sábado, 17 de marzo de 2012

Margen

Deli House
Estar al margen, observando. Buscando, encontrando y odiando. Pero al margen: siempre al margen. Si no se está al margen no se acumulan las búsquedas, ni los encuentros, ni el odio. Si no se acumula entonces no se sueña.
Sueño estando al margen. Sueño con todo lo acumulado; sueño con situaciones, sueño con disgustos posibles debido a mi acumulación, pero imposibles debido a mi presencia en el margen. Mas no en el momento de mantenerme al margen. El lugar de soñar se encuentra lejos, en la soledad, en el aburrimiento, en la pura y sana estupidez de la cabeza. Se puede pensar e imaginar lo que se quiera: nadie lo sabrá. Si lo contamos, no nos comprenderán.
Las visiones quedan mejor como secretos. O como cuentos idiotas. A veces cuento mis imaginaciones más imbéciles, y el que escucha sólo se dedica a mirarme con la cabeza vacía. Al menos eso parece. Siento que tiene muchas "m" en la cabeza: "mmmmm...."
Llega el momento de cambiar el tema.
"Está rica la empanada"
"Sí, sabe a pollo!"
"Pero es de carne... con queso y choclo"
"Pues sabe a pollo"
A veces las estupideces tienen explicación. A veces decimos que sabe a pollo, no porque de verdad nuestras papilas gustativas nos entreguen sabor a pollo, sino porque en alguna película animada, un inglés rubio pasaba el dedo por el plato para luego lamerlo, mientras exclamaba "maravilloso, espléndido, sabe a pollo", etc. O quizás nunca dijo que sabe a pollo, pero en los recuerdos lo veo diciendo "sabe a pollo" y lamiéndose los dedos. Cuando en el cómic dice "maravillso, espléndido, yo digo".
"Happy hour?"
"Claro, pero recordemos cambiarnos de mesa"
"Sí, esta es incómoda"
"La otra da más privacidad..."
Privacidad para tocarse un poco bajo la mesa. Qué importa si miran; problema de ellos, por sapos. Sin embargo, llega el cambio de mesa y se sientan uno frente al otro. Ups. Otra vez será.
Lo real carece de diversión. El margen resulta un poco represivo, pero más tarde nos entrega la más absurda diversión. A veces nos salimos del margen cuando preguntamos; por eso a veces es mejor no preguntar. E intentar no reaccionar.
Especialmente cuando reaccionamos en base a nuestras imaginaciones producidas por estar mucho al margen, y sin preguntar.

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