jueves, 21 de abril de 2016

Los días se despejan

Me prometieron una tormenta. Un temporal terrible que me tendría encerrada llorando por mi vida -para nada- desgraciada. ¿Y qué pasó? Nada. Los días vinieron cada vez más despejados. Tienen ese sol rico que calienta un poco pero el viento PUTA que es frío.
También yo me había prometido un poco de desgracia mental. Planeé todas mis posibles respuestas ante malos eventos.
Todo fue innecesario. No tuve que decir nada. No tuve que llorar, pelear, discutir enojada. Nada.
Me aterra cuando todo está saliendo muy bien, esto es cierto, pero también me acostumbro y me dejo querer por los buenos momentos de la vida. Quisiera que lloviera de todos modos, así la felicidad interior se vería contrarrestada por la tormenta y esto me haría recordar lo efímero que es sentirse bien, así como también la inutilidad de sentirse mal todos los días.
Aunque, francamente, para mí es siempre inutil sentir todo el tiempo muchas cosas. A veces creo que es una mala cualidad el ser tan emocional.
En fin, hay días en que me cuesta escribir porque me pongo a pensar otras cosas mientras tipeo, y de a poco todo se va a la chucha. Sólo sé que quiero mudar el sonido de la tele a mi pieza, porque se escucha mejor que cualquier wea. Y hoy quiero disfrutar de Depeche Mode.
Que tenga ud. un día común.

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