miércoles, 16 de noviembre de 2011

Nada tres mil

Hola.+
El negro esconde, oscurece
Ayer comenzamos con Tontín el fondo de mi fénix. Fue una primera sesión muy bonita y constructiva, porque casi no sufrí y eso me hizo sentir bacán. El lunes a las 12 lo terminaremos; esas flores quedarán pre cio sas.
Eso de tatuarme me hace recordar que me gustaría aprender a tatuar. Y dibujar más... pero por alguna extraña razón, de antemano siento que fracasaría. ¿Será que no creo en mis capacidades? ¿Será que me pongo demasiado negativa cuando miro hacia el futuro?
Nunca sabré si fracasaré si es que no lo intento. Me gustaría intentarlo, pero hace rato que podría estar dibujando más, retomando el papel y el lápiz para comenzar, especialmente ahora que estoy dentro de una carrera inactiva por las movilizaciones. ¡Pero no puedo! Me cuesta más agarrar un lápiz y un papel, que escribir en mi blog, y eso que escribir acá también me cuesta mucho. Me es más fácil leer, ver series, ver programas en la tevé; es tan difícil ponerse a dibujar, o escribir, escuchar música. ¿Cuándo, cómo, por qué? Realmente no lo entiendo. 
A veces pienso que es culpa de la universidad, que haya dejado de hacer esas cosas que me hacen quererme, aunque no lo haga bien. Otras veces pienso que no es culpa de la universidad, sino que es culpa de la carrera que estoy estudiando, es culpa de la antropología. Alguna vez pensé que era culpa de que me hubiera emparejado, pero eso ya lo descarté porque cuando estuve sola no retomé el dibujo ni la escritura, esas mierdas que una hace para una misma. Ahora, en este preciso momento, se me ilumina la mente y creo que me he dejado de querer. Ya no quiero mis intentos de dibujos, ni mis intentos de escritura. No quiero nada de lo que sale de mi, no lo encuentro bueno, me frustro, me odio, me estanco. ¿Y cómo podría mejorar si no es en la práctica?
El mayor de mis problemas es que no me puedo dar el tiempo de llevar a cabo la práctica, no porque me falte o no disponga del tiempo necesario; simple y sinceramente no quiero hacerlo. Mi mente se bloquea. Se bloquea cuando llega un momento que podría utilizar para una de esas 2 actividades, o la más reciente, la pintura. Me pasa todas las veces que ando en una micro escuchando música: tengo ideas, las pienso, incluso las he redactado alguna vez, y me siento feliz... cuando llego a la casa, sin embargo, miro el computador, o la croquera, los lápices, el cartón entelado, los acrílicos... y no. No puedo hacerlo.

1 comentario:

Paulo dijo...

Wow. Esa es una sensación conocida; listas de ideas sin ser realizadas; la simplicidad del ver ante la dificultad del crear.
Un saludo para vos.
Y feliz cumpleaños atrasado.
=*