sábado, 31 de marzo de 2012

Estúpida

A veces me aburre escuchar música.
No sé si será la época desagradable, el frío que viene con el otoño, anticipando el invierno, o si estoy hecha para arrepentirme luego de creer que si entro en un grupo tal o cual, me sentiré entre pares.
No lo creo.
Nunca lo he creído. Pero sí intento engañarme.
No me gustan los GRUPOS. Me provocan desconfianza. Quizás esté equivocada, pero siento que si entro en un grupo querré salir corriendo de inmediato. Y lo abandonaré. Porque me desagrada la idea de ir a un lugar a hablar siempre de lo mismo, a menos que sean clases.
Podría ver a un grupo como si fueran clases. Podría funcionar.
Pero no quiero pagar 5 lucas.
Uf!
Soy cagada, lo sé. Las pagaré si mi padre me las entrega. Si no, lo siento.
No nací para disfrutar en grupos con desconocidos. Los desconocidos me cuestan.

lunes, 26 de marzo de 2012

Noche de otoño

Gotas de lluvia

Estoy cansada y excitada a la vez. Tengo sueño, los ojos pesados, el cerebro semi-dormido; la piel, sin embargo, está tibia y expectante. Espera dedos ajenos, ojalá con las uñas cortas, que la recorran. Por donde sea, qué más da si es el cuello o las nalgas. Aunque de todos modos preferiría que apretaran mis nalgas. Recuerdo el sueño de anoche, en que estaba con pantalones rojos y apretados, y él ponía su pene endurecido entre mis nalgas; lo sentía a través de la tela, y me gustaba que estuviera ahí. Me gustaba tanto que lo apretaba cada vez más contra mi cuerpo. Es algo que desearía estar haciendo ahora, aunque no tengo pantalones rojos, apretados y de tela fina. Al contrario, mis pantalones son todos desagradables. Tendría que conformarme estando en ropa interior. Y que él estuviera desnudo, abrazándome y encontrando todos esos miles de millones de puntos que se pueden acariciar -ya sea por accidente o por conocimiento previo- para mantener a punto la excitación.
Hoy no hay apuros. No hay tiempo, ni soledad. Hay deseos, ganas, luz -pero no demasiada-, depilación, relajo, tranquilidad y privacidad. Podemos estar juntos hasta que se nos quiten las ganas, o hasta que ya no sea lo mismo de antes. No queremos hacer hijos ni pegarnos enfermedades; queremos compartir placeres que todavía para algunos retontos son tema tabú. Acostados, aceptando lo que nos gusta, cómo nos gusta, con quién nos gusta, y compartiéndolo, es que llegamos a esa confianza ridícula que no se encuentra con la mayoría de las personas. No es fácil sentirse en armonía, en comodidad, estando tan expuestos frente a alguien, pero cuando lo logramos y estamos ahí, no dan ganas de dejarlo.
Para qué complicarse tanto. La castidad es una estupidez, y el amor es la comodidad de compartirse desnudo junto a otro, dejando de fingir, dejando de impresionar, dejando de ser un condicionado-por-la-sociedad. Compartiendo nuestra más atroz sinceridad.


jueves, 22 de marzo de 2012

"Sociabilizantes" número 1

Me siento abrumada cuando me rodeo de gente tan sociable. Tan buena para hablar y burlarse, reír y conversar, incluso mediante chillidos. No me sentiría así si no me incluyeran en su rareza de "querernos mientras nos vamos conociendo". Pero lo hacen, a veces, y no sé cómo reaccionar. Mi cuerpo produce una hastiada sensación, confusa en cuanto a lo que debo hacer. Ni siquiera lo pienso, porque como rayos pasa por mi cabeza "¿qué hago? ¿molesto de vuelta? ¿me río? ¿me callo? ¿me voy?". Hoy opté por mostrar los dientes e irme. No pude seguir con eso; me juzgaban de broma y tenía que salir de ahí. No porque fuera a ponerme furiosa, o porque no sepa tener buena disposición para con las bromas; el problema es que son desconocidos todavía. No les tengo la confianza como para tener una reacción espontánea; al no poder ser impulsivamente honesta, busco rápidamente una respuesta adecuada. PERO, como NO los conozco, no sé qué pueda ser adecuado. Y hay otro problema que por lo general no cuenta: les tengo respeto. Los respeto porque son buenas personas, eso lo sé, y porque me dieron trabajo. Por lo tanto, hay algo que debo conservar, y ser inadecuada podría salir bastante mal. No solo para mí, también para ellos. Además, no quiero llevarme mal con ellos. Al contrario: espero conocerlos mejor para sentirme en total confianza.
Mas por el momento sí es extraño, para mí, su comportamiento excesivamente sociable. No me los imagino dejando de sociabilizar. Mmm... Pues sí, finalmente resultan agradables.
Me seguirán sacando de mi rutina hasta que empiecen a formar parte de ella. Todavía es demasiado pronto como para saberlo. Porque hay personas que no me hacen sentir rutinaria; en realidad, cada vez que estoy sola siento una rutina. Eso se acaba cuando veo a otro humanoide. Aunque sea alguien que veo muy seguido, siempre siento cosas nuevas.
En fin, ya me aburrí.
Adiós.

lunes, 19 de marzo de 2012

No puedo subir foto

Guitarras que mueven el cuerpo, voces excitantes, bajos divertidos, baterías enérgicas. ¿Qué más se puede pedir?
Definitivamente nadie pide playback... ¡uf!
O un cuaderno. Hoy descubrí que es bueno tener un cuaderno, quererlo, y no cuidarlo tanto. Porque a veces cuido tanto las cosas que caigo en ser la weona que no las usa. Como mis cómics, que están guardados en un cajón en vez de usarlos cuando toca el número 2. 
Recordé que era tan diferente mi vida cuando no tenía notebook, y vivía en Placilla, específicamente en una roja casa de 3 pisos, en una villa-mierda llamada Villa Fundadores. Era tan fundadora que los nombres de sus callejuelas eran de imbéciles españoles que vinieron a cagar a los nativos. En fin... de todos modos supe tener una buena vida ahí. Al igual que ahora.
Sólo que antes tenía rutinas distintas. Me encerraba en mi pieza, apagaba la luz, ponía la música a todo chancho y bailoteaba sola, imaginando que hacía un gran video clip, o una gran película con los mejores actores del mundo, que ganarían tantas veces consecutivas los Oscar, que luego nadie querría quedarse a ver los premios a "mejor actor" o "mejor actriz"; otras veces empleaba mi tiempo en darle placer a mi misteriosa entrepierna. Eso era en la tarde, después de ver la tele -samurai x, casi siempre- o de haber jugado playstation -final fantasy y demases-. En ese entonces el computador era un wáter un tanto inútil; tenía menos de 1 gb de memoria, y no recuerdo si habrá tenido más de 100 de ram. Entonces me las arreglaba de otro modo para escribir mis estúpidas historias. Esta era la otra rutina; por lo general la Pines salía los viernes, y como era fin de semana, me permitía dormir hasta tarde por haberme dormido tarde. Otras veces eso sucedía los sábados. Encendía mi luz de lectura, subía la radio a mi camarote con un cd de rimsky-korsakov, conectaba los audífonos, abría mi agenda, tomaba el lápiz pasta y comenzaba a escribir. Era mierda tras mierda tras mierda tras mierda tras...
Lo divertido es que a veces leo trozos de lo que ya está listo, y me pregunto en qué momento se me ocurrió poner tal cosa. ¿Cómo pude escribir esto? ¿Cuándo?
No lo comprendo.
Con el tiempo, mi mente parece querer dejar de funcionar. Claramente ya no es lo mismo de antes. Tengo en el computador el lápiz, la agenda, la radio. Sólo tengo que ponerlo sobre mi bandeja y conectar los audífonos, y estoy lista. Pero estoy lista para TANTAS cosas, que me distraigo. 
Me ha funcionado cuando dejo de chatear o de ver el twitter. Cuando me cierro al internet.
Pero la agenda era mejor. El cuaderno, ahora, tiene que ser mejor.
Tiene que funcionar.

sábado, 17 de marzo de 2012

Margen

Deli House
Estar al margen, observando. Buscando, encontrando y odiando. Pero al margen: siempre al margen. Si no se está al margen no se acumulan las búsquedas, ni los encuentros, ni el odio. Si no se acumula entonces no se sueña.
Sueño estando al margen. Sueño con todo lo acumulado; sueño con situaciones, sueño con disgustos posibles debido a mi acumulación, pero imposibles debido a mi presencia en el margen. Mas no en el momento de mantenerme al margen. El lugar de soñar se encuentra lejos, en la soledad, en el aburrimiento, en la pura y sana estupidez de la cabeza. Se puede pensar e imaginar lo que se quiera: nadie lo sabrá. Si lo contamos, no nos comprenderán.
Las visiones quedan mejor como secretos. O como cuentos idiotas. A veces cuento mis imaginaciones más imbéciles, y el que escucha sólo se dedica a mirarme con la cabeza vacía. Al menos eso parece. Siento que tiene muchas "m" en la cabeza: "mmmmm...."
Llega el momento de cambiar el tema.
"Está rica la empanada"
"Sí, sabe a pollo!"
"Pero es de carne... con queso y choclo"
"Pues sabe a pollo"
A veces las estupideces tienen explicación. A veces decimos que sabe a pollo, no porque de verdad nuestras papilas gustativas nos entreguen sabor a pollo, sino porque en alguna película animada, un inglés rubio pasaba el dedo por el plato para luego lamerlo, mientras exclamaba "maravilloso, espléndido, sabe a pollo", etc. O quizás nunca dijo que sabe a pollo, pero en los recuerdos lo veo diciendo "sabe a pollo" y lamiéndose los dedos. Cuando en el cómic dice "maravillso, espléndido, yo digo".
"Happy hour?"
"Claro, pero recordemos cambiarnos de mesa"
"Sí, esta es incómoda"
"La otra da más privacidad..."
Privacidad para tocarse un poco bajo la mesa. Qué importa si miran; problema de ellos, por sapos. Sin embargo, llega el cambio de mesa y se sientan uno frente al otro. Ups. Otra vez será.
Lo real carece de diversión. El margen resulta un poco represivo, pero más tarde nos entrega la más absurda diversión. A veces nos salimos del margen cuando preguntamos; por eso a veces es mejor no preguntar. E intentar no reaccionar.
Especialmente cuando reaccionamos en base a nuestras imaginaciones producidas por estar mucho al margen, y sin preguntar.

jueves, 15 de marzo de 2012

Blues

Experimento el deseo por algunas cosas que tienen precio; digo, "ahorraré para tener esto" "lo quiero" "lo necesito" "me encanta". Veo que en algún futuro estúpido tendré esa cosa que me hizo ahorrar. No me entregará más que el momento de satisfacción al saber que es mio, y que es especial porque ahorré para tenerlo. Lo tuve tanto tiempo en mi cabeza, deseándolo tanto, que logré no gastar el dinero en alcohol o comida. O alguna otra tontería más barata.
Pero sin quererlo llegó una persona antes que yo. Una persona adinerada que gustó de ese objeto; pero apenas lo vio pudo comprarlo. Lo tuvo un segundo en sus manos y dijo "me lo llevo". No tenía por qué desearlo tantos días; tuvo el camino más fácil. Simplemente abrió su billetera y me compró el vinilo doble: "Blues", por Jimi Hendrix.
Sentí que mi sueño se desvanecía. Comprar ese vinilo a mis jefes... llegar a mi hogar y guardarlo junto al "Some great reward", por Depeche Mode. Guardarlos en el armario hasta tener un tocadiscos.
Siempre llega un alguien adinerado antes que nosotros. Él cumplió su deseo en un instante; es su propio genio de la lamparita. Seguro este fin de semana, quizás mañana, lo escuche en su tornamesa, junto a un buen vino caro y un pito. Nadie puede comprar ese vinilo sin disfrutarlo.
Antes de cerrar, llega el jefe César, y le cuento que se llevaron el vinilo. Dijo "¡no! creí que nunca se vendería...". Incluso tuvo el reflejo de buscarlo entre los demás, sin éxito.

lunes, 5 de marzo de 2012

Uy, vacaciones, ¡¿qué?!

Rosa in fior
Hace rato que no escribo en el blog. Será porque he estado muy ocupada haciendo NADA; disfrutando vacaciones que no sobrepasan lo cotidiano, que de todos modos me puede parecer disfrutable.
Por ejemplo: disfruto yendo al súper -sin los papás- para recuperar cualquier cosa, lo que sea. También disfruto comer cosas ricas (Subway, MMMM), aunque me desagrade mucho haber engordado tanto -eso tiene un pro y un contra. Disfruto jugar Assassin's Creed, aunque lo de anoche no acabo de verlo claro...
Disfruto dormir tarde y hasta tarde. Aunque últimamente he tenido muchas pesadillas.
Y LO QUE ME CARGA: ME CARRRRGA cuando suena el teléfono porque SIEMPRE es una weona de un banco CULIAO preguntando por el papá o la mamá, QUÉ DESAGRADABLE; y una dice "llega a tal hora", "ah ya, chao gracias" y NUNCA vuelven a llamar a ESA HORA! ENTONCES POR QUÉ CHUCHA LLAMAN? Y UNA COMO WEONA SE LEVANTA A CONTESTAR PORQUE ESTÁ ESA MIERDA DE POSIBILIDAD DE QUE SEA ALGO O ALGUIEN IMPORTANTE! POR LA MIERDA!
También ODIO con toda mi alma al viejo que vende papas en su camioneta, cerca de la casa de JZ, porque grita por su estúpido MEGÁFONO que compren sus papas. Y la otra vez, intentaba dormir pero el IMBÉCIL se quedó ESTACIONADO AFUERA DE LA CASA, GRITANDO "BARATO! BARATO! BARATO! BARATO! BARAAAAAATO! BARATOOOOOO!" como haciendo una canción. ¡OH, QUÉ GANAS DE ROMPERLE EL PARABRISAS AL MIERDA!
Igual estuvo bueno haberse terminado la segunda parte de la trilogía Millenium. Sólo que ahora me queda la tercera y parece que la Jimes todavía no me la podrá prestar (mierda). Así que tendré que esperar mi turno, como en todas partes, y defenderlo cuando me llegue la hora. Como esa vez que hacía la cola del cine como cualquier otra persona callada y normal, y cuando iba a tocarme, se pone una rubiecita pelolais de mierda delante de mí, parada bien derechita la WEONA, haciéndose totalmente LA WEONA, COMO SI FUERA SU TURNO. Y pienso: "qué weá tiene en la cabeza esta estúpida? Cree que por ser rubia y pelolais la voy a dejar pasar delante de mí, como si yo no tuviera existencia en este mundo asquerosa que ella cree dominar? Como si ella pudiera borrarme de su círculo de "los que esperan comprar las entradas en el cine", por no estar conversando estupideces?". Así que le digo "OYE, ESTÁS EN MI PUESTO. ES MÍ TURNO AHORA". Y cómo será que la muy RETONTA me mira como diciendo "por qué me hablas?" y se corre sin decir nada; no sé si se le habrá caído el mundo por no ser reina en esa cola de weones, ni me importa. Pero sé que no se esperaba que le dijera que me tocaba.
Bueno, a veces puedo ser sumisa y reventar por dentro. Aunque eso era más común antes, cuando sentía que me ahorraba problemas dejando que otros desconocidos malolientes pasaran por encima de mí. Pero luego me dio la weá y me dije "bueno, no me considero ni mejor ni peor que los demás; somos iguales. Por lo tanto tengo derecho a las mismas cosas, y que me traten con el mismo respeto que yo les ofrezco. Y si no me respetan, entonces no tengo por qué respetarlos de vuelta. Si no me quieren, no tengo que quererlos de vuelta" y así con los pensamientos que ahora me llevan a alegarle a los WEONES cuando se creen que por ser mujer de baja estatura te pueden desplazar.
Quizás por eso me agrada tanto el personaje de Lisbeth Salander. Quizás porque estuve leyendo la trilogía a veces tengo sueños violentos. O por jugar mucho Assassin's Creed. No lo sé.
Ya me aburrí de escribir por ahora. Espero volver pronto.