miércoles, 27 de abril de 2016

Mentira. Todo lo anterior no fue más que una vil e innecesaria men-ti-ra. Me aproveché de un día piola/feliz e interpreté todo lo que me acomodó de ello, sólo para -dos días después- recordar que todo sigue igual de desastroso.
Y la piedra sigue ahí. Pero qué malo. Pero qué tonta. Pero qué floja. Pero qué pendeja.
Había que hacer algo. Había que tomar una iniciativa, por terrible que fuera, para arreglar el camino. He dejado de comer gachas y me levanté. Empiezo a emprender mi propio rumbo por un camino desconocido, siempre esperando encontrarte. Deseo oler tu cuello, respirar sobre ti, lamer tu piel. Deseo sentirte una vez más, y así sucesivamente cada vez que eso suceda. Hasta que ya el fin sea inminente, y entonces sabremos continuar por separado.
Pero por ahora todavía me quedan  cosas pendientes. Me queda demostrar que yo misma me he equivocado, he confundido cariño y amor con posesión y celos hacia él. Me he cansado de ser la villana, no porque fuera mentira, sino porque me miré al espejo y vi a la vieja de la manzana roja reflejada. Me estaba ofreciendo a mí misma un veneno. Algo que sólo tiene sentido cuando realmente se quiere morir.
No me quiero morir pero sé que en la visa hay que sufrir. No quiero sufrir pero sé que tengo que superarlo para estar feliz. Quiero ser feliz y quisiera compartirlo contigo y con otras personas que me necesiten.
Quiero ser capaz de entregar amor.

jueves, 21 de abril de 2016

Los días se despejan

Me prometieron una tormenta. Un temporal terrible que me tendría encerrada llorando por mi vida -para nada- desgraciada. ¿Y qué pasó? Nada. Los días vinieron cada vez más despejados. Tienen ese sol rico que calienta un poco pero el viento PUTA que es frío.
También yo me había prometido un poco de desgracia mental. Planeé todas mis posibles respuestas ante malos eventos.
Todo fue innecesario. No tuve que decir nada. No tuve que llorar, pelear, discutir enojada. Nada.
Me aterra cuando todo está saliendo muy bien, esto es cierto, pero también me acostumbro y me dejo querer por los buenos momentos de la vida. Quisiera que lloviera de todos modos, así la felicidad interior se vería contrarrestada por la tormenta y esto me haría recordar lo efímero que es sentirse bien, así como también la inutilidad de sentirse mal todos los días.
Aunque, francamente, para mí es siempre inutil sentir todo el tiempo muchas cosas. A veces creo que es una mala cualidad el ser tan emocional.
En fin, hay días en que me cuesta escribir porque me pongo a pensar otras cosas mientras tipeo, y de a poco todo se va a la chucha. Sólo sé que quiero mudar el sonido de la tele a mi pieza, porque se escucha mejor que cualquier wea. Y hoy quiero disfrutar de Depeche Mode.
Que tenga ud. un día común.

viernes, 15 de abril de 2016

15.4.2016

Quería revisar los correos antiguos, pero el spam la distrajo de sus convicciones previas. Había mails de todo tipo; que ganó un concurso, que pueden crecer los senos sin cirugía en 50 días o algo así de imbécil, que la matrícula en la ciberuniversidadsinprestigio está aprobada, que me llamo Graciela y mis dedos me dirán quién soy…

Siente impotencia ante tanta estupidez, y termina cerrando el mail en vez de buscar los mails antiguos. En realidad, lo que quería con tanta melancolía era revivir tiempos pasados con tal de volver a creer en que un futuro junto a él del pasado era posible. Su desesperación es tal que a veces piensa que terminará hablando del tema con las personas más incorrectas del mundo, y realmente no quiere caer en estas situaciones desesperadas. Todas ellas tendrían consecuencias y todas cuentan con una probabilidad de desenlace final negativo muy, muy, pero MUY alta.

Así es que busca otra salida. La escritura sirve, es verdad, pero no sirve sola. Falta algo, un acompañante, alguien que la haga sentir feliz como en aquéllos días, o los que vendrán, o las imaginaciones de su mundo inexistente. Tal vez guarde este post en un borrador, para publicarlo cuando todo haya terminado y nadie esté llorando más. Finalmente optó por un disco excepcional, los audífonos enormes y un volumen moderadamente alto para tapar el tipeo rabioso sobre el teclado: Let’s Dance.

Sabe que no dejará ninguna herencia a este mundo que no sea volverse por completo una alienígena solitaria y perdida por las calles de la urbe, y esto le parece atractivo pero a la vez le aterra. Porque todo gran artista, toda persona que crea algo que no sea otra persona, ha de sufrir. Y ha de escribir, dibujar, crear, sufriendo. El sufrimiento le entrega ese pedazo de inspiración que necesita para que sus dedos y su mente estén realmente dispuestos a hacer algo.

Se ve en un callejón, fumando un tabaco perfumado. Tal vez otra persona igual de solitaria pase por ahí. La noche es húmeda pero calurosa, sale un gas muy típico de películas góticas del alcantarillado, porque nos gusta lo oscuro, lo desgraciado y lo dramático. Lo gótico y lo ciberpunk le acompañarían hasta el final, disfrazados de persona con buen gusto para su ropa. O al menos eso quería creer ella, teniendo la aprobación de sus hermanas con buen gusto, puesto que no confía en el suyo pero sí en el de los demás.

La persona solitaria está obviamente más angustiada que ella. Recién salía del bar que ella dejó hace un rato porque quería fumar. Sabe que adentro nadie le quitará su puesto predilecto en la barra, en ese rincón donde se sienta a observar a las personas ser inmundas pero auténticas a la vez. Cómo le gusta verlos caer en el trago y cometer errores. Los que pelean y miran el celular a la vez son los típicos; lo mejores son quienes enfrentan sus frustraciones y se dejan llevar por el momento. A veces rompen vasos al presionarlos con mucha fuerza contra la madera de la mesa o la barra, y luego rompen a llorar. Por lo general la barwoman –a quien siempre va a desear secretamente, porque se ve y es quien ella siempre quiso ser- tiene que recurrir al paño rojo. Sale de la barra, le pide que la cubra mientras limpia la mano de tal o cual llorón. Le hace caso porque sabe que en verdad nunca le dirá que no a esta mujer. Otra veces se suben a las sillas, gritan, cantan, bailan, se dejan llevar por una falsa felicidad para luego quebrarse y por lo general en eso también intentan romper una silla. Pero ellas ya lo sabían y por ende están reforzadas. No se rompen contra el piso ni las mesas así es que el golpe se devuelve a sus endemoniados brazos. La frustración regresa. No todos lloran. Otros son simplemente ultra violentos, y entonces debe interceder el guardia.

Sin embargo, esta noche estuvo fome. Aburrida, no encontró vulgaridad alguna digna de ser recordada para anotarla, así es que a pesar de la inminencia de la lluvia, salió a fumar un tabaco perfumado. La persona angustiada salió cuando iba por la mitad del cigarrillo. Estuvo respirando agitadamente por unos minutos cuando se percató de que un olor rico le impregnaba las fosas nasales. Entonces se volvió y la vio apoyada en la pared de ladrillos. Ella hizo como que no lo había visto, como hacía con todos los borrachos que salían del bar a refrescarse o lamentarse para después volver.
Le dijo que su tabaco olía bien, y esperó alguna respuesta. Ella sólo pronunció una tímida sonrisa que quería decir “sí, es rico y es mío, qué pena, ¿no?”. Él continuó de pie un rato, dándole la espalda. Luego sacudió sus hombros como si estuviera quitando las malas vibras de encima de su cuerpo y alma, y se volvió hacia la pared. Se apoyó justo al lado de ella. Le preguntó qué estaba fumando.

El tabaco se había acabado; soltó el cigarrillo y lo aplastó con saña usando sus botas nuevas. Entonces respondió que fumaba un tabaco de manzana. La persona angustiada le ofreció comprarle uno de sus tabacos, si es que le sobraba alguno. Ella se había preparado varios antes de salir esa noche, pero esta persona no le había parecido interesante. Lo había observado desde la esquina de la barra del bar, y lo que vio fue un hombre peleando con su pareja, una mujer aparentemente joven que estaba decidida a tomar un camino distinto al que habían acordado. El hombre le recordó de inmediato a su primer amor, y esto le trajo un poco de resquemor al momento en que él decidió hablarle. Ergo, sabía que se trataba de un hombre que entendía que la mujer lo había dejado y ahora, despechado, buscaba sexo para sentirse mejor consigo mismo, para encontrar orgullo y valor y así continuar con su vida inmunda.

Este fue el momento de inflexión. Ella de alguna manera comprendió su dolor y, sin decirle nada, abrió su tabaquera y le regaló un cigarrillo. Él insistió en comprárselo, pero ella negó con las manos y regresó al bar, a su puesto en la esquina. Ahí continuaba su cuaderno negro, la pluma y un nuevo margarita la esperaba ansiosa. Cómo le gustaba beberlos lentamente, como si no tuviera nada mejor que hacer –y de hecho así era.

Observaba a un minero cantando el himno de su escuela de infancia junto a otros dos más jóvenes que él. Brindaron un par de veces y lloraron sobre la institución. Empezaban a decirse cuánto se amaban por haberse encontrado, y que deberían ir dos calles más abajo a un café con piernas. Anotaba algo en su cuaderno cuando un bloody mary apareció junto a su tequila. Miró sobre sus lentes a la barwoman con cara de interrogación, y ella le indicó quién la estaba invitando. No le gustaban mucho los bloody mary que hacía, pero de seguro le llamó la atención la elección… especialmente porque, como era su costumbre, todavía no terminaba su tequila margarita. Le pareció que era una buena acción hacer notar ese pequeño gran detalle, de manera que el hombre del tabaco pudiera beberse él el bloody mary. De todas formas no acostumbraba a beber tanto. Tomó la copa de margarita con su mano derecha y le hizo un gesto de salud al hombre. Él pareció sorprendido pero igual decidió reír al comprender que ya tenía un trago en sus manos y ahora parecía una persona muy sedienta.

Tomó su abrigo y se fue a sentar a su lado. Él estaba decidido a conversar. Ella estaba abierta a la posibilidad de que tal vez fuera interesante, así es que bajo el beneficio de la duda se tomó el tiempo para escucharlo. Era una persona común. Tenía problemas y razonamientos comunes, para nada extraordinario. Nada le llamaba la atención de ese hombre, excepto el detalle de que le había pedido un bloody mary. Al terminar su margarita, cuando recogía sus cosas y se despedía de la barwoman, le preguntó al hombre: ¿por qué un bloody mary? No lo sé, me pareció que iba bien contigo… como que combinaban o algo así.


Decepcionada por la respuesta, se largó. El departamento quedaba cerca, siempre caminaba de vuelta, pero ya llovía mucho así que prefirió esperar el taxi que trabajaba usualmente para el bar. El hombre salió detrás y le preguntó por qué se había ido. Ella le preguntó si lo que quería era tener algo de sexo. Él no le respondió, se quedó un tanto helado bajo la lluvia. Llegó el taxi, ella subió y se fue. Ya en su casa, alimentó a su gato, tomó un litro de agua mientras se quitaba el maquillaje y se durmió. Nada bueno habría podido salir de esa noche, de ninguna puta manera.

Lo que nos deprime ahora es JP

Hola. Estamos tristes. Y la tristeza siempre nos destruye la caligrafía, así es que por hoy vamos a decidir continuar con una vieja tradición.
Hace incontables días, le dediqué muchos post en este blog a mis penas de amor. Luego pasó el tiempo, dejé de estar triste y resulta que me di cuenta de que releerlas o que estuvieran en mi blog me hacía alejarme de él, porque no quería encontrarme con malos recuerdos. Pero, ¿qué sería de mi presente sin esos malos recuerdos? No habría aprendido nunca nada y posiblemente jamás cambiaría todo lo que yo decido que tengo que cambiar. Así es que hoy voy a hacer lo que no pensaba que haría mucho, pero qué más da: voy a escribir sobre mis penas de amor. Voy a decir directamente lo que me pasa, y la verdad es que no tengo miedo alguno porque sé que JP no va a leerlo. Hace rato que abandonó las incursiones a mi vida cibernética… así como de todos los otros aspectos de mi vida.
Korsakov me obliga a hacer estas cosas. El día no está llorando pero mi interior siente esa presencia húmeda y destructora de lo que es salir a caminar sin un paraguas y luego sufrir las consecuencias. Me siento derrotada, porque a mí no hay cosa que me deprima tanto como las pérdidas o el amor. Y no he perdido a nadie, así es que comprenderé que sólo me queda llorar y lamentarme –como cualquier peregrino desesperado- sobre el dolor que siento en mi diafragma.
Se me juntan las cosas. Me imagino también otras cosas, a falta de mayores informaciones. El punto final es que realmente no sé cómo lidiar con tanta indiferencia. No tengo idea de qué esperar… más que la inevitable ruptura que separará nuestras vidas permanentemente. Me da pena. Y me da miedo.
Nos vi juntos en un largo camino, destruyendo castillos, revolucionando campesinos y regalando plata. Era todo bastante épico y feliz, hasta que a lo lejos él primero –porque es más alto- divisó una tríada de caminos diferentes. Todos eran largos y ninguno especificaba sus peligros. Al fin creo que llegamos al lugar. Un poste de madera con tres indicaciones en direcciones distintas nos está poniendo a prueba. ¿Seguimos juntos o qué?
Bueno, yo pensaba que quería seguir con él hasta que interstellar fuera una realidad, e incluso tal vez atreverme a ir al espacio con él –si quisiera mi compañía- y no hay nada más aterrador que ir a encerrarse a una nave que con cualquier hoyo o imperfección hará que la presión te reviente la cabeza. Pero ahora que ya llevamos un mes por lo menos jugando a los dados y comiendo gachas para tomar una decisión, veo que tal vez estoy un poco chata de esto y quiero aventurarme de una buena vez. Lo que sé que no sería algo prudente, porque estoy muerta de miedo.
¿Qué pasa si en mi camino hay rufianes? ¿O dragones? ¿O una permanente banda sonora de Maná y similares? No sacaría nada con dar media vuelta; habría dos caminos por los cuales él podría haberse ido. En conclusión, las tres opciones dificultan mi posibilidad de aventurarme, porque resulta que a pesar de todo lo mal que nos sentimos, de que me miro al espejo y veo una bolsa vacía que no puede volar, en verdad no estoy tan dispuesta a perderlo.
Entonces me pregunto: ¿por qué? ¿De dónde vienen esas ganas de irse rápido y ser impulsiva? ¿No debería estar segurísima de ser paciente y conformarme jugando a los dados y comiendo gachas?
Bueno, tal vez me sentiría conforme jugando a los dados y comiendo gachas, de no ser porque en realidad yo estoy jugando en un extremo y él está en otro. Con suerte nos comunicamos por internet; estamos en la misma región y no nos vemos. En verdad, no estoy esperando nada con nadie. Estoy netamente sola.
No tenemos ninguna relación más que chatear; no somos una pareja. No somos compañeros. Tampoco somos amigos. No somos más que un híbrido de lo que fue, lo que no es y lo que nunca será. Estamos separados, no hay siquiera un delgado hilo que una nuestras vidas. No es más que wi-fi o internet móvil…
¿Por qué me cuesta tanto aceptar esta realidad? Por qué… me continúo engañando con esta falsa sensación de compañía. Él no existe. Yo tampoco existo para él. ¿Entonces con qué cara vengo a pedirle cosas? Bien podría ir y garchar con cualquier persona, o salir a tener citas, qué sé yo. No es de mi interés, pero es lo que siento. No puedo amar a alguien con quien francamente no estoy. Tampoco puedo pretender que conozco a alguien que en realidad no veo, con quien tampoco hablo nada importante, con quien definitivamente no convivo.
En consecuencia, siento que estoy alargando, una vez más, lo inevitable. Y que lo mejor que me podría pasar para sanar todo esto, es irme sin avisarle y continuar existiendo. A este paso, tampoco se enteraría de que no estoy.

martes, 12 de abril de 2016

Quiero verte muerto, o tal vez no tanto

La memoria es tan frágil que me abruma el volver a enterarme de un suceso pasado en las entradas viejas de mi blog. Los recuerdos entonces parecen ser tan vividos, que siento que vuelvo a vivirlo, pero de otra forma. Lo que finalmente experimento es volver a conocerme.
Leo mi pasado y es como hablar con una extraña. ¿Tanto hemos cambiado? Probablemente sí, y esto sería lo más normal si es que tomamos en cuenta que este blog tiene aproximadamente 10 años.
Siento que lo más importante no está acá, y eso en alguna medida me tranquiliza. No me gustaría que los hitos de mi vida estuvieran publicados en este espacio del cibermundo. Al contrario. Acá me agrada tener otro tipo de aproximación a lo que pienso. En el papel soy más cruda, directa, emocional, terrible; pero está bien porque no está escrito para ser leído.
Me hallo dividida entre la escritura del blog, pública y dispuesta a pasear por túneles desconocidos de la cibermente, y el papel, que no es más que un puente de gusano que se conecta directamente a un momento en específico, con mis alegrías y dolores. Lo que sea que estaba sintiendo, ahí está. Y por lo general escribo cuando estoy mal, ya que cuando estoy feliz me da por hablar hasta por la raja.
Hoy fui a sociales. Espero que haya sido la última vez. Cuando quiera mi diploma tendré que ir a otro edificio... Es raro; antes realmente odiaba sociales. Hoy me da un poco lo mismo, excepto ayer cuando recordé que hay personas incompetentes trabajando ahí, creo que porque odian lo que hacen. Yo no quiero terminar así.
Que se joda sociales. Excepto todos los que me caen bien. Los competentes siempre se van, así es que es difícil esperar que la cosa vaya a mejorar. La única que hace funcionar esa carrera es Ivonne.

lunes, 11 de abril de 2016

La virgen de la gruta

¿Por qué la Virgen María es bendita entre todas las mujeres? ¿Fue su cualidad de poder procrear sin coito? ¿Es tan importante procrear y tan terrible el sexo, que se glorifica el mito de una mujer que se reproduce sin que su vagina sea penetrada?
¿Qué queda para todas nosotras, entonces? Quienes no tenemos ningún interés en reproducirnos y nos gusta el coito. ¿No deberíamos ser todas benditas por ser capaces de tener relaciones sexuales sin el desenlace de generar una vida en nuestro vientre? O sea, a mí me parece que esto debiera glorificarnos a todas, especialmente porque ya hay tantas personas en el mundo, y tanta mierda que nos rodea, tanta violencia, tanto odio, tanta rabia... Que necesitamos algo que nos despeje de todo esto.
Estoy segura de que no soy la única. Muchas necesitamos tener sexo, muchas necesitamos tener orgasmos y simplemente gritar de emoción, de felicidad, de amor, de contracciones musculares que nos provocan un placer hermoso,  maravilloso.
Hoy estoy un poco deprimida. Tengo varias cosas en la cabeza que me hacen sentir mal. Me tocó hacer hora así que me puse a caminar sin rumbo; por Rengo con San Martín, giré hacia Lincoyan. En medio de la calle me aborda un tipo por la espalda. Por segunda vez en el día, un extraño se acerca por vicios. Primero me pregunta dónde podría comprar un cigarrillo. Le dije que en la esquina. Luego me preguntó dónde podría tomar una cerveza. Veo que al frente dice "Chef Carlitos VIP" pero hago un gesto de no saber, porque no estoy segura. Luego me pregunta si yo "bacilo" cervezas. Le digo que no, aunque sea un poco mentira; ahora insiste con más preguntas y sigue con "¿quieres bacilar una cerveza?". No, le digo. Vuelve a preguntar, lo mismo. No. Entonces pregunta por qué, pero yo continué con mi camino.
Bajando por san Martín, me encontré con la capilla de la Virgen de Lourdes. O de la gruta. Entré a sentarme, a verla.
Pensé que hallaría calma aquí, que me agradaría escuchar a las personas rezando y leyendo partes de la Biblia con tanta angustia, y me di cuenta de que no encontré paz, tranquilidad ni nada. Sólo un refugio de lo que hay afuera.
Pero este refugio tiene un precio. Acá están todos sufriendo. Todos son malos, son pérfidos, nadie merece el amor de la Virgen; sólo pueden dedicarse a mendigarle perdón por ser tan malos, ser tan poco celestiales, puros, por ser tan terrenales y comunes.
Pienso que cantan, se lamentan y mendigan disculpas por haber nacido personas, y por no ser capaces de dejar este mundo. Quieren ascender pero primero deben odiarse a sí mismos.
Yo no me quiero odiar por tener la oportunidad de no ser como la Virgen. En ningún caso encontraría que vale la pena embarazarse, esto es verdad, pero algo que lo haría netamente horrible y despreciable, sería embarazarse sin siquiera haber tenido sexo.
Dejemos de lado las violaciones, no estoy hablando de eso. Sólo de sexo sano. Dentro de lo que es posible.
La Virgen no es más que un mito desdichado que promueve una vez más el repudio hacia el sexo y la veneración hacia la reproducción. Esto fue lo que encontré en la capilla.
Adiós.

jueves, 7 de abril de 2016

Cada pelota medicinal

A veces me siento mal conmigo. Bueno, esto no es algo nuevo, pero en verdad mis razones de hoy son diferentes.
Tengo sentimientos encontrados conmigo, porque mis personajes femeninos son usualmente pencas. No voy a decir que sean débiles, al contrario, pero de sabias tienen nada. Algunas, cero inteligencia emocional. Otras, excesivamente posesivas y celosas. Por último, no he terminado de desarrollar a esta otra. Ah, y me faltaba esa que no es nada importante además de la pareja y el hijo que tiene.
Por último, estaría la mamá, que viene a ser un buen personaje pero no puedo desarrollarla tanto porque en verdad no creo que corresponda.
Mi punto es que no sé qué hacer con la que sería la base de la pirámide, la mejor amiga, la que debería apoyarlos o tal vez odiarlos, no lo sé. ¿Qué hago? Puedo volverla "buena" o una "mala" que al final triunfe sobre todo, excepto por la magia por supuesto, porque ella sólo tiene una inteligencia que va a descubrir cuando sea reina (ya que todos la van a escuchar y le harán caso), además de sus capacidades físicas de mujer entrenada en una súper academia para los mejores, algo notablemente superior en sus resultados a lo que serían los mejores soldados conocidos en este planeta.
En fin, creo que me encanta la idea de que sea una reina que se coma el mundo entero, algo así como queen elizabeth pero hiper bélica, emperadora y ganadora a cagarse. Lo único que no puede vencer, es la magia.
Lo triste de hacer eso, es que ahora será la sombra y no la base de la pirámide. Ya no será la mejor amiga y probablemente nunca vuelvan a serlo... Pero es el precio que habrá de pagar, y según lo que pensé hoy, lo merecería por haber pasado por encima de ella antes.
Tal vez, en el fondo, todo sea un acto se venganza que fue más allá y terminó por convertirse en su validación, su vida, su orgullo.
En fin, aceptaría comentarios si alguien leyera esta mierda y quisiera opinar. Son todos bienvenidos.

sábado, 2 de abril de 2016

Inllina

En verdad odio mi blog. Me hace esperar que gente se entere de cosas que ni siquiera son 100% verdad. Además que nadie tiene por qué leer esto. Así que... Bueno, ya empecé. Hoy es el día de admitir lo imbécil que soy, así que lo voy a hacer.
Todo ha ido tan bien que resulta bastante sospechoso que las raíces no estén podridas a un nivel en el que su hedor se sienta a metros de distancia. No, en verdad no es tanta la putrefacción (todavía).
Me siento como un inllina. No sé lo que es, pero lo escucho. Creo que significa que no pertenezco a ninguna hora de ningún día en específico. Por lo tanto, no existo. Usualmente no existo, aunque pueda hablar y comer y cagar, incluso culear. La verdad es que no hay nadie acá.
Soy un saco lleno de aire. Se ve llenito pero cuando le pones una uña encima, te das cuenta de su inconsistencia. Está mal hecho, algo anda mal, agh pero qué saco más engañoso.
Así que, también soy una mentira. A veces parece que existiera pero es una ilusión, ¿me vuelve esto una persona mentirosa?
A mis ojos, es imposible porque no soy. Por ende, mentira ni mentirosa puedo ser. Pero para quienes sufren el engaño, la ilusión, debo ser lo más desagradable de ese segundo. Porque tampoco puedo ser relevante, así que sería barsa decir que sería lo más desagradable del mundo.
En fin, no sé qué hacer con mi ilusión. La miro en el espejo y sé que soy una víctima de mi propio engaño. ¿Soy culpable de ser una bolsa llena de aire?
A veces incluso ser aire supuestamente encerrado, puede ser complicado. Así que por favor no mires en menos el aire de los otros.
Barsa de mierda.