lunes, 3 de noviembre de 2008

no me he lavado el pelo desde la ultima vez que fui al ruka (jueves 30 de octubre). Y dice:


El tipeo, las conversaciones cibernéticas, el DIY OR DIE - Conver... en naranjo, esperando a que lo abra para descubrir qué encantos me ha dicho hace por lo menos un minuto. Un minuto atrás, no del futuro.

Quiero acostarme contigo. Cada minuto del día quiero pasarlo acostada contigo, ya sea en el pasto, en la tierra, en el barro, en la arena, en las piedras, en las rocas, en el lago, en el mar, en el río, en la alfombra, en el parquet, en el pasto sintético, en las sábanas, en la cocina, en el living, en el baño, en donde sea. Es el hecho de sentir que tus brazos me rodean, saber que abrigas mi espalda y en ocasiones besas mi cuello con olor a desagüe, o a puerco, o a bestia. Escuchar tu respiración me hace sentir segura, que no estoy sola, que puedo contar contigo; escuchar tus ronquidos me hace voltearme y abrazarte, ya que generalmente te encuentro roncando boca arriba, o dándome la espalda. Entonces intento rodear tu cuerpo con mis brazos, pero no puedo porque me quedas grande, así que me contento con que mi mano se encuentre con una tuya. Escuchar tus ranas, por otra parte, me recuerda que eres humano. O cuando apoyo mi cabeza en tu guata, escucho tus intestinos y lo que sea que hagan, mientras mi cerebro sube y baja al son de tu respiración; luego subo un poco más y me encuentro con el bombeo de tu corazón, que a veces late tan fuerte y otras tan débil...

Es estar a tu lado, cerca de ti, poder estirar mis manos para acariciar tu barba, poder reventarte los puntos negros, perder mis dedos entre tu maraña de pelo, tu mohicano tan sexy que adorna tu cabeza, verte luchar contra los mocos, estornudos y alergias varias, contra mis golpes, mis apretones de cabeza, cuando te molesto, cuando te amo más que la cresta, cuando te toco, cuando me tocas, cuando nos tocamos y no nos molestamos en ceder ante nuestros deseos, convertimos de repente un simple espacio de dormitorio en un nido de amor, nuestro sudor se toca y de un efecto químico efervesce en colores, las lenguas quieren salirse de su cómodo espacio, quiero morderte, quiero tenerte, quiero hacerte pedazos y nos retorcemos, nos apretamos, nos amamos...

Nos volvemos locos un rato. Y no es que luego volvamos a la realidad; se diría que descansamos de la intensidad que acontece a nuestros sentimientos. Y qué pasa con eso. Y qué pasa contigo. Y qué pasa conmigo. Las sábanas siguen aquí, solo que no significan lo mismo cuando estoy con el gato apoyado en mis pies, sin tus ranitas, sin tus risitas, sin tus ganas de ponerme cachondita.

Nada más que raciones de besos para ti.

2 comentarios:

Mr. L Beer dijo...

mi amor ! no sabes lo feliz que me hace leer esas cosas tan lindas que has escrito !
tu me haces sentir en las nubes, como te cante la otra vez en el micro!
tus besos son los q me dan alegria, me hacen subir al cielo me hacen hablar cn dios!
:O si cn dios aunke no exista igual hablo cn el !
viste el efecto q me hacen tus besos me hacen ver lo inimaginable !
te adoro te amo cn locura cn pasion

paupina dijo...

AH CLARO
Y SOBRE LA PINES NUNCA ESCRIBES :(