domingo, 5 de enero de 2014

Distancia

Alguna vez Tarantino escribió que la venganza es un plato que se sirve frío. Hoy pienso que la distancia también es un plato frío; pero no nos adelantemos, pues no estoy diciendo que enfríe.
Sólo que no puede ser un plato caliente. Se echaría a perder si se recalentara y todo eso. Por eso, mejor es poner la mesa y sentarse a sabiendas de disfrutar un plato frío, Me imagino una ensalada con queso parmesano rallado y crutones... Aceitunas, palmitos, lechuga, mmm...
Me parece que los platos fríos son también buenos amigos del verano. No estoy diciendo que la distancia sea amistosa. En ocasiones pienso que a algunas personas les sirve la distancia para pensar, valorar, y más tarde, cuando se sirva finalmente el plato caliente, éste sea para reforzar. Otras veces, en cambio, el plato frío resulta amargo y deja una sensación de vinagre en el estómago. Después el plato caliente ya no es caliente, es tibio, y así vas jugando con la comida hasta que decides: o lo terminas, o lo dejas.
O puede ser que el plato frío sea sencillamente MALO y el caliente EXQUISITO. Pero esto no tengo cómo explicarlo.
Yo pienso en la distancia de hoy como un plato frío. No me parecía necesario para nada, pero ya que está aquí, hay que disfrutar los raros sabores que nos entrega... Ya vendrá el plato caliente, cuando este acabe, y en ese momento nadaremos en ricas salsas acompañadas de un buen vino vino fino tinto, tibio, gran reserva. Después, reposaremos, y al día siguiente volveremos a disfrutar de la comida.
En serio que no me gusta la distancia -pero no me malinterpretes, que sí me gustan las ensaladas pero esto ya no tiene nada que ver con la irrealidad de la distancia!!-. No sé si hará falta entrar a la exposición sencilla de "por qué no me gusta la distancia y bla ble bli blo blu". Sólo quiero aclarar que yo sabía que esto iba a pasar, y me preparé.
Me entrené para no verte tanto; para extrañarte más que la mierda; para no encontrarte cuando te necesitase, no conversar ni reír ni escuchar ni ver películas ni comer. Me entrené para no extrañar el sexo -aunque esto es imposible, conociéndote ya...-, y hoy me veo completamente superada por la irrealidad que enfrento.
Son los pequeños detalles que a veces enternecen los recuerdos; el toque de tu mano, hacerte cariño, enredar mis dedos en tu pelo, que intentes morderme...
Pero hoy lo que más extraño de ti, es que me hables. Que me converses como solo tú puedes hacerlo, ver tu cara y escuchar tu voz cuando explicas algo o haces alguna pregunta. O que divagues en tus espirales de los ¿y qué tal si...?
Eso, es algo que no se puede tener, por más que chatee contigo todo el día o toda la noche o en mi imaginación.
Y, bueno, para citarte a ti también: dicen que así es el amor. Mira que nunca creí que iba a poder extrañar tanto a alguien.
En fin, a medida que avance el tiempo, vendrá llegando el olor del plato caliente.

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