miércoles, 5 de septiembre de 2007

Cuchara

No le veo la gracia a las cucharas, a su forma entre redonda y larga, tan apaciblemente y desgarradora para mi sentido de la vista. A veces me trastorna esa forma tan indecisa, y a veces no.

Hoy fui el mono enojado y ellos Geoffrey Rush (la foto (él es barbosa en la película, y se parece bastante al que yo conocí)).

De la misma manera, suele pasar que siempre entro al túnel de las carcajadas para envolverme en abdominales involuntarios provocados por la risa, provocada por alguien que se cayó al suelo por a b c motivos. Y como es la vida, se me devolvió. De todas maneras continuaré riendo con esas fantásticas caídas, esos desequilibrios inesperados de pendejos chocolate guatones de cumpleaños, aunque hoy haya llegado mi hora. Sí, mi querido adversario. De haber estado tú ahí, te habrías reído al verme bajando... Sería mejor comenzar desde el principio, cuando llegamos a San Pedro y la micro se paró en el semáforo de la teletón. Sigue adelante, escucho Last Cup of Sorrow de Faith No More, pasó el árbol buatón, me tengo que bajar, pido permiso y la vieja me dice que también se tiene que bajar. Bueno, toca el timbre, la micro para, se bajan dos personas por delante y la vieja baja buatona chaparra no me deja pisar tierra, no me deja pasar hasta que me mira con cara de coco y exclama que no se tiene que bajar ahí. Entonces casi que la empujo y me apresuro a pisar la pachamama cuando la micro culiá empieza a andar, y en un ataque de pánico porque se cerrara la puerta y me apretara los dedos, o quedarme arriba y bajarme más allá -que habría sido lo más sensato- me tiré a la madre tierra y caí manos raspadas pelo desordenado y micro estúpida al polvo, al cemento y a las burlas de ese furgón escolar que estaba ahí dejando a un pendejo. Entonces el conductor toca la bocina, miro y se empieza a reír tal y como yo me hubiera reído estando en su lugar. La vergüenza, la ira y el estar en el lugar de la burla tomaron posesión de mi, así que dejé de lado esa niña simpática con el pelo azul, y le saqué el dedo como si fuera Bush. Empiezo a caminar hacia la casa y el furgón se detiene frente a mi, el viejo me pregunta por la ventana que por qué le levanté el dedo si no me hizo nada, y yo, emputecida, le grito ¡QUÉ IMPORTA!, me vuelve a preguntar y vuelvo a gritar lo mismo, pasando por detrás del furgón, el viejo sigue hablando solo y para no escucharlo le grito ¡YAAAAAAAA ATROPÉLLAME, ATROPÉLLAME!, me subo a la vereda y un pendejo con una parca roja -pendejo de mierda, nunca voy a olvidar esa voz de cerdito malo y castrado, y si no fuera piti tampoco su cara- me miraba descaradamente, como si fuera la gran cosa. Oh, por favor, ponganlo en los titulares de la nación: NIÑA CON PELO AZUL-YA-MEDIO-VERDE SE CAE DE LA MICRO Y SACA EL DEDO... NO, NO ES PA TANTO. Como iba diciendo, me mira y me mira -debe haber tenido unos doce rebeldes y poseros y apestosos años-, me intimida y le grito ¡¡¡QUÉ WEÁAAAAAAAAAAAA!!!, él dice algo sin modular con esa voz de cerdito que jamás olvidaré -al menos no hasta mañana- y como no lo entiendo y estoy enojadísima, le saco el dedo y él me lo devuelve, y para más remate ME SIGUE MIRANDO EL HIJO DE LA GRANDÍSIMA MADRE DE LA ABUELA DEL LA HIJA DEL SOBRINO DE LA VECINA DE LA MEJOR AMIGA DEL MEJOR AMIGO DE LA PINA, REMONTÁNDOSE TRES GENERACIONES ATRÁS, DE LA PUTA. Ya me da lata volver a sacarle el dedo y llego a mi casa emputecida a lavarme las manitos, resentidas, le cuento el episodio a la pina, se ríe y preparamos el almuerzo -en verdad lo hizo todo ella, y le quedó tan rico que le mando mis felicitaciones desde el Japón, donde seguramente no comería cosas tan ricas-. Ahí termina mi episodio de yo ser el objeto de burla sin haberme prestado para eso. Una completa y majestuosa ganga. Todo lo que pude aprender fue que debo ser más paciente y no tan floja con respecto a dónde me tiene que dejar la micro, y no apresurarme al bajar.

2 comentarios:

Alotta Fagina dijo...

ve el lado positivo, por lo menos la energìa negativa que nos rodea, que no obliga a caernos o decir algo estúpido, o mirar al weón y ponerse roja; esa energía se pasará por un buen rato, mi ñuño, no vas a ver el pavimento por un buen tiempo....

Anónimo dijo...

oye tmb me gustó verte :)

al wino le cayo bien la pina.
ami me cayeron bien los amigos de ella ..kual d mtodos ellos era ernesto?
tengo kuriosidad