jueves, 22 de marzo de 2012

"Sociabilizantes" número 1

Me siento abrumada cuando me rodeo de gente tan sociable. Tan buena para hablar y burlarse, reír y conversar, incluso mediante chillidos. No me sentiría así si no me incluyeran en su rareza de "querernos mientras nos vamos conociendo". Pero lo hacen, a veces, y no sé cómo reaccionar. Mi cuerpo produce una hastiada sensación, confusa en cuanto a lo que debo hacer. Ni siquiera lo pienso, porque como rayos pasa por mi cabeza "¿qué hago? ¿molesto de vuelta? ¿me río? ¿me callo? ¿me voy?". Hoy opté por mostrar los dientes e irme. No pude seguir con eso; me juzgaban de broma y tenía que salir de ahí. No porque fuera a ponerme furiosa, o porque no sepa tener buena disposición para con las bromas; el problema es que son desconocidos todavía. No les tengo la confianza como para tener una reacción espontánea; al no poder ser impulsivamente honesta, busco rápidamente una respuesta adecuada. PERO, como NO los conozco, no sé qué pueda ser adecuado. Y hay otro problema que por lo general no cuenta: les tengo respeto. Los respeto porque son buenas personas, eso lo sé, y porque me dieron trabajo. Por lo tanto, hay algo que debo conservar, y ser inadecuada podría salir bastante mal. No solo para mí, también para ellos. Además, no quiero llevarme mal con ellos. Al contrario: espero conocerlos mejor para sentirme en total confianza.
Mas por el momento sí es extraño, para mí, su comportamiento excesivamente sociable. No me los imagino dejando de sociabilizar. Mmm... Pues sí, finalmente resultan agradables.
Me seguirán sacando de mi rutina hasta que empiecen a formar parte de ella. Todavía es demasiado pronto como para saberlo. Porque hay personas que no me hacen sentir rutinaria; en realidad, cada vez que estoy sola siento una rutina. Eso se acaba cuando veo a otro humanoide. Aunque sea alguien que veo muy seguido, siempre siento cosas nuevas.
En fin, ya me aburrí.
Adiós.

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