domingo, 20 de marzo de 2016

La crisis

Designar una horrible palabra para ciertos hitos negativos en las relaciones. Es necesario? No es suficiente sentirse mal? Tiene que llevar un nombre y patologizarse? Post enteros pueden escribirse sobre las crisis en las relaciones de pareja. Con tips, consejos, ayudas para superar el momento difícil. Pero quién realmente leería eso?
Cuando hay comunicación con la pareja, no aplican. Cuando se sabe lo que está pasando, tampoco aplican. Cuando ya todo empieza a oler a muerte, sólo un milagro es capaz de salvarnos.
No soy particularmente religiosa. Tampoco me gustan mucho las sectas que no tengan algo estúpido como eje central (tomemos como ejemplo un vídeo juego, esto es una secta de mi agrado). Pero creo que la única palabra que puedo encontrar para sentirme mejor, es milagro.
Pienso en un milagro. No lo espero porque me cuesta creer en todo lo que digo, excepto cuando estoy segura y por lo general digo que estoy segura de algo cuando lo estoy. Como sea.
Milagros...
Milagros gastados en salvar a personas del cáncer, a niños de situaciones de mierda, a especies de la extinción. No para ayudarme a mi y a Juan Pablo. A quién le importamos. A nadie.
En este punto creo que sólo a mí me importa salvarnos. A mí me importa no perderlo, a mí me importa hacer algo para que podamos ser más felices que en nuestro mejor momento.
El amor, entonces, es un milagro. Porque no existe y los milagros tampoco. Pienso en ellos porque puedo inventar cosas con la cabeza. Me invento que vamos a estar bien, y de verdad lo creo con toda mi alma, tanto así que lo arriesgaría todo para comprobar la seguridad de mis pronósticos.
Pero es insuficiente.
Si de mí dependiera, él estaría mejor. Él estaría feliz. Él sabría que es feliz. Lamentablemente esto no es así, y él piensa cosas muy distintas de las mías.
Así que, me voy a chaquetear una vez más, y voy a decir que estoy tremendamente deprimida esperando un milagro. Porque yo ya no sé qué más hacer.
Día culiao.

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