lunes, 25 de enero de 2010

Todo lo bueno alguna vez se acaba


Hola, damas y caballeros. Me encuentro en un sano estado de felicidad -no estoy drogada ni ebria-, que no sabría explicar en qué momento nació. Mi día ha estado repleto de emociones, incluyendo mi sueño de anoche, donde estaba la Katinka peleando con el Romeo, y no la Milly (supongo que en ese entonces la Milly con el Romeo peleaban y sus ruidos de dragón y serpiente se metieron en mi cabeza, solo que la obesa se cambió por una flacuchenta blanca con negro).
Me levanté triste, pensando en la conversación de ayer que me hizo repensar los hechos y tener cara larga; en unos pocos minutos estaba llorando tratando de convencer al del otro lado de la conversación. Luego ya no estaba llorando, me estaba duchando para ir al Virginio Gómez y comprar tres paquetes de pastillas Yasmín -hojitaverde-. A las cinco quedamos de juntarnos con el Yorch, así que nos pusimos a esperar con la Pines. Creí que llegaría a las cinco y media... llegó a las seis -k9-, y no pude evitar cierto grado de idiotez que se pasó cuando nos bajamos a la laguna chica para vender los queridos panses con jamón, tomate y "mayo a elección".
De ahí llegamos a la casa a comer como chanchos -de hecho, soy TAN CHANCHA ASQUEROSA, que comí DOS TROZOS DE PASTEL DE CHOCLO SALADO, AUNQUE EN REALIDAD ME GUSTA EL DULCE-. Me sentí como mi mamá, comiendo cosas que me gustan pero no tanto.
No pensaba marcharme a la casa de Yorch, pero la mamá insistió tanto que tuve que acceder -bueno, tampoco era un problema para mi-. Cuando nos subimos a la micro había aire de carrete así que nos dieron ganas de tomar algo; nos bajamos en la diagonal, fuimos al Chanta Isabel, compramos mariscos y un vino Exportación Merlot de un litro y medio, escuchamos música y nos dormimos.
Soñé que el guatón asesino de A Sangre Fría entraba a la casa del Yorch, donde dormíamos, y nos trataba de matar junto a otros dos pendejos. En un descuido les quité la pistola y los maté a todos, menos al guatón, a quien arrestaron y seguro iría al rincón, como en el libro.
Despertamos cagados de calor aproximadamente a las 1230. Tomamos desayuno, vimos Proyect Runway, luego una excelente película tragicómica italiana llamada Feos, Sucios y Malos.
Se me ocurrió que fumáramos los restos de hojas que quedaron de la otra vez... mala idea para mí, porque no había comido en seis horas y me dio un principio de pálida tan fuerte, que me levanté al baño, vi que estaba ocupado me devolvía y la vista se me nubló a tal punto que no podía ver, a pesar de que tuviera los ojos abiertos. Pensé que me desplomaría en el suelo así que se me ocurrió gritar "¡amor, no veo nada!", y en vez de irme a ayudar se quedó haciendo lo que sea que estaba haciendo y por suerte pude encontrar el sillón y sentarme en vez de caer como muerta al suelo. Estuve al borde de la inconciencia un buen rato. Al menos yo lo sentí así.
Finalmente, Jorge se acordó de mi existencia y me dio un poco de Milo -te hace grande-, lo cual me hizo mejorar. Sólo necesitaba un poco de azúcar.
Nos dio paja vender.
Vinimos a la casa y estaba feliz hasta que me puse ansiosa y no podía dejar de comer; por lo tanto, me puse idiota al no poder controlar mi chanchería de mierda, y más idiota me puse porque se me rompió un vaso de shop.
Ahora siento que le doy asco a mi pololo y que me quiere dejar. Además ya no se cree el cuento con respecto a nuestra relación, y yo tampoco porque no quiero ser una estúpida. Bueno, que sea lo que tenga que ser, y que se acabe cuando se tenga que acabar.
Tengo un poco de sueño. Se me ha quitado el sano estado de felicidad. Ahora estoy cansada y un poco triste.
Adios.

1 comentario:

Alotta Fagina dijo...

mientras leía la historia de tu pálida, te imaginé perfectamente en la mesa de la cocina de tu casa, contándomela =). te quieri ñuñi