martes, 28 de diciembre de 2010

Caniba... lismo

Creo que voy acumulando mi odio hacia las relaciones; por cada momento de desagrado que pase y no haga nada, al próximo me siento peor. Me dará mucha pena si es que no me funciona el viaje por culpa de una estúpida relación universitaria, pero qué puedo hacer si él se comporta como un imbécil y no me dice por qué... Digo, no voy a andar soportándolo un mes entero si sé que se seguirá comportando de ese modo. Francamente prefiero alejarme de todo lo malo y no ir.
Me gusta sentir que tengo un poco de libertad de él, ahora que lo tengo bloqueado en Facebook; creo que puedo publicar cualquier cosa por el sólo hecho de saber que no tengo que actuar para mantenerlo feliz, para que siga creyendo que yo soy esa mujer que en realidad no soy. Nuestras personalidades se moldean cuando estamos juntos. No puedo ser la Ñuño en todo su esplendor y él no puede ser el Jorge en todo su esplendor, porque en el fondo no nos gustamos tanto, y eso nos enferma. Nos enferma tener que conocer nuestras verdaderas personalidades, y más aún tener que aceptarlas. Es como descubrir nuevamente a una persona que crees conocer en su totalidad. NO ES ASÍ. No es así: Jorge sólo me conoce como la Ñuño de Jorge. Cuando estoy con él me cambio a modo "Gustarle a Jorge" y omito creo que un 20% ó 30% de mi verdadera personalidad, que aflora cuando él no está.
Soy feliz cuando él está, sí, pero creo que soy más feliz cuando él no está. Me imagino que le sucede lo mismo.
Al momento en que comienzo a extrañarlo ya no me siento tan feliz, pero porque en el fondo extraño ese molde inventado de mí, que todavía no he terminado de conocer. Soy tan egocéntrica jajaja.
Estoy lentamente acostumbrándome a ese patrón de mierda de pelear cada cierto tiempo, o que alguien se ponga "raro", que al cabo de unos cuantos meses (estimo) ya no me interesará lo que pueda sucederle a esta relación. Me parecería del todo normal e incluso bueno si es que debe llegar a su fin ahora, antes de que ambos nos quedemos sin sentimientos. Pero la verdad es que no me importa si no pasa de ese modo, así como tampoco me importa si es que pierdo esos sentimientos. No me importa porque cualquiera de los dos modos es inevitable y al hacerme la idea de ello mi mente se figura preparada.
"Estoy preparada, y qué; al menos puedo comenzar a acostumbrarme de nuevo a mi verdadera personalidad, a aprovecharla cuando él no está, y a desearla cuando lo huelo cerca. Me está molestando sobremanera este molde de mierda, este intento de persona que no es yo, que no me hace tan feliz como desearía. Y qué si comienzo a botar el molde y no le gusto a él; es lo más probable, y me gusta. Me gusta la idea de que le moleste conocerme de nuevo, que le de lata, que no seamos compatibles, aunque me gustaría más seguirle gustando, claro está, pero que no lo sienta como una obligación".
Es el tiempo. Pasa tan rápido. No quiero llegar a un punto en que mire hacia atrás y vea que me terminé de convertir en ese molde de mierda; tampoco quiero que le pase a él, aunque la verdad es que si trato de ponerlo e mi situación se enojará si es que no es el caso, así que dejaré de hacerlo.
No quiero perderme en una relación; me parece un insulto a cualquier persona. Me parece aburrido, poco interesante; si me pierdo en un bosque será más comprensible, tendré más cosas en la cabeza. Ahora no siento que lleguen cosas
nuevas a la cabeza; estoy moldeando mi personalidad a una rutina de relación a más o menos largo plazo; una vez que viví el patrón dos o tres veces, ya no necesito más: tengo todos los conocimientos necesarios como para sobrellevarlo y al mismo tiempo continuar con el patrón. Si me salgo del molde, si regreso a mi personalidad real, volveré a aprender, volveré a tener cosas en la cabeza y mi felicidad se inflará más y más rápido de lo que ahora lo hace.
Bien, pues, es hora de tener un momento de soledad. Creo que es lo que buscas, ¡y qué bien que lo digas! La propuesta está en la mesa, ¿estamos de acuerdo?
Me parece que sí.
Es hora de dejar atrás ese canibalismo que tanto nos ha caracterizado desde que comenzamos a salir. Dalí no podría representarlo mejor.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Ñoña 2


Hola.
Hoy estaba aburrida en química y para pasar el rato dibujé una vez a Clou y dos veces a Sephiroth. Mientras dibujaba los restos de personaje que flotaban por mi cabeza, recordé que siempre me ha gustado la estética de Sephiroth, convirtiéndolo en alguien más bacán que Cloud. Así que desde ahora en adelante, quiero un juguete del malo monocromático, no del bueno rubio.

(claro que mis dibujos con ultra chulos :p)

domingo, 12 de diciembre de 2010

Ñoña 1



Hace no mucho tiempo que estoy en campaña por revivir los recuerdos; sólo me ha dado resultado volver a jugar Final Fantasy VII (qué gran juego). Ya quiero que llegue el momento de derrotar a Sephiroth, y qué mejor manera de recordar esos momentos de triunfo que escuchar la música del juego.
Oh, soy TAN ñoña...
Más ñoña me siento cuando pienso que quiero un juguete de cloud...