viernes, 16 de diciembre de 2016

Ya sé que no debería escribir por acá. Ya sé que idealicé más de la cuenta todas las situaciones. Ya sé que nos engañamos mutuamente con todas nuestras promesas rotas.
Pero por alguna razón huelo a podrido, como hace algunos años o meses escribí. Estoy rota por dentro y ojalá la razón fuera suficiente como para no dejarme sentir nada.
Sé que no estoy sola, pero me siento bastante abandonada.
Sé que hay personas que me quieren y están dispuestas a soportarme. Aunque a veces también entiendo que se cansen de mi drama interminable.
Creo que a nadie puedo gustarle genuinamente. Nadie algún día estará feliz con todo lo que soy capaz de hacer, y siempre mirarán lo que me sale mal.
Lo efímero de la felicidad y la persistencia de lo horrible.
Ese es mi lema de vida.
A veces estoy tan enferma que cualquier gesto de cariño me hace desear romper en lágrimas que obviamente no permito salir. Me he sellado en la apariencia de lo fuerte al igual que todos ustedes. Sólo que siempre me sale como el hoyo. No puedo resistir la falsedad. Quiero creerlo todo y a veces

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