martes, 7 de enero de 2014

Quiero hablar contigo, internet, porque en este momento siento que no puedo confiar en nadie. Siento que hay puras ambigüedades.
No entiendo nada.
Sólo sé que soy el pescado más feo del acuario que adorna de por sí un lugar horrible. ¿Cómo no va a ser horrible adornar un lugar con seres vivos que necesitan de su habitat natual para desarrollarse como les corresponde?
Cuando limpian la pecera sacan a los más bonitos primero. A los más feos siempre nos dejan al último. Desde acá veo que funciona igual con las personas.
La mesa más fea para el más feo; la mesa más linda y cercana a la música en vivo es para los bellos.
Y los bellos, si algo he aprendido en esta vida, SIEMPRE
SIEMPRE
S-I-E-M-P-R-E,
tienen lo que quieren.
Y más todavía si lo que sabe la fea de la bonita, no son más que ambigüedades por parte de ese pescado que me cae tan bien y quiero tanto. Pero ya no sé, lo veo de lejos y siempre tiene un hilo, por delgado que sea, unido al pescado más lindo de la pecera.
Creo que el mundo se burla de que he engordado, de que no se me desarrollaron las tetas, de que soy peluda. Con este físico, sólo un borracho querría conocerme, lo sé. Y quizás nos divirtamos un rato, quién sabe.
En este momento soy la típica adolescente de la película mierda gringa, en la que juegan con sus sentimientos. La que no es popular, de repente llega un tipo lindo y es amable -dios, fue amable, ¿ahora qué hago?-; la estúpida comete el error de encariñarse y, bueno a la vuelta de la esquina empiezan todas las ambigüedades.
No sé cómo quiere que me sienta. Hay distancia y también desplazamiento. No me quiere contar lo que le pasa "porque no me quiere preocupar". O sea que es válido para él que yo no sepa nada, ¿cierto?
Por qué cresta son todos los hombres estúpidos.
O seré yo la que está tan rota, ¿que él no quiere confiar en mi?
Estoy tan confundida que volveré a golpear mi cabeza contra el vidrio. Siempre he pensado que, si alguna vez llego a romperlo con mi nado insistente que me hace chocar contra ese espejo, que cuando lo limpian descubro que no lo es, atravesaré el restaurante y volaré por los aires.
Quién sabe. Quizás si rompo la pared con mi cabeza, aparte de esparcir mis sesos, podría volar.
Estoy demasiado flun con la ambigüedad.

domingo, 5 de enero de 2014

Distancia

Alguna vez Tarantino escribió que la venganza es un plato que se sirve frío. Hoy pienso que la distancia también es un plato frío; pero no nos adelantemos, pues no estoy diciendo que enfríe.
Sólo que no puede ser un plato caliente. Se echaría a perder si se recalentara y todo eso. Por eso, mejor es poner la mesa y sentarse a sabiendas de disfrutar un plato frío, Me imagino una ensalada con queso parmesano rallado y crutones... Aceitunas, palmitos, lechuga, mmm...
Me parece que los platos fríos son también buenos amigos del verano. No estoy diciendo que la distancia sea amistosa. En ocasiones pienso que a algunas personas les sirve la distancia para pensar, valorar, y más tarde, cuando se sirva finalmente el plato caliente, éste sea para reforzar. Otras veces, en cambio, el plato frío resulta amargo y deja una sensación de vinagre en el estómago. Después el plato caliente ya no es caliente, es tibio, y así vas jugando con la comida hasta que decides: o lo terminas, o lo dejas.
O puede ser que el plato frío sea sencillamente MALO y el caliente EXQUISITO. Pero esto no tengo cómo explicarlo.
Yo pienso en la distancia de hoy como un plato frío. No me parecía necesario para nada, pero ya que está aquí, hay que disfrutar los raros sabores que nos entrega... Ya vendrá el plato caliente, cuando este acabe, y en ese momento nadaremos en ricas salsas acompañadas de un buen vino vino fino tinto, tibio, gran reserva. Después, reposaremos, y al día siguiente volveremos a disfrutar de la comida.
En serio que no me gusta la distancia -pero no me malinterpretes, que sí me gustan las ensaladas pero esto ya no tiene nada que ver con la irrealidad de la distancia!!-. No sé si hará falta entrar a la exposición sencilla de "por qué no me gusta la distancia y bla ble bli blo blu". Sólo quiero aclarar que yo sabía que esto iba a pasar, y me preparé.
Me entrené para no verte tanto; para extrañarte más que la mierda; para no encontrarte cuando te necesitase, no conversar ni reír ni escuchar ni ver películas ni comer. Me entrené para no extrañar el sexo -aunque esto es imposible, conociéndote ya...-, y hoy me veo completamente superada por la irrealidad que enfrento.
Son los pequeños detalles que a veces enternecen los recuerdos; el toque de tu mano, hacerte cariño, enredar mis dedos en tu pelo, que intentes morderme...
Pero hoy lo que más extraño de ti, es que me hables. Que me converses como solo tú puedes hacerlo, ver tu cara y escuchar tu voz cuando explicas algo o haces alguna pregunta. O que divagues en tus espirales de los ¿y qué tal si...?
Eso, es algo que no se puede tener, por más que chatee contigo todo el día o toda la noche o en mi imaginación.
Y, bueno, para citarte a ti también: dicen que así es el amor. Mira que nunca creí que iba a poder extrañar tanto a alguien.
En fin, a medida que avance el tiempo, vendrá llegando el olor del plato caliente.

jueves, 2 de enero de 2014

Prepotencia

Menos mal que no era de esos cuchillos japoneses, o me habría atravesado la mano.
Entiendo que soy idiota, entiendo que me guste hacer las cosas a la mía y que a los demás les moleste. Pero a veces no logro soportar tanta prepotencia... Es decir, no me había visto en todo el día como para que supiera que yo ando pesadita de sangre hoy, pues en ese caso, si yo hubiera sido antipática, lo habría entendido. No, la verdad es que llega no a preguntarme, sino a tirar una orden de algo que claramente no he hecho -porque no sabía que tenía que hacerlo- como si fuera una interrogación. Así que me dice ¿Fuiste a hacer lo de las boletas? No, ¿qué cosa? El reembolso ¿Pero no que ibas a hacerlo con tu empresa, y por eso fuiste a cambiar el nombre de la boleta por el de la Toñi? SÍ, pero TÚ tienes que ir a hacer lo de LA ISAPRE. LA EMPRESA DA UNA PARTE Y LA OTRA LA DA LA ISAPRE, COMO NO ENTIENDES.
Pero yo no sé si tengo todavía mi boleta, si la fueron a cambiar.
PERO CÓMO NO LA VAS A TENER, CÓMO NO VAS A ENTENDER QUE TIENES QUE IR A HACER EL REEMBOLSO A LA ISAPRE.
¿Pero por qué no usamos la de la Toña pa la isapre y la empresa?
A VER DÉJAME EXPLICARTE.
Quiero decir que yo estaba preparando tomates para la once, que comeríamos con mi mamá y mi papá -el gritón. Y como estaba concentrada porque los 3 tenemos hambre, me pidió que me diera vuelta a escucharlo, pero yo ya lo estaba escuchando, porque puedo picar un tomate mientras me hablan. Así que le dije Te estoy escuchando.
Y empezó con el sermón de que Es como la callampa hablarle a una espalda acaso si fuera un profesor bla bla bla..., con la prepotencia que últimamente lo caracteriza.
Y, bueno, me sentí mal. Reventé por dentro, me rebalsé como un vaso de agua, y en mi reacción explosiva lo primero que pasó fue que el cuchillo pasó volando hacia mi mano, con la punta hacia ella. Claro, debe haber sido porque era de esos sin filo que usa mi mamá, pero me dolió. Entonces le pregunté con gritos característicos que por qué tiene que ser tan prepotente para todo, que por qué es tan desagradable, y que es una mierda vivir con él si es así siempre. Eso, con distinto orden y palabras diferentes (no sé si dije mierda realmente u otra palabra de mayor vocabulario).
Sentí que iba a romper a llorar porque cuando se lo decía se me quebró la voz, pero salí corriendo de la cocina, dejé el tomate y me vine a la pieza.
Quería desahogarme de algún modo para no llegar a la fase del lloriqueo; y aquí estoy, con la internet. No he alcanzado a llorar pero tengo un nudo en la guata y en los ojos, como sea que eso se entienda.
En fin, gracias blog por existir.