lunes, 11 de abril de 2016

La virgen de la gruta

¿Por qué la Virgen María es bendita entre todas las mujeres? ¿Fue su cualidad de poder procrear sin coito? ¿Es tan importante procrear y tan terrible el sexo, que se glorifica el mito de una mujer que se reproduce sin que su vagina sea penetrada?
¿Qué queda para todas nosotras, entonces? Quienes no tenemos ningún interés en reproducirnos y nos gusta el coito. ¿No deberíamos ser todas benditas por ser capaces de tener relaciones sexuales sin el desenlace de generar una vida en nuestro vientre? O sea, a mí me parece que esto debiera glorificarnos a todas, especialmente porque ya hay tantas personas en el mundo, y tanta mierda que nos rodea, tanta violencia, tanto odio, tanta rabia... Que necesitamos algo que nos despeje de todo esto.
Estoy segura de que no soy la única. Muchas necesitamos tener sexo, muchas necesitamos tener orgasmos y simplemente gritar de emoción, de felicidad, de amor, de contracciones musculares que nos provocan un placer hermoso,  maravilloso.
Hoy estoy un poco deprimida. Tengo varias cosas en la cabeza que me hacen sentir mal. Me tocó hacer hora así que me puse a caminar sin rumbo; por Rengo con San Martín, giré hacia Lincoyan. En medio de la calle me aborda un tipo por la espalda. Por segunda vez en el día, un extraño se acerca por vicios. Primero me pregunta dónde podría comprar un cigarrillo. Le dije que en la esquina. Luego me preguntó dónde podría tomar una cerveza. Veo que al frente dice "Chef Carlitos VIP" pero hago un gesto de no saber, porque no estoy segura. Luego me pregunta si yo "bacilo" cervezas. Le digo que no, aunque sea un poco mentira; ahora insiste con más preguntas y sigue con "¿quieres bacilar una cerveza?". No, le digo. Vuelve a preguntar, lo mismo. No. Entonces pregunta por qué, pero yo continué con mi camino.
Bajando por san Martín, me encontré con la capilla de la Virgen de Lourdes. O de la gruta. Entré a sentarme, a verla.
Pensé que hallaría calma aquí, que me agradaría escuchar a las personas rezando y leyendo partes de la Biblia con tanta angustia, y me di cuenta de que no encontré paz, tranquilidad ni nada. Sólo un refugio de lo que hay afuera.
Pero este refugio tiene un precio. Acá están todos sufriendo. Todos son malos, son pérfidos, nadie merece el amor de la Virgen; sólo pueden dedicarse a mendigarle perdón por ser tan malos, ser tan poco celestiales, puros, por ser tan terrenales y comunes.
Pienso que cantan, se lamentan y mendigan disculpas por haber nacido personas, y por no ser capaces de dejar este mundo. Quieren ascender pero primero deben odiarse a sí mismos.
Yo no me quiero odiar por tener la oportunidad de no ser como la Virgen. En ningún caso encontraría que vale la pena embarazarse, esto es verdad, pero algo que lo haría netamente horrible y despreciable, sería embarazarse sin siquiera haber tenido sexo.
Dejemos de lado las violaciones, no estoy hablando de eso. Sólo de sexo sano. Dentro de lo que es posible.
La Virgen no es más que un mito desdichado que promueve una vez más el repudio hacia el sexo y la veneración hacia la reproducción. Esto fue lo que encontré en la capilla.
Adiós.

1 comentario:

Enzo Ron Galaz. dijo...

me gustó esta entrada, aunque tengo mis diferencias respecto a ciertas apreciaciones, posiblemente porque soy un hombre devoto