sábado, 17 de diciembre de 2016

Mmm.
Hoy sentí he debía haber dicho algo, y me quedé callada. No me gusta mucho esta sensación de privarme de cómo me siento. En fin, supongo que la vida nos trata de esta forma cada cierto tiempo, para enseñarnos algo. Algo que todavía me cuesta identificar.
Lo bueno es que escribo lo que siento; pero hoy no dejé tiempo para hacerlo, tal vez corrompida por mi egoísmo de saber que existía este espacio... y tal vez ibas a entrar.
No quiero escribirle algún mail. Tampoco chatearle; que me ignore es un daño en sí mismo, por eso me reprimo todo.
En fin.
Obviamente tampoco aparecerá por acá.
Voy a parar.

viernes, 16 de diciembre de 2016

Ya sé que no debería escribir por acá. Ya sé que idealicé más de la cuenta todas las situaciones. Ya sé que nos engañamos mutuamente con todas nuestras promesas rotas.
Pero por alguna razón huelo a podrido, como hace algunos años o meses escribí. Estoy rota por dentro y ojalá la razón fuera suficiente como para no dejarme sentir nada.
Sé que no estoy sola, pero me siento bastante abandonada.
Sé que hay personas que me quieren y están dispuestas a soportarme. Aunque a veces también entiendo que se cansen de mi drama interminable.
Creo que a nadie puedo gustarle genuinamente. Nadie algún día estará feliz con todo lo que soy capaz de hacer, y siempre mirarán lo que me sale mal.
Lo efímero de la felicidad y la persistencia de lo horrible.
Ese es mi lema de vida.
A veces estoy tan enferma que cualquier gesto de cariño me hace desear romper en lágrimas que obviamente no permito salir. Me he sellado en la apariencia de lo fuerte al igual que todos ustedes. Sólo que siempre me sale como el hoyo. No puedo resistir la falsedad. Quiero creerlo todo y a veces

martes, 15 de noviembre de 2016

Se cerraron mis ojos. Respiré profundamente mientras escuchaba el pasar de las hojas y el destacador de vez en cuando. Estaba estudiando a mi lado, tirando peos con un poco de rabia, como para despejarse de los estudios. Le pregunté si estaba aburrido. Sí, pero tengo que estudiar igual.
Nos encontrábamos desnudos entre las sábanas. El calor, las cortinas cerradas y la ventana abierta nos traían un aire típico de ambientación post sexo.
Estoy aburrido, la materia es una mierda.
Lo sé, amor, pero te queda tan poco; tienes que motivarte pensando en eso.
Dejó de lado las fotocopias y se derrumbó entre mis pequeñas tetas. Le acaricié la mandíbula como siempre lo hacía. Le dije que lo amaba mientras besaba su frente, sus mejillas. Luego él se incorporó para recibir el cariño más cómodo.
Besaba su cuello con mis labios y luego pasé mi lengua sobre su oreja. Él soltaba risitas y comenzaba a llevar sus manos hacia mi vagina húmeda.
Todo indicaba que íbamos a garchar.
Desperté con una sonrisa en mi cara, hasta que recordé que todo eso quedó atrás. Entonces mi boca se derrumbó y mis sentimientos dispararon tristeza, furia y frustración. Además de impotencia, arrepentimiento y ese dolor infinito de saber que no hay nada, absolutamente nada para volver el tiempo atrás.
Ya no quiero dormir nunca más. No quiero volver a soñar.
Buenas noches.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Pingüinos (de verdad)

Como si hubiera bebido un frasco de tabasco, siento el estómago ardiendo. Cada vez que vibra mi celular, creo que se me van a reventar los intestinos, e inundarán de sangre mi corazón. Espero una llamada que no existe.
Me siento como ese pingüino que regresó después de un año. Seguro que él pensaba que todo estaba bien. Que él era lo suficientemente bueno como para ser reemplazado, que todo lo malo quedaba atrás lentamente, aunque a veces se cayera.
Seguro que, durante un año entero, trabajó en sus asuntos personales. Viajó y nadó lo suficiente contra la corriente, como para darse cuenta de que él era el que se estaba esforzando demasiado. Le costó volver a aprender a nadar; la facilidad de ir con la corriente le hacía dudar de que realmente fuera tan bueno.
Ella se lo dijo. Él lo entendía, pero de repente no podía controlar su enfermedad, esa que lo hacía nadar contra la corriente. Incluso estaba tomando medicamentos, pero porque no lo dejaban abrazarla durante la noche, los dejó. Fue un irresponsable. Ni siquiera tomaba la mitad: los dejó por completo. Y si bien se abrazaron esas noches, llegó un día en el que la enfermedad pudo más.
Nadó un día entero contra la corriente. Fue tanto el cansancio al llegar la noche, que el agua se lo llevó a tierras lejanas, donde perdió un poco el juicio. Conoció a otros pingüinos con el mismo problema, y juntos se apoyaron para superar la enfermedad y regresar al nido.
Un año después, finalmente pudo volver. La encontró feliz; siguió con su vida. Él había sido terco, irresponsable y egoísta. Debió haber tomado los medicamentos. Debió haber compredido antes de que todo se fuera a la mierda, que podía no haber sido de esa manera. Debió haber pensado en ella un poco más, en cómo se sentía cada vez que volvía destrozado por nadar contra la corriente.
Si bien ella jamás pudo entender su enfermedad, por razones de pingüinos -monogamia- lo soportaba. Hasta que el tiempo la ayudó a ser fuerte y conoció a un pingüino mejor, más fuerte y sano. Un pingüino que no la iba a hacer preocuparse ni sufrir de esa manera. Nadie quiere un pingüino enfermo de la cabeza a su lado, decía a sus familiares.
Lo dieron por muerto.
Cuando regresó, peleó con la nueva pareja de su amada hasta que ella terminó con todo y eligió a su nuevo compañero de vida. La derrota del enfermo a algunos hizo llorar; otros voltearon la cabeza y continuaron con sus vidas. La sangre, la humillación, el último intento por recuperar a su único amor, fracasó.
Finalmente dio media vuelta y se resignó. Su enfermedad le había ganado. Él no supo vencerla a tiempo.
Todo lo que importaba es que ella era feliz.

sábado, 15 de octubre de 2016

ghost

Cada persona en sociedad está sujeta a ciertas reglas, que muchas veces funcionan como prohibiciones. Ellas pueden estar redactadas en un código y por ende ser consideradas ley, o no. Y de lo que me quiero quejar hoy, es de las prohibiciones que nosotras enfrentamos constantemente. O al menos yo, a quien me dejan hacer de todo, pero en realidad es nada. Porque no tengo los medios o porque hay consecuencias que en general son negativas. Porque estaría endeudándome.
Otras vienen de mi esencia de resultar abiertamente molesta. Algunas veces me ha pasado que soy una presencia negativa para la persona que está al lado; se siente ahogada, se siente vigilada y por ende maltratada, aunque no lo esté haciendo realmente y tampoco sea ése el fin de mi pobre existencia. Y me ha dolido cuando me prohíben ser yo.
Más duele cuando supuestamente te aceptan y dicen ir más allá y empezar a planificar sandeces porque, bueno, es fácil, y en realidad "cómo tan weona pa pasarse el rollo de que esto es serio...".
"Deja de mirarme. Me miras mucho".
Acción: observar.
Reacción: molestia.
Consecuencia: verbalizar la prohibición.
Me siento mal, como si fuera una persona cuya putrefacción enferma el sentido del olfato de quienes me rodean. Y comunicarlo no sirve de mucho; cuando te dicen que digas lo que pasa, no les resulta satisfactorio -por los motivos que su señoría quiera, dependiendo de su ánimo pero al final siempre es lo mismo: no puede ser culpable, el problema tiene que ser ella- y entonces se enojan y vuelve el ciclo del dolor.
Odio esto.
Lo odio tanto que podría llenar un cuaderno con nada más que odio.
Lo haré, porque quiero que esto se termine.
Quiero ser una persona feliz.

jueves, 6 de octubre de 2016

Temo entregar mi presente a la mierda. Que todo se descomponga rápido como por arte de la digestión.
Espero que el tiempo me de la razón en lo que mis entrañas presienten que se hará realidad. No porque realmente desee mi propia desgracia, sino porque estoy harta de sentir que me equivoco en todo. Y, ya, bueno, si estar en lo correcto me vuelve desgraciada, por la mierda que así sea. Ya no tengo problemas con abrazar lo podrido; estamos hechas de lo mismo.
La única diferencia es que mi descomposición es más lenta y suele confundirse con el "estar viva". Pero en el fondo estoy tan derretida como cualquier materia vencida.
En fin, pasando a hechos importantes, lo cierto es que no tengo nada que decir. Siempre he sido una mala persona y lo más probable es que lo siga siendo hasta el día de mi fallecimiento.
Podría intentar arrglar todo, pero lo veo imposible. Me veo incapaz de hacer algo bien. Así que ya sabe usted con quien se está metiendo.
Muchos cariños y mucha suerte con el monstruo en descomposición.
Salud.

sábado, 18 de junio de 2016

Paja

Me da demasiada paja cuando se nota que esconden algo.
Creo que a veces vale la pena cuestionar el sentido de la confianza. Y cuánto realmente conocemos a alguien.
Vida culia pajera.

lunes, 9 de mayo de 2016

Mercy

Me pregunto si pasan cosas de las que no estoy enterada. Falso. Siempre pasan cosas de las que no estoy enterada. Lo que me pregunto es si debería saber o no. A veces quiero, porque soy curiosa. Pero entiendo si a las personas no les dan ganas de compartir sus asuntos conmigo; yo tampoco lo hago.
Hoy mi cuestionamiento parte porque veo que hay blogs cerrados para mí. Quiero leerlos de aburrida, o porque se puede, y resulta que ¡paf! Me dice: acceso denegado.
Por otra parte, hay quienes nunca escriben, y eso hace que me olvide de continuar revisando los blogs porque... bueno, nunca hay nada nuevo. Y cuando lo reviso, lo "nuevo" resulta que fue escrito hace 4 semanas. Rayos. Así, prefiero no comentar nada.
Finalmente quisiera cerrar con mi propia ignorancia, que creo que es a propósito -para no decir que soy idiota- que prefiero no darme cuenta de lo mucho que puede abarcar la existencia de cada una de nosotras en este mundo. Yo habría jurado de guata que JP no leía ni leería mi blog en ninguna instancia posible perteneciente a esta dimensión y tiempo en específico, pero de haberlo hecho la alameda entera me habría pisado la espalda. Así es que voy a preferir pensar que soy un poco más, y que de hecho él podría leer esto -no importan las razones-. O la Pina. Y se me acabaron las personas porque Enzo no escribe nunca. O no al menos en el blog que sigo.
Me gustaría dejarles un mensaje, por si se pasean por acá. Pero son todos tan personales, que prefiero que me lo pregunten cuando me vean.

domingo, 1 de mayo de 2016

No todo es lo que parece

¿Donde podré conseguir sostenes de cuero? Siempre he querido usar unos como si fuera una polera. Hechos a la medida para no mandarme una Janet Jackson.

miércoles, 27 de abril de 2016

Mentira. Todo lo anterior no fue más que una vil e innecesaria men-ti-ra. Me aproveché de un día piola/feliz e interpreté todo lo que me acomodó de ello, sólo para -dos días después- recordar que todo sigue igual de desastroso.
Y la piedra sigue ahí. Pero qué malo. Pero qué tonta. Pero qué floja. Pero qué pendeja.
Había que hacer algo. Había que tomar una iniciativa, por terrible que fuera, para arreglar el camino. He dejado de comer gachas y me levanté. Empiezo a emprender mi propio rumbo por un camino desconocido, siempre esperando encontrarte. Deseo oler tu cuello, respirar sobre ti, lamer tu piel. Deseo sentirte una vez más, y así sucesivamente cada vez que eso suceda. Hasta que ya el fin sea inminente, y entonces sabremos continuar por separado.
Pero por ahora todavía me quedan  cosas pendientes. Me queda demostrar que yo misma me he equivocado, he confundido cariño y amor con posesión y celos hacia él. Me he cansado de ser la villana, no porque fuera mentira, sino porque me miré al espejo y vi a la vieja de la manzana roja reflejada. Me estaba ofreciendo a mí misma un veneno. Algo que sólo tiene sentido cuando realmente se quiere morir.
No me quiero morir pero sé que en la visa hay que sufrir. No quiero sufrir pero sé que tengo que superarlo para estar feliz. Quiero ser feliz y quisiera compartirlo contigo y con otras personas que me necesiten.
Quiero ser capaz de entregar amor.

jueves, 21 de abril de 2016

Los días se despejan

Me prometieron una tormenta. Un temporal terrible que me tendría encerrada llorando por mi vida -para nada- desgraciada. ¿Y qué pasó? Nada. Los días vinieron cada vez más despejados. Tienen ese sol rico que calienta un poco pero el viento PUTA que es frío.
También yo me había prometido un poco de desgracia mental. Planeé todas mis posibles respuestas ante malos eventos.
Todo fue innecesario. No tuve que decir nada. No tuve que llorar, pelear, discutir enojada. Nada.
Me aterra cuando todo está saliendo muy bien, esto es cierto, pero también me acostumbro y me dejo querer por los buenos momentos de la vida. Quisiera que lloviera de todos modos, así la felicidad interior se vería contrarrestada por la tormenta y esto me haría recordar lo efímero que es sentirse bien, así como también la inutilidad de sentirse mal todos los días.
Aunque, francamente, para mí es siempre inutil sentir todo el tiempo muchas cosas. A veces creo que es una mala cualidad el ser tan emocional.
En fin, hay días en que me cuesta escribir porque me pongo a pensar otras cosas mientras tipeo, y de a poco todo se va a la chucha. Sólo sé que quiero mudar el sonido de la tele a mi pieza, porque se escucha mejor que cualquier wea. Y hoy quiero disfrutar de Depeche Mode.
Que tenga ud. un día común.

viernes, 15 de abril de 2016

15.4.2016

Quería revisar los correos antiguos, pero el spam la distrajo de sus convicciones previas. Había mails de todo tipo; que ganó un concurso, que pueden crecer los senos sin cirugía en 50 días o algo así de imbécil, que la matrícula en la ciberuniversidadsinprestigio está aprobada, que me llamo Graciela y mis dedos me dirán quién soy…

Siente impotencia ante tanta estupidez, y termina cerrando el mail en vez de buscar los mails antiguos. En realidad, lo que quería con tanta melancolía era revivir tiempos pasados con tal de volver a creer en que un futuro junto a él del pasado era posible. Su desesperación es tal que a veces piensa que terminará hablando del tema con las personas más incorrectas del mundo, y realmente no quiere caer en estas situaciones desesperadas. Todas ellas tendrían consecuencias y todas cuentan con una probabilidad de desenlace final negativo muy, muy, pero MUY alta.

Así es que busca otra salida. La escritura sirve, es verdad, pero no sirve sola. Falta algo, un acompañante, alguien que la haga sentir feliz como en aquéllos días, o los que vendrán, o las imaginaciones de su mundo inexistente. Tal vez guarde este post en un borrador, para publicarlo cuando todo haya terminado y nadie esté llorando más. Finalmente optó por un disco excepcional, los audífonos enormes y un volumen moderadamente alto para tapar el tipeo rabioso sobre el teclado: Let’s Dance.

Sabe que no dejará ninguna herencia a este mundo que no sea volverse por completo una alienígena solitaria y perdida por las calles de la urbe, y esto le parece atractivo pero a la vez le aterra. Porque todo gran artista, toda persona que crea algo que no sea otra persona, ha de sufrir. Y ha de escribir, dibujar, crear, sufriendo. El sufrimiento le entrega ese pedazo de inspiración que necesita para que sus dedos y su mente estén realmente dispuestos a hacer algo.

Se ve en un callejón, fumando un tabaco perfumado. Tal vez otra persona igual de solitaria pase por ahí. La noche es húmeda pero calurosa, sale un gas muy típico de películas góticas del alcantarillado, porque nos gusta lo oscuro, lo desgraciado y lo dramático. Lo gótico y lo ciberpunk le acompañarían hasta el final, disfrazados de persona con buen gusto para su ropa. O al menos eso quería creer ella, teniendo la aprobación de sus hermanas con buen gusto, puesto que no confía en el suyo pero sí en el de los demás.

La persona solitaria está obviamente más angustiada que ella. Recién salía del bar que ella dejó hace un rato porque quería fumar. Sabe que adentro nadie le quitará su puesto predilecto en la barra, en ese rincón donde se sienta a observar a las personas ser inmundas pero auténticas a la vez. Cómo le gusta verlos caer en el trago y cometer errores. Los que pelean y miran el celular a la vez son los típicos; lo mejores son quienes enfrentan sus frustraciones y se dejan llevar por el momento. A veces rompen vasos al presionarlos con mucha fuerza contra la madera de la mesa o la barra, y luego rompen a llorar. Por lo general la barwoman –a quien siempre va a desear secretamente, porque se ve y es quien ella siempre quiso ser- tiene que recurrir al paño rojo. Sale de la barra, le pide que la cubra mientras limpia la mano de tal o cual llorón. Le hace caso porque sabe que en verdad nunca le dirá que no a esta mujer. Otra veces se suben a las sillas, gritan, cantan, bailan, se dejan llevar por una falsa felicidad para luego quebrarse y por lo general en eso también intentan romper una silla. Pero ellas ya lo sabían y por ende están reforzadas. No se rompen contra el piso ni las mesas así es que el golpe se devuelve a sus endemoniados brazos. La frustración regresa. No todos lloran. Otros son simplemente ultra violentos, y entonces debe interceder el guardia.

Sin embargo, esta noche estuvo fome. Aburrida, no encontró vulgaridad alguna digna de ser recordada para anotarla, así es que a pesar de la inminencia de la lluvia, salió a fumar un tabaco perfumado. La persona angustiada salió cuando iba por la mitad del cigarrillo. Estuvo respirando agitadamente por unos minutos cuando se percató de que un olor rico le impregnaba las fosas nasales. Entonces se volvió y la vio apoyada en la pared de ladrillos. Ella hizo como que no lo había visto, como hacía con todos los borrachos que salían del bar a refrescarse o lamentarse para después volver.
Le dijo que su tabaco olía bien, y esperó alguna respuesta. Ella sólo pronunció una tímida sonrisa que quería decir “sí, es rico y es mío, qué pena, ¿no?”. Él continuó de pie un rato, dándole la espalda. Luego sacudió sus hombros como si estuviera quitando las malas vibras de encima de su cuerpo y alma, y se volvió hacia la pared. Se apoyó justo al lado de ella. Le preguntó qué estaba fumando.

El tabaco se había acabado; soltó el cigarrillo y lo aplastó con saña usando sus botas nuevas. Entonces respondió que fumaba un tabaco de manzana. La persona angustiada le ofreció comprarle uno de sus tabacos, si es que le sobraba alguno. Ella se había preparado varios antes de salir esa noche, pero esta persona no le había parecido interesante. Lo había observado desde la esquina de la barra del bar, y lo que vio fue un hombre peleando con su pareja, una mujer aparentemente joven que estaba decidida a tomar un camino distinto al que habían acordado. El hombre le recordó de inmediato a su primer amor, y esto le trajo un poco de resquemor al momento en que él decidió hablarle. Ergo, sabía que se trataba de un hombre que entendía que la mujer lo había dejado y ahora, despechado, buscaba sexo para sentirse mejor consigo mismo, para encontrar orgullo y valor y así continuar con su vida inmunda.

Este fue el momento de inflexión. Ella de alguna manera comprendió su dolor y, sin decirle nada, abrió su tabaquera y le regaló un cigarrillo. Él insistió en comprárselo, pero ella negó con las manos y regresó al bar, a su puesto en la esquina. Ahí continuaba su cuaderno negro, la pluma y un nuevo margarita la esperaba ansiosa. Cómo le gustaba beberlos lentamente, como si no tuviera nada mejor que hacer –y de hecho así era.

Observaba a un minero cantando el himno de su escuela de infancia junto a otros dos más jóvenes que él. Brindaron un par de veces y lloraron sobre la institución. Empezaban a decirse cuánto se amaban por haberse encontrado, y que deberían ir dos calles más abajo a un café con piernas. Anotaba algo en su cuaderno cuando un bloody mary apareció junto a su tequila. Miró sobre sus lentes a la barwoman con cara de interrogación, y ella le indicó quién la estaba invitando. No le gustaban mucho los bloody mary que hacía, pero de seguro le llamó la atención la elección… especialmente porque, como era su costumbre, todavía no terminaba su tequila margarita. Le pareció que era una buena acción hacer notar ese pequeño gran detalle, de manera que el hombre del tabaco pudiera beberse él el bloody mary. De todas formas no acostumbraba a beber tanto. Tomó la copa de margarita con su mano derecha y le hizo un gesto de salud al hombre. Él pareció sorprendido pero igual decidió reír al comprender que ya tenía un trago en sus manos y ahora parecía una persona muy sedienta.

Tomó su abrigo y se fue a sentar a su lado. Él estaba decidido a conversar. Ella estaba abierta a la posibilidad de que tal vez fuera interesante, así es que bajo el beneficio de la duda se tomó el tiempo para escucharlo. Era una persona común. Tenía problemas y razonamientos comunes, para nada extraordinario. Nada le llamaba la atención de ese hombre, excepto el detalle de que le había pedido un bloody mary. Al terminar su margarita, cuando recogía sus cosas y se despedía de la barwoman, le preguntó al hombre: ¿por qué un bloody mary? No lo sé, me pareció que iba bien contigo… como que combinaban o algo así.


Decepcionada por la respuesta, se largó. El departamento quedaba cerca, siempre caminaba de vuelta, pero ya llovía mucho así que prefirió esperar el taxi que trabajaba usualmente para el bar. El hombre salió detrás y le preguntó por qué se había ido. Ella le preguntó si lo que quería era tener algo de sexo. Él no le respondió, se quedó un tanto helado bajo la lluvia. Llegó el taxi, ella subió y se fue. Ya en su casa, alimentó a su gato, tomó un litro de agua mientras se quitaba el maquillaje y se durmió. Nada bueno habría podido salir de esa noche, de ninguna puta manera.

Lo que nos deprime ahora es JP

Hola. Estamos tristes. Y la tristeza siempre nos destruye la caligrafía, así es que por hoy vamos a decidir continuar con una vieja tradición.
Hace incontables días, le dediqué muchos post en este blog a mis penas de amor. Luego pasó el tiempo, dejé de estar triste y resulta que me di cuenta de que releerlas o que estuvieran en mi blog me hacía alejarme de él, porque no quería encontrarme con malos recuerdos. Pero, ¿qué sería de mi presente sin esos malos recuerdos? No habría aprendido nunca nada y posiblemente jamás cambiaría todo lo que yo decido que tengo que cambiar. Así es que hoy voy a hacer lo que no pensaba que haría mucho, pero qué más da: voy a escribir sobre mis penas de amor. Voy a decir directamente lo que me pasa, y la verdad es que no tengo miedo alguno porque sé que JP no va a leerlo. Hace rato que abandonó las incursiones a mi vida cibernética… así como de todos los otros aspectos de mi vida.
Korsakov me obliga a hacer estas cosas. El día no está llorando pero mi interior siente esa presencia húmeda y destructora de lo que es salir a caminar sin un paraguas y luego sufrir las consecuencias. Me siento derrotada, porque a mí no hay cosa que me deprima tanto como las pérdidas o el amor. Y no he perdido a nadie, así es que comprenderé que sólo me queda llorar y lamentarme –como cualquier peregrino desesperado- sobre el dolor que siento en mi diafragma.
Se me juntan las cosas. Me imagino también otras cosas, a falta de mayores informaciones. El punto final es que realmente no sé cómo lidiar con tanta indiferencia. No tengo idea de qué esperar… más que la inevitable ruptura que separará nuestras vidas permanentemente. Me da pena. Y me da miedo.
Nos vi juntos en un largo camino, destruyendo castillos, revolucionando campesinos y regalando plata. Era todo bastante épico y feliz, hasta que a lo lejos él primero –porque es más alto- divisó una tríada de caminos diferentes. Todos eran largos y ninguno especificaba sus peligros. Al fin creo que llegamos al lugar. Un poste de madera con tres indicaciones en direcciones distintas nos está poniendo a prueba. ¿Seguimos juntos o qué?
Bueno, yo pensaba que quería seguir con él hasta que interstellar fuera una realidad, e incluso tal vez atreverme a ir al espacio con él –si quisiera mi compañía- y no hay nada más aterrador que ir a encerrarse a una nave que con cualquier hoyo o imperfección hará que la presión te reviente la cabeza. Pero ahora que ya llevamos un mes por lo menos jugando a los dados y comiendo gachas para tomar una decisión, veo que tal vez estoy un poco chata de esto y quiero aventurarme de una buena vez. Lo que sé que no sería algo prudente, porque estoy muerta de miedo.
¿Qué pasa si en mi camino hay rufianes? ¿O dragones? ¿O una permanente banda sonora de Maná y similares? No sacaría nada con dar media vuelta; habría dos caminos por los cuales él podría haberse ido. En conclusión, las tres opciones dificultan mi posibilidad de aventurarme, porque resulta que a pesar de todo lo mal que nos sentimos, de que me miro al espejo y veo una bolsa vacía que no puede volar, en verdad no estoy tan dispuesta a perderlo.
Entonces me pregunto: ¿por qué? ¿De dónde vienen esas ganas de irse rápido y ser impulsiva? ¿No debería estar segurísima de ser paciente y conformarme jugando a los dados y comiendo gachas?
Bueno, tal vez me sentiría conforme jugando a los dados y comiendo gachas, de no ser porque en realidad yo estoy jugando en un extremo y él está en otro. Con suerte nos comunicamos por internet; estamos en la misma región y no nos vemos. En verdad, no estoy esperando nada con nadie. Estoy netamente sola.
No tenemos ninguna relación más que chatear; no somos una pareja. No somos compañeros. Tampoco somos amigos. No somos más que un híbrido de lo que fue, lo que no es y lo que nunca será. Estamos separados, no hay siquiera un delgado hilo que una nuestras vidas. No es más que wi-fi o internet móvil…
¿Por qué me cuesta tanto aceptar esta realidad? Por qué… me continúo engañando con esta falsa sensación de compañía. Él no existe. Yo tampoco existo para él. ¿Entonces con qué cara vengo a pedirle cosas? Bien podría ir y garchar con cualquier persona, o salir a tener citas, qué sé yo. No es de mi interés, pero es lo que siento. No puedo amar a alguien con quien francamente no estoy. Tampoco puedo pretender que conozco a alguien que en realidad no veo, con quien tampoco hablo nada importante, con quien definitivamente no convivo.
En consecuencia, siento que estoy alargando, una vez más, lo inevitable. Y que lo mejor que me podría pasar para sanar todo esto, es irme sin avisarle y continuar existiendo. A este paso, tampoco se enteraría de que no estoy.

martes, 12 de abril de 2016

Quiero verte muerto, o tal vez no tanto

La memoria es tan frágil que me abruma el volver a enterarme de un suceso pasado en las entradas viejas de mi blog. Los recuerdos entonces parecen ser tan vividos, que siento que vuelvo a vivirlo, pero de otra forma. Lo que finalmente experimento es volver a conocerme.
Leo mi pasado y es como hablar con una extraña. ¿Tanto hemos cambiado? Probablemente sí, y esto sería lo más normal si es que tomamos en cuenta que este blog tiene aproximadamente 10 años.
Siento que lo más importante no está acá, y eso en alguna medida me tranquiliza. No me gustaría que los hitos de mi vida estuvieran publicados en este espacio del cibermundo. Al contrario. Acá me agrada tener otro tipo de aproximación a lo que pienso. En el papel soy más cruda, directa, emocional, terrible; pero está bien porque no está escrito para ser leído.
Me hallo dividida entre la escritura del blog, pública y dispuesta a pasear por túneles desconocidos de la cibermente, y el papel, que no es más que un puente de gusano que se conecta directamente a un momento en específico, con mis alegrías y dolores. Lo que sea que estaba sintiendo, ahí está. Y por lo general escribo cuando estoy mal, ya que cuando estoy feliz me da por hablar hasta por la raja.
Hoy fui a sociales. Espero que haya sido la última vez. Cuando quiera mi diploma tendré que ir a otro edificio... Es raro; antes realmente odiaba sociales. Hoy me da un poco lo mismo, excepto ayer cuando recordé que hay personas incompetentes trabajando ahí, creo que porque odian lo que hacen. Yo no quiero terminar así.
Que se joda sociales. Excepto todos los que me caen bien. Los competentes siempre se van, así es que es difícil esperar que la cosa vaya a mejorar. La única que hace funcionar esa carrera es Ivonne.

lunes, 11 de abril de 2016

La virgen de la gruta

¿Por qué la Virgen María es bendita entre todas las mujeres? ¿Fue su cualidad de poder procrear sin coito? ¿Es tan importante procrear y tan terrible el sexo, que se glorifica el mito de una mujer que se reproduce sin que su vagina sea penetrada?
¿Qué queda para todas nosotras, entonces? Quienes no tenemos ningún interés en reproducirnos y nos gusta el coito. ¿No deberíamos ser todas benditas por ser capaces de tener relaciones sexuales sin el desenlace de generar una vida en nuestro vientre? O sea, a mí me parece que esto debiera glorificarnos a todas, especialmente porque ya hay tantas personas en el mundo, y tanta mierda que nos rodea, tanta violencia, tanto odio, tanta rabia... Que necesitamos algo que nos despeje de todo esto.
Estoy segura de que no soy la única. Muchas necesitamos tener sexo, muchas necesitamos tener orgasmos y simplemente gritar de emoción, de felicidad, de amor, de contracciones musculares que nos provocan un placer hermoso,  maravilloso.
Hoy estoy un poco deprimida. Tengo varias cosas en la cabeza que me hacen sentir mal. Me tocó hacer hora así que me puse a caminar sin rumbo; por Rengo con San Martín, giré hacia Lincoyan. En medio de la calle me aborda un tipo por la espalda. Por segunda vez en el día, un extraño se acerca por vicios. Primero me pregunta dónde podría comprar un cigarrillo. Le dije que en la esquina. Luego me preguntó dónde podría tomar una cerveza. Veo que al frente dice "Chef Carlitos VIP" pero hago un gesto de no saber, porque no estoy segura. Luego me pregunta si yo "bacilo" cervezas. Le digo que no, aunque sea un poco mentira; ahora insiste con más preguntas y sigue con "¿quieres bacilar una cerveza?". No, le digo. Vuelve a preguntar, lo mismo. No. Entonces pregunta por qué, pero yo continué con mi camino.
Bajando por san Martín, me encontré con la capilla de la Virgen de Lourdes. O de la gruta. Entré a sentarme, a verla.
Pensé que hallaría calma aquí, que me agradaría escuchar a las personas rezando y leyendo partes de la Biblia con tanta angustia, y me di cuenta de que no encontré paz, tranquilidad ni nada. Sólo un refugio de lo que hay afuera.
Pero este refugio tiene un precio. Acá están todos sufriendo. Todos son malos, son pérfidos, nadie merece el amor de la Virgen; sólo pueden dedicarse a mendigarle perdón por ser tan malos, ser tan poco celestiales, puros, por ser tan terrenales y comunes.
Pienso que cantan, se lamentan y mendigan disculpas por haber nacido personas, y por no ser capaces de dejar este mundo. Quieren ascender pero primero deben odiarse a sí mismos.
Yo no me quiero odiar por tener la oportunidad de no ser como la Virgen. En ningún caso encontraría que vale la pena embarazarse, esto es verdad, pero algo que lo haría netamente horrible y despreciable, sería embarazarse sin siquiera haber tenido sexo.
Dejemos de lado las violaciones, no estoy hablando de eso. Sólo de sexo sano. Dentro de lo que es posible.
La Virgen no es más que un mito desdichado que promueve una vez más el repudio hacia el sexo y la veneración hacia la reproducción. Esto fue lo que encontré en la capilla.
Adiós.

jueves, 7 de abril de 2016

Cada pelota medicinal

A veces me siento mal conmigo. Bueno, esto no es algo nuevo, pero en verdad mis razones de hoy son diferentes.
Tengo sentimientos encontrados conmigo, porque mis personajes femeninos son usualmente pencas. No voy a decir que sean débiles, al contrario, pero de sabias tienen nada. Algunas, cero inteligencia emocional. Otras, excesivamente posesivas y celosas. Por último, no he terminado de desarrollar a esta otra. Ah, y me faltaba esa que no es nada importante además de la pareja y el hijo que tiene.
Por último, estaría la mamá, que viene a ser un buen personaje pero no puedo desarrollarla tanto porque en verdad no creo que corresponda.
Mi punto es que no sé qué hacer con la que sería la base de la pirámide, la mejor amiga, la que debería apoyarlos o tal vez odiarlos, no lo sé. ¿Qué hago? Puedo volverla "buena" o una "mala" que al final triunfe sobre todo, excepto por la magia por supuesto, porque ella sólo tiene una inteligencia que va a descubrir cuando sea reina (ya que todos la van a escuchar y le harán caso), además de sus capacidades físicas de mujer entrenada en una súper academia para los mejores, algo notablemente superior en sus resultados a lo que serían los mejores soldados conocidos en este planeta.
En fin, creo que me encanta la idea de que sea una reina que se coma el mundo entero, algo así como queen elizabeth pero hiper bélica, emperadora y ganadora a cagarse. Lo único que no puede vencer, es la magia.
Lo triste de hacer eso, es que ahora será la sombra y no la base de la pirámide. Ya no será la mejor amiga y probablemente nunca vuelvan a serlo... Pero es el precio que habrá de pagar, y según lo que pensé hoy, lo merecería por haber pasado por encima de ella antes.
Tal vez, en el fondo, todo sea un acto se venganza que fue más allá y terminó por convertirse en su validación, su vida, su orgullo.
En fin, aceptaría comentarios si alguien leyera esta mierda y quisiera opinar. Son todos bienvenidos.

sábado, 2 de abril de 2016

Inllina

En verdad odio mi blog. Me hace esperar que gente se entere de cosas que ni siquiera son 100% verdad. Además que nadie tiene por qué leer esto. Así que... Bueno, ya empecé. Hoy es el día de admitir lo imbécil que soy, así que lo voy a hacer.
Todo ha ido tan bien que resulta bastante sospechoso que las raíces no estén podridas a un nivel en el que su hedor se sienta a metros de distancia. No, en verdad no es tanta la putrefacción (todavía).
Me siento como un inllina. No sé lo que es, pero lo escucho. Creo que significa que no pertenezco a ninguna hora de ningún día en específico. Por lo tanto, no existo. Usualmente no existo, aunque pueda hablar y comer y cagar, incluso culear. La verdad es que no hay nadie acá.
Soy un saco lleno de aire. Se ve llenito pero cuando le pones una uña encima, te das cuenta de su inconsistencia. Está mal hecho, algo anda mal, agh pero qué saco más engañoso.
Así que, también soy una mentira. A veces parece que existiera pero es una ilusión, ¿me vuelve esto una persona mentirosa?
A mis ojos, es imposible porque no soy. Por ende, mentira ni mentirosa puedo ser. Pero para quienes sufren el engaño, la ilusión, debo ser lo más desagradable de ese segundo. Porque tampoco puedo ser relevante, así que sería barsa decir que sería lo más desagradable del mundo.
En fin, no sé qué hacer con mi ilusión. La miro en el espejo y sé que soy una víctima de mi propio engaño. ¿Soy culpable de ser una bolsa llena de aire?
A veces incluso ser aire supuestamente encerrado, puede ser complicado. Así que por favor no mires en menos el aire de los otros.
Barsa de mierda.

sábado, 26 de marzo de 2016

Qué chucha me sucede

Quiero estar feliz, saltando en una pata porque dentro del todo he recibido una buena noticia. Pero no es así. Algo está mal, algo es terrible. No sé qué es y experimento una ansiedad tremenda. Creo que por eso me duele la cabeza. Siento que va a estallar en cualquier momento.
No puedo parar de moverme, de conectarme con mis emociones y sentir que los intestinos se me recogen y provocan una agudeza en mi interior, que sube un poco hacia el diafragma para luego terminar de expandirse  hasta la base de mis pulmones. Y entonces suspiro; suspiro con ansiedad, con melancolía, con tristeza. A veces siento que realmente no quiero saber qué es lo que está mal, pero tampoco quiero continuar en el limbo de la ignorancia.
¿Ha pasado algo que no he sido capaz de ver? ¿Son mis pensamientos del subconsciente los culpables de ésto? ¿He realmente pensado o imaginado situaciones de estrés que al menos justifiquen el desorden que experimento en mi interior?
Mis emociones realmente inciden en los órganos de mi cuerpo. Encuentro una total conexión entre lo que pienso y lo que siento.
Recuerdo haber soñado la otra noche con androides, algo de sexo y problemas. No recuerdo quién era el androide, si yo o mi pareja, pero estaba mal que tuviéramos sexo y lo correcto era sentirnos como un/una androide/persona horrible.
Lo único que logro identificar de todo esto, es que tengo una fuerte necesidad de convivir con él. Lo extraño tanto que siento pena. Siento pena de no conversar con libertad, de no sentirme segura de si puedo tomarlo de la mano, besarlo o abrazarlo porque tengo miedo de importunarlo, de que interpretara mi cariño como que haga que nada haya pasado. No es eso, es sólo que no quiero esconderlo. No quiero ocultar mi amor por ti; necesito demostrárselo de alguna forma.
Tengo ganas de sentir su respiración, su olor, de escuchar su voz, de hacer cosas juntos o simplemente acompañarnos mientras hacemos cosas por cuenta propia. Cuando nos aburramos de lo que hacemos, me gustaría garchar o comer, o las dos cosas en orden de urgencia de barra roja de los sims.
Tengo ganas de ducharme con él de vez en cuando. En resumen, tengo ganas de poder convivir con él, sin que alguien se sienta mal por la otra persona, o por creer que está haciendo algo incorrecto y en cualquier momento las va a cagar.
Quiero tener mi vida amorosa de vuelta. Y sentirme completa una vez más.
Adiós.

martes, 22 de marzo de 2016

Años, años, meses

No sabría explicar por qué, pero últimamente me ha dado por escribir en mi cuaderno negro sober eventos de mi pasado lejano (como infancia y colegio) y acá de mis malestares sentimentales. Bueno, igual a veces paso a escribir un poco de eso en mi cuaderno, pero es distinto que acá. Allá es más íntimo. Temería publicar lo que sale de la pluma al papel. En cambio acá es público y no le doy tanta importancia. Dejo salir cosas pero trato de no comprometer nada.
Mentira. Muchas veces he comprometido mi vida emocional en este blog. El mismo de hace años. Guarda muchos recuerdos, y eso lo valoro. Por ende, debo continuarlo. No podría abandonarlo porque eventualmente olvidaría que acá hay cosas que escribí cuando iba al colegio... hace 10 años por lo menos. No recuerdo si esto nació el 2005 o el 2006, por eso la falta de seguridad en la fecha.
Así es que debo obligarme a escribir. Escribir mal, bien, verdad o mentira, da lo mismo. Nada importa un comino en verdad.
Tampoco ando releyendo todo. Pero recuerdo que este blog me sirvió para rastrear la verdadera fecha de mi aniversario con Juan Pablo, porque nunca la anotamos, no celebramos los meses como los noobs, y al año nos dimos cuenta de que teníamos que tener una fecha, por tentativa que fuera. Yo quería que fuera lo más exacta posible al día en que en su cama, entre garchar y no garchar, le pedí que fueramos pareja. Así, con nombre y exclusividad. Le di una flor que había robado del patio de una de esas casas con patio enorme del barrio universitario... Espero que aún la conserve. La última vez, hace igual hartos meses, todavía la tenía. Estaba seca pero conservaba color. Me pregunto si hoy, con todos los problemas, se le fue el color. 
Debo regalarle una nueva en demostración de los nuevos tiempos. Independiente de lo que pase de aquí a un par de meses o el tiempo que sea que nos tome retornar a lo sólido o simplemente gasificarnos por completo y perdernos en partículas de aire dispersas por el mundo, creo que es tiempo de darle una nueva flor.
Algo me pasa. No lo sé. Sólo me gusta darle flores. Me gusta darle tonteras sin importancia, como dibujos o un dalek que hice con masita porque dijo que si lo hacía me iba a amar. Y me tomé el tiempo de hacerlo porque de verdad quería que me amara, y con el tiempo me amó. Yo todavía lo amo tanto que me dan ganas de llorar escribir estas líneas.
Me recuerda lo mucho que hemos pasado. Guardo muchos más buenos recuerdos que malos. Tal vez sea un engaño de mi cerebro para tener esperanzas en que volveremos a estar bien, pero si me dijeran eso no lo creería. Así como tampoco le creo cuando dice que nos hacemos mal. Porque fue el ultimo tiempo, la porquería de escribir esa tesis de mierda que hoy apuñalé.
No había notado el simbolismo de apuñalar la tesis. Creo que quiero que me devuelva a mi amor.
Como sea. La tesis fueron 3 meses más o menos. El resto, dos años. No puedo evitar sentir que obviamente es más el tiempo que estamos bien, que mal. Si bien sería falso decir que SIEMPRE estuvimos bien, los malos momentos me parecen insuficientes para terminarlo.
Ojalá no estuviera tan deprimido y pudiera ver los dos años en vez de los tres PUTOS meses.
Tesis de mierda.

domingo, 20 de marzo de 2016

La crisis

Designar una horrible palabra para ciertos hitos negativos en las relaciones. Es necesario? No es suficiente sentirse mal? Tiene que llevar un nombre y patologizarse? Post enteros pueden escribirse sobre las crisis en las relaciones de pareja. Con tips, consejos, ayudas para superar el momento difícil. Pero quién realmente leería eso?
Cuando hay comunicación con la pareja, no aplican. Cuando se sabe lo que está pasando, tampoco aplican. Cuando ya todo empieza a oler a muerte, sólo un milagro es capaz de salvarnos.
No soy particularmente religiosa. Tampoco me gustan mucho las sectas que no tengan algo estúpido como eje central (tomemos como ejemplo un vídeo juego, esto es una secta de mi agrado). Pero creo que la única palabra que puedo encontrar para sentirme mejor, es milagro.
Pienso en un milagro. No lo espero porque me cuesta creer en todo lo que digo, excepto cuando estoy segura y por lo general digo que estoy segura de algo cuando lo estoy. Como sea.
Milagros...
Milagros gastados en salvar a personas del cáncer, a niños de situaciones de mierda, a especies de la extinción. No para ayudarme a mi y a Juan Pablo. A quién le importamos. A nadie.
En este punto creo que sólo a mí me importa salvarnos. A mí me importa no perderlo, a mí me importa hacer algo para que podamos ser más felices que en nuestro mejor momento.
El amor, entonces, es un milagro. Porque no existe y los milagros tampoco. Pienso en ellos porque puedo inventar cosas con la cabeza. Me invento que vamos a estar bien, y de verdad lo creo con toda mi alma, tanto así que lo arriesgaría todo para comprobar la seguridad de mis pronósticos.
Pero es insuficiente.
Si de mí dependiera, él estaría mejor. Él estaría feliz. Él sabría que es feliz. Lamentablemente esto no es así, y él piensa cosas muy distintas de las mías.
Así que, me voy a chaquetear una vez más, y voy a decir que estoy tremendamente deprimida esperando un milagro. Porque yo ya no sé qué más hacer.
Día culiao.

viernes, 4 de marzo de 2016

Sala de espera en Integramédica.

El niño estaba jugando con la nena que, cuando llegamos, estaban apresando en el coche porque era muy inquieta. Sus gritos destruyeron todo sonido en la sala de espera, así es que luego de un minuto de sordera la soltaron. Jugaba, se paseaba. De repente estaba escondiéndose del niño llamado Máximo. Wow.
Jugaban a la bestia que acecha a quien se esconde, o algo similar. El niño emulaba gruñidos y la niña se escondía al verlo tras el pilar. Gritaba ¡AY! cuando hacían contacto visual.
Luego el juego cambió y ambos eran bestias. Máximo continuaba gruñendo, pero gateando, y la niña gateaba también, paseándose por el lugar con un papel en la boca. Era alguna propaganda para los pies de quienes desean usar tacos, o eso parecía porque en su portada aparecía un zapato.
Tal vez era su presa, y la quería compartir con Máximo. No los dejaron porque una de las madres se levantó furiosa luego de varias advertencias, a buscar a la niña. La tomó de una mano para levantarla, le quitó el papel de la boca y le dijo que era sucia por haberlo tenido entre sus dientes, además de haber traído los pantalones todos sucios por haber estado gateando (por ser una bestia cuadrúpeda). Se la llevaron.
Máximo quedó sólo. El papel, en el suelo. Máximo lo recogió para tenerlo entre sus manos, como un recuerdo de una corta amistad. Su madre lo retó y le dijo que lo botara. Él lo botó, pero al lado del escondite de la niña, donde él era una bestia.
En un papel con un pie dentro de un taco quedó el fin de su encuentro.

Mierda

Es una mierda no sentirme libre de compartir mi felicidad contigo.
Pero, bueno, estoy feliz. Pasada a caca pero feliz.

jueves, 3 de marzo de 2016

miércoles, 2 de marzo de 2016

Debilidad

Hay días en que todo parece formar parte de una conspiración en contra de mi vida, mis expectativas, anhelos y deseos. Ya sea porque en los sueños estábamos juntos, o porque tantas veces al día pienso en él; siento que algo está pasando.
Te extraño. Me arrepiento, sí, de todos mis errores, aunque de algunos más que otros. Sé que no tengo oportunidad porque ya no te doy confianza... Debes pensar que hago promesas y me arrepiento como un lobo caza su presa y la digiere. Como si fuera natural para mí.
No lo es.
Al contrario, hoy significa muchas cosas distintas. Significa que debo hacerme la crítica que no quería, que debo ser capaz de ver las cosas de otra manera, por muy doloroso que pueda ser para mí... Te entiendo. Estoy de acuerdo.
Dije tonteras. Dije mentiras.... Porque soy una mala persona y quería herirte. Sé que no me vas a perdonar, porque tú nunca me heriste. Siempre me respetaste, y eso lo valoro mucho. Tanto que... Bueno, no lo sé. Espero que podamos volver a hablar alguna vez.
Pero a la vez siento que estoy acabada. Que ya se terminó. Que no me va a perdonar y nada podrá mejorar nunca.
Sólo me queda esperar que ambos estemos bien...
Como sea, te amo.

miércoles, 24 de febrero de 2016

no existo

NO
soy nada
no existo
no respiro, no pienso, no hablo
no como, no defeco, no hago nada
no soy nadie
no soy un nuero no soy un nombre
no soy persona
no soy animal
no soy CO2
no soy relevante
no soy irrelevante
no soy nada
ni siqueira un gasto de espacio y dinerl
nada existe
nada es cierto
habemos quienes pensams que servimos para hacer sufrir a otros
hasta que nos damos cuenta de que en verdad no tenemos nada en la cabeza
somos seres vacios, inexistentes
el mundo no debiera notar nuesra ausencia

martes, 23 de febrero de 2016

estoy tan confundida que mi propia cabeza está enredando mis intestinos. creo que el íleon está en otro lugar que no le corresponde, y el cólon también.
estoy harta de todo. a veces realmente deseo tener una death note, para anotar:
DANIELA IRMA PINO LOPRESTI, ATAQUE AL CORAZÓN FULMINANTE.
y listo.
no quiero sentir que mis pulmones bajan hasta los intestinos y ellos suben en su lugar. creo que se haría todo tira gracias a mis porquerías de costillas.
me duele la cabeza. tal vez mi cerebro esté bombeando la sangre, en vez del corazón, y por eso tengo la cagá en mi vida emocional. no tengo cerebro.
me quiero ir a la chucha.

TENGO que...

Tengo que hacer cosas. Tengo que escribir para mi tesis. Tengo que, de hecho, terminar la tesis. Tengo que proponerme ser más feliz. Tengo que respetar las decisiones de otras personas. Tengo que respetar más a las personas. Tengo que ser menos egocéntrica. Tengo que ser menos posesiva. Tengo que pensar menos en todo lo que sé que cuando lo pienso me hace mal. Tengo que dejar de llorar. Tengo que dejar de sentirme mal. Tengo que ayudar a quien lo necesite. Tengo que dejar de sobreestimarme. Tengo que aprender a escribir. Tengo que aprender a dibujar. Tengo que terminar el dibujo. Tengo que hacer nuevos dibujos. Tengo que rayar la cancha. Tengo que tener mis propios sueños y ambiciones. Tengo que soñar y ambicionar cosas creíbles. Tengo que dejar de intentar hacer las cosas como si fuera perfeccionista, porque en realidad soy una mediocre más. Tengo que tener más autoestima. Tengo que encontrar nueva música. Tengo que irme de Chile. Tengo que ver a IAMX antes de morir. Tengo que estudiar arte alguna vez, antes de morir. Tengo que ser la dueña de mi propia muerte. Tengo que dejar de pensar en la muerte. Tengo que terminar de ver X-files. Tengo que dejar de ver la belleza superficial en todas las personas que veo en la tele. Tengo que dejar de extrañar a Juan Pablo. Tengo que dejar de desear estar a su lado. Tengo que dejarlo tranquilo. Tengo que dejarlo descansar. Tengo que ser buena. Tengo que ser fuerte. Tengo que resistir. Tengo que dejarlo que me olvide. Tengo que dejarlo ser feliz. Tengo que dejar de ser una invasora. Tengo que dejar de ser tóxica. Tengo que dejarlo que se desintoxique de mi. Tengo que ser feliz por su felicidad sin mí. Tengo que ser menos egoísta. Tengo que ser más empática. Tengo que... Tengo que irme a la chucha cresta un rato.

domingo, 24 de enero de 2016

Primera entrada. Atún con cebolla y lechuga.

El primer mes; las primeras semanas del año. Las cuentas regresivas para terminar el año académico. Los días que pasan como trámites necesarios para acabar la carrera.
Bum. Malas noticias. Noticias horribles, noticias tristes. Disculpa si soy tan egoísta o poco empática, pero no es un bombardeo, no es un atentado terrorista ni un incendio feroz; son las consecuencias del cáncer, haciendo estragos, una vez más.
Pero esta vez fue otra cosa. Esta vez volví a sufrir, y lloré. Luego lo dejé atrás, porque no quise pensar en eso. No terminé de asimilarlo.
Hasta que escuché Blackstar.
No pude parar de llorar. Sigo sin dejar de sentir un vacío en el mundo, y lo detesto aún más que antes. De todos, ¿por qué él? 
No lo sé. Sólo sé que nunca había llorado por una estrella de ningún tipo; ni del cine, ni de la música, ni de la literatura. Pero, como él bien escribió, no era una estrella de pop, sólo era una estrella negra. Y como tal, supo terminar de luchar a través de la música, y nos dejó su despedida.
Qué tristeza más grande.
Voy a necesitar más tiempo par digerirlo. Intenté escucharlo haciendo algo, pero no pude. Tuve que dejarlo todo para entregarme a llorar.
Por otra parte, continúo siendo la misma estúpida de siempre. La otra noche quería dar una vuelta en U como si estuviera en NFS y fuera seca conduciendo, pero me quedé sin calle y casi nos ensartamos en un árbol. Lo bueno es que nadie se iba a poner a huevear a las 5:00 am. Así es que los espectadores esperaron con paciencia a que saliera de ese embrollo. Qué vergüenza, por la Lilo.
En fin, debería terminar mi tesis.
Adiós.