lunes, 19 de enero de 2009

Kikirikiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii


Y dale con la weá....

Creo saber por qué de repente una persona llega a perder la estúpida noción del tiempo; creo que algunas esperas de verdad no tienen que ver con el calendario. Pueden llegar a ser tan largas, tan profundas, que una realmente siente que se rinde ante la llegada de cierto día en el papel de la pared marcado con un plumón rojo. Lentamente vamos marcando las equis en el día que todavía se está viviendo, de manera que quede bien clarito en nuestra cabeza que lo que para alguien en un estado normal es una semana, es realmente, una eternidad. O al menos eso parece; y nadie ha de negar que una hora se convierte en dos o tres horas, incluso. Los sentimientos se van consumiendo entre ellos, dejándola a una como si realmente estuviese muerta; todo lo que tenía que decir, ya lo dijo. ¿Ahora qué queda por hacer? ¿Dormir? ¡NAH! Eso solamente nos hace sentir más inútiles durante nuestra torpe espera. De repente me digo, incluso ¿para qué esperar? ¿si ya dije, hice, pensé y soñé todo lo que podía al respecto, y realmente no quiero velar por una vida normal, entonces para qué? ¿por qué no mejor hacer todo de una vez, y salir de la incertidumbre, de una espera que realmente siento que es en vano? Porque que estoy decidida, lo estoy; no voy a cambiar de opinión, lo sé, porque la verdad de las cosas es que lo he sabido todo este tiempo. Y estos pocos días, llámese una semana en mi idioma, no han sido más que una tortura. Bueno, ahora me contradigo porque tampoco siento que estos días hayan sido en vano, porque me han servido para darme cuenta de mi propia insuficiencia, de que ando realmente decaída, de que espero por un futuro que me haga más feliz que antes, y para... bueno, para muchas cosas. Pero lo que pasa ahora que siento que ya lo hice todo y no sé si venga algo más, es que veo que la espera que empieza desde mañana, va realmente en vano. O simplemente para hacerme sufrir un poco más. Quizá sea eso lo que ambos necesitemos; sufrir el uno por el otro, por su ausencia en la vida de la otra persona, por el pasado que tuvimos juntos...

No veo que el tiempo diga nada al respecto; será porque en estos momentos, mi tiempo es distinto al del reloj, incluso al del calendario. Es impresionante cómo las emociones pueden fulminar un día de alondra que para el reloj son 24 horas, en el sentimiento de unas cuatro o cinco horas. O todo lo contrario; que un día parezca de 48, o más...

He sido tan sincera este ultimo tiempo, que no puedo evitar suspirar y pensar cursimente "... yo ya quiero empezar a fulminar el tiempo". Eso no significa que vaya a convertirme en otra persona, o que vaya a dejar de lado a quienes estoy frecuentando más porque no salgo de casa; significa que estaré feliz, que estaré bien, que no pediré nada a cambio.

Hoy se acabó mi caja de pastillas; estén alerta, todos ustedes que me frecuentan. Eso sí, advierto también que no será muy distinto de mi estado de culebrón actual. Al fin y al cabo, he sido siempre la misma ñuño, ¿o no? Es más el contexto, eso que hace ver al resto una persona cambiada, un tanto diferente. Pero la escencia será siempre la misma.

1 comentario:

Mr. L Beer dijo...

las esperas a veces no son en vano, creo q este sera el caso en realmente valdra la pena, por lo menos para mi, estoy ansioso y quiero q pasen luego los dias, a mi tmbn se me hacen eternos, creo q no pasan nunca, solo quiero q los dias pasen rapido para poder verte,

me dio mio la foto del payaso :S