jueves, 19 de febrero de 2009

எல் காசொர்ரிடோ = El cachorrito


Creo que a varios nos ha pasado, que durante nuestra infancia nos apegamos bastante a familias no tan cercanas, porque los hijos alcanzan más menos las mismas edades; los padres, siendo de antes amigos, se reencuentran, comen y beben mientras nosotros los infantes nos divertimos con cualquier cosa. Es esa amistad de niño, que pasa por alto todo, los intereses, la forma de ver la vida, el tipo de conversación; todo ello pasa por alto.
Bien, crecemos todos y con el tiempo las familias se despegan bastante. Pasan los años, y de repente una visita nos sorprende a todos; qué cambiados estamos. Los adultos, como era de esperarlo, se llevan igual. Somos los niños, los que ya crecimos, quienes encontraron que sus anteriores pares estaban demasiado cambiados como para entenderse. Ahora los intereses, la forma de ver la vida, el tipo de conversación, el tipo de escritura, el tipo de lectura, de comprensión, la posición política, incluso la vestimenta… todo eso importa. El tiempo no nos dejó traer con nosotras esa facilidad infantil para hacer amistades; al menos en mi caso, me he convertido en alguien tajante, que por simple empatía busca una conversación banal con quienes sabe, no se dan fácilmente. Es entonces cuando aparece el cachorrito de la casa, al medio del living. Capta la atención de todas nosotras que crecimos, quita de en medio ese silencio incómodo que se daba en la sala, con sus ladridos agudos y su pelo suave. El cachorro fue, en ese caso, el distractor salvador; otras veces lo es el alcohol, pero por diferencia de edades y crianza, una no puede contar con ello para hoy, que tras tres o cuatro años, volvemos a reencontrarnos, esta vez en nuestro hogar; veo entonces tres posibles distractores: la comida, por supuesto, el play station, y la gata obesa. ¿Serán ellos nuestros salvadores…? O quizás no; quizás no necesitemos alguno, pues con tantos años, hemos crecido más; es bastante posible un entendimiento mejor, una conversación amena, donde esos distractores que nombré, pasarán a ser complementarios para una mejor relación.
Todo se puede en esta vida, ¿no?
Intento recuperarme de la caída al pesimismo, nada más.
Gracias.

1 comentario:

paupina dijo...

me duele la cabeza y odio la regla