jueves, 17 de marzo de 2011

Palpita, el cerebro me palpita

Nuevamente siento mi cerebro palpitar. Hacía muchos meses que no me sucedía, pues lo había olvidado. Es desagradable sentirlo en estos momentos porque debería estar memorizando y escribiendo datos del sistema esquelético, pero me palpita y molesta tanto como la pesadez de mis párpados, que se emocionan al pensar en que todo mi cuerpo tiene ganas de ir a acostarse entre los brazos de morfeo.
Oh, el profesor es un desgraciado. Es un maldito desgraciado porque me provoca maldiciones y desgracias! Deberían faltar más días para la exposición, o él debió haber contestado el puto e-mail. Cómo lo odio y deseo que en estos momentos tenga una fiebre muy alta que lo haga asustarse de cómo se alejan las paredes.
Anoche vi una película terrible; muy triste. La tumba de las luciérnagas, en español se llama. Me pregunto cuántas saladas gotas habrán chorreado por mi cabeza premenstrual.
Oh, me ha vuelto esa melancolía que llega a darme dolor de pies. Quiero dejarla atrás, pero veo que incluso en momentos de palpitación cerebral, bajo presión y mucho estrés, me acuerdo y siento otra vez como si apareciera de la nada un cubo de hielo posado sobre mi abdomen. Antes le decía patá en la guata, pero es muy violento y ahora que soy jipi me desagrada la violencia (esto que digo no calza con el fondo de mi blog).
En realidad no soy jipi. Tampoco considero que los alambres de púa que están en el fondo sean violentos; están intentando protegerme, eso es todo. Me dijo que no puede protegerme mucho, pero que al menos lo intenta. Claro porque si un virus me quiere atacar, lo hará; si cualquier persona siente deseos de leer este aburrido blog, lo hará; si el Romeo lo quiere borrar de la faz del cibermundo, LO HARÁ.
Oh, al menos mi cerebro deja de palpitar cuando regreso a la estupidez de todos los días. Ahora que recordé   la disertación, nuevamente me palpita. Sólo que ahora es el lado derecho, y antes eran los dos muy coordinados.
La música del paciente inglés es muy linda, como la película. Mañana espero continuar con esta lenta maratón de ver películas lloronas. Sí, mañana espero sentirme mucho mejor, a eso de las 10 am.
Sí... mucho mejor.

2 comentarios:

Alotta Fagina dijo...

Culmina tu maratón con la película más llorona de todas: Orgullo y Prejuicio.

Ilish dijo...

Memorizar es lo peor.
Los profesores normalmente son unos desgraciados y deberían tener esa fiebre.