lunes, 8 de diciembre de 2008

tonta y además hueona

No puedo; por más que lo intento no puedo ni podré perdurar en el tiempo de algún modo. Estoy tan convencida de que mi final será tan poco nefasto como importante, que mi pesimismo terminará por fundir mis atisbos de optimismo para dar lugar a un período de ermitaña que nadie envidiaría, ni por si acaso. Estuve toda mi vida arreglándome; estuve toda mi vida intentando ser mejor que alguien que ya había probado su temple, sólo para que me descubrieran y ganase algo, pero jamás me resultó; me pasaba las tardes de fin de semana escuchando bandas sonoras de películas que motivasen mi creación, para que saliera algo bueno de mi cabeza, algo digno de ganar un premio, de ser reconocida, de no caminar por la calle sin que me reconocieran; cuando apareció fotolog, subí las mejores fotos, seguidas de los mejores párrafos que mi mente pudiese concebir, con tal de hacerme un nombre y grabar un disco como aquél niño mente_enferma. Al notar que nadie más que mis conocidos veía mis fotos y ni siquiera leían lo que ponía debajo, y que nadie estaba dispuesto a regalarme un gold camera por no publicar mi pronto suicidio, abandoné le mundo cibernético y me encerré en el papel y los rompecabezas, creyendo así que de algún modo creerían mis convivientes que estaba loca, y me internarían en un manicomio, donde demostraría que a pesar de estar loca podría crear hermosas pinturas o pedazos de música, aunque no sé pintar ni tocar instrumento alguno; supongo que a los locos les enseñan todo eso.

Después de desaparecer por un tiempo, vi un capítulo de Thirty Rock donde Tracy creaba un video juego porno para que su hijo lo aceptase, así que se me ocurrió mágicamente que quizás gracias a mi mente sucia podría hacer un juego porno de lo más entretenido y nuevo que existiese, pero investigando por la Internet me di cuenta de que hay gente con mentes poderosamente más sucias que las mías, así que abandoné el rubro.

Hoy estoy vieja, casada con dos hijos y una hija, aburrida de trabajar por Internet y pasear el notebook a todos lados sin poder escribir algo nuevo, algo que me haga salir del anonimato. Estoy cansada, fea, se me cayeron las tetas y nada de eso me ayuda a no sentirme tan frustrada. Como sea, lograré ganar algo en la vida. En última instancia tengo los cuentos de Santiago en 100 palabras… que no sé si todavía existen, en realidad.

No, creo que prefiero escuchar la misma canción de siempre de Ennio Morricone; digo, ¿para qué quiero más? He muerto ya dos veces, además.

1 comentario:

Anónimo dijo...

MAMONA
MA
MO
NA
jnsadijhfkhgjn
kajsoajfo