jueves, 2 de enero de 2014

Prepotencia

Menos mal que no era de esos cuchillos japoneses, o me habría atravesado la mano.
Entiendo que soy idiota, entiendo que me guste hacer las cosas a la mía y que a los demás les moleste. Pero a veces no logro soportar tanta prepotencia... Es decir, no me había visto en todo el día como para que supiera que yo ando pesadita de sangre hoy, pues en ese caso, si yo hubiera sido antipática, lo habría entendido. No, la verdad es que llega no a preguntarme, sino a tirar una orden de algo que claramente no he hecho -porque no sabía que tenía que hacerlo- como si fuera una interrogación. Así que me dice ¿Fuiste a hacer lo de las boletas? No, ¿qué cosa? El reembolso ¿Pero no que ibas a hacerlo con tu empresa, y por eso fuiste a cambiar el nombre de la boleta por el de la Toñi? SÍ, pero TÚ tienes que ir a hacer lo de LA ISAPRE. LA EMPRESA DA UNA PARTE Y LA OTRA LA DA LA ISAPRE, COMO NO ENTIENDES.
Pero yo no sé si tengo todavía mi boleta, si la fueron a cambiar.
PERO CÓMO NO LA VAS A TENER, CÓMO NO VAS A ENTENDER QUE TIENES QUE IR A HACER EL REEMBOLSO A LA ISAPRE.
¿Pero por qué no usamos la de la Toña pa la isapre y la empresa?
A VER DÉJAME EXPLICARTE.
Quiero decir que yo estaba preparando tomates para la once, que comeríamos con mi mamá y mi papá -el gritón. Y como estaba concentrada porque los 3 tenemos hambre, me pidió que me diera vuelta a escucharlo, pero yo ya lo estaba escuchando, porque puedo picar un tomate mientras me hablan. Así que le dije Te estoy escuchando.
Y empezó con el sermón de que Es como la callampa hablarle a una espalda acaso si fuera un profesor bla bla bla..., con la prepotencia que últimamente lo caracteriza.
Y, bueno, me sentí mal. Reventé por dentro, me rebalsé como un vaso de agua, y en mi reacción explosiva lo primero que pasó fue que el cuchillo pasó volando hacia mi mano, con la punta hacia ella. Claro, debe haber sido porque era de esos sin filo que usa mi mamá, pero me dolió. Entonces le pregunté con gritos característicos que por qué tiene que ser tan prepotente para todo, que por qué es tan desagradable, y que es una mierda vivir con él si es así siempre. Eso, con distinto orden y palabras diferentes (no sé si dije mierda realmente u otra palabra de mayor vocabulario).
Sentí que iba a romper a llorar porque cuando se lo decía se me quebró la voz, pero salí corriendo de la cocina, dejé el tomate y me vine a la pieza.
Quería desahogarme de algún modo para no llegar a la fase del lloriqueo; y aquí estoy, con la internet. No he alcanzado a llorar pero tengo un nudo en la guata y en los ojos, como sea que eso se entienda.
En fin, gracias blog por existir.

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