentar percibir esas palabras como una línea a seguir, y para todo lo que se presente debo recordarlas y aplicarlas.
Es más pelúo que la chucha. La paciencia es lo más difícil, porque aborda esa espera infinita que al cabo de 1 mes puede parecer que no significa nada. Pero lo es todo, es un segundo, un minuto y un año entero. Me imagino que el tiempo es como un plano gigante impreso de un plotter, como el cielo nocturno pero con cálculos en cada uno de los puntos. Significa la posición de los planetas y el sol con respecto a la Tierra, y el tiempo que toma pasar de un punto a otro. Ahora estoy en blablabla, falta blebleble para llegar a bliblibli. Aceptar eso sin darle color es la paciencia para mi.
Me gustan mucho los tatuajes, aunque cuando me los estoy haciendo pienso que es imbécil y que el dolor valepico y que se acabe pronto. A veces me dan ganas de rendirme, pero pienso que nadie me obligó a elegir tal lugar para perpetuarlo ni hacerlo (en primera instancia). Entonces tengo que asumir mi decisión, y en ella me hago la cool y por supuesto que quiero llegar hasta el final.
Pero con mi serpiente pasan otros asuntos... Maldito CC, por qué tiene que ser tan BRUTO y MAÑOSO, que hace que piense en buscar otra persona para que me la termine. Ese tatuaje es demasiado ambicioso e importante para mí, ni cagando lo llevaré toda la vida sin terminar. Quería terminarlo este año, pero tal parece que no podré. No obstante, creo que debería estar terminado para antes del próximo invierno.
El jueves me hice un tiburón blanco; lo tenía pendiente hace tiempo. 
Los tiburones representan la fórmula 3P+A en una constante. Estoy agregando palabras para que se lea con mayor seriedad, aunque sé que es invención mía que tiene sus inicios en la más pura e insolente ignorancia. 
SE conocen aproximadamente 440 especies distintas de tiburones en el mundo. Son una especie prehistórica. En su cualidad de animales prehistóricos, ha predominado la adaptación como símbolo de estos magníficos depredadores. El tiburón blanco, a mi parecer, es el más adaptable, por lo que le concibo como uno de los más perfectos depredadores que viven en nuestro planeta. Pero también me gustan mucho los mako, porque son demasiado rápidos, y la velocidad siempre me ha atraído, por lo que pensé hacerle un amigo al blanco.
Por otra parte, el LSD repartido por el fondo es la apertura de la mente y los sentidos, ese viaje interdimensional del que tanto se puede aprender; no importa si la experiencia fue buena o mala, porque todo sirve para algo, lo bueno y lo malo son el ying y el yang, lo mismo que el placer y el dolor.
Hoy pensé que tal vez sería bueno hacerme un tatuaje cada año, mínimo, que represente algo que haya resistido al año. Loquesea. Es que una se vuelve adicta a las weás. A veces pasa tanto tiempo sin haber tenido una sesión de tatuaje, que el cuerpo pareciera necesitar otro. Como de la nada.
No comprendo las personas que tienen uno solo; me imagino que su experiencia fue demasiado traumante o que realmente no les gustó. No sé, tiendo a ser bastante prejuiciosa con respecto a los tatuajes, algo que ciertamente no me agrada de mí, pero me cuesta pensar de otra forma. Creo que lo relevante es si lo comunico o no, y nunca lo digo en voz alta a menos que esté en confianza o hablando sola (algo que hago mucho ultimamente).
Pensé explayarme en eso de mis prejuicios ante los tatuajes, pero no me parece correcto ser TAN jater y culiá con el resto de la humanoidad.
El punto es que estamos a OCTUBRE. El año se va, se despide, y con ello quiero cerrar libros que no dan para más páginas y empezar otros nuevos. Los tatuajes me ayudan a hacer eso.
Cuando estoy ahí, sufriendo -la gente pregunta si duele, a lo que contesto "SIEMPRE duele"-, comienzo a pensar en por qué cresta estoy en esa posición. ¿Por qué quiero esto? Lo quiero, ¿o lo necesito?
¿Por qué surge esta necesidad?
Recuerdo de donde proviene todo. Lo que quiero perpetuar, lo que necesito marcarme, lo que no se puede olvidar. Como el fénix, como el quetzal, como el romeo, como bowie. Como el tiburón.
No tener memoria es no poder crecer ni aprender. 
Me recago de hambre.