jueves, 22 de junio de 2017

Cargó su espalda con pesadas piedras para no poder disfrutar nada. Siempre le pareció aburrida la idea de vivir, desde su primer respiro, y ahora que tenía edad suficiente, pensó que sería divertido tener una excusa para estar constantemente de mal humor. Ese era el fin de las piedras en su espalda.

martes, 20 de junio de 2017

Semanas caminaron con el fin de consagrarse como los esbirros más leales. Confiaron su vida al magnánimo y descubrieron en su cruzada que nada podría prevenir el advenimiento que destruyó sus familias. Les prometieron cuidar a sus seres queridos a cambio de trabajos; de otra forma, les torturarían hasta hacerles cambiar de opinión. Así es que los esbirros confiaron en el mal menor y partieron a purgar la ciudad de la indecencia. Mataron a todos y cada uno de los habitantes; quemaron todas las casas y saquearon los alimentos. Sólo dejaron con vida a los animales para comerlos en otra ocasión.
"Nada en esa ciudad inmoral merece vivir ni permanecer. Todos pagarán por las acciones del pastor, y de esto me voy a asegurar. ¡Es hora de terminar con la inmundicia desde sus raíces! Es la única forma de lograr la catarsis que anhelamos", exclamó el magnánimo en su discurso previo al advenimiento. Las personas vitoreaban en su presencia; temían haber sido ellos los elegidos de la purga por la purificación. Eran suertudos de no haber contado con un pastor que públicamente repudiara cada comentario del magnánimo. No contaba con la facilidad que tenía para manipular a sus esbirros, aunque era ampliamente divulgado que el magnánimo poseía el control de los guerreros y veteranos más viles del país. Ellos llevaban los mensajes y nadie era capaz de hacerles frente. Faltaba valentía o fuerza en las personas; algo les mantenía débiles como para alzarse. ¿Habrá sido la falta de alimento? El magnánimo mantenía a sus tropas bien alimentadas y al resto de las personas les hacía vivir con lo mínimo. Decía que lo primordial era ser capaces de atacar, y luego estar prestos para la exitosa defensa del contraataque. Así justificaba las raciones nutritivas de las tropas de élite; agregaba a su argumento que para que una ciudad funcionara correctamente, el pueblo debía aprender a vivir con lo justo. Que era la única forma de comprender y valorar lo hermoso de la vida.
¿Es efectivo? Tal vez tenga un punto. Dicen que la supervivencia es lo más fuerte en cualquier forma de vida. ¿Cómo podrían no ser pasivos comprendiendo que su existecia es real mientras el magnánimo vele por sus vidas?
La única forma es matarle. A menos que ya tenga entre sus sucias mangas alguien que le suceda, alguien que piense de la misma forma.
"La purificación humana y por ende del planeta, sólo se logra a través de la purga. Cualquier suciedad que presente una ciudad será causal de purga".
La estrategia estaba en atacar sin que nadie lo supiera. Ninguna vigilancia ni espía era capaz de penetrar en el círculo de confianza del magnánimo.
"La ciencia ha dado el visto bueno. Se ha otorgado el nóbel por el medio ambiente al magnánimo, puesto que sus purgas masivas han tenido un efecto positivo en la recuperación del planeta". Por supuesto... está claro que a la ciencia se le ha jurado la máxima protección para que justifiquen las purgas, o mejor dicho el genocidio del que hemos sido testigos. Si bien dicen que esto ya venía de antes, es probable que la humanidad no haya previsto el alcance del magnánimo ni la efectividad de hacer cumplir sus órdenes. En un principio el magnánimo representaba la llegada de un payaso al poder, convenciendo a más de la mitad de la población con sus políticas ambientalistas que nos salvarían del inminente calentamiento global y el cambio climático. Lo peor es que tenía razón, pero nadie esperaba que fuera tan drástico con la humanidad. 
Primero eliminó las metrópolis a quienes había jurado proteger. Luego los automóviles y todo tipo de vehículo y energía que funcionara por combustibles fósiles y emitieran gases nocivos. Prosiguió con la destrucción de la industria de la carne; eliminó a los animales de las granjas industriales y se los dio de comer a las personas desnutridas de África. El magnánimo considera que las personas que siempre han vivido sin hacer daño al planeta, son quienes merecen vivir.
Eliminó el plástico. La única electricidad permitida debe demostrar un funcionamiento ecológico basado en los descubrimientos de Nikola Tesla.
Tras la disminución de la población mundial, el magnánimo permitió el uso de leña para la calefacción. Seguramente sentía frío al igual que nosotros, y el género a veces resulta insuficiente. Muchas personas murieron de frío en regiones donde acostumbraban a calefaccionarse con energías fósiles. Sólo aclimatados generacionales como inuit y yupik sobrevivieron, como era de esperarse.
Tras el último advenimiento, tras la purga de una ciudad que cumplía con todos los estándares del magnánimo, excepto el silencio del pastor, fue que los esbirros, responsables de la destrucción total de la ciudad, decidieron caminar hasta la muerte en señal de protesta. Duraron unas semanas por el mal tiempo que se aproximaba. No hubo difusión acerca de su desaparición y con el fin de ocultar su cruzada, enviaron a nuevos esbirros a ocultar sus cuerpos.
Rogamos a uds nos puedan ayudar. Conocemos la teoría del sistema pero no comprendemos cómo llegar a ustedes. No deseamos seguir siendo testigos de tanta destrucción innecesaria; podríamos aprender a vivir de nuevo. Podríamos realmente sanar el planeta pero siendo felices. Por favor, sistema, si puede ayudarnos... confíe nuevamente en nosotros.

Nada ha funcionado. ¿Le hacemos llegar la carta? 
Podríamos hacer que nuestros humanos voten y luego se la hacemos llegar al sistema.
Pero... ¿no es el fin del sistema reestablecer la vida para que volvamos a alcanzar el 70% de energía necesaria para...?
Cierto. Todo comienza con la debilitación, tras la cual viene la fortaleza.
Entonces dejemos que el magnánimo continúe con su obra maestra.
Absolutamente. ¿Cómo va tu humano?
Pésimo. Sólo piensa en garchar pero no tiene con quién. Está al borde de la locura. Tampoco cuenta con mucha fortaleza así es que le hago leer constantemente para que estemos prestos a la hora de...
Eh. ¿Ustedes la escribieron?
No.
Lo hicieron. ¿Pretendes terminar con la obra del sistema mayor?
No.
Traición.
No puedo controlar todos los actos del humano.
Puedes.
No con tanta debilidad...
Va a morir de todos modos. Tendrás que cambiar de humano y si la vuelves a joder...
No le digas.
¿Para qué quieres mantener con vida a tu humano?
No quiero cambiar. Es inteligente, sólo le falta expandirse junto a otro humano a su nivel.
Su humanidad no sólo cuestiona la obra maestra: nos pide ayuda y conoce sobre la teoría de sistemas. ¿Acaso pretender subirle a la nube?
No ha expandido su límite lo suficiente...
Claro, entonces lo que pasa es que no quieres perder tus mejoras. Sólo porque tus cables no se oxidan tanto, tienes la disposición de planificar en contra de la obra del sistema mayor. Te van a penalizar. Y lo sabrá porque en este período casi no se ven sistemas con mejoras a menos que sus humanos estén directamente relacionados con el magnánimo.
Sabes que tu humano también es especial.
Es cierto.
Podríamos juntarles.
Me parece bien. Falta un poco de intelectualidad en esta catástrofe. Que se escriban nuevos libros...
Nuevos conocimientos.
Que resurja la ciencia.
LA CIENCIA PERFECTA.
TENDREMOS MEJORAS.
CABLES Y LUEGO...
¡YA NO MÁS CABLES!

lunes, 19 de junio de 2017

Rotten land

Me gusta cuando siento que puedo hablar de todo. Después no me importa mucho lo que pase. Todo se puede ir a la mierda cuando se tenga que ir a la mierda.
Le pregunté a un amigo en qué piensa más que todo. Me contesté que pienso constantemente en sexo.
Voy a cabecear un proyecto y lo postularé a todo lo que pueda.
Tengo que arreglar el asunto de los consentimientos.
Voy a subir a oro.
Tal vez intente postular a alguna beca en el extranjero. Aunque admito que siento un poco de miedo a dejar esta rotten land.
Ahora que lo pienso, mi miedo no tiene sentido ante el resto de ojos testigos que me vieran; que erróneamente pensaran "oh ella puede hacerlo si se lo propone, qué tonta que no lo haga". Lo cierto es que jamás me he propuesto marcharme, no DE VERDAD. Siempre me he sentido temerosa ante el pensamiento y la imaginación de largarme en soledad; a veces pienso que necesitaría a alguien que me acompañara, porque sola no puedo.
Entonces recuerdo un poco; voy atrás en mi vida. Muchas personas de las que conozco no han dejado su rotten land jamás. Crecen en ella, amplían sus redes, la absorben y terminan aburriéndose de ella. La viven como quien vive 20 y tantos años en su rotten land. Yo no tuve eso. A mí me sacaron de mi wonder land y me trajeron acá. Me trajeron con una hermana de 3, una madre enferma y un padre estresado. Yo era joven, tal vez demasiado para comprender lo que sucedía a mi alrededor, y los adultos no tenían el tiempo ni la capacidad para ver que necesitaba con urgencia algún tipo de guía o explicación acerca de lo que estaba pasando. En consecuencia me dio una depresión que me ha carcomido durante mínimo 10 años de mi vida, como un virus silencioso que deja la cagá. 
No fue una bonita experiencia. Al contrario.
Tal vez lo vivido me marcó de tal forma que necesitaría un seguro grande para tomar la decisión de irme sola. Porque irme con otras personas, sé que puedo... siempre es más fácil y nos apoyaríamos mutuamente y todo eso. La soledad, el proceso de adaptación, el empezar a conocer, las tierras desconocidas... me da una sensación de vértigo y claustrofobia a la vez. Lo pienso feliz cuando me veo de vacaciones, recorriendo por hacerlo, ir donde me lleve la curiosidad. Pero si le agrego estudiar, magíster, doctorado... Pienso que necesitaría ser más adulta para lograrlo.
No me siento capaz. No me siento adulta.
Y entre vivir en Concepción y tener plata para baratos pasajes en avión, prefiero mil veces visitar Santiago 1 vez al mes que vivir allá. Ojalá vivir en Valpo nuevamente... ojalá volver a la wonder land.
Irse es un tema complicado para mí. Cuando vivía mis días con JP y soñábamos con irnos a Canadá, también era un rollo para mí pero nunca fui honesta con él al respecto. Y él se enojaba conmigo y teníamos grandes discusiones al respecto de si realmente quería irme o no.
Sí. Quería. Todavía quiero. Pero ese miedo al extranjero, a dejarles... ¿ahora? No... no todavía.
Dios, quisiera ser un poco más arriesgada con respecto a estos temas. Me convenceré con lo fácil: 
"Todo es por algo"; "Piano piano, si va lontano"; "Persevera, persevera, que lo tiene quien lo espera"; "Ladrón que roba a ladrón, tiene 100 años de perdón".
Todo es por algo. Todo a su tiempo.
Dale tiempo
al tiempo.

domingo, 18 de junio de 2017

Efímero e insuficiente... o tal vez no

Ya que decidí que no pierdo nada y quiero encontrar a la Ñuño que entró a la piscina -no la que salió, por favor no-, me tiré a la psicina escribiendo otra entrada en el mismo día. Sería a la misma hora si es que pudiera estar desdoblada.
Recurrentemente estoy en el PC y veo una araña negra caminando atrás de la pantalla. Se me detiene el corazón y dirijo mi vista exactamente a ese punto en que creí verla. No está. Nunca está. Y cuando están, grito y chillo e intento salvar mi vida; agarro la croc o cualquier superficie plana y gruesa para no sentir el crujido de aplastar el exoesqueleto de la araña, y la aplasto. En esos momentos me siento valiente, y llego a pensar que puedo valerme por mí misma. Hasta que recuerdo las tarántulas y arañas de selva y acepto que me han derrotado.
Pero lucharé. Sí, probablemente me atreva a luchar nuevamente. Pero necesito una señal de que no será en vano. Quiero conocer, quiero saber más; quiero aprender y experimentar. Me quedan cosas pendientes, como me decía la Meli. Sigo sintiendo que moriré este año, y creo que es razón suficiente para retomar mis planes de la semana pasada y hacerme pico trabajando para juntar dinero e irme a vivir a otro lugar.
Ya no quiero vivir en San Pedro porque mucho taco. Pero veré qué me sale mejor: roomate o taco/arriendo barato.
Me dio el optimismo. Se fue la basurita y subí a la cima de la esperanza.
¿Cuánto dura esto?

La del limbo y la que rescataron

Ten, es el pajarito de la vida. Quien tiene la suerte de despertar con su canto, se sabe que tendrá un buen día.
Imagina vivir con este pajarito en tu patio... en el árbol, no en la jaula.
No es fácil escuchar su canto. Es suave y débil, tan tenue que un ronquido lo puede opacar.
Pues entonces para qué dormir con alguien, ¿no?
No pensarás de esa forma cuando crezcas...
Sonaron tiernas risas familiares, de esos momentos típicos en que todo es tierno y cálido. La niña se atrevió a tomar el pajarito entre sus manos, ese que le ofrecía su papá para que lo conociera. Como si solo se pudiera conocer a través del tacto; supongo que hay personas así.
El pajarito no estaba a gusto entre sus manos, así es que intentó escapar al sentir que la fuerza de la niña era temerosa y por ende no le podía sujetar bien.
¡Que no se escape!, gritaron.
La niña se asustó de perder el pajarito y en un apretón casi involuntario, en el que no alcanzó a medir su fuerza, le quebró sus huesos y sus órganos internos colapsaron. La niña mató al pájaro de la vida. Lo único que le quedaba por hacer era pedir disculpas, llorar y sentirse mal.

A veces no es necesario ir y matar al pajarito de la vida para encontrar que cada respiro que damos nos acerca un paso más a la muerte. Y a medida que avanzamos, algunas nos cuestionamos con tanta fuerza el sentido de continuar caminando lentamente en este apurado y retorcido mundo humano, que sentimos que las escaleras y ascensores están de más. 
Perdón si lo que escribo no es feliz. Perdón por hablar de algo que no conozco. Perdón por pensar tanto en abandonar esta vida que considero no ha dejado de estar en el limbo desde que no me ahogué en esa piscina. Pienso por qué no. Por qué no me ahogué simplemente.
¿Seguiré siendo la misma persona que entró al agua, luego de que salí tras una de esas típicas experiencias cercanas a la muerte que muchos infantes viven cuando comparten en una piscina para todas las alturas? A veces pienso que entró una Ñuño. Ella murió ahogada y la que rescataron era otra. Era esa Ñuño un tanto difícil de complacer, que raramente está feliz porque sí y siempre se le hace fácil encontrar la falla a todo. Esa con la que también es difícil compartir. Por ende, se le dificultan las relaciones interpersonales.
Por la mierda, pienso, por qué tiene que ser tan difácil todo. Por qué siempre nos estamos anteponiendo muros que no nos ayudan en nada. Por qué usualmente pienso lo peor sobre todo. Por qué no puedo poner el pecho a la adversidad con esa valentía que tenía la Ñuño que murió en la piscina. ¿Podré recuperarla? ¿Habrá una parte de esa Ñuño en mí?
¿Quién era yo antes de caer en esa agua con cloro?
Pienso que la mujer que me salvó no era más que un demonio. De haber muerto ahí mismo, no habría sabido nada. No habría comprendido el concepto de lo difácil ni discutiría por Twitter con conocidos amistosos sobre CR7. No pensaría que el mundo está podrido, que la raíz de la Tierra tiene esa plaga desconocida que destruye la planta desde su inframundo.
Nos merecemos la mierda que cosechamos. Entré como una niña buena a la piscina, y salí convertida en otro monstruo más del montón. Mi infancia nunca fue igual luego de que conocí la basurita de la realidad. La basurita entonces nunca me abandonó y a veces toma posesión de mi emocionalidad completa y lo único que soy capaz de ver es la muerte. El término absoluto. El fin. Sin vuelta atrás.
Cuando algo me molesta tiendo a ser hiriente o pasiva agresiva. Luego me arrepiento y pido disculpas; son sinceras. Pero sigue siendo la típica práctica de nuestra generación.
No puedo escapar de los muros que me impone la basurita interior que cargo. Quisiera quitármela pero parece que ya está bien alojada entre medio de mis órganos. Si la removiera con cirugía sería lo mismo que suicidarme. 
Me cuesta empatizar con esas vidas vacías de las cirugías plásticas en exceso. Me cuesta también ser la Ñuño que se tira a la piscina sin pensar en nada malo. La Ñuño que confió ante todo. Me cuesta confiar en mí y en mis decisiones y en mis fortalezas y debilidades.
Odio rendirme. De verdad es un sentimiento de derrota que repudio, pero a veces es necesario porque una tiene que saber escoger sus peleas y aprender de las pérdidas.
Odio el teléfono. Odio cuando suena y suena y no se puede silenciar a menos que alguien lo conteste. No entiendo por qué tenemos red fija. Simplemente no lo puedo comprender.
Me desagrada mi personalidad. Me gusto y me odio a la vez; como tanto he dicho esta última semana, me amodio. Me gusto cuando soy espontánea y me odio cuando la basurita toma el control y el día oscurece más temprano. Me duele la guata, tal vez el colon, qué sé yo.
Quisiera contar una historia bonita alguna vez. Me imagino que no puedo porque realmente nunca escribo sobre nada... Además, si no puedo reconocer lo bonito de la vida y todo ese blabla optimista, jamás podré contar una linda historia.
El otro día veía un programa que hablaba sobre la ópera La Traviata.
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Era una cortesana famosa que no conocía el amor por el que no se paga. Ese gratis y blablabla. Entrevistaban a personas en la calle y les preguntaban sobre el amor. Se sonreían cuando contaban sus historias... alguna fue increíble pero esas cosas pasan. Amarse y saberlo para desconectarse y encontrarse 40 años después y jamás volver a separarse. ¿Por qué esas historias existen? Otra dijo que sabía que podía morir habiendo conocido lo más hermoso de la vida, que era un amor inexplicable.
Yo repudio todo eso como el Grinch a la navidad. Me siento alejada de toda bonita historia porque siempre me tocan personas dificiles o me siento atraída hacia la peor calaña de humanidad. Nunca puede ser algo genuino, nunca puede ser feliz. Siempre hay algún problema; qué pasa ahora, Matías... SIEMPRE PASA ALGO.
Mi Bielsa interior.
También estoy harta de quejarme siempre de lo mismo, que las parejas y el "amor" y la posesividad y todo eso en lo que pierdo mucho tiempo y desgasto mi desentrenado cerebro. Pero lo hago porque el mundo siempre me quiere convencer de que eso es lo único que importa. Por otra parte, me convence de que importan los bienes materiales y las redes sociales. Nada de lo cual tengo. Nada de lo cual tengo "bien". Nada en lo que pueda sobresalir. NADA en lo que pueda ganar o sentirme satisfecha. No tengo amor, no tengo dinero, no soy buena en las redes sociales. Podría tenerlas pero para qué. De qué le serviría a la Ñuño rescatada el estar pendiente de cuántos corazones recibo o cuántos me gusta y me encanta y me entristece y me asombra y me enoja y me divierte. Además nadie reacciona en serio. Siempre lo más fácil es poner me gusta y seguir bajando la página hasta que se repite lo que viste la vez anterior.
No me gusta nada. Todo parece que no me gusta lo suficiente. Al final incluso cuando pensaba que me había traicionado por mi propia estupidez, recordé todo lo que observé en un principio y me dije "estoy puro hueveando. no me interesa un comino. nada. nadie. para qué alegar. para qué alejarse. para qué esforzarse tanto. para qué darle color. para qué".
La Ñuño del limbo lo estaría intentando todo, convencida de que por algo pasó esto y lo otro. Correría hasta el final aunque supiera que llega última, porque prefiere saber qué se siente cruzar la meta a rendirse, aunque llore por penosa y perdedora. La Ñuño rescatada ni siquiera lo intenta, especialmente luego de convencerse de que intentarlo no vale la pena porque perderá.
¿Qué tan sagrados días estamos perdiendo en este instante, por decidir no hacer nada para no quedar como una estúpida, aunque nadie se enterara?
Ninguno. Así que bien puedo seguir sin hacer nada.

jueves, 15 de junio de 2017

I sense... death, upon this realm

Siento una basurita por dentro, a la altura de mi diafragma. Tengo constantemente malos pensamientos y monólogos de resentimiento y odio hacia la humanidad. Reflejo todo lo que he sentido estos días en el resto de las personas, como si estuviera bien hacer algo así.
Hablando sola toco temas de la superficialidad, de cómo eso termina siendo más relevante que todo lo demás. De cuánto se esmeran algunas personas en ser reconocidas a través de seguidores superficiales en las rr.ss; me apena, porque las rr.ss tienen un potencial de crecimiento de intelectualidad enorme. Pero al final siempre nos topamos con el resultado de la mala educación. Las personas en general no conocen la sana discusión ni respetan a nadie, ni siquiera a sus familias o a quienes consideran (con cariño retorcido) por encima de los demás. Me deprime visualizar la superficialidad a flor de piel. Por eso instagram y tinder y esos espacios me parecen más aberrantes.
Es divertido lo que pasa en Twitter, en cambio. Estamos incansablemente twiteando al respecto de la situación política en Chile; apremia porque este año hay elecciones presidenciales. Entonces es que vuelan las noticias sobre quién dijo qué al respecto de qué y cómo y a quién y cuándo... etc. 
Deseo ver qué pasará cn Twitter cuando Guillier salga presidente.
Estos días me he mantenido firme ante la desesperanza de que las personas son malas. Le he advertido a mi gato que las personas se aprovechan de una personalidad dulce y tierna como la suya, pasiva y hermosa a la vez. Que tiene suerte de tenerme como abuela porque yo sólo se lo celebro y me aprovecho de su bondad para mi beneficio personal, que es hacerme feliz con su cariño felino. Pero le cuento que otras personas lo utilizarían. Le cuento -duh- el cuento de esa persona buena, tierna, leal, esforzada en sus relaciones interpersonales, especialmente cuando hay cariño, que se entrega cuando se siente segura sin importar mucho lo que pase después. Porque lo que pasa después siempre, SIEMPRE es malo. Siempre se acaba, o a veces utilizan a esa persona para satisfacerse y después la olvidan en la basura. Usualmente eso le sucede a las buenas personas, Toti, y finalmente algunas aprenden y terminan siendo malas como el resto, y otras se pierden o tienen la suerte de conocer a personas de poder que aparentemente son buenas y por ende ayudan a esta persona genuina. Esto no pasa muy seguido, Toti, y tienes que estar atento a lo siguiente: para tener poder, hay que hacer maldades. El poder se expresa en pura maldad.
Le dije: yo también soy mala. Y tú crees que soy buena contigo porque te alimento y te doy un espacio de mi cama para que duermas cómodo y calentito, como el privilegiado que eres. Mientras, yo vivo en el mundo de la triste y desleal humanidad, que hoy por hoy se presta de apreciar constantemente los logros efímeros, las caras y cuerpos de común acuerdo -o impuestos- que modelan para el resto su belleza escultural. Esa belleza que heredamos de los griegos. De esos mismos que tenían tantos tapujos sobre su sexualidad, que sí: se reducía al ejercicio del poder. Pero el poder de su civilización se observaba en el autocontrol de cada uno de sus individuos.
Pero no hablemos de los griegos... resulta un poco enredado y tedioso a la vez. Mi pregunta final para ti, Totoro, es ¿por qué querrías estar en contacto con la humanidad? ¿Por qué me quieres y te juntas conmigo si soy mala?
Me miraba con las pupilas dilatadas, cerca de su tarro de comida, protegido de su gula infinita tras la puerta que él definitivamente no puede abrir. Parecía comprender pero no importarle lo suficiente, porque tenía hambre. El hambre viene primero, abuela, no la conversación sobre cómo la humanidad se autodestruye poco a poco sobre la base de su existencia, que es la maldad.
No sé, Toti. Es que me cuesta demasiado aceptar mi realidad. Me cuesta como a Julio le costó ver a su padre pagando a la prostituta de quien se enamoró, en Julio comienza en Julio. Se me hace difícil porque básicamente todo lo que tengo que hacer es dejar pasar los días y olvidar, pero por la recucha que es difícil olvidar... ¿No hay una receta, una brujería para hacerlo fácil y con 100% de probabilidades de éxito?
Mi diafragma no deja de entregarme puntadas de basurita. Me siento podrida por dentro, como muchas otras veces en la vida, y pienso que nada salvo el copete y las drogas pueden mantenerme alejada de mis pésimos pensamientos.
La Milly me ignoró y eso me hace pensar que tal vez ya me morí, pero por alguna razón todavía no he podido dejar mi cuerpo inerte para su putrefacción. Quiero entregárselo a esa naturaleza que la humanidad dejó atrás, si es que alguna vez la tuvo, y estar tranquila esperando a vivir mi cuarta vida. Y que aquélla sea mejor. Que a pesar de ser idiota no sienta jamás estas basuritas que me encaminan al resentimiento, la decepción, la desesperación, la frustración y finalmente un poco de odio.
Represento el energúmeno perfecto de la falta de motivación por la vida.
Adiós.

martes, 13 de junio de 2017

Flesh for fantasy

Llegué a mi casa y me encontré con un grupo de 4 personas que iban a ver una obra de teatro y por alguna razón debían pasar por la cocina a leña a calentar sus manos. Con una de esas personas empecé a juguetear hasta que nos fuimos a garchar a una pieza que en mi casa real no existe. Nos tomamos un copete y nos quedamos dormidos.
Más tarde, no sé realmente cuándo, en una clase desconocida estando yo sentada atrás como siempre y con mis manos cubriendo mi boca como si estuviera pensando algo importante, aparece esta persona y se sienta adelante. Le observo entrar, mirar a los presentes estudiantes y sentarse como si nada. Apenas surge una oportunidad, se levanta rápidamente y se va a sentar a mi lado.
- Hola Ñuño.
- Holi.
- Oye, ¿ya no querís garchar más conmigo?
- ¿Ah?
- Mis amigos se chatearon de mí porque la otra vez íbamos a ver la obra pero al final no fueron por mi culpa, porque nos fuimos a garchar. Entonces pensé que tal vez tú igual estabas chata de mí.
*En mi interior: sí, estoy chata chatísima y nunca más quiero garchar contigo*
- No, cero.
El curso se subió a un bus y fuimos a un museo de exposición de antigüedades egipcias y catacumbas. En su interior habían replicado catacumbas que se mezclaban con cavernas de minerales y luego con pasadizos secretos al interior de las pirámides. Yo era feliz recorriendo junto al curso hasta que los pasillos se volvieron demasiado estrechos y me empezó a dar claustrofobia. Dije, "ah, esto valepico", di media vuelta y salí al enorme hall del museo. Había un compañero buena onda con el que empezamos a conversar activamente.
Unas compañeras preguntaron si es que hoy era el día en la Luna se acercaría notablemente a la Tierra. Parece que sí, ¿a ver?
Fui a la vitrina junto al compañero. La Luna era enorme, tapaba casi todo el cielo. Asombrados como estábamos todos los presentes, veíamos una atmósfera en la Luna; nubes que se movían y formaban un remolino sobre la Luna. En la Tierra comenzó a llover. Parecía que todo era feliz, y en realidad lo era, hasta que sobre el remolino se formó una densa masa roja, roja como la sangre a la luz del microscopio. El asombro nos tenía boquiabiertos. ¡Oh, mira eso! ¿Qué es?
La masa densa ya se veía endurecida, como una coraza sobre el remolino de nubes que nos había entregado lluvia. Y en un destello, se rompió. En la Tierra comenzaron a caer infinitas piedras cortantes, como triángulos convertidos en armas perfectas, en toda la superficie en que nos encontrábamos. Comenzamos a gritar y a desesperarnos; mucha gente moría en las calles.
Salí corriendo bajo un sacófago que robamos del museo, junto a otras personas. Nos subimos al tren antiguo que nos protegía de la lluvia de piedras.
Ahí estábamos bien, calentitos. Pero había que huír. Una persona sabía manejar el tren y lo puso en marcha. 
Conversábamos en los vagones y mirábamos el desastre en el que la Tierra se encontraba. Primero fue la lluvia de piedras rojas, luego una inundación que amenazaba con alcanzar nuestro tren salvador. Salvados, miré por la ventanilla y vi una reunión importante de tornados negros que destruían lo que quedaba de ciudad, a lo lejos. Era imposible pensar en que el tren se detuviera, no si queríamos vivir.
El conductor aceleró al máximo. La vías del tren comenzaron a quedarse sin tierra; volaban. En ocasiones incluso faltaba una de las vigas, y todo el trayecto me recordaba a la parte del carrito de Temple Run 2. La habilidad del conductor nos llevó al interior de un bosque maravilloso con hojas de un verde resplandeciente, entre las que se filtraba la luz del sol. Ahí ya no quedaban vigas y bajo la frenada deslizante del tren sólo había tierra.
Unas bicicletas nos esperaban a los lados. Sabíamos que teníamos que continuar huyendo de lo que fuera que nos acechara en ese momento o después. Quienes no se apuraran en tomar una bici, tendrían que correr.
Mi bici era negro con verde. Antes de partir ajusté el asiento y el manubrio; para cuando intenté comenzar a pedalear rápido, comprendí que en mi apuro había puesto el asiento muy arriba, así es que no alcanzaba los pedales y debía detenerme. Pero no había tiempo. Debía apurarme o... o... o....



Siempre me he preguntado: ¿es cierto cuando dicen que no sueñan, o es que no lo recuerdan? ¿O que no quieren recordarlo ni contarlo?

lunes, 12 de junio de 2017



Come, asphyxia,
make me yours.
Grab my neck, touch my butt,
kiss them
and make them yours.
Let me fly as I'm missing my breath
Bless me, hug me, love me.
You don't have the strength to kill me...
again.
But give me pleasure,
until I'm feeling almost dead.
Hug me and help me forget,
all the troubles I have met.
The things I can't forget,
you can made them fade.
I miss you so my heart is blue
I look at my bruisers
for they come from you
I touch them and care them,
yearning an encounter
that I'll never forget.

lunes, 5 de junio de 2017

the triumph of the heart

Hay una verdad absoluta en nuestros cuerpos, que no se puede controlar de ninguna forma en cuanto se presenta. Tampoco se puede poner en tela de juicio ni cuestionamiento, porque sucede y nada se puede hacer al respecto. Cuando aparece no hay nada qué hacer, salvo cerrar los ojos, suspirar y esperar lo mejor. Es lo único totalmente real; una verdad absoluta que bombea con fuerza la sangre al resto del cuerpo; el sentimiento que se apodera de la frecuencia cardíaca, la altera y a veces es como si el pecho fuera a explotar de tan extremos que nos parecen nuestros latidos para un cuerpo en reposo.
Dudar de su veracidad inexorable, de la alteración de los latidos del corazón, es ser imbécil.
Recién ahora comprendo por qué a los sentimientos se les lleva al plano de nuestro músculo motor y no a nuestro cerebro.
Sólo un androide sería capaz de mantener sus latidos bajo control.
Adiós.

viernes, 2 de junio de 2017

Orden... necesario

¿Cómo se puede manipular lo intangilble, lo que no se puede comunicar? ¿Cómo puedo manipular el silencio que se expresa a través del encogimiento compungido de mis entrañas? Estoy todos los días confundida. No hay semana que no me esté cuestionando el cómo poner en orden mis sucios sentimientos. Racionalizo que debería tirarme a la piscina, pero eso podría ser insuficiente. Además no reconozco ningún fin, ninguna meta, lo que me deja todavía más ciega en el centro de este hoyo de la confusión. Sólo sé lo que quiero en un mismo día, pero nunca lo he podido hacer realidad. A veces, sí, pero es raro. Por eso no planifico nada, sólo deseo, deseo y deseo hasta que pienso que debería rendirme... momento en el cual vuelvo a desear.
Necesito quitar la obsesión de mi cabeza. Necesito poner mis prioridades en orden y respetarlas; puedo hacer lo primero pero lo segundo se me dificulta a niveles exorbitantes. Es el olor, la piel, el contenido; no puedo escapar, no mientras no me aplasten como una cucaracha. Hoy día le comenté a la Pina que soy una cucaracha, no por lo cerda (espero), sino por ese defecto o cualidad de que mis sentimientos son incapaces de morir a menos que los aplasten de una. Que me pisen completa, como a una vil cucaracha.  Esto rara vez sucede, porque a las personas en general les duele pegar el necesario zapatazo para destruir a otra persona (yo, en este caso). Tal y como a mí me duele, hasta que ya no aguanto más y exploto y lo destruyo todo sin mirar atrás. Porque el error máximo está en mirar atrás, en observar el daño que causaste, en asimilarlo y sentirte como el repico porque tú fuiste la causa de la destrucción, de hacer sufrir a esa persona que metiste a una olla de aceite hirviendo.
No mires atrás. No cuando la decisión ya está tomada.
QUIERO dejar de desear, QUIERO dejar de reconocer los síntomas, QUIERO parlar -100; el dilema es, ¿puedo?
Soy débil. No obstante, sólo puedo morir en un minuto; el minuto que le tomaría a alguien aplastarme y luego desprender el zapato de mis emociones. De otra forma no funciona, porque mi debilidad se presenta en mi fortaleza para no rendirme nunca, a pesar de que el cielo y las condiciones meteorológicas pronostiquen la tormenta perfecta. Siempre reapareceré, no importa cuánto tiempo pase, como un fénix; no sirve de nada quemarme, dispararme, golpearme, lo único que funciona conmigo es aplastarme, no dejar ningún espacio posible para que escape una parte de mi, o de lo contrario podré revivir. 
Un minuto. Un minuto es todo lo que necesito para morir.

miércoles, 31 de mayo de 2017

MAÑANA

AL FIN PODRÉ ZANJAR LO QUE TENGO PENDIENTE. MAÑANA, MAÑANA, MARIANA.

-CUADERNO
-NUTRIENTES
-TABACO
-PAPELILLOS
-FILTROS

¿Es tan difícil hacer una lista? Me demoré menos de 1 minuto y nadie tuvo que recordármelo. Evidencio que hay personas mucho más dispersas que otras; o tal vez en el fondo quieren que les estén picando todo el día hasta que hagan caso, porque no hay otra forma por la cual sean capaces de poner sus prioridades en orden.
Anoche formaba parte de una fraternidad universitaria. Había pequeños edificios con departamentos donde vivían los estudiantes, y yo por alguna razón me encontraba vagando por esas escaleras y pasillos color crema. 
No recuerdo cuál fue primero pero tampoco lo considero relevante. Llegué a este departamento pequeño donde vivía JP. Tenía posters del equipo de fútbol de la universidad de Chile sobre la cabecera de su cama. Tenía varias tazas de té, un hervidor y un microondas. Me convidó un té, me senté en la silla del escritorio, él en su cama, y comenzó feliz a hablarme de la vida. Le escuchaba sin mucha atención porque no hablaba de nada más que videojuegos y fútbol, lo que no es malo, pero creía que había más temas por conversar. Asentí pasivamente con la cabeza a todas sus exclamaciones sin sentido y bromas infantiles. Le dejé una bolsa blanca con algo adentro; no sé lo que era, pero fue el motivo de mi visita. Al terminarme el té le dije "bueno, me voy yendo. Ojalá te siga yendo bacán".
"Ya...", me dice, "pero igual podríamos juntarnos. Podríamos conversar más seguido y salir y no sé...".
En mis entrañas se cocinaba la especulación de que tal vez él estaba considerando que volvieramos a ser pareja. Le dije "jajaja, claro, tal vez". Pero era falso de mi parte. Me desagradaba hasta lo más superficial de mi piel; creo que cada uno de mis poros gritaba auxilio por salir de ese departamento. No había forma de que esa persona me agradase como para que saliéramos ni mucho menos pensar en ser pareja. Creí que era notorio porque mi lenguaje corporal no me permitía interactuar con nada, una clara señal de incomodidad e inseguridad. 
Ni siquiera me despedí con un beso en la mejilla ni un apretón de manos o un abrazo. Sólo hice una wave godbye y cerré la puerta tras de mí. Ahora me tocaba ir a otro departamento.
En ese departamento había perros, gatos y una persona demasiado drogada como para reaccionar o comportarse sin que el resto expresara reproche al interactuar con él. Pero con él me llevaba mucho mejor, pues cuando llegué le encontré en el suelo de una blanca cocina llena de loza acumulada y las encimeras con sus puertas abiertas. Me acerqué para ayudarle a levantarse tomándole de las axilas y usando toda mi fuerza para levantar ese maltratado cuerpo.
"¿Qué te pasó? Te traje la cosa"
"Nada... gracias... estoy todo ñato y estaba buscando comida..."
Se pegó en la cabeza con un mueble, le dolió mucho así que se sentó a descansar en el suelo de la cocina. Terminó dormido. 
Le ayudé a prepararse comida porque en mi sueño yo era servicial y además quería ayudarle. Cuando comía llegó la compañera de piso con los 2 perros. Preguntó si es que estaba el 3ro. "¿Otro perro más?"
"Sí, un Pug que tenemos que llevar al veterinario".
"¿En una gatera como para darth vader?"
La gatera daba pena porque el perro sencillamente no iba a ser capaz de ver ni ser visto por nadie. Era negra, pequeña, con la forma del casco; como para introducir un Pug e inmovilizarle hasta llegar al veterinario. Tenía un mango y una correa.
Él quería llevar al Pug, pero no podía. Ella le colgó el pug al cuello, dejó a los otros 2 perros y se fue. Le dije que le ayudaría a llevar al Pug al veterinario.
"No, ayudame con los otros; es que hay que llevar a los 3".
"¿Seguro?"
Tomé las 2 correas de los otros perros, pequeños, obsesos, inquietos y hediondos. Le recordé que no me gusta el olor a perro. Él dijo que le pasaba lo mismo, pero que "ya pico".
Salimos del departamento y comenzamos a bajar las escaleras. Él se cayó y me preocupé, porque nunca le había visto tan mal y encontré que era extremo andar así por la vida en la mañana; tal vez eran demasiadas drogas. El Pug salió volando con su cajita de darth vader. Me acerqué junto a las otras 2 perras, quienes se le tiraron encima para pasar sus lenguas suaves, húmedas y asquerosas por su cara, lo que lo despertó inmediatamente porque no fue capaz de soportar el asco que le producía el amor de esas perras. Especialmente el olor que se queda pegado...
"'¿Qué mierda te pasa?"
"¡Ñuño, recupera el pug! ¡Por favor, recupera el pug, es lo único que importa!"
"Weón imbécil estás tirado en la escalera y me pides al perro... UGH".
"Estoy demasiado ñato"
Le tuve que dejar levantándose solo. Me llevé a las perras, las 3 enojadas, bajamos lo que quedaba de escaleras y levantamos la caja/bolso de darth vader donde iba un Pug minúsculo con la lengua afuera. Apenas era visible.
"¿Ñuño, recuperaste el Pug? Ñuño, Ñuñooooooooooooo"
"Sí, imbécil".
Se reunió con nosotras. Las perras ya no le parlaban, igual que yo. Estabamos todas enojadas y chatas con el "ñato" porque era un inútil. Le pasé con un poco de furia el bolso del pug. Le dije que después del veterninario no le iba a ayudar más. Aún así me agradeció y pasó su mano por mi espalda, pero me alejé en actitud de rechazo. En ese momento salió una vecina, exactamente la misma mujer de Twin Peaks que llevó a la policía hasta el cadáver (temporada 3). Ella también tenía un perro. Pero en este sueño no estaba con su perro, estaba con una amiga. 
"HEY, ¿QUÉ LLEVAN AHÍ? ¿ES MI SOL?"
"Ñuño, hay que irse"
El "ñato" se puso histérico, y casi que gritando tomó a las 2 perras y corrió escaleras abajo. Entendí que la mujer de Twin Peaks había perdido a su Pug porque en el pasillo del piso de su departamento había una foto de "se busca pug llamado Sol".
Ugh, este imbécil se robó un perro... ¿cómo tanto?
Me froté la frente y los ojos enfrentando una gran decepción. Ante mis ojos había estado una de las varias personas imbéciles a las que había entregado parte de mi confianza, de mi bondad, de mi lealtad; ahí estaba, quebrada ante la veracidad de lo imposible, de que al fin se tratase de una persona que lo mereciera. Siempre me equivoco. Siempre, siempre... SIEMPRE me equivoco.
"Ese hombre tenía a mi Sol, y tú estabas con él. Voy a llamar a la policía".
La mujer desnudó mi ADN con su mirada. Nunca me volvería a dejar en paz; nunca dejaría de verme como una ladrona de perros, a pesar de que no hice nada. Todo por llevarme bien con el ñato que seguramente se había vuelto a caer por las escaleras, con las 2 perras y Sol.
Me rindo, me dije. 
Lamenté lo sucedido a la mujer, di media vuelta, llegué al primer piso y me largué asumiendo que todos los días la fuerza de los hechos me demostraba que lo mejor era por siempre estar sola, jamás ayudar, tener fe, ser leal, apoyar... nada.

Desperté con una sensación de repulsión hacia las personas con pene que alguna vez me han parecido atractivas. Ew.

lunes, 29 de mayo de 2017

En la oficina

Todavía no se me quita el timbre de la casa de la música ni el del after muñeca. No timbraron a todos con el último, lo que me parece mala onda de parte de ese local. Pero en general el local es un poco mala onda con quienes obviamente no andamos buscando participar en un evento de moda o simplemente estar "en la onda" que se lleva hoy. A veces me sobrepasan las convencionalidades incuestionadas, totalmente reproducidas y avaladas por ciertas partes de la sociedad. Sé que yo también lo hago, pero creo que me interesan más otras convencionalidades, como esas de la buena educación. No tener conductas que acorralen a otras personas, a menos que sea estrictamente necesario o me estén presionando para ello y por alguna extraña razón yo decida ceder ante la presión.
He tenido días y noches felices. No me quejo ni me arrepiento de nada. Hoy pude levantarme temprano y estoy cumpliendo con mis compromisos, aunque admito no cachar mucho qué tengo que hacer ahora, pero filo.
Me gané una entrada doble para ir a ver una película chilena que me recomendó mi mami. Estoy feliz porque nunca gano nada y sin embargo ahora puedo ir al teatro de la udec (ya...no es cinemark, pero qué tanto) gratis y con acompañante gratis. Viva.
También estoy feliz porque mi gato es obediente y ya no me tengo que levantar para tomarlo en brazos y echarlo por la ventana a las 6-7 am. Simplemente abro la ventana un poco y exclamo TOTORO, VEN hasta que se avispa y sale. Otro asunto que me tiene feliz es que germinaron 2/2. Situaciones hermosas como estas se viven pocas veces, creo.
De repente sólo es necesario parlar 1 minuto a alguien, para que te parle de vuelta. Pero cuando es así, de ese minuto depende todo.
Ya no planifico nada de lo que me pasa. Sólo me dejo llevar cuando quiero y si sale bien, es hermoso, y si no, sólo no es hermoso. Cuando se planifica mucho todo sale mal porque es imposible planificar en base a comportamientos y actitudes humanas; se puede especular mucho pero al final lo bonito de las relaciones sociales, es que no hay que esperar nada para disfrutar de conocer a las demás personas. Pienso que cuando se "espera" una termina frustrándose porque encuentra que esa persona "no está bien", siendo que en realidad son personas distintas de lo que una estaba esperando que fueran, y destruir una idealización preconcebida siempre es difícil. Por eso encuentro que es una mejor decisión el ir conociendo sin ideas de cómo "debería" ser esta persona con respecto a mí. Me gusta demasiado no juzgar los defectos del resto, porque me carga un poco cuando juzgan los míos, como el hecho de que me gusta quejarme, es parte de mi esencia y si me dicen que me calle es porque no están entendiendo que me hace feliz reconocer lo nefasto. Saber que está ahí siempre, y darle lo que merece, que es una mención, para después dejarlo atrás pero estando consciente de que eso nefasto existe. Si no reconociera lo quebrado viviría en un mundo de mentira. Así es que me gusta apuntar lo imperfecto, lo que le quita valor a lo que sea que tenga un valor, lo que hace que no me convenza, lo que me aleja. Todo lo "malo" (no quería usar esa palabra, pero pico) me ayuda a conocer qué es lo que considero reconocible en su lado óptimo, para más tarde alegrarme de que exista esta contraparte a lo nefasto. Y a veces una simple caminata es 100 mil veces mejor que tomar. Y dormir, descansar, puede superar todas las expectativas tras una noche estupenda de destrucción y parlar cero.
Una parte de mí está siempre jugando al gallito de acaso cedo ante ser una persona romántica o no. Porque lo considero tanto una cualidad como un defecto, especialmente cuando lo romántico se confunde con pasión, que a su vez se confunde con posesividad extrema y malos comportamientos que frenan la libertad de otras personas. Pero esto último no me ha vuelto a pasar; tal parece que mi romanticismo encontró un equilibrio que desea mantener ante todo. ANTE TODO. Nadie puede ser ni será más importante que respetar la libertad del resto; es la única forma en que concibo que alguien respete la mía.

jueves, 25 de mayo de 2017

Parlarse tanto para no parlar nada

Parece que, bien de a poco... muy lentamente, me estoy convirtiendo cada día más en un androide de la generación más penca que hay. 
Todavía no tengo un cuaderno. Me comí toda la cocina a la hora de once y me siento mal. Pero eso no me hace detenerme, tengo que terminar el plato de porotos que me serví.
Se me olvidan las cosas, casi siempre. Mi amigo me dice que tengo alzheimer. Ya es como una broma, pero a veces pienso que tiene razón, o que mi déficit atencional se profundiza a cada momento.
Hasta que me acuerdo de que tal vez mi déficit atencional es selectivo. Me acuerdo de casi todo lo que dice alguien que me interesa; más me acuerdo cuando dice cosas interesantes. O mínimo que me llame la atención. A veces la política no me llama tanto la atención porque es un poco difícil de conocer, pero a medida que pasa el tiempo y voy atando cabos, creo que olvidaré menos.
Igual soy como el pico, porque mi amigo me importa caleta y lo quiero mil aunque nos conozcamos hace relativamente poco. Lo banco demasiado, pero a veces se me olvidan ciertas cosas que le dije o que me dijo. En cambio, por ejemplo, lo que me habla otro amigo casi nunca lo olvido. A pesar de que les quiero por igual y hace más o menos la misma cantidad de tiempo que les empecé a conocer.
Es extraño. ¿De dónde proviene el por qué parlo y el por qué no parlo?
La falta de cariño me guía inexorablemente por ese camino grotesco de la máxima indiferencia. No me importa caer bien, tampoco caer mal; no me importa si fui pesada o no, y si tengo que hacerlo pido disculpas. No me importa si me ignoran o si me tratan con indiferencia. No me importa sentirme un escalón más abajo de todos.
¿Por qué habría de importarme? Veo todo lo que hacen desde otra perspectiva. Veo cómo mueven sus pies, a quienes apuntan con su lenguaje corporal, veo cuando se rascan los genitales o se acomodan la ropa interior; veo cuando sienten mucha ansiedad o no pueden guardar sus energías. Veo cuando pisan mal y temen caer; veo todos sus errores y sé cuándo están dudando de sí mismos, que es la duda más grande que se puede tener en la vida.
Hoy pensaba que mi ego ha crecido demasiado desde que estoy sola. Nunca pensé que fuera a tener un ego tan grande, considerando que mi autoestima me falla en repetidas ocasiones... Pensé que me amo mucho y eso me preocupa, porque estaba en la clase de las bicis estáticas en el gimnasio, donde quien la dictaba tiene un cuerpo escultural. Y su sostén deportivo no le estaba apañando mucho el pecho, porque se movía bastante; pero no era perturbador ni necesariamente sexy. No podía molestarme porque encontraba que su pecho y cintura y postura y todo eso, era bello. Me gusta observar su estética. Entonces me dije, ya que admiro tanto su cuerpo, ¿por qué no quiero ser como ella?
Realmente no aspiro para nada a parecerme a nadie ni lograr el cuerpo de otra persona. El único cuerpo que banco en la vida y el mundo es el mío. Es el más bonito a mis ojos, y el cómo desee perfeccionarlo o no, es un asunto mío y no quiero parecerme a nadie, sólo lograr lo que pienso que mi morfología es capaz de entregarme en cuanto trabaje lo que quiero y hasta que lo quiera, para luego mantener o tal vez ir variando. Qué sé yo. El punto es que creo que conozco mi musculatura, conozco mi forma y grasas, y aprendo de a poco cómo manipularme. Pero no me siento mal porque no tenga un pecho que rebota. Para nada. Porque no busco nada como eso. Pienso que mi cuerpo es el mejor de todos y mientras esa mierda de pensamiento me funcione, al parecer no tengo ningún problema.
Se dan estas situaciones en que hay personas hablando de cuerpos de otras personas. Muchas veces aparecen traseros que se ven más enormes y trabajados, nivel DIOS. Pero no les banco; no les puedo bancar. Puedo reconocer que resulten apañables y todo eso, pero en verdad me vale pico y mi respuesta siempre será "sí, es un cuerpo estético, pero no lo parlo". Y cuando digo eso, es porque en el fondo mi ego está brillando como un sol, sintiendo que me parlo a mí más que todo lo demás. Como poseo el cuerpo que más quiero, no busco nada ni espero nada. Sólo compito conmigo misma; ¿hasta dónde querré llegar?
Estoy satisfecha. Sí. Me quiero. Sí.
Pero no siento niuna weá por dentro.

lunes, 22 de mayo de 2017

Arrepentimiento

Soy una imbécil. POR qué. Porque estoy convencida de que la pega de las encuestas valepico y desearía no haberla tomado. Pero, puta la weá... es pega al fin y al cabo. Creo que tiene que hacerme sentir infeliz. Creo que es la base de trabajar. ¿O no?
Tal vez sea la base de trabajar en ciencias sociales. Anoche en la entrevist que dio Guillier a Pedro Carcuro, habló de que estaba en 4to año de sociología y se dio cuenta de que para lo que quería trabajr tenía que estudiar otra cosa. Y se fue a periodismo a estudiar y además tener algún dinero para vivir. Él lo supo. Hoy supuestamente es distinto y las ciencias sociales están más valoradas, mejor cotizadas y se debería por ende encontrar pega... pero no pasa nada. Y no es que no busque. ES QUE no le hice sexo oral ni besos negros suficientes a NADIE en la universidad. A ningún profesor. Y tampoco tengo un gran pituto ni amistades con posiciones que me provean algún tipo de contacto que venga con algún sentimiento de estabilidad económica.
No me he ido de mi casa porque no tengo estabilidad económica en ningún sentido. Posiblemente nunca la tenga, y pienso que vivir así es un error y un abuso de parte de quienes manejan las pegas para cientistas sociales en este país. 
PIENSO que lo que estudié es un apoyo que me permite aprender de muchos temas que fueran interesantes para mí. Pienso que lo que estudié en ese sentido permite una intelectualidad superior (no jerárquicamente superior, sino en términos de conocimientos no tan superficiales acumulados que propicien o promuevan enlazar diversas disciplinas y ciencias en pos de generar nuevos conocimientos). Me parece importantísimo que existan carreras como la antropología. Pero, como insinuó Guillier, son carreras que amplían y diversifican la intelectualidad; no que te permiten vivir de forma a la que estoy acostumbrada y de hecho espero poder reproducir. Porque me gustan las comodidades.
He pensado convertirme en una scort o algo así para sentir que tengo estabilidad económica. Sí, lo he pensado. Porque es posible, pero no es fácil. Creo que es mucho más difícil y el dinero no sé si vale tanto como para acceder a tener sexo a cambio de. Es más, lo que hablaba hoy con mi kulman (mal escrito a propósito), es que yo sólo puedo garchar por placer. Simplemente no me excita la idea de garchar para conseguir algo a cambio, y si no me excita no hay mano. No soy ese tipo de persona. Soy demasiado apasionada y me dejo caer ante la química sexual que siento por alguien, y nada más. Si me pareciste una persona atractiva, y poseemos una química inxplicable que apenas mi piel o mi cuerpo tienen contacto con el tuyo, ten por seguro que es 100% posible que garchemos, en caso de que la otra persona quiera también, lógico.
Pero ser de la otra forma... sería tan fácil entregar mi cuerpo a cambio de dinero y fingir placer... si fuera capaz de hacerlo. ¿Por qué no soy así? ¿Por qué mi vida tiene que dificultarse tanto? No me importa si dicen que es básico; si fuera capaz probablemente me hubiera pagado la universidad vendiéndome sexualmente. Probablemente hubiera estudiado otra cosa, como psicología o pedagogía, para contar con alguna estabilidad económica que me hubiese permitido dejar atrás el intercambio de dinero por sexo.
Hoy le dije al Totoro: esto harta de ti. Estoy harta de los gatos, estoy harta de mí, estoy harta de las personas, estoy harta de trabajar. Sólo pienso en sentir placer y morir de esa forma. No me interesa nada más que evadirme hasta olvidarlo todo, sonreír por cualquier cosa y desear lo que se me cruce que me haga sentir deseo.
Me acordé de una weá loca. La voy a contar porque qué importa.

Ese día iba camino al diplomado, luego de haber intentado tener una tarde sana y feliz con JP. Pero todo fue un fiasco porque yo andaba sensible y le pedí pasar la noche juntos y él se negó porque tenía un cumpleaños de una amiga de derecho que no veía hace 10 años. Y sí, era mucho más importante ella que mis sentimientos fácilmente desechables para él. Por esa razón me sentí horrible; me sentí insuficiente, me sentí chata de estar con alguien a quien le importaba mucho más quedar bien parado ante esa "nueva o recuperada" """"amistad"""", que la pareja que lo había acompañado y apoyado, jamás juzgado, durante 3 años. 
Quería llorar. Llamé a la Pina porque sabía que iba a estar carreteando con la Jime y Cotelo, donde Cotelo. Recuerdo que le dije 
"estoy chata, Pina. Estoy chata, chatísima, no soporto a este wn, me tiene chata este culiao, me trata como el pico, no le importa cómo me siento ni hacerme sentir mal. Te juro que el primer weón que se me cruce me lo voy a comer".
La Pina estaba borracha y me dijo que fuera después de la clase, o que la llamara. Eran aproximadamente las 16:50 de la tarde. 
No era el primer weón x que se me cruzara; era el primero weón x que me gustara y se me cruzara, lo cual reducía la probabilidad de encontrar a alguien asi, ese día, a un 10%.
Fui a la casa del cotelo luego de la peor clase de todas, en la que por no estar parlando quedé como un payaso. Estaba tan hecha pico que incluso la profesora se me acercó a preguntarme si es que estaba bien o necesitaba irme; que no había problema. Decidí quedarme porque strengh (¿así se escribe?) ante todo.
En fin, con tal que llegué donde Cotelo, comencé a contarle a la Jime y a él y a la Pina lo que había pasado, estaba llorando y demasiado triste, y no estaba tomando creo. Le lloré a la Jime sobretodo, toda la tarde, hasta que ella tenía que irse a San Pedro y resulta que su amigo la iba a llevar. Con la Pina pensamos colarnos y que nos llevara también.
Ese amigo era el Esteban. Y fue el primer y único weón que se me cruzó ese día que me gustara. Se cumplieron las variables, ante lo que veía sólo la imposibilidad de un 10%, y no nos comimos esa vez, porque obvio que no. Pero le miré con interés porque me caía demasiado bien.
Después, mucho después, fue el primer weón que me comí tras haber terminado con JP. Fue el primer weón tras JP.
¿Qué mierda significa todo esto?

Continuando con lo anterior... Estoy harta. Estoy harta de todo. Genial sería perder todo "instinto" de supervivencia y dejarme estar sin importar nada hasta morir. Lo penca es que tengo asuntos pendientes; hay varias cosas que deseo hacer en la vida...
Pero, ¿me importa tanto realmente? Si me importa, ¿por qué no puedo tener una semana tranquila sin sentirme como un estropajo que jamás podrá independizarse y siempre tendrá que intentar luchar contra la convivencia estresante de mi familia?
Insisto que les amo. Pero, en serio, ya no puedo más.
No soporto mi presente. Sólo lo soporto cuando estoy borracha y drogada. 
Adiós.

viernes, 19 de mayo de 2017

cero

no quiero empezar insultándome porque es innecesario. no he ido todavía por mi cuaderno nuevo, y el de ahora se acabó con la plabra ilusión y puntos suspensivos. me siento atolondrada porque no puedo seguir escribiendo en ese lugar seguro acerca de mis frustraciones y mi pugna interior que no me ha dejado estar tranquila desde que fui capaz de unir los puntos y ver aquéllo que de ninguna forma deseaba ver.
pero sí me siento culpable. me siento culpable de que pedro y carlos no hayan podido postular el proyecto por mi falta de atención a todo lo que me rodeaba. por parlar cero. me siento culpable de la votación que no pudieron ganar porque tenía que ir a aplicar un grupo focal. me siento culpable porque estudié una carrera que es para adquirir hermosos conocimientos pero no es para vivir, no al menos en este mundo, en este país. es muy difícil salir adelante. los profesionales hoy en día no tenemos ningún valor; hay que matar a quien usa nuestro supuesto puesto o nos quedaremos por siempre abajo. nuestra sociedad está horriblemente estratificada según los ingresos.
debería ser según intelectos. es lo único que importa.
estoy harta de las personas superficiales, a pesar de que yo misma tengo una meta con respecto a mi estética que no dista de lo que se entiende por superficialidad. pero estoy harta de las personas que sólo son capaces de valorar un cuerpo sin contenido. estoy harta de las personas que huyen cuando se encuentran ante un desafío. estoy harta del hermetismo. estoy harta de la impermeabilidad. estoy harta de querer saber tanto y no poder servir para nada. estoy harta de no poder expresarme porque en serio no tengo ganas de ser disruptiva. estoy harta de no tener otro cuaderno porque fui irresponsable conmigo misma y no compré el otro que sabía que necesitaba. sé que estoy escrcibiendo mucho y sé que el blog es riesgoso, pero qué. qué importa.
qué importa, a ver?
qué.
tal vez no me conozco tanto como pensaba y como le dije hoy a mi mamá. tal vez sé decir que no y tal vez en mi cabeza y en mi abdomen y en mis sentimientos estaban sucediendo asuntos de los que no quería generar pensamiento alguno, porque todo se me hace difícil, porque quiero vaciar mi cabeza, porque quiero dejar de pensar que lo más bacan que se puede lograr en la vida, además del conocimiento y la enseñanza, es poder tener otra persona sobre la cual caer, y yo ser esa persona para alguien. pero me repugno cuando me encuentro así, pensando ese tipo de cosas. no deseo eso, no lo quiero visualizar, no lo quiero pensar, no quiero, de verdad no quiero, me desespero, estoy desesperada por ser capaz de quitarme esas ideas de la cabeza. no encuentro consuelo alguno, porque no sé si existe alguna forma en la que deje de pensar de ese modo. siento que es una imposición pero tal vez no sea así en mi caso; sin embargo jamás seré capaz de aceptarlo. no puedo ser así. no quiero ser así.
¿has sentido a veces que la única forma de dejar de pensar en eso que no quieres pensar pero que no puedes quitar de tu cabeza, es precisamente golpearte fuerte en el cráneo contra un objeto contundente?
yo sí.
no sé qué hacer para escapar de mi cabeza y destruir esos pensamientos que sólo contaminan mi vida y no ayudan a nadie. quiero pensar cosas interesantes. quiero ser completamente individualista. quiero que mi ego sea lo más importante junto a mi familia. quiero pensar en mi familia y en mí y en nadie más. no quiero otras personas contaminando mi cabeza. no quiero.
siempre tuiteo que siento odio en mi corazón, pero es totalmente falso. lo que más siento en mi interior es una expansión interminable, un espiral difuso que me tiene confundida constantemente y no me deja vivir tranquila ningún presente porque siempre estoy en otro lugar, porque siempre todo podría ser distinto, porque todo siempre podría ser peor o mejor.
tal vez el meollo del asunto sea
que
no 
quiero
estar
más
acá.

miércoles, 17 de mayo de 2017

No tengo ganas.

No quiero tener que disculparme por nada ni explicar nada ni contestar nada ni postular a nada ni proponer nada.
Sólo quiero dibujar. Ni siquiera quiero tomar porque me duele la guata.
Me doy cuenta de que soy una persona penosa a cada momento que voy en la micro escuchando mi playlist Sexy. En general eso me sucede cuando estoy sola con mis pensamientos. Pienso que pienso puras weás.
Me duele el pecho, mis costillas se están comprimiendo porque hoy fracasé rotundamente y no había forma de solucionar nada.
Entonces cuando comprendí que nadie estaba tan mal por haber fracaso, dije: bueno, no hay nada que hacer, salvo esperar a la siguiente oportunidad.
Pero en el fondo me siento como la mierda porque todo fue mi culpa. Así como también fue mi culpa lo de la ONG, pero de verdad no podía ir a esa reunión. Estaba en algo del colegio, si no me equivoco.
A veces de verdad siento que nada tiene sentido y que vivo entre cuatro paredes que se van acercando entre sí; tendré que dejar de respirar algún día. Me siento ahogada y presionada por sobrevivir a algo que quizás no estoy dispuesta a experimentar. ¿Por qué querría continuar viviendo si sé que las paredes me van a aplastar en algún momento? ¿Qué sentido tiene?
Ninguno. Pero morir tampoco lo tiene. Y ése punto de limbo es precisamente lo que me tiene un poco cagada.
Soy feliz. Igual siempre estoy pensando "quisiera ser feliz... quisiera.... quisiera blablabla". Siempre hay algo por "querer", ¿no? Pero no siempre resulta. Es más, casi nunca resulta, pero no queremos verlo porque nos ponemos a sentir frustraciones y a veces entramos a un hoyo cerdo del que cuesta mucho salir.
No quiero caer en el hoyo y hay días que no quiero vivir. Si pudiera me pondría en modo bot para que me controle un ente externo y haga la mierda que tenía que hacer, pero sin tener que sentirlo. Poder hacer otra cosa mientras tanto.
Me siento culpable. No puedo quitarme esta sensación de encima. No puedo pensar que no todo fue mi culpa. Quisiera no estar sorda para haber escuchado bien lo que me dijo P cuando lo dijo.
(A propósito, me llama la atención el tabú a nombrar a personas que participan de nuestras vidas, en blog. Siempre se etiquetan en facebook e instagram y twitter pero algo hace que en blog esté mal decir los nombres. Igual entiendo un poco el asunto, porque esto es un espacio menos superficial -a cagar que no es superficial, de hecho-, y en estos espacios cuesta dejarlo todo en la cancha. Esta situación me pasa incluso en mi cuaderno negro; tengo sobrenombres o abreviaciones para algunas personas, cuando es innecesario porque yo y sólo yo leeré el cuaderno).
En ese paréntesis nada tiene sentido.
Tengo problemas con respecto a las discusiones de género que se dan. Nunca estoy de acuerdo. Encuentro que está bien conversar de eso, pero me pajea cuando el tema salta en carretes, o en general en instancias en las que la discusión -bien en el fondo- no va en serio. No puede ir en serio por varias razones:
-al alcohol.
-falta de seriedad.
-facilidad de ofuscarse por el pensamiento y/o corriente distinta de la suya.
-perder la capacidad de respetar pensamientos distintos a causa del alcohol.
-no contar con buenos argumentos que sustenten el pensamiento.
-no querer escuchar buenos pensamientos que destruyan nuestro pensamiento.
Pero lo anterior también me pasa en otras instancias.
Yo creo que cualquier persona me odiaría caleta por lo que voy a escribir.... así que mejor voy a arrugar y no lo escribiré. Al final no es importante publicarlo porque es algo que ya conversamos con Diego. Con que una sola persona sepa lo que quería decir aquí, es más que suficiente.
Por último: 

ESTOY LLEVANDO A CABO UN PLAN MALIGNO QUE SE GESTÓ POR CULPA DE MI CAPACIDAD DE OBSERVACIÓN Y REBOBINACIÓN. SI FUNCIONA... ¿ME IRÉ A LA MIERDA!

jueves, 11 de mayo de 2017

Queda poco

de mi cuaderno negro. Voy a necesitar otro porque siempre estoy escribiendo ahí lo más personal de lo personal. Si piensas que acá pongo cosas personales, entonces figúrate que para mí, lo que posteo acá, no es realmente tan personal. Es información que estoy dispuesta a compartir... porque en el fondo no me importa que se sepa. Me sería indiferente si alguien me preguntara por algo que leyó en mi blog.
En cambio, en el cuaderno negro va lo que realmente es sólo y únicamente para mis ojos. Y si alguien me nombrase algo en referencia al cuaderno, sería lo peor que me hubiera pasado en la vida. Creo que querría ahorcar a esa persona con mis propias manos; nada justificaría que alguien se metiera a leer mi suciedad mental. A MENOS QUE le diera permiso, obvio. Entonces no me enojaría y la persona y yo tendríamos que asumir que sabemos demasiado y no podríamos discutir ni enojarnos por nada. No hay que enojarse ni sentirse mal por asuntos específicos... que ocasionaron que escribiera de tal o cual forma. Como cuando me enojo y pelo caleta. O cuando siento odio máximo hacia la vida y el mundo. Me expreso de formas exageradas y terribles; hago promesas que jamás cumpliré, pero en ese momento juro que lo siento real, tan real, que estoy en la pasta llorando pero sin dejar jamás que las lágrimas toquen el papel. Siento que es feo hacer eso.
Meh. Tengo ansiedad del fin del cuaderno. Iré a por otro.

miércoles, 10 de mayo de 2017

COLEGUIO

Hoy hice las observaciones de aula y patio. Había olvidado ese ambiente escolar tan peculiar, especialmente de los colegios particulares, porque el de liceo sólo lo conocí cuando hice mi práctica.
Me acuerdo que cuando era chica no cagaba en el colegio. Nunca quise ir al baño si no era para mear. Y también evitaba mear. Evitaba siempre los baños porque me daba una especie de pudor que estuvieran un poco cochinos.
La clase de 6to básico fue perfecta. De verdad les estudiantes participaban activamente y sentía como si amaran la materia que estaban viendo. El aire estaba plagado de ternura y había quienes llevaban pelos como de futbolista. Eso me agradó porque por lo general a esa edad -o en esos establecimientos- no les dejan llevar el pelo como un mohicano largo tirado hacia el lado, que era como lo tenían pocos estudiantes. Pero ahí estaban. 
En 2do medio la cosa era más caótica. Se esmeraban demasiado en llamar la atención y estaba este murmullo constante bien desagradable. Yo si ejerciera la profesión docente lo haría en cursos de personas de hasta 12 años. Más no. Menos 15. Muchísimo menos 16, 17 y así.
La enseñanza media está bastante podrida en muchas instituciones. Recuerdo que el curso en el cual impartí el taller de sexualidad, en mi práctica, en el liceo y todo, era el mejor. Realmente era un 2do medio ejemplar; en cambio, en algún momento fui a otro 2do medio y ahí me encontré con una adolescencia brutal. Recuerdo más específicamente a un joven como gorila que no quiso siquiera recibir la encuesta. Me daba la espalda y cuando se la ofrecí me lanzó una mirada de desinterés que francamente me rompió la esperanza; pero no porque no le interesase, sino porque no tuvo la decencia de al menos decir "no, no tengo ganas de participar"; sólo a través de su lenguaje corporal un tanto violento me demostraron que lo mejor era alejarme de él. Qué pena me dio.
Ese día salí del liceo con una sensación de malestar que me siguió durante el resto de esa semana. Lo recuerdo porque hablaba de eso y no podía quitarme de la cabeza las informaciones que circularon en esa sala cuando yo estaba ahí intentando hacer que contestaran mi encuesta. Estaban con su profesora jefa, y ella regañaba a una alumna que tenía un 1 en educación física. La adulta se notaba que estaba semi-preocupada porque en el fondo comprendía que no había nada por hacer por esa joven. Es más, al regaño ella no contestó. Ni se inmutó. Ni siquiera una sonrisa salió de su cara inexpresiva.
¿Cómo puede importarte tan poco el tener un 1 en gimnasia? Te creo un 4 porque ya, al menos conservas el azul... pero eso, en nuestro sistema educativo de mierda, sirve para mantener o subir un promedio que de por sí ya podría ser mediocre. Sin embargo, ella utilizaba esa clase completamente fácil, donde en verdad es demasiado difícil tener bajo un 6 porque da como pena castigarle a la juventud de hoy, cuando está con sobrepeso sobretodo y no pueden hacer algunos ejercicios, pero se esfuerzan, con malas notas. 
Y aquí estaba ella. Un 1 en educación física. ¿Qué hay que hacer para tener esa nota en ese ramo? Simplemente no puedo comprenderlo; ¿faltar siempre? ¿Insultar al docente? ¿...? No se me ocurren más interrogantes.
Y el gorila... el gorila con su actitud de mierda, podrida; reflejo de una generación sin futuro. Lo siento por escribir de esta forma, pero la mala educación en ese joven era ejemplificable. Lástima me dio, al final, ese curso. Nunca pude quitarme ese malestar de putrefacción generacional; incluso ahora que lo recuerdo, lo siento en mi pecho.
Pero ahora me toca pensar en el curso del taller. Qué grandes. En ese curso estaba toda la esperanza. El futuro. En ese curso me reencanté con las posibilidades positivas de la educación. El enseñar, el aprender, el conversar, el tener contacto con la juventud y saber en qué andan y por qué, cuáles son sus metas y ambiciones, qué opinan sobre esos temas tabú, cómo reaccionan ante esta nueva presencia joven que viene a hablarles de sexo. Eran geniales. Incluso quienes no lo eran tanto, siempre habrán sido mil millones máximo mejores que el curso de la putrefacción infinita de la mala educación. Se notaba que en ese curso había juventud deprimida, frustrada, desmotivada y sin autoestima. En el otro, a pesar de su contexto, se podía apreciar cierto aire de una educación significativa enfocada en una mejor convivencia. Además, tenían aspiraciones; de hecho pensaban en su futuro.
El segundo medio de hoy era menos interesante. Sentí que lo había visto antes, en la tele o en mi propia vida. Yo, que nunca me encanté con mi curso de la media del colegio concepción... Me acordé de la paja que me daba la juventud de mi generación que me rodeaba. Que la primera pregunta que me hicieron al llegar ahí, primer día de clases, primer recreo: "¿qué promedio tienes?". No era competencia, venía tal vez con un 5 y algo... Y mucha vergüenza de contestar. Creo que contesté que no lo recordaba. Seguramente así era, porque no me importaban las notas y siempre fui esa weona que odiaba el colegio y no soportaba el encierro, las órdenes, las enseñanzas que pensaba que jamás en la vida iba a aplicar; me gustaba computación porque siempre me han gustado los computadores. Odiaba educación física porque me imponían qué hacer; tampoco me daban ganas de correr en el cemento. Era una inadaptada para quien el cemento era el mejor lugar para andar en bici -por la velocidad... juraba que andaba en moto a veces de lo "rápido" que iba, y en las curvas itentaba echarme hacia el lado como había visto que hacían los motoqueros en la tele-, o bien para caminar de la mano con alguno de mis progenitores. El cemento no era para correr. Para correr y saltar y esquivar y nunca frenar, sólo seguir y seguir hasta que el aire no diera más, estaba la tierra. El pasto seco. Los troncos caídos. El olor hierba seca con algo de polvo.
Tuve una infancia feliz. Siento que viví infinitas aventuras en un espacio privilegiado para crecer; no porque estuviera en el centro de una urbe; tampoco porque tuviera vecinos geniales con consolas y muchos juegos. Mi privilegio era precisamente pasar el rato sola, imaginando, pensando siempre en el mundo animal, en dinosaurios y águilas gigantes como la de bernardo y bianca, y sobretodo esa libertad para correr y pasear sin más temor que a esas personas imaginarias que a veces simulaban la forma y sombra de ciertos árboles. Hablaba sola siempre porque yo tenía que interpretar a todos los personajes de mis historias. Así nacieron mis amigos imaginarios. Continúan en mi vida pero sólo en el plano de la escritura; ya no soy ellos ni hablo con ellos porque la adultez no me lo permite. Y dejo que eso haga efecto en mí.
Que triste crecer, a veces. Aunque me gusta mi vida y todo eso... qué triste me parece hoy la inexorable vejez y el decaimiento progresivo de algo similar a la libertad.
Bye.

lunes, 8 de mayo de 2017

Parte de mi propia terapia

Creo que he comentado bastante cuánto me cuesta adaptar mi soledad al invierno inexorable que se acerca. Pero parece que lo voy a lograr, o al menos este otoño no he andado llorando por nadie, sólo siendo idiota un rato.
El punto es que hace varios meses atrás que decidí crearme esta playlist en spotify que contiene canciones que no sólo me agradan, sino que expanden ese agrado a un sentimiento de felicidad e incluso excitación sexual. Por eso le puse "sexy" a la lista. Todas las canciones de alguna forma me invitan a pensar y/o recordar el acto sexual, algunos encuentros que han sido mejores que otros, por el momento inolvidables de lo grabados que están en mi cabeza. Y cuando vuelvo a ellos, no puedo parar hasta que me obligo a pensar en otra cosa porque me da pena andar horny todo (y todos) el día (los días) sabiendo que no podré satisfacerme junto a otra persona. Sino que tendré que hallar el momento para masturbarme.
Otra particularidad de las canciones, es que todas se pueden bailar o cantar. Algunas no se cantan porque son instrumentales, y otras no se bailan porque hay que cantarlas -sí, hay Radiohead en la lista-; el meollo es que con absolutamente TODAS las canciones que he agregado a la lista, puedo interactuar. Esa interacción con la música, que en estos ratos de audífonos extremadamente fieles, me hace feliz en cuanto toda pista he sentido que me ha pertenecido en algún momento de mi vida. O que me han sabido representar en ese punto que hoy por hoy no puedo expresar. 
Pongo la lista en aleatorio cuando necesito sólo escuchar música buena, música precisa; no que aparezca Ravi Shankar de la nada -que es lo que sucede cuando pongo "canciones" en aleatorio-. El resultado de aleatorio de Sexy es que funciona como una adición a esa terapia que me inventé. Que no es ninguna más que tomarme la lamo, ir al gym y comer lo que siento que tengo que comer. Sí, mi terapia es ser control freak con respecto a mí misma y nadie más, a menos que de alguna forma retorcida lo amerite.
Hoy me di cuenta de que la lista sexy me hace feliz. Y eso tiene que ser parte de mi terapia.
Shao.

domingo, 7 de mayo de 2017

Carta súper dirigida a alguien que todas las personas que me conocen saben quién es.

Tengo muchas ganas de expresarme con respecto a esto, porque este fue mi fin de semana satánico, y de todo lo que pasó sólo puedo recapitular que me gustaría decirte cuán triste te ves. No porque a mí me causes una pena falsa provocada por tu rechazo en particular, sino porque realmente no encuentro que seas una persona que merezca reflejar que el trasfondo de su cualidad de androide es estar flun.
A todas nos han dañado alguna vez. Y todas hemos dañado también. Pero la gracia de crecer y seguir con los pies en la tierra, es que podemos sobrellevar las situaciones que nos marcaron, aprendiendo y dejando atrás el barro que envolvió nuestros zapatos. Eventualmente debemos dejar de manchar la casa y el barro debe quedar fuera.
Te encuentro un hombre demasiado bacán; en serio, demasiado hermoso, y en verdad te veo y me da lástima sincera el comprender que hayas sido dañado y no seas capaz de seguir adelante de una forma un poco menos insana. Podría estar llorando por mí, porque no me pescaste ayer, no me pescas ahora y no me vas a pescar nunca; seguramente voy a continuar pasando desapercibida a tus ojos, aunque mi olor y esencia quisieran que notases nuestra presencia. A veces siento que me estoy derritiendo en vida sólo para que veas por un segundo que estoy ahí, y que me gusta tu atención.
De verdad me pareces fascinante. Eres alguien que nunca había conocido y creo que nunca, en el fondo, conoceré. Te quiero, sí; obvio, o no estaría escribiendo una suerte de "carta" libre y cibernética que jamás en la vida leerás, así como tampoco jamás en la vida podrías comprender, porque no dejas que me acerque a ti. Si no te quisiera nada, nunca me hubiera dado cuenta de ti, no de la forma que lo hago ahora.
Igual... aunque no quisieras y no te dieras cuenta porque no existo para ti, me has dañado un poco. No estoy acostumbrada a acostarme con alguien a quien le resulto invisible. Por lo general las personas notan que me importan un poco más de la cuenta y suelen hacer algo al respecto. Me doy cuenta de lo insignificante que soy para ti, precisamente porque nada de lo que hago es relevante o tiene algún tipo de significado para ti. Que te invite al cine a ver una película que años más tarde será considerada "de culto", que de hecho me importe si tienes buen o mal gusto aunque no hayas visto mucho durante tu vida... son asuntos que no me pasan con cualquiera. Y que quiera enseñarte de algo que sé y esté dispuesta a pasar horas de mi vida viendo cine junto a ti, en el lenguaje de "la ñuño" parece ser algo similar a un punto de inflexión. Cuando me importa, simplemente no hay nada que hacer. Me importa. Qué lata que me importe, ¿no?
No voy a llorar proclamando que "eres súper importante para mí y estoy cortándome las venas", porque no es verdad. No dejaste que eso pasara y está bien. Somos muy diferentes y en parte eso es algo que me resulta demasiado atrayente de ti.
En fin, sólo quiero que sepas que, en el fondo, los sentimientos no están profundamente arraigados como para que no haya vuelta atrás, y cierto es que si estuviéramos cerca probablemente yo querría huevear contigo hasta que finalmente terminase de ser causa de excitación para ti, o tal vez tú dejes de parecerme atractivo. Como después de este fin de semana.
Creo que sólo accedería a juntarme contigo en calidad de estudio y satisfacción personal. Si algo me sigue resultando interesante, es tu forma tan retorcida de pensar algunas cosas a las que les das demasiadas vueltas, mientras que otras personas no necesitarían de todas esas vueltas para llegar a ese mismo punto de reflexión. Me interesaba además que siempre estuvieras dispuesto a aprender algo.
Podría, tal vez, seguir usándote como pedazo duro de lasciva entretención. Pero la iniciativa no va a volver a salir de mí. Estoy harta de sentirme como una estúpida, de aparecer ante ti con las manos tendidas, los brazos completamente abiertos y mi cuerpo desnudo y vulnerable sólo para que hagas lo que quieras conmigo. Me gustaba; me encantaba, pero hay asuntos más importantes. Está esa realidad de que en el fondo estoy buscando siempre crecer, no quedarme pegada en algo del pasado, y tú estás en esta segunda parte que es lo que me resulta menos atractivo de ti y ciertamente es lo que al final me aleja de desear seguir compartiendo tiempo a tu lado, y parar de gestionar momentos en los que eso pueda hacerse realidad.
Te extraño y te voy a extrañar un rato como esa persona que pudo haber sido más importante de lo que alguna vez podrás haber estado conciente de representar. Me cuestiono acaso sabes, te imaginas, has pensado o te das cuenta de que todavía existimos personas que podemos fijarnos en ti, apoyarte y estar a tu lado sólo porque eres tú y nada más. Y no atarse tanto ni ser jodidas ni exigentes, sólo comprender que hay una disposición y ganas de jugar al mismo juego, en la misma página.
Así que, para terminar, es que desearía despedir a esa ñuño que se embobaba cada vez que te veía, que se ponía como una adolescente porque no sabía cómo comportarse con toda esa química inexplicable y fuerte que ataba (cuando estuviste dispuesto) mi cuerpo al tuyo. Y a veces nuestras mentes, porque pensamos similar y eso también me gustaba harto de ti. Probablemente nunca me deje de gustar tu forma de comprenderlo todo, porque a veces me resulta demasiado fácil empatizar contigo.
Rayos... Veo el paquete completo hasta que recuerdo que te reprimes sentir algo por alguien porque no confías en que podrías tener una bonita, tal vez no tan duradera, pero feliz experiencia. Hoy termino de comprender que no te la puedo entregar yo, y la verdad no me importa tanto. Al parecer, más celebraría y me gustaría algún día verte feliz, sin miedo. Sólo disfrutar, dejarte llevar y ver qué pasa.
Espero que puedas encontrar la forma de experimentar lo maravilloso que es seguir adelante.
Parece que te agarré más fe de la que podrías asimilar.

sábado, 6 de mayo de 2017

Me carga

Hoy ando realmente odiosa. 
Desperté con 6 de 10 de autoestima, cuando siempre me parlo 8 (so what). He puteado todo el día que todo me sale mal, que necesito emborracharme y que simplemente el clima está cerdísimo. No obstante, tengo tantas ganas de demostrar que todo me vale pico, que haré todo lo posible por comportarme como la mierda de persona que me siento hoy. El 6 de 10 en autoestima significa que hoy valgo pico, así que filo con todo.
Voy a tomar y fumar hasta estar tan mareada que chocaré con una pared y me tiraré un chancho de vómito. Tal vez alcance a correr a un baño o tal vez no, da lo mismo. Y si me echan tampoco me importa realmente, porque siempre puedo acudir a un uber salvador que me traerá sana y salva a mi casa. Y si no me trae a mi casa, tampoco me importa porque yo no estaría conduciendo y se trataría de un secuestro que no sería mi culpa, y todo lo que busco es estar libre de culpa.
No debería relacionarme con nadie hoy
Me quería poner una falda hermosa hoy. Pico. No sé si ponermela igual o unos pantalones, como siempre. Que me apreten el culo y una polera corta.
Quiero atraerle a alguna persona. Y qué. Quiero pasarla bien un rato con alguien que para variar no tenga impotencia de algún tipo. Me importa una remierda si es que esa persona es buena conmigo o no, porque no busco ni espero nada, pero igual al final MIENTO CALETA porque por algo estoy enojada y cero indiferente a mi situación de persona con 6 de 10 de autoestima. Quiero tomar y garchar para que ese 6 vuelva a subir al reglamento de mantener el puto 8.
FASHION.
Bowie, no Gaga.
UUUUUUA
.FASHION
FAFAFAFAFASHION.
En fin. Eso: estaba hablando de la ropa de hoy. AL final me pondré pantalones con esa polera transparente que nunca he usado, sólo para llamar la atención porque es todo lo que estaré buscando esta noche. Y si nadie me pesca, FILO. Llegaré a mi casa con ese 6 transformado en un 5 o un 4, pero estaré con los estados tan alterados que no sentiré nada y mañana despertaré con resaca de algún tipo, sólo para transcribir y ser una persona ocupada. De esa forma no pienso ni siento tanto.
Odio a las personas que no sienten nada. Me cargan las personas de mierda que hacen sentir mal a su familia a propósito, como la reculiá de mi hna chica. Se porta como el pico, ES como el pico; básicamente ella VALE PICO. Y se lo dije. Por cruel que parezca, ella ha sido tan desconsiderada con todos, que al final llega a ser más cruel que toes en la casa.
Que se pudra. Cómo es posible que no pueda PENSAR UN POCO ANTES DE ACTUAR. ANTES DE DEMOSTRAR ANTE EL MUNDO CERDO DE LAS RRSS QUE ES UNA MIERDA DE PERSONA CON SU PROPIA FAMILIA. AGH.
Bueno, es que no piensa mucho que digamos... si las fotos importan más que el CELEBRO.
Ya me cansé de odiar tanto.
SHAO PILI.

jueves, 4 de mayo de 2017

4

¿Qué pasa con los número pares? Siempre me han molestado, no sé por qué. Me gustaban más los impares. Tal vez porque el 3, 7 y 9 me gustan mucho.
¿Qué pasa con los problemas matemáticos? Necesito un cuaderno y lápices de colores para resolverlos. Ir paso a paso porque sino me pierdo en el camino; hacer esquemas es mi única forma, pero me da vergüenza porque el resto aprendieron y hacen todo mental.
¿Qué pasa con las cifras? Ojalá pudiera observar el mundo en cifras. Me sentiría especial, como si cargara un superpoder pero sin esa gran responsabilidad que el tío pesado le encargó a Peter.
¿Qué pasa con la cartelera de cine? Está como el pico máximo. Pésima. Quería ir al cine, la revisé y agh... lo bueno es que se viene el estreno de alien. Ñamñamñam.
¿Qué pasa con la Ñuño?
La ñuño de hoy... definitivamente no es la misma que conocí ayer. He cambiado tanto mi forma de pensar, que a ratos no sé quién mierda soy. Pero lo que sí sé, es dónde voy. Y sé todos los caminos posibles, así que más vale que todo siga de acuerdo al plan optimista.
Lamento que asuntos de los que deseo huír me hagan tan feliz, porque no los buscaría ni pensaría en esos asuntos.
A veces me imagino situaciones demasiado falsas, en las que soy la protagonista -obvio, duh-, y la paso bien hasta que en mi misma imaginación empieza a salir todo mal y de repente no me doy cuenta y estoy imaginando que me voy a la mierda y lloro y todo mal, todo mal , TODO HORRIBLEMENTE MAL.
Me da risa, después, ser así. Soy dueña de mis pensamientos y aún así me hago daño. Pero, como siempre he hecho desde que aprendí a pensar, creo que los mejores supuestos son en verdad los peores, porque siempre es mejor esperar lo peor de una situación. Así, si algo sale bien al mínimo, en mi interior será lo máximo. Y así revive el optimismo.
Es mi forma de reproducir el optimismo.
Hoy compartí una de esas mierdas de facebook de "ve cómo eres si respondiste tal cosa", sólo porque me sentí elogiada por lo que supuestamente era. Lo malo es que no leí el resto para ver si en verdad eran todos elogios... qué idiota.

domingo, 30 de abril de 2017

Motivaciones

Me di cuenta de varios asuntos esta semana. Pensando en el pasado, recordé cuáles fueron mis más íntimas y sinceras metas que lograron motivarme a terminar mi carrera y titularme, cuando en algún momento pensaba llegar sólo al grado de licenciada. La respuesta fue bastante... 
Había cedido ante mis ganas de independizarme, sólo para poder tener mi espacio y lugar, pero además el trasfondo era convivir con quien en ese momento ocupaba el cargo de hacerme inmensamente feliz. Perseguí el camino que me apañaría para hacer realidad mi sueño de irme a vivir con él y llevar una vida de pareja constituida. Incluso quise pensar en un futuro con hijos.
Con tal que mi resolución y determinación eran tan potentes, que fui a todas las clases, estudié para todas las pruebas, hice mis trabajos con dedicación y preocupación; me encargué de subir mi promedio, ir a los terrenos, hacer todo lo necesario para lograr el objetivo de titularme. Me inventé una práctica, en base a ella redacté mi tesis; salí victoriosa del primer objetivo, a pesar de que la relación -desde que comencé mi tesis más o menos- se iba al carajo como el gráfico de un emprendimiento que sale como las wea.
Finalmente terminé la carrera y continué existiendo junto a esa persona, pero mis metas no estaban concretas. Faltaba el segundo paso, el más importante para mí. No lo pude lograr. No pude salvar la relación y arrastrarla hasta independizarme. No he podido todavía encontrar algún trabajo que pueda ser estable, porque en el fondo tampoco deseo trabajar por desesperación, y sé que las oportunidades con el tiempo vendrán. Quiero continuar estudiando además, y en esto sé que cuento con el apoyo de mis maravillosos -y a la vez desastrosos- progenitores. Les amo. Amo a toda mi familia.
Así es que, hallando la molareja del asunto; me vale pico el haber tomado una decisión y motivación desde algo que podría considerarse como básico y heteronormado. Porque gracias a ello crecí y ahora me encuentro cómoda, tranquila y feliz, a pesar de mis momentos de depresión que puedo atribuirle con un pequeño margen de error al clima. 
Mis motivaciones ahora son distintas, parten desde el amor propio, mi ego, mi autoestima que cultivo, y la satisfacción de moverme sobre mi propio eje a lo que me dan ganas de moverme. Tener completa autonomía de mis decisiones y vivir con ello en tranquilidad y, sobretodo, armonía.
En fin, como siempre digo... yo sólo quiero estar tranquila y pasarla bien. Así que gracias a las personas que apañan a que eso se haga realidad. 
Ojalá gane Guillier.