jueves, 4 de diciembre de 2008

Sucio y (podrido)



Entonces nos encontramos en un mundo abierto; un mundo donde las criaturitas nacen, viven (algunas), mueren, se desintegran y ahí quedan. Todos lo sabemos. Todos lo hemos leído alguna vez; cierto es que nada tiene de malo venir y servir sencillamente para nada. En el pasado, en el presente y en nuestro futuro nos enseñan a tener una (meta) en la vida: aprender, comunicarse, utilizar a los vulnerables, sacar (ganancias) de ello, sin importar las pérdidas psicológicas, perder para volver a aprender, nadar en aguas frías, tibias, calientes, hirviendo, con ají, con posibles infecciones ajenas, con pus, con sangre, con huesos molidos. Todo para poder alcanzar nuestra bien ponderada (meta). Y qué si uno no tiene meta; no está del todo perdido. Es la simple vida, como le llaman algunos, caracterizada por una (en este caso) persona común y corriente, sin mucha expresión en sus ojos, que practica el ocio a abundantes horas de la semana, la pasa bastante bien, no se preocupa demasiado, sólo lo suficiente para no sentirse mal. Pero esta simpleza no es tan sincera como desearíamos, ya que la mayoría de esta gente que se las arregla para no tener ocupaciones todo el tiempo sufre de enfermedades a la cabeza; ahora, no soy quién para decir qué es peor, si una enfermedad física o una psiquiátrica. Lo cierto es que la mayoría de las veces pasa que una conlleva a la otra; es aquél que sufre de ambas, a quien me gustaría referirme hoy. Pero no puedo porque está prohibido por la sociedad, y me las he dado últimamente de una persona sociable; atentar fríamente en contra de nuestra querida muestra solidaria (ni siquiera anual), llámese Teletón, es como salir de un certamen y ponerte a escuchar música al sol, esperando a alguien que parezca un poco simpático; por lo demás ignorando al resto. Ignorando como aquellos vegetarianos que ignoran que algunas personas bastante sensibles no sintamos pena por los chanchos que nos comemos; y es que uno no tiene por qué hacerlo. Como decía antes, los chanchos se ganan la buena vida: los alimentan, los engordan, los sacan a pasear, cagan todo lo que quieren, se reproducen cuanto quieren, los dejan dormir juntos a las parejas, a las madres las dejan amamantar en cualquier lugar… y, llegado el momento, los matan, nos hacemos dueños de su grasa, la cocinamos, la utilizamos, los comemos, los abrimos por la mitas y los metemos a un horno enorme de canal Utilísima para que las madres en casa aprendan a hacer exactamente lo mismo que el chef, pero en cantidades obviamente menores, por falta del gran horno, y por falta del gran chancho, que (a mi parecer) es lo más importante. Entonces qué queda por hablar del buen chancho; al final su vida ha servido de algo. ¿A nosotros humanos quién nos come, quién se encarga de reciclarnos tan bien? En vez de eso, nos matamos y nos enterramos; simple material orgánico que nadie sabe cómo se las han arreglado los bichos para devorar. La tierra (por otra parte) por ser quien es, se la puede con todo, diríamos; excepto con las basuras que ideamos y tiramos en el concreto. En vez de eso, nos matamos y nos hacemos ceniza para adornar la esquina olvidada de la casa, o para ponernos arriba de la chimenea, o para que el gato nos mee encima.

Así como vamos, el acto de reciclaje…

No tengo conclusión ni opinión al respecto. Solo escribo y lo leo después; es entonces cuando me critico a mi misma. La meta del principio era decir aquí (en el final) que es por eso que el mundo está abierto. Abierto como el chancho, abierto como un libro.

¡Y PUTA QUE ES RICO EL SHANSHO ASAO!

4 comentarios:

Mr. L Beer dijo...

aguante los chanchos y sus costillas1
ñam ñam ñam
esa foto del final me dio un apetito de chancho asado !
q rico
a veces me interesa el recicleje perosoy comodo q no hago nada,
en fin,,
me gusto tu articulo
te amo mi bella escritora besitos por monton

paupina dijo...

ñuño tengo sueñop


no puedo
tengo q estudiar
te quiero
la milly es asquerosa

Alotta Fagina dijo...

ya estoy tan acostumbrada a convivir con más vegetarianos que carnivoros, que ya nos los insulto tanto como a principio de añi, já.
pero pico la carne es lo más rico del universo y no podría vivir solamente de esas hamburguesas culiás de la biblioteca, porque me sa HAMBRE, no me sacian esas mierdas, jaujaujaujauj


chao ñuño nos vemos a la noshe

j a v i e r a dijo...

jajaj qué lindooo, me gustó.
eso sí, una cosa... la mayoría de los chanchos no son de campo, y por ende no viven esa vida, sino un asco monótono y hacinado... pero bueno, eso tú ya lo sabes.

te quiero hermanita

y yo tampoco creo en esos propósitos industrializados ni en los religiosos... sólo creo en una meta: lo que sea que se haga, hacerlo del mejor modo, y con buenos sentimientos... así entre medio uno va coleccionando situaciones que hacen que la vida misma sea un lindo propósito.

ojalá pronto nos veamos, y aprovechemos ese tiempo para tomarno un rico copete juntas y conversar mucho.

¡¡besos y abrazos!!
y saludos a tu querido jorge