sábado, 20 de abril de 2013

Oagh

Con el viento dan infinitas ganas de estar allá afuera, sientiendo que te vuelas y tu pelo queda horrible. Sucio, desordenado, aleonado o como quieras decirle. Sobretodo si tienes el pelo largo, porque si eres pelada entonces será como un mallicarp: no pasa nada.
El viento es como el mar. Trae y se lleva cosas. Trae y se lleva espíritus, cuerpos, sensaciones... todo lo que ud quiera.
El cibermundo es algo completamente distinto. Y fome. Todo lo que manejamos a diestra y siniestra es fome. Y lo que publicamos, ciertamente lo es.
Por eso quizás escribo en el blog. No es que me sienta estúpida y desolada... De verdad que no. Debe ser... ese sonido que en las mañanas me confunde, cuando las cortinas tapan lo que hay tras los sucios vidrios de mi ventana. Pienso que está lloviendo, así que corro la cortina y miro. No hay agua, sólo es un viento que mueve los coligües, haciendo chocar sus hojas. Suenan como la lluvia.
A veces me dan ganas de que llueva. Tormenta eléctrica, oscuridad en el día, barro, agua por doquier, mucho viento, y caballos. Me gustaría estar sobre un caballo, en un terreno indomable, como la Patagonia chilena. Con gigantes polainas de lana, un poncho de alpaca y perros que nos sigan. Los nombres podrían ser:
-Dalek.
-Zaiber (por Cyber).
-úd (por Ood).
-Ricota.
-Etc.
El nombre del caballo:
-Rocot@, dependiendo del género que elija.
Las montañas:
-Sin nombre.
El viento:
-Sin nombre
El resto:
-Sin nombre.
Pero todos juntos harán la Patagonia.
Lo fome es cuando una siente que le faltan vidas. Faltan muchas vidas para vivirlas. Hay demasiadas películas, libros, canciones, lugares, personas, que se merecen compartir con las vidas. Y si pudiera, viviría para siempre, con tal de vivirlas todas.

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