domingo, 15 de mayo de 2011

Escrito en una clase de prehistoria, año 2008

Y cuando finalmente se logra estimular a la viciada verga, es entonces cuando se ha de tomar el control. Como una especie de juego kinésico, te enfrentarás ante sensibilidades nunca antes conocidas, en que dejándote entrar conocerás el llenado de un vacío con potencial; a eso se le conoce como placer. Algunos se ruborizan cuando se menciona esta palabra, así como también la mentira de la verdad de "no querer probar cosas nuevas".
Primero analiza tus fronteras; marca los límites del espacio con colores vistosos en tu cabeza, identifica el tipo de seres vivos que nos acompañan; en este punto puedes darte el lujo de adoptar una posición mental prejuiciosa, con tal de no cometer un perjuicio a causa de un acto rápido pero no por eso menos traumante. Dirígete como puedas rápidamente a un espacio vacío, para evitar molestias por causa de agentes externos.
Ahora que están aquí, solos, da comienzo al juego lento de la estimulación sexual. Si tienes una verga al frente, bésala con tus manos, abrázala; si lo que deseas es, en cambio, una cholga marina, entonces has de tocar y masajear lentamente con tus dedos, hasta sentir que la excitación de ella se sale de su cuenca, y queda en tus dedos la evidencia de lo que conocemos todos como fluido vaginal. En esta parte he de recalcar que existe una diferencia mayor entre la excitación femenina y la masculina. Como ya he dicho, la cholga dejaría en tus dedos una especie de lubricante natural, un fluido que se identifica con el primer contacto de toda tu vida. EN CAMBIO, lo que le sucede a la verga es un paulatino pero rápido endurecimiento de ella, sin contar con muchos fluidos. Más vale que la verga esté muy estimulada; en decir, ha de cambiar totalmente de un estado flácido a la dureza más exquisita de todas...
Pero he de detenerme ya. No es para mi en estos momentos de mi vida, hablar del disfrute sexual.
--------------------------------------------------------------------------------------------------
Lo que continuaba en el pequeño cuaderno rojo de química, no vale la pena ser publicado.
Cambiando de tema, con esta entrada número 34 doy por hecho que superaré con creces lo poco que fue publicado el pasado año 2010, que tiene un total de 34 entraditas. El año que más escribí fue el 2009, con 79 entradas.
No sé qué será aquéllo que me hace estar escribiendo más constantemente que antes, y poco me importa.
Ahora debo depilarme los bigotes para dejar de tener la boca tan asquerosa, peluda y con granos. O al menos quitarle los pelos, para que sepa un poco menos amarga.

No hay comentarios.: