viernes, 4 de marzo de 2016

Sala de espera en Integramédica.

El niño estaba jugando con la nena que, cuando llegamos, estaban apresando en el coche porque era muy inquieta. Sus gritos destruyeron todo sonido en la sala de espera, así es que luego de un minuto de sordera la soltaron. Jugaba, se paseaba. De repente estaba escondiéndose del niño llamado Máximo. Wow.
Jugaban a la bestia que acecha a quien se esconde, o algo similar. El niño emulaba gruñidos y la niña se escondía al verlo tras el pilar. Gritaba ¡AY! cuando hacían contacto visual.
Luego el juego cambió y ambos eran bestias. Máximo continuaba gruñendo, pero gateando, y la niña gateaba también, paseándose por el lugar con un papel en la boca. Era alguna propaganda para los pies de quienes desean usar tacos, o eso parecía porque en su portada aparecía un zapato.
Tal vez era su presa, y la quería compartir con Máximo. No los dejaron porque una de las madres se levantó furiosa luego de varias advertencias, a buscar a la niña. La tomó de una mano para levantarla, le quitó el papel de la boca y le dijo que era sucia por haberlo tenido entre sus dientes, además de haber traído los pantalones todos sucios por haber estado gateando (por ser una bestia cuadrúpeda). Se la llevaron.
Máximo quedó sólo. El papel, en el suelo. Máximo lo recogió para tenerlo entre sus manos, como un recuerdo de una corta amistad. Su madre lo retó y le dijo que lo botara. Él lo botó, pero al lado del escondite de la niña, donde él era una bestia.
En un papel con un pie dentro de un taco quedó el fin de su encuentro.

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