jueves, 1 de julio de 2010

Mañana


Desperté hora y media después de lo propuesto. A las nueve debía levantarme a desayunar para luego leer a Lévi-Strauss y contestar la prueba electrónica del profesor R. Herrera. Como sea, no lo hice y he terminado de desayunar a las 1054 (JAJAJA) mientras escucho música árabe, la Milly se limpia y llueve en el exterior.
Rayos, y yo que tenía ganas de correr!
Hace millones que no ejercito mis atrofiados músculos. Quizás sean la razón inconsciente de los malestares que me dan a veces para conmigo misma (la Milly sabe que estoy escribiendo tan mal, que me miró con cara de asesinato pasional, con las orejas de avión y todo).
Bueno, la idea de esto es reposar el desayuno para ponerme a leer antropología estructural, proponerme hacer ejercicio cuando pueda, aunque mi cuerpo me diga ¡NOO!, porque bien en el fondo sé que me dice ¡NOO! porque le da paja trabajar los músculos atrofiados. Bueno, he llegado a la conclusión de que la vacuna del tétano -cuya 2a dosis recibí el martes- me duele tanto más que a los demás a causa de la falta de ejercicio que ha experimentado mi feo cuerpo.
Quiero ir a esos masajes de eliminación de células muertas.
Oh, en 17 días está de cumpleaños mi querido padre. Le haré una carta y un dibujo.
Ahora me toca leer a Strauss.

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