lunes, 24 de enero de 2011

Wolf

Anoche la Jime me hizo darme cuenta de que cuando una empieza a amar un disco, muchas veces es porque lo volvemos parte de ciertos momentos de nuestra vida. Por estos días comencé a conocer Lycanthropy, de Patrick Wolf; de la nada me doy cuenta de que lo que he estado sintiendo, es que mi sangre se oscurece, entre otras cosas. Me ha pegado de golpe el tercer track de este disco tan especial. Seguramente Patrick se inspiró en su apellido -sea real o no; en realidad no tengo idea- para encontrar su metamorfosis.
Me resulta molesto obligarme a escribir en el blog sólo porque no lo hago hace mucho tiempo.
En fin, quizás la próxima vez pueda escribir algo más interesante.

Buenas noches.

2 comentarios:

Jimena dijo...

Leí tu post desde el buzz del gmail y preferí dejarte un comentario aquí, ya que estabas medio deprimida porque nadie te comentaba el blog.
Me encanta cuando encuentro un disco y me gusta tanto que lo escucho una y otra vez y no me canso, me aprendo las canciones y voy por la calle cantanto e ivaginándome los videos conmigo cantando, tipo glee ajuajauj. Por cierto, el verdadesro apellido de Patrick es APPS, me gusta más Wolf zawu. Te quieri <3<3<3

ovejacompleja dijo...

miau
igual puede ser que uno ame canciones, q son de discos,
no por que nos recuerden cosas, es por que enfocan lo que añoramos
pluaf!