lunes, 19 de marzo de 2012

No puedo subir foto

Guitarras que mueven el cuerpo, voces excitantes, bajos divertidos, baterías enérgicas. ¿Qué más se puede pedir?
Definitivamente nadie pide playback... ¡uf!
O un cuaderno. Hoy descubrí que es bueno tener un cuaderno, quererlo, y no cuidarlo tanto. Porque a veces cuido tanto las cosas que caigo en ser la weona que no las usa. Como mis cómics, que están guardados en un cajón en vez de usarlos cuando toca el número 2. 
Recordé que era tan diferente mi vida cuando no tenía notebook, y vivía en Placilla, específicamente en una roja casa de 3 pisos, en una villa-mierda llamada Villa Fundadores. Era tan fundadora que los nombres de sus callejuelas eran de imbéciles españoles que vinieron a cagar a los nativos. En fin... de todos modos supe tener una buena vida ahí. Al igual que ahora.
Sólo que antes tenía rutinas distintas. Me encerraba en mi pieza, apagaba la luz, ponía la música a todo chancho y bailoteaba sola, imaginando que hacía un gran video clip, o una gran película con los mejores actores del mundo, que ganarían tantas veces consecutivas los Oscar, que luego nadie querría quedarse a ver los premios a "mejor actor" o "mejor actriz"; otras veces empleaba mi tiempo en darle placer a mi misteriosa entrepierna. Eso era en la tarde, después de ver la tele -samurai x, casi siempre- o de haber jugado playstation -final fantasy y demases-. En ese entonces el computador era un wáter un tanto inútil; tenía menos de 1 gb de memoria, y no recuerdo si habrá tenido más de 100 de ram. Entonces me las arreglaba de otro modo para escribir mis estúpidas historias. Esta era la otra rutina; por lo general la Pines salía los viernes, y como era fin de semana, me permitía dormir hasta tarde por haberme dormido tarde. Otras veces eso sucedía los sábados. Encendía mi luz de lectura, subía la radio a mi camarote con un cd de rimsky-korsakov, conectaba los audífonos, abría mi agenda, tomaba el lápiz pasta y comenzaba a escribir. Era mierda tras mierda tras mierda tras mierda tras...
Lo divertido es que a veces leo trozos de lo que ya está listo, y me pregunto en qué momento se me ocurrió poner tal cosa. ¿Cómo pude escribir esto? ¿Cuándo?
No lo comprendo.
Con el tiempo, mi mente parece querer dejar de funcionar. Claramente ya no es lo mismo de antes. Tengo en el computador el lápiz, la agenda, la radio. Sólo tengo que ponerlo sobre mi bandeja y conectar los audífonos, y estoy lista. Pero estoy lista para TANTAS cosas, que me distraigo. 
Me ha funcionado cuando dejo de chatear o de ver el twitter. Cuando me cierro al internet.
Pero la agenda era mejor. El cuaderno, ahora, tiene que ser mejor.
Tiene que funcionar.

2 comentarios:

Comandante Milly De la Calle dijo...

cotelo se excitó con lo de la entrepierna

ovejacomplejaymalvada dijo...

Me encanta eso de que escribas en forma precisa, me cargan los post tipo canción de spinetta, asi, shuer, sin decir nada concreto, esa lirica al pedo que no soporto,(en canciones obvia que si, en entradas de blog, no) Bueno, eso, y respecto al contenido. Siento que antes me molestaba menos hablar con gente, estos días no quiero ni salir. Internet, para mal, se me hace más agradable.
PS: dibújame una oveja flotadora por favor!