miércoles, 26 de octubre de 2011

casi 90 días con miedo

Leonidas, temeroso
Hoy vi 3 películas cuando me absorbió la gran-tele-ashe-dé.
La primera: el Solista, con mi siempre favorito Robert Downey Jr, a quien espero conocer en el Comic-Con 2012. La segunda: Donde están los monstruos, o algo así, de un niño Max con sus amigos grandes, peludos y caprichosos. La tercera: 500 días con Summer.
Me apesta este post porque el Solista es una buena película, y 500 días con ojitos azules NO, pero como fue la última que vi, me dejó con una sensación de "amor o no amor" muy desagradable en el cuerpo. Porque no podía sentirme más identificada con Tom, mejor conocido como Arthur de Inception. Especialmente en esa escena en que veía a "su chica" mostrándole a una amiga su anillo de compromiso en una fiesta en su casa. Claro, él salió corriendo y el mundo desapareció. Me sentí en su pellejo; pude recordar lo que es esa sensación de haber perdido a "esa" persona, como cuando estaba en la micro y desaparecieron el suelo, los asientos, y mi cuerpo cayó al asfalto y se enredó con las ruedas. Fue lo que sentí cuando todo a mi alrededor se hizo pedazos, cuando todo desapareció y me encontré sola en la oscuridad y la depresión.
Estuve todo el tiempo anterior a eso deprimida. Luego se me pasó y reapareció él en mi vida.
¿Entonces qué hice? Le di la oportunidad que me pidió; al principio me negué, era terrible y no podía volver a aceptarlo en mi vida. Finalmente cedí, porque mi piel y mi cuerpo todavía no lo habían dejado ir.
Me pregunté luego de ver la película, ¿qué hubiera hecho Tom si ella hubiese querido volver con él? Seguramente habría querido volver con ella para nunca más dejarla ir.
¿Es algo que estoy haciendo yo? ¿Me sentí tan mal, tan perdida, tan desconsolada y deprimida, que a la primera oportunidad de volver a ser feliz, de volver a sentir que lo tengo todo, que sólo unas pocas cosas logran destruirme, la acepté, ignorando todos esos pensamientos de no-volver-con-él que me habían ayudado a sentir que superaba tan mal momento? Ahora que mis sentimientos hacia él se reconstruyen, lo están haciendo con más fuerza que antes, y sí, estoy preocupada y me desahogo en el blog, porque si él comienza a sentir que ya no es lo mismo, o simplemente cae en que en realidad no me ama, ¿qué será de mi? ¿Qué será de mi, ahora que estoy enredándome nuevamente con tanta pasión?
¿Cómo describiría mi presente si no le hubiese dado otra oportunidad?
Ergo, ¿será que lo quiero tanto, que me da tanto miedo perderlo, que lo terminaré aburriendo/ahogando con tanto sentimentalismo? ¿Con tanto celo? ¿Puede alguien aburrirse de que le entreguen tanto cariño, de ser tan importante para otra persona?
Rechapos, estoy tan confundida. A veces tengo tanto miedo que pienso que lo mejor sería alejarme de él para siempre, pero cuando estoy con él, cuando lo siento conmigo aunque no estemos en un mismo espacio físico, el miedo desaparece.
Pero hoy mi miedo es distinto al de otras veces; antes temía que él me dejara por otra, o que me fuera infiel. Ahora temo quererlo tanto porque cuando todo se acabe...

Lo peor es saberlo con anticipación.