domingo, 18 de abril de 2010

Día pajero


Hoy, domingo, es un día latoso, pajero, aburrido, somnoliento. Me parece estar viviendo un día de gato, donde juegas un rato y después duermes, sólo que no he podido tomar una siesta. En realidad me la pasé tanto rato haciendo nada, imaginando cosas mientras Jorge se apoderaba se todos los circuitos de mi notebook para jugar age, luego ver el facebook, luego el foro, el otro foro, para nuevamente jugar una partida de age. ¿Cómo es posible hacer tanto rato algo tan aburrido? En un momento me sentí como un parásito que observando el modo en que alguien es capaz de utilizar un computador portátil, que me puse a leer el libro que mañana debo devolver. Entonces dejé de lado mi parásito y continué siendo alguien normal.
Ayer por la noche vimos La Momia Tres, un placer culpable que reconozco a tal punto que cuando pueda compraré la primera parte de la trilogía para atesorarla en mis momentos de gritos por Imhotep -o como se escriba- y Anaksunamún -o como se escriba, nuevamente. Lo divertido de la película es que de repente parece que están rellenando porque no sabían cómo hacer que O'Connel y cía fueran capaces de destruir a una momia tan poderosa. Entonces me digo: ¿para qué se meten en el rollo de hacer un personaje tan idestructible? Tuvieron que meter al Yeti para que los protagonistas sobrevivieran una avalancha... A pesar de todo, me divertí como me divierto con la uno y la dos. Fue una buena hora y media de placer culpable.
Recuerdo cuando salió la primera película... ¡Qué efectos especiales! De veras los encontraba espectaculares, la momia me inquietaba con su piel cochina, y lo más era que se regerara comiendo personas. La parte que más me llamaba la atención, era cuando dibujaba su cara en la arena. ¡Qué divertida película! Así como El Zorro, es de esas que siempre dejo cuando las pillo en el cable.

viernes, 9 de abril de 2010

Nothing

Bueno, esta semana ha sido ajetreada y desagradable. Me he preparado para ir a clases y he tenido pocas.
Desde el lunes que todo me sale mal.
A veces me aburro de ser antisocial, pero también me aburro de intentar no serlo.
Estoy sumamente triste.
Sólo me pongo feliz cuando recuerdo que podré ir al cementerio de penco a ayudar.
Creí que hoy podría resolver un tema importante de mi vida, pero tengo que empezar a asumir que simplemente las cosas no se han dado, y no me sorprendería si jamás lo hacen.
Tengo ganas de comer algo rico, engordante y chatarra.
No quiero pensar en nada, no quiero hablar con nadie, no quiero salir, no quiero saber nada de nadie, no quiero que me pregunten cosas; quiero dejar de sociabilizar por un rato.
Quiero estar sola y ponerme a llorar.