miércoles, 11 de marzo de 2009

Sweet little pidgeon

Cierra los ojos, baja tus párpados y verás al mago blanco hacer desaparecer la luz; entonces sólo quedará su cara blanca, sus labios pálidos, sus ojos blancos sucios, su piñén que le da sombras, su formato de horror japonés.
Eso me recuerda que voy a ver la presentación de los jeugos olímpicos en beijing (YA SÉ QUE ES CHINA Y NO JAPÓN, PERO ME ACORDÉ IGUAL), porque estuve viendo un programa en el discovery donde mostraban los comienzos de la construcción de los estadios y cómo "supuestamente" se verían luego. Es por eso que quiero verlos en acción, y no por computadora. Una videograbadora es lo más, ¡CÓMO MOLA!.
Te observará mientras mece la cuna de tu felicidad, estremeciéndola hasta que se convierta en un nuevo nido de terror en tu vida; te masacrará los sesos con su nuevo labial, su sonrisa explosiva...
Cuando me saquen los frenos, creo que tendré una sonrisa que por primera vez en la vida mostraré a propósito en una foto. Lueog veré que salgo igual de fea que antes, y dejaré de hacerlo.
Su boca propone una sesión de cuentos locos, cosa que tus manos se aferren con el más perfecto pegamento mental, a las barras de la cuna que no te dejan retorcer tu columna para no ver más a ese mago blanco con los labios pintados. Sus ojos continúan observando los tuyos; intentas hacerte el valiente y adoptar la actitud de choro, pero los de tu contrincante son tan intensos como impenetrables. Es así como, lentamente, llega a tu cerebro.
Le pedí al Yorch que me acompañase uno de estos días al cementerio para ver si podía conseguir unos huesos, y me empezó a huevear. Bueno, yo creí que me estaba hueveando; era cierto que se sorprendía de mi falta de respeto a los muertos. Hasta hace poco me importó lo que dijo; ahora pienso que, entre vivos, es raro ver respeto; no veo la diferencia para con los muertos.
Caen los primeros pilares de tu crianza como ciudadano común y corriente; los valores y tu moral, todo aquéllo según lo cual mantenías un rumbo aparentemente normal en tu vida. Hoy, de pronto, este mago blanco con labial, sonrisa y frente marcada por la desesperación, parece contagiarte de su vida sin pilares. Y es que él fue también un hombre normal; no tenía trabajo y un hijo se avecinaba, amaba a su esposa y quería hacerla feliz, quería cumplir el sueño de todo buen trabajador y darle una casa cómoda y todos los utensilios necesarios para la crianza de este nuevo ser...
La Lulu se está quedando dormida mientras ve mis dedos hueveando con el teclado. Me gustaría ser tan juguetona y dormilona y comilona y cagona y sedienta como ella. La adoro, y es suave, aunque molestosa. Anoche no me dejó dormir media hora más antes de levantarme...
, tanto así, que se buscó un trabajo abominable; "es un trabajo sucio, pero alguien tiene que hacerlo". Si todo salía a la perfección, si todo resultaba ser tal y como él conocía antes el lugar del atraco, entonces el dinero y la felicidad estarían asegurados. Excelente como era, pues, arreglaban los últimos defectos del plan cuando le comunicaron de la inesperada muerte de su esposa, incluyendo al bebé que traía consigo. Entonces su vida se derrumbó; ya no quería hacer el trabajo, no lo necesitaba, no tenía nada. Sin embargo, era un trato que si no se cumplía, le traería la muerte. Decidido a la suerte, a perderlo todo, partió y usó el traje del malandrín tan conocido; era una mierda, no se podía ver bien el camino. "¡Dijiste que no había vigilancia por la noche!" ¡BANG! ¡BANG! ¡BANG! Disparos, balas intentaban romperle el ridiculo casco sin oberturas. Corre, corre, corre, ¡corre! ¡Mira por dónde vas! ¡Un muerciélago!
Las alas, el miedo, las orejas, la oscuridad, el sonido de su voz, cómo se acercaba; no atinó más que a lanzarse al río de desechos que había abajo de su rincón del terror, del horror, de su archienemigo. Fue, entonces, que su cara perdió el color, que tuvo que usar labial, que su pelo quedó verde y que su traje del malandrín imprimió un sello morado en su carta de vida, que antes aspiraba a ser una K de corazones; no, ahora no es más que el comodín, el Joker en todo su esplendor; lo encuentras en colores o blanco y negro. Hoy lo viste en su transformación; hoy te sedujo hasta la cuna; hoy te habló de la broma que es la vida; hoy te mostró los retratos de tu cuerpo desnudo herido de balas múltiples a quemarropa; hoy se introdujo en tu cabeza, te lastimó, te centrifugó, te destruyó el gran edificio de tu vida, para dar paso a una construcción irregular de locura, donde el mayor, el grande de los grandes, el capo massimo, se encuentra en el interior de tu mentor.
Ya puedes salir; suelta las barreras de la cuna. Eres to-tal.men,te LI;BRE.
















(Para escribir esto, me basé en el guión de La broma asesina, escrito por Alan Moore)

2 comentarios:

paupina dijo...

me marearon los colores de tu blog

Mr. L Beer dijo...

me di cuenta al toque del estilo de escritura,creo haber leido antes una escritura de ese modo, al principio me era algo dificil, pq se salian de la historia me parecia incoherente, pero luego vi que se escribe por parrafos, intercalados, y leyendo asi lo entendi me gusto el cuento, y la lulu si que es juguetona
mañana nos viramos a stgo espero que lo pasemos bien debes llevar la pendraiv cn harta musica en vola llevo una comida

te extraño gnugnin de mi corazon