miércoles, 31 de octubre de 2012

Hallogüin

Esta semana, que no lleva muchos días, he visto muchas familias, bebés, infantes, y todo lo que se les relacione, como coches, juguetes, saliva, encías, dientes de leche... Padres jóvenes, adultos, envejecidos. Abuelos también. Todo lo que se puede considerar como una "buena convivencia" lo he visto estos días.
Jalogüin o Halloween, es una fiesta terrible de gringa y globalizada y toda esa mierda. Pero simplemente me encanta ver a los niños disfrazados, felices recibiendo dulces y chancherías, creyendo que realmente son drácula o spiderman, la mujer maravilla o un angelito. Y van con sus hermanos menores, mayores, sus madres, sus abuelas, sus tías, grupos de amigos choros, etc. Es tan feliz esto del jalogüin, que tengo que admitir que me gusta. Me gusta y me hace feliz a la vez.
Los niños son lo mejor de nuestra especie. Por eso he decidido tener alguna vez un bebé, y no tan vieja como creía antes, sino a los 28 o 30 años, para disfrutarlos cuando todavía tenga cuerda y cordura. 
He estado pensando mucho en el asunto. Lo he pensado tanto, que me ha llevado a perder al hombre que veo como el padre de mis hijos. Supongo que entonces debo dejar de pensar en bebés.
Quién sabe qué puede suceder...

domingo, 28 de octubre de 2012

LST

Es en los momentos más indiferentes, que nos enfrentamos ante las emociones y decidimos qué hacer, una vez que se sabe la verdad. Siempre hay más de una opción. Se puede negar la verdad y continuar ignorante ante nosotras mismas; se puede aceptar la verdad y no hacer nada al respecto; se puede aceptar la verdad y hacer algo al respecto; también se puede negar y hacer algo al respecto, pero no se me ocurre cómo. Quizás se convertiría en una constante lucha de lo que sentimos y lo que pensamos.
Pienso que sentir es lo más importante que tenemos. Así es que intento hacer caso a mis emociones y pensarlas hasta que se me ilumine la cabeza con la solución menos radical que haya. 
No sé qué es más difícil: será un cambio radicar, o uno paulatino? Siempre y cuando seamos conscientes del cambio, será difícil.
El resfriado solo logra dificultar mucho la escritura. Esto es peor que intentar escribir drogado con marihuana.
No.
Mentira, con marihuana creo que nunca he podido escribir.
Así de ineptos podemos ser. Nos drogamos para apagar la mente y reírnos con qué es lo más pequeño que existe en este mundo. No podemos escribir esa anécdota porque la droga solo tiene sentido cuando se comparte con otros humanoides drogados.
Tampoco tiene sentido darle vueltas a algo que lleva tan poco tiempo con vida.

jueves, 25 de octubre de 2012

cambios extraños que hay en mí, caaaambiooos

Finalmente llega el momento en que nos sentimos completamente indiferentes ante "el proceso" que tanto deseábamos no vivir. Tenía que ser así. Una vez que se conoce más o menos cómo se vendrá, se tienen expectativas. Al principio pensaba que sería una porquería de mierda, pero la verdad es que estoy tranquila y prácticamente nada me perturba, aparte de la violencia de las FF.EE.
Se extraña el sexo. Que te abracen mientras duermes. Que te besuqueen el cuello, los pezones, las nalgas. Se extraña el cariño. Pero sé que ese cariño está transformado y ya no volverá, así que lo extraño como cuando uno sabe que ha perdido algo para siempre. No creo que esto pueda volver a suceder, así es que a veces, cuando extraño esos lindos momentos, les hago un funeral en mi cabeza.
Es distinto extrañar sin sentir pena. El 2011 extrañé sintiendo pena todo el tiempo. Hoy extraño sintiendo plenitud.
Mientras duermo mis pies se ponen bajo el gatito, porque les da frío. El gatito chiquitito es muy dócil, así que no se mueve y sigue durmiendo.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Bla bka bkla bla

Nunca he sabido bien cómo subirme al bote, pero de alguna manera lo hago igual. Se mueve, se balancea, se aleja, se acerca; es impredecible. Así que decido probar subiendo sin temer caerme al agua, y siempre me ha resultado. No me he caído todavía.
Tampoco sé escapar de las FF.EE, pero también lo hago. A veces ni siquiera uso mis piernas para correr. Sólo corro cuando sé que es inseguro caminar. Pero ¿cómo sé cuándo es seguro? No lo sé, y por lo tanto alguna vez volveré a caer.
Lo que menos sé de la vida es prepararme para ser valiente. Cuando lo hago, por lo general, me convierto en una cobarde de cabeza a pies. Mañana debo ser valiente, e intento prepararme pero sé que lo mejor es hacerlo y ya. Como cuando se salta a la piscina sin pensar mucho acaso el agua me congelará o no. Nunca me ha congelado; nunca lo hará.
Así es que cuando el doctor con su perfume malo me diga "abra la boquita grande", lo haré, y bien sé que será brusco y rápido para inyectar la anestesia. Me dolerá, porque el primer pinchazo siempre duele, y permanece ese dolor aunque todo esté dormido. Pero se pasará, al igual que pasaron las muchas agujas del tatuador por mi piel. La sangre dejó de caer y las costras desaparecieron también. Este tipo de cicatrices son simplemente hermosas, espero ahorrar para tener más.
De modo que el único consuelo que encuentro es que todo pasa. Se pasa con paciencia, con tiempo; a veces con sufrimiento, otras veces con diversión. Pero siempre, SIEMPRE, pasa.
Recuerdo que el pasado está escondido en mi cabeza. En una memoria virtual completamente desvirtuada de la realidad. Nunca sucederá nuevamente, pero podemos recrearlo mejor mientras más conversamos y unimos hechos del pasado a un momento presente. Entonces sentimos lo que era, incluso podemos olerlo o escucharlo. Yo soy de las que huelen el pasado. Y los lugares. Los huelo, y es raro porque siempre tengo la nariz tapada con mocos invisibles pero molestosos.
Un olor que me encanta y que rara vez huelo, es el de Valparaíso. ¡Cómo amo ese olor! Es lo más exquisito sentirse como en la quinta región, aunque sea por una fracción de segundo.
En fin, me conversaba de la valentía y todo eso de intentar ser valiente cuando en realidad no se puede meditar, ya que es una reacción al momento. Lo bueno de trabajar la valentía, es que a veces me ayuda a convencerme de tal modo que hago exactamente lo que tengo planeado. Ya publico acá que mañana abriré la boca grande y cerraré los ojos y apretaré la pelota o mis dedos si es que se queda en casa, cuando el cirujano dentista que me recuerda al payaso asesino diga "abra la boca GRANDE".
Tengo la boca pequeña. Si alguna vez quisiera hacer un quico, no cuenten con ello a menos que se trate de un micropene.
También quiero dejar constancia de cuánto me gustan las frutillas, ver películas antes de dormir, dormir, no tanto soñar, y despertar. 
Ya van dos veces en que en sueños me disparan en la cabeza. En uno sobrevivo, pues me rompe la oreja y parte del cuero cabelludo solamente. Pero anoche morí. Comencé a verlo todo blanco y no entendía mi mala suerte de ser la única tonta que recibió un disparo. Así que empiezo a creer que quizás el disparo en la cabeza no signifique necesariamente tener una muerte rápida. Siempre he tenido la impresión de que todas las muertes son lentas, infinitas. Un misterio, finalmente.
Hoy estamos vivos y la pasamos bien. El pasado y el presente son importantes; no así el futuro...
Pf ya me aburrí.
Hoy no vi Seinfeld.

lunes, 8 de octubre de 2012

Toñi de cumple

Dejé el anillo en la mesa. Lo dejé atrás, para siempre, deseando que encontrara un nuevo dedo. Gracias a la buena fortuna, mi madre se lo quedó.
Dejé igualmente atrás los condones, sólo que no los puse sobre la mesa. Regalé uno a una amiga, pero me lo devolvió. Así es que volvieron, los 2 que quedan, a mi tocador-portátil-semi-profesional.
No he podido dejar atrás a los gatitos, los cachorritos de bulldog inglés que me acosan con su ternura y pelo aterciopelado, en sueños donde me entero de que en la Laguna Grande, que en realidad es una fosa séptica con palos abandonados de una empresa forestal, alguien perdió a su perra premiada. Me apresuro, junto a una amiga: corremos, ¡ES UNA CARRERA! Otros imbéciles del orto como nosotras, embobados por tener un cachorrito bulldog "gratis", compiten como si se tratara de perder nuestras vidas. Debemos llegar primeras, porque sabemos que no se puede confiar en los desconocidos. Hay que llegar, tomar a todos los cachorritos en un cajón, y llevarse a la madre también para que los amamante. Luego se podrán repartir, obvio, pero no puedo confiar en que otros lo hagan.
Por eso corro y compito contra ellos; para asegurarme de que sean regalados y no vendidos.
En fin, ganamos la carrera, pero ese no era el punto de esta cuestión.
No he dejado atrás los tatuajes, pero ellos siempre están en un punto-limbo de la vida, ya que no tengo ingresos como para ahorrar nada. Y por el momento preferiría tener juegos de PS3, o se me irá la vida esperando, y saldrá otra consola y querré esa... no, no dejaré que eso suceda.
Recuerdo que la otra vez pensaba preguntarle cuándo se haría un tatuaje mío. Sí, era una pregunta con una respuesta conocida "no sé", en vez de decir "nunca lo haré, eso es traicionero". Eso me lo respondí sola; "en realidad yo tampoco me haría un tatuaje de él, pues nunca se sabe". Y acá estamos. En nada.
Pero sí puedo tatuarme gatos y perros y pajaritos y dragones y tiburones y serpientes y lo que sea que se me ocurra, mientras no sea un homo-algo. Porque he decidido nunca tatuarme la cara de una persona, ni calaveras de personas, ni el cuerpo de una persona; prefiero simbolizar a la gente con "cosas", o bien, animales.
Cuando encuentre al amor de mi vida, si es que existe, me haré unos inseparables. Aunque bien podría hacérmelos ahora, simbolizando la lealtad, pero antes que ellos viene el búho místico-psicodélico-florido en mi brazo derecho. Me falta el dinero.
Hoy mi hermana Toñi cumple 15 años. Las mujeres en nuestra familia ya no somos presentadas en sociedad para que nos casen y nos premien. Se celebra como cualquier otro cumpleaños; es lamentable, pero todavía son muy nenes como para dejarles hacer un carrete con cerveza y demases. Pero una piyamada es aceptable todavía.
Espero que siga siendo más inteligente y feliz, con cada año que pase.
Amo a mis hermanas. Amo a mi familia. Amo a mis amigas. Amo a más gente de lo que creía.
Sentirse sola es una inexistencia; sólo es falta de compañía en el momento preciso.
Esta noche no me siento sola, pero debo dormir para despertar temprano.
Te amo, lector.
(mentira)

jueves, 4 de octubre de 2012

Si tuviera un martillo...

El vacío en el alma no me entrega mucho más que indiferencia. Debe ser a causa de que este "vacío" se llena de a poco, con la luz del sol que viene y se va. De todos modos a veces tengo mil ganas de llorar.
Llorar como si fuera a hacer el diluvio mundial -nunca he entendido por qué le dicen "universal"-, y me gustaría echar rienda suelta a esos caballitos que patean mis ojos para hacerme lagrimear... pero algo me bloqueó el martes reciente.
Puede haber sido la mala onda evidente. Puede haber sido la agresividad que sentí a flor de piel. Puede que sea el hecho de no haber expuesto mis sentimientos con claridad. Quizás me falte discutir el por qué de mis acciones, de mis emociones.
¿Pero cómo podría justificar mis emociones? ¿Cómo podría hacer algo tan vil a algo tan hermoso, como lo son las emociones? Sin emociones no seríamos seres sociables. Así es que mis emociones, insisto, respondieron al momento que viví en sociedad, ese martes, en la tarde, con el plato de pescado frito con papas fritas al frente, con el partido de la U en la tele con pantalla plana, con los ancianos charlando tranquilamente en una mesa cercana y alejada a la vez, con la pareja que llegó a servirse mientras yo huía de todo lo que describí.
En realidad no huí de la gente, ni de la tele, ni de la comida. Huí de mis emociones. Es que hay preguntas que no logro comprender, especialmente cuando vienen cargadas de agresividad y falta de empatía. Mis emociones estaban bien, pero el momento fue una mierda.
Fue una mierda que no tengo interés en olvidar. Así es como se logra conocer a la gente, me imagino.
De todos modos tengo esa pena enorme y no puedo llorar.
Mis emociones están terriblemente bloqueadas, y temo entrar a hacer estupideces por negarlas, por bloquearlas.
En fin, que pase lo que sea, ya sabré salir de la cama, haga frío o calor.