sábado, 19 de julio de 2008

KEEP TALKING

Es que realmente no puedo creer las cosas que me pasan últimamente, y no con respecto a hechos más bien palpables, si sabe ud a lo que me refiero...
Siento que es un problema que debo mejorar. Siento que no es lo correcto, que hasta hoy desperté con ese mal presentimiento; siento que debo estar preparada para lo peor, que no debo notarme triste ni nada por el estilo. Son cosas que pasan, y una simplemente debe saber ponerlo en su álbum de recuerdos que descansa en la cabeza sin que se note, en un lugar tan apropiado que bajo la foto del sufrimiento quede ligada una frase de aprendizaje, o bien de esperanza. Debo seguir siendo así de positiva en cuanto a mis errores; creo que es mi única virtud, ya que otras no se me pueden ocurrir, y menos en este momento. En este momento me aqueja el estómago de nerviosismo, no puedo evitarlo; es ese maldito presentimiento, que lo sabe todo. Y lamentablemente lo sabe todo. Ahora ya no tengo cómo hacerme la tonta, ¿cómo escapar? ¿Qué puedo hacer, aparte de imaginarme todo lo malo que podría significar este malestar en mi estómago, ahora derivado también a mi pecho? Nada, pues tampoco sé realmente qué es lo malo que sucederá. A lo mejor ni siquiera tiene que ver con lo que he estado pensando desde ayer.

Como ya dije, he de seguir siendo optimista; he de continuar con ese pensamiento que me repito cada vez ante un mal augurio, que todo lo malo al final es bueno, porque una vez que lo recuerdas intentas no tropezar con la misma piedra. Y así debiera ser; de ese modo, cuando llegue a vieja seré tan sabia que hasta podré ver el futuro según las acciones de otra gente. Además, soy observadora. No es quizás una virtud, pero bueno... es lo que hay; lamentablemente no puedo ser alguien o algo mejor.

pagaré, maldita sea; pagaré por mis errores y la gente que los sabía de antes y me lo advitió, me lo echarán en cara; no sentirán pena por mi, porque eso es algo que no pienso reflejar, ni dejar que suceda. No, no pienso, simplemente.

Y capaz que lo malo sea incluso más malo de lo que pienso... qué inmadura, qué torpe. Al final termino siendo la misma estúpida que ves en todas partes, preocupándose de cosas banales, dándoles una importancia que definitivamente no merecen. ¡MIERDA, NO QUERÍA SER ASÍ! ¡Nunca quise convertirme en la weona ESTÚPIDA que hoy escribe en el teclado!

Nunca quiso que la inspirara un mal sentimiento a escribir. Pero es lo que siempre hace, no puede evitarlo. Ya no escribas más de ti, que es se siente tan egocéntrico y desagradable. Mejor nos duchamos y salimos a juntarnos con la Bobina a las 1.430 en el Versluys.

Hoy nos vamos sin despedirnos.

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