sábado, 2 de abril de 2016

Inllina

En verdad odio mi blog. Me hace esperar que gente se entere de cosas que ni siquiera son 100% verdad. Además que nadie tiene por qué leer esto. Así que... Bueno, ya empecé. Hoy es el día de admitir lo imbécil que soy, así que lo voy a hacer.
Todo ha ido tan bien que resulta bastante sospechoso que las raíces no estén podridas a un nivel en el que su hedor se sienta a metros de distancia. No, en verdad no es tanta la putrefacción (todavía).
Me siento como un inllina. No sé lo que es, pero lo escucho. Creo que significa que no pertenezco a ninguna hora de ningún día en específico. Por lo tanto, no existo. Usualmente no existo, aunque pueda hablar y comer y cagar, incluso culear. La verdad es que no hay nadie acá.
Soy un saco lleno de aire. Se ve llenito pero cuando le pones una uña encima, te das cuenta de su inconsistencia. Está mal hecho, algo anda mal, agh pero qué saco más engañoso.
Así que, también soy una mentira. A veces parece que existiera pero es una ilusión, ¿me vuelve esto una persona mentirosa?
A mis ojos, es imposible porque no soy. Por ende, mentira ni mentirosa puedo ser. Pero para quienes sufren el engaño, la ilusión, debo ser lo más desagradable de ese segundo. Porque tampoco puedo ser relevante, así que sería barsa decir que sería lo más desagradable del mundo.
En fin, no sé qué hacer con mi ilusión. La miro en el espejo y sé que soy una víctima de mi propio engaño. ¿Soy culpable de ser una bolsa llena de aire?
A veces incluso ser aire supuestamente encerrado, puede ser complicado. Así que por favor no mires en menos el aire de los otros.
Barsa de mierda.

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