sábado, 18 de agosto de 2007

por la mierda

Fui a conocer la hediondez y los animales del zoológico que está más allá de Collao. Nadie me va a contestar si pregunto cómo se llamaba el lugar, así que no consideraré importante mencionarlo. Mejor que eso, te cuento que nos bajamos de la camioneta mi mamá, la Toña, mi papá y los colados de Tommy Vercetti, mi furby y Jack Sparrow, que vino a verme porque quiso enterarse de mi estado, me llamó y supo que hoy pude levantarme. Puso en marcha inmediata al Perla Negra, pero resulta que se le rompieron todas sus velas, así que el Holandés Errante tuvo que traerlo hasta acá. Como sea, se veía todo lindo, mi pirata -no lo amo.
Así, nos bajamos, pagamos nuestras entradas y entramos en el zoológico, yo sintiéndome todavía bien. Vimos unos guacamayos o algo así, mis papás y la Toña fueron a ver a los monos, mientras Jack y yo subíamos a una jaula toda pintoresca que nos llamó la atención. Había un hipopótamo bastante feo, no es morado como en los set de Disney, me dijo Jack, lo cual encontré extrañísimo, pues él es el VERDADERO Jack Sparrow, y no ha estado en disney, menos en un SET. Nos pusimos a discutir sobre su verdadero origen cuando de repente una luz blanca nos cegó por un instante. Vimos la jaula y ahí estaban Tommy y el furby riéndose, el hipopótamo había desaparecido en una pokebola que Vercetti se robó de un supermercado. ¡Maldita sea, por qué hicieron eso! El furby de mierda se empezó a tirar peos hediondos de nerviosismo y se fue corriendo junto a Tommy a tomar una micro para liberar al animal en alguna parte. Con Jack les deseamos la peor de las suertes, ojalá se los comiera el animal, y continuamos junto a mis padres. Todo normal, los monos comían avellanas, las aves gritaban, el pavo real creyó que yo era otro pavo por mi pelo, y se me acercó para mostrarme sus plumas codiciadas por los piratas capitanes que deseaban plumas vistosas y largas en sus gorros. No fue eso lo que hizo que Jack se enojase, sino que se puso celoso porque yo miraba mucho al pavo. Dijo que no era correcto que un animal llamara tanto mi atención. Me enojé porque insinuó que soy zoofila, le pegué en el torso, nos separamos por un instante y luego reapareció a mi lado con cinco plumas de pavo real.
Fue terrrrrible. Por cada estanque de patos que veíamos, Sparrow empezaba a lamentarse y a buscar alicates para liberarlos, sacar un poco de esa agua venenosa -como le gustaba decirle- para dársela a Barbosa sería un gusto verlo abandonar así su triste e inútil existencia. Si es tan inútil, ¿por qué te molesta tanto? No responde y me obliga a continuar.
Zorros rojos, zorros gris, un cóndor, un tigre de bengala que se nos acerca y roza su cara a los alambres de la jaula como la milly lo hace con mis piernas o un sillón, cuando está regalona y siente que merece atención. Quise tocarlo en ese momento, estaba tan cerca, mas la oportunidad se me fue porque mi papá estaba al lado.
A ese tigre le cortaron la cola por desobediente. Lo sé porque el pirata Juicamitos Chuquicamata tenía uno y le cortó la cola. Seguramente se lo robaron después de muerto y lo pusieron aquí.
No, Jack. Para variar están inventando cosas...
Así, los leones estaban muertos de hambre, el oso pardo se paraba en dos patas y nos mostraba su envidiable pelaje gringo después de haber visto esos jabalíes gruñones que no pretendían verse apetitosos para nadie. Eran, más que cualquier otra cosa, objeto de burla.
Con Jack y la Toña acariciamos un pudú tiernecito, un ciervo blanco y nada más. Los pumas eran pesados y gigantes; los felinos en general eran como la katinka y mostraban sus dientes haciendo ese ruido de mierda que tanto me carga.
Lo que más me gustó de todo el zoológico fue la pokebola de Tommy.
Ya, bueno, anda a buscarlo...
Un fuerte beso en la mejilla de novios y se fue a buscar el mar para encontrar el Perla Negra para encontrar a Tommy para encontrar la pokebola para encontrar el hipopótamo para vaciarla para atrapar a su estúpido kraken para vencer al desgraciado que lo manda, que en estos minutos no sé quién es.
La casa, la comida para enferma, mi buata sonando de hambre, mis papás medios idiotas y yo buscando dejar un recuerdo en este internet de las mil putas, como el asqueroso y desilusionante final de alguien te mira.
Como análisis de fin de sábado, lo pasé bien en el zoológico aunque cada animal que veíamos me recordaba que él está como está porque no es libre, tuvo mala suerte y happy feet. Un lugar hediondo, no muy grande ni muy pequeño, con más aves que cualquier otra cosa, un estacionamiento gratis y una entrada de 1.200 para niños y como 2.600 para los grandes, los supuestos adultos. a Jack debieron haberle cobrado por niño, si parece un niño vestido de pirata todo el día, muerto de calor y frío cuando llega la noche.

1 comentario:

Alotta Fagina dijo...

Se llama Zoológico de Nonguén. Ñuño tenimo que juntarnos muchos días la otra semana, me voy a correr todos los días, así que te voy a buscar, mandame un mensaje con tus horarios de salida.
Ayer fuui a ver La Traviata, el pelao se veía más rico que la mierda!!!!! Con disfraz y wea, ahhh fue el extasis, aunque me diagai que es feo, yo lo encuentro rico, como tu encontrai rico a Guy Pierce, ya chao shushetumare.