domingo, 15 de mayo de 2011

Ha llegado la hora de que comience a comprender y asumir el camino que he escogido. Insisto en que deseo no ser patética; no le temo a la soledad: extraño y seguiré extrañando el sexo; a veces siento que necesito la compañía de Romeo.
EN fin, es cierto que no se puede asegurar la felicidad con un par de litros de alcohol de cualquier grado, ni con un par de porros de cogollo de té verde -por no decir cannabis-. Lo que sí podría asegurar el alcohol, es que será menos fácil sentirme sola. Con alcohol puedo conversar, convertirme en un humanoide sociable, que entretiene, que se pega y a veces es molesto. Oh, se puso a tomar, se pondrá como una LAPA. En cambio, los porros de cogollo me aseguran que pensaré y veré muchas cosas que en mi normalidad no percibo dentro de la conciencia. También me ha asegurado tener experiencias divertidas en cuanto a GarchaR.
No sé si fue la primera o la ultima, la segunda o la tercera; una vez luego de haber fumado intenté dejarme llevar por el rito del apareamiento que no pretende lograr su cometido, pero me dio miedo el pene de mi compañero, que me animaba a no temerle, a continuar para tener un buen,gran,apasionado rito. Simplemente NO pude hacerlo; más que ver el pene, lo tocaba y no sé qué porquerías se habrán dibujado en mi cabeza, que me sentí intimidada. Mi compañerote no comprendía el chiste tras las risitas, los jijiji burlescos que alejaban el momento de consumar el rito. Claro, él también había fumado y absorbió mi risa de tal modo que también se reía, a pesar de no saber qué mierda pasaba conmigo, que no quería dejar que me lo metiera porque prefería escabullir mi pelvis entre mis piernas al tanto que me reía jijiji,jajaja,jojojo,jujuju ¿de qué te ríes? ajajajja ¿qué pasa? jejejeje me da risa dime por qué te ríes.
me da miedo tu pico.
AAJAJjajaj
Entonces comprendió la razón, por lo que podía reírse con más ganas. A veces hace falta encontrar un motivo para dejarse llevar por la risa, más todavía cuando se trata de la risa-por-contagio. Pero eso no lo detuvo, pues entre medio de la chistosidad de mis miedos, intentaba saber más para poder encontrar algún modo de hacerme ceder ante la tula, y abrirle mis piernas. ¿Por qué te da miedo? Es muy grande, me va a romper la vagina. Pero Ñuñito, jajajja, siempre culeamos, ¿cómo te va a dar miedo ahora? JAJAJA NO SÉ, SÓLO SÉ QUE ME DA MIEDO AJAJAJA.
Así estuvimos media hora en tiempos de marihuana; en el tiempo real, deben haber pasado unos pocos minutos. Luego olvidé que su pene era grande y podría romperme la vagina, así que encontré nuevamente la excitación y el placer que trae el pico en la vagina.
Otras veces el té verde me ha ayudado a tener orgasmos tan grandes, que me he quedado dormida luego de haber estado tiritando, gimiendo y sudando en la misma posición en que alcancé el séptimo cielo -como le dicen en una revista electrónica para "ellas", al estilo cosmopolitan-; esos orgasmos son como mis amigos: pocos pero poderosos. Nunca los olvidaré, y espero que cuando se reactive mi vida sexual pueda volver a tener uno de esos gigantes electroshock en la vagina, que me hacen tan feliz.
A causa del alcohol me pongo cachonda pero no por eso alcanzo a tener grandesgigantesenormes orgasmos. La mayoría de las veces me limito a sentir mucho placer durante la penetración, lo cual es maravilloso a pesar de no llegar necesariamente al orgasmo. Francamente, no me importa mucho tener orgasmos cuando culeo. Cuando llegan, los disfruto y me hipnotizo, obviamente, pero si no tocó mi puerta no me importa, a menos que el compañero haya sido un total fiasco para el rito. Por lo general el sexo en sí me satisface. Tener ese contacto con otras pieles calientes, pasar la lengua y que me laman.........
Bueno, una cosa en este momento es segura: extraño el sexo.

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