miércoles, 27 de abril de 2016

Mentira. Todo lo anterior no fue más que una vil e innecesaria men-ti-ra. Me aproveché de un día piola/feliz e interpreté todo lo que me acomodó de ello, sólo para -dos días después- recordar que todo sigue igual de desastroso.
Y la piedra sigue ahí. Pero qué malo. Pero qué tonta. Pero qué floja. Pero qué pendeja.
Había que hacer algo. Había que tomar una iniciativa, por terrible que fuera, para arreglar el camino. He dejado de comer gachas y me levanté. Empiezo a emprender mi propio rumbo por un camino desconocido, siempre esperando encontrarte. Deseo oler tu cuello, respirar sobre ti, lamer tu piel. Deseo sentirte una vez más, y así sucesivamente cada vez que eso suceda. Hasta que ya el fin sea inminente, y entonces sabremos continuar por separado.
Pero por ahora todavía me quedan  cosas pendientes. Me queda demostrar que yo misma me he equivocado, he confundido cariño y amor con posesión y celos hacia él. Me he cansado de ser la villana, no porque fuera mentira, sino porque me miré al espejo y vi a la vieja de la manzana roja reflejada. Me estaba ofreciendo a mí misma un veneno. Algo que sólo tiene sentido cuando realmente se quiere morir.
No me quiero morir pero sé que en la visa hay que sufrir. No quiero sufrir pero sé que tengo que superarlo para estar feliz. Quiero ser feliz y quisiera compartirlo contigo y con otras personas que me necesiten.
Quiero ser capaz de entregar amor.

No hay comentarios.: