martes, 22 de marzo de 2016

Años, años, meses

No sabría explicar por qué, pero últimamente me ha dado por escribir en mi cuaderno negro sober eventos de mi pasado lejano (como infancia y colegio) y acá de mis malestares sentimentales. Bueno, igual a veces paso a escribir un poco de eso en mi cuaderno, pero es distinto que acá. Allá es más íntimo. Temería publicar lo que sale de la pluma al papel. En cambio acá es público y no le doy tanta importancia. Dejo salir cosas pero trato de no comprometer nada.
Mentira. Muchas veces he comprometido mi vida emocional en este blog. El mismo de hace años. Guarda muchos recuerdos, y eso lo valoro. Por ende, debo continuarlo. No podría abandonarlo porque eventualmente olvidaría que acá hay cosas que escribí cuando iba al colegio... hace 10 años por lo menos. No recuerdo si esto nació el 2005 o el 2006, por eso la falta de seguridad en la fecha.
Así es que debo obligarme a escribir. Escribir mal, bien, verdad o mentira, da lo mismo. Nada importa un comino en verdad.
Tampoco ando releyendo todo. Pero recuerdo que este blog me sirvió para rastrear la verdadera fecha de mi aniversario con Juan Pablo, porque nunca la anotamos, no celebramos los meses como los noobs, y al año nos dimos cuenta de que teníamos que tener una fecha, por tentativa que fuera. Yo quería que fuera lo más exacta posible al día en que en su cama, entre garchar y no garchar, le pedí que fueramos pareja. Así, con nombre y exclusividad. Le di una flor que había robado del patio de una de esas casas con patio enorme del barrio universitario... Espero que aún la conserve. La última vez, hace igual hartos meses, todavía la tenía. Estaba seca pero conservaba color. Me pregunto si hoy, con todos los problemas, se le fue el color. 
Debo regalarle una nueva en demostración de los nuevos tiempos. Independiente de lo que pase de aquí a un par de meses o el tiempo que sea que nos tome retornar a lo sólido o simplemente gasificarnos por completo y perdernos en partículas de aire dispersas por el mundo, creo que es tiempo de darle una nueva flor.
Algo me pasa. No lo sé. Sólo me gusta darle flores. Me gusta darle tonteras sin importancia, como dibujos o un dalek que hice con masita porque dijo que si lo hacía me iba a amar. Y me tomé el tiempo de hacerlo porque de verdad quería que me amara, y con el tiempo me amó. Yo todavía lo amo tanto que me dan ganas de llorar escribir estas líneas.
Me recuerda lo mucho que hemos pasado. Guardo muchos más buenos recuerdos que malos. Tal vez sea un engaño de mi cerebro para tener esperanzas en que volveremos a estar bien, pero si me dijeran eso no lo creería. Así como tampoco le creo cuando dice que nos hacemos mal. Porque fue el ultimo tiempo, la porquería de escribir esa tesis de mierda que hoy apuñalé.
No había notado el simbolismo de apuñalar la tesis. Creo que quiero que me devuelva a mi amor.
Como sea. La tesis fueron 3 meses más o menos. El resto, dos años. No puedo evitar sentir que obviamente es más el tiempo que estamos bien, que mal. Si bien sería falso decir que SIEMPRE estuvimos bien, los malos momentos me parecen insuficientes para terminarlo.
Ojalá no estuviera tan deprimido y pudiera ver los dos años en vez de los tres PUTOS meses.
Tesis de mierda.

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