miércoles, 3 de julio de 2013

Saludos

Hace tiempo... hace años parece
que no sentía estas sensaciones. Claro que no son las mismas sensaciones.
Todo avanza demasiado rápido en mi corazón. Quiero gritarlo todo pero no me atrevo. No quiero asustar a nadie que desee tener cerca de mi.
Que ya no importa, que pase lo que pase se tiene que andar sufriendo a ratos por la vida.
No logro entender en qué preciso momento empecé a sentir estas monstruosidades. Lo que sé es que no puedo entenderlo, por muy asimilada que se encuentre mi posición en esta historia.
Historias que parten con desinterés. O al menos eso parece, cuando se siente en el aire que está todo predispuesto.
Historia que llega desde el infinito universo, como un cometa degenerado que viene a desmoronar mi piso, que creía tan firme. La verdad es que ya se estaba cayendo a pedazos, cada vez más grandes.
Me quedé flotando. Continúo flotando, la verdad.
Es muy cursi, pero me veo sobre nubes de flores, flotando recostada sobre ellas. Existe tanta tranquilidad en este lugar; se intensifican los colores y el cuerpo se estremece cuando tomo tu mano; nuestros dedos se entrelazan, se aprietan y las bocas no pueden hablar de tanto deseo que nos rodea. Incluso los insectos más desagradables pasan desapercibidos, cuando floto recostada sobre las nubes.
No importa la desgracia en que esté el resto del mundo; cuando estoy contigo me siento inmensamente feliz.

Tampoco me importa plasmar esta cursilería que posiblemente no sea correspondida, ni menos publicarla en mi espacio cibernético. Cuando todo haya terminado, leeré esto y reviviré momentos de felicidad que sólo mis vísceras y suspiros son capaces de traer a mis momentos de soledad.


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