martes, 15 de noviembre de 2016

Se cerraron mis ojos. Respiré profundamente mientras escuchaba el pasar de las hojas y el destacador de vez en cuando. Estaba estudiando a mi lado, tirando peos con un poco de rabia, como para despejarse de los estudios. Le pregunté si estaba aburrido. Sí, pero tengo que estudiar igual.
Nos encontrábamos desnudos entre las sábanas. El calor, las cortinas cerradas y la ventana abierta nos traían un aire típico de ambientación post sexo.
Estoy aburrido, la materia es una mierda.
Lo sé, amor, pero te queda tan poco; tienes que motivarte pensando en eso.
Dejó de lado las fotocopias y se derrumbó entre mis pequeñas tetas. Le acaricié la mandíbula como siempre lo hacía. Le dije que lo amaba mientras besaba su frente, sus mejillas. Luego él se incorporó para recibir el cariño más cómodo.
Besaba su cuello con mis labios y luego pasé mi lengua sobre su oreja. Él soltaba risitas y comenzaba a llevar sus manos hacia mi vagina húmeda.
Todo indicaba que íbamos a garchar.
Desperté con una sonrisa en mi cara, hasta que recordé que todo eso quedó atrás. Entonces mi boca se derrumbó y mis sentimientos dispararon tristeza, furia y frustración. Además de impotencia, arrepentimiento y ese dolor infinito de saber que no hay nada, absolutamente nada para volver el tiempo atrás.
Ya no quiero dormir nunca más. No quiero volver a soñar.
Buenas noches.

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