martes, 27 de noviembre de 2012

Vuelvo a ser impulsiva, idiota, ilógica, incluso repulsiva.
Estoy cagada.

1 comentario:

Bataxi dijo...

Las culturas se mantienen vivas gracias a la impulsividad, al exceso, a la locura... Vilipendiado, Dionisio restituye la sociedad, lo cotidiano, en las múltiples caras del desenfreno, de los deschabetados, de la lujuria, de la disociación. Lo "normal" y aquello que pretende sentido, no existiría sin la radicalidad de lo orgíastico y la extremidad del sacrificio. La repulsión tiene esa gracia estética de revivirnos. Corre sin destino, revive tus monstruos, maldice lo banal, tírate todo lo que se mueve, emborráchate, drógate, fornica hasta destruirte. En unas semanas, agradecida estarás de la más pura y absoluta impulsividad.