sábado, 8 de enero de 2011

Idea


A veces encuentro el modo perfecto. Tiemblas, cierras los ojos, tu boca me busca, tus manos me recorren como si se tratara de algo nuevo, algo que sólo puedes conocer por medio del tacto. Estamos juntos en esos pequeños momentos, es cierto. Sin embargo...
Debo admitir que a veces me da miedo. Me aterra saber que te estoy llevando conmigo a ese desagradable túnel del que todos hablamos como si nunca lo quisiéramos conocer; aquí estoy yo, todos los días, sentada en una roca frente al mar. A veces se mojan mis pies, otras veces no, así como a veces encontramos medusas muertas, otras vivas que no se acercan a la costa. No es fácil distinguirlas de las bolsas blancas sin marcas, ¿no es así?
¡Vamos! No es la primera vez que alguien te invita a correr por una ciudad, ¿por qué el miedo? Déjate llevar por una persona desconocida, o por una persona que crees conocer.
Oh no, ya estoy hablando de cosas sin sentido. No hay modo de conectar un punto seguido con el que viene, o las comas, o el PUNTO Y COMA. ¿En qué me habré convertido, que no puedo organizar mis ideas?
El agua estuvo tan turbia el párrafo anterior, como si le hubiesen arrojado litros y litros y litros y LITROS de cloro; veo otro trozo de mar, limpio como nunca antes había visto. Está todo claro: nunca tuve una idea.

No hay comentarios.: