jueves, 17 de agosto de 2017

Sensacion de que algo va a pasar

Me duele el estómago. Creo que es ese dolor que en verdad es más una molestia. No tengo ganas de levantarme ni para ir a comer.
El dolor de mis intestinos parece que sube a encontrarse con mi diagrafma. Siempre siento que se comprime por ahí, en el abdomen, cuando algo me perturba los sesos. Siento ese dolor físico mezclado con otro emocional.
Muchas de las veces en que escribo en mi blog, solo tengo ganas de llorar y dejar mi cabeza caer sobre el teclado, como si yo fuera un personaje de animé que llora y hace ese tipo de dramas. En soledad. ¿O en público?
Pienso que la diferencia entre hacer drama en soledad, es que es más real que el público. El segundo ya está normado, aunque no queramos o pensemos que estamos sobre esa mierda, por el resto de la sociedad. Por espectadores visibles o invisibles. Notemos que muchas veces lo público es a través del internet. Entonces hacemos drama y lo publicamos en internet, y quienes observan eventualmente pueden decidir si se hacen un poco cargo de la situación, o no.
Yo creo que no lo haría. No me interesa. Me da risa, sí. Me da pena, ya. ¿Y qué? Supéralo.
Todo tiene que necesariamente ser superado en soledad. Y yo, como muchas otras tristes personas, tenemos que aprender a vivir de esa forma. Tenemos que aprender a escuchar los lamentos que trae nuestra soledad, hacerlos nuestros, escucharles, entenderles, disiparles desde el tierno calor que sale de nuestros cuerpos de sangre caliente. Así me sentiré feliz, queriéndome yo. ¿Cierto que es lo único que importa?
Mentira. Si mis papás ni mis hermanas ni absolutamente NADIE, DIGO TAJANTE Y LITERALMENTE 
N
A
D
I
E
me quisiera en este mundo, yo ya habría muerto de no hacer nada. Se puede morir de soledad; yo soy una de esas personas. Si por un instante mi vida se volcara y toda mi familia muriera, podría sobrevivir mientras estén esas personas que me entregarán cariño y me acompañarán en el proceso. Pero es esperable que esas personas harán su propio camino. Que estarán lejos, que seguirán con sus vidas. Yo también. Mas no intento mentir acá: si en ese espacio de tiempo límite no pudiera obtener cariño constante o bien de ese incondicional, es obvio que me mataría. Ni sé si aguantaría el mes.
Quiero decir las weás como son, al menos para mí. 
A mí me importan demasiado las personas. Me importan tanto como digo que me importa el medio ambiente -pero no hago nada realmente ecológico ni reciclo, así que valgopico. Qué quiero decir con esto: 
-Sin otras personas no puedo vivir. Igual que no puedo vivir sin el oxígeno.
Me apesta que hoy mi generación viva de desechos de personas, de personas que necesariamente tienen que quedar atrás, de no empatizar ni sentir apego por nadie; parece un mandato exigente el pertenecer a ese tipo de vida en sociedad, tal vez las personas de mi edad sientan que son un fracaso por no ser capaces de no darle importancia a las relaciones sociales. Así como yo me siento un fracaso por darles tanta importancia.
¿Quiero estar sola?
¿Necesito realmente estar sola?
¿Me gusta más que nada en el mundo, estar sola?
Cierto es que odio a las personas cuando me gritan y me tratan como el pico y se meten a opinar sobre mi vida y ser pasivos agresivos como si fuera la unica forma de comunicación posible. Cierto que siempre tengo roces con mi familia. 
Volviendo a lo anterior. ¿Soledad? No es lo mío.
Pero estar en sociedad tampoco. Si las personas no me interesan soy una piedra. Lo intento, de verdad lo intento, pero no me sale... 
No sé. Quiero ser así, parece. Quiero ser banal, quiero reírme de todo, quiero no entender nada de lo que pasa y reírme igual, quiero tener atención por no ser absolutamente nada relevante en una pieza llena de gente. Quiero que todo sea fácil, quiero ser más estúpida de lo que ya soy, pero genuina, de esas tontas de verdad. Quiero ser tonta y buena y que me quieran solo porque respiro y soy feliz siempre siempre siempre siempre, y nada puede corromper mi felicidad, y nada puede hacerme volver a tener una rest in bitch face...
¿Cómo puedo lograr eso? ¿Tengo que vestirme distinto? ¿Podré observar tanto la normalidad, la banalidad, lo superficial de lo idiota, para convertirme en una idiota? En una idiota feliz. En una idiota rodeada de gente idiota, felices perteneciendo a la popularidad de lo efímero, de la belleza, de lo que bebemos, de lo que usamos, de lo que publicamos.
¿Tendré que cerrar mi blog para ser idiota?
¿Tendré que empezar a leer novelas escritas por youtubers?
¿Podré dividir mi cabeza y ser 2 personas de mentira?
¿Quiero realmente ser idiota?
Mi meta es dejar de pensar para siempre. Y que todo salga bien como por arte de magia. Quiero ser un títere de la sociedad, para sentir que soy parte de ella, para que piensen que soy como nuestra sociedad, para ser un ejemplo de lo que es pertenecer a la sociedad. Sociedad, sociedad, sociedad, vida, personas, palabras, lenguaje, construcción, negación, aprobación.
Pasé de mi necesidad de sentir y entregar cariño porque es mi forma más natural de vida, además de la supervivencia, para contar que siempre he querido ser una idiota feliz.
La naturaleza de mi felicidad más grande en la vida, es sentir la aprobación y cariño de otras personas. Que me feliciten. A veces es tanto que no sé cómo reaccionar. Por otra parte, mi felicidad absoluta y genuina viene de cuando hago feliz a alguien. Como sea. Cualquier tipo de felicidad entregada me hará sentir con vida.
Como ñuño actual que soy, no me resulta mucho nada de lo anterior. Decido no levantarme y existir en contra de todo lo normado. Ya no me importa acostarme tarde o temprano, porque no me levanto. No me levanto a menos que sea para evadirme. Pero no siempre hay con quiénes lograr ese objetivo.
Por eso quiero ser idiota. Creo que a la ñuño idiota podría irle mucho mejor en la vida, de una forma que no soy capaz de visualizar. A la ñuño idiota todo le sale bien y nada es capaz de ponerla flun. La ñuño idiota vive y pertenece a un mundo de barbie sin cuestionar nada, y ama todo lo que ve, de verdad lo hace porque no hay oscuridad alguna en su interior.
Pero... ¿la ñuño idiota puede SENTIR depeche mode?
¿Al final del día, me importa más sentir la vida o aprobarla? Lo primero me importa, pero me hace infeliz. Lo segundo lo desconozco, porque nunca he aprobado de verdad. Aprueban partes de mí, partes extrañas de mi personalidad. No a mí.
Qué demonios significa este instinto de premonición, de que algo va a suceder. Me tiene vuelta loca esta sensación. La amodio.
En fin; ya sea que decida ser tonta o infeliz, o ambas, lo que define mi esencia de ñuño es que sólo me interesa vivir por el cariño. Es mi verdad. Pico con negarlo.
Y qué me importa a mí...

domingo, 13 de agosto de 2017

2

Odio estar marcada por amores platónicos, 
amores imposibles, personas imposibles, 
personas hermosas, personas horribles.
Amores imposibles, que deben dejarse ir. Personas que solo puedo desear en silencio.
No les puedo decir nada. Tengo que ocultarme, tragar mi saliva hasta ahogarme con ella y luego renacer de lo que quedó de mi desgarro emocional.
Aceptar lo obvio de lo imposible. Dejar la ilusión de que el arcoiris tiene un comienzo y un final.
A mis amores platónicos siempre de alguna forma les voy a extrañar. Me pregunto cuántos podré acumular. Hasta el momento ya van dos.
El contador debiera estar en cero.

Admito que me emociona con creces cuando me doy cuenta de mi posición. Las dos veces que me ha pasado, cuando finalmente logro reconocer el amor platónico, siento que estoy en un verano hermoso. Traigo un vestido y traje de baño, gafas, música y un libro. Estoy en una hamaca balanceándome bajo un árbol, cerca de una playa, río o lago. Veo pájaros volando, bichos de esos que no me dan miedo, las hojas se mecen con el viento y dejan pasar rayos de sol cuya luz mis ojos no pueden soportar. Sé que todo está bien, que todos están bien. Es un momento en el que absolutamente nada puede salir mal.



... Pero insisto en que el contador debiera estar en cero. 
El camino a ese momento de verano...

martes, 8 de agosto de 2017

Bloqueo

Hace tiempo que mi cabeza no estaba tan difusa. Miro por mi ventana y veo esas palmeras que pienso que mis viejos plantaron sin pensar en qué pasaría cuando crecieran. En realidad son bellas, y sí que han crecido harto, pero a veces pienso que van a consumir todo el escenario de mi ventana, y ya no habrá cielo ni sol que me despeje la mente.
El cielo está feo.
Hay una planta en mi ventana, que con el viento da unos ligeros golpecitos que en ocasiones -generalmente cuando me duermo después de ver Twin Peaks- entran a mis sueños y me provocan horribles pesadillas. Despierto y debo prender la luz para continuar durmiendo. 
Pienso que anda Bob por la casa. Que es él quien da los golpecitos en mi ventana, pero en mis sueños está como una presencia terrible de la que solo puedo escapar despertando. Cuando despierto no me puedo quitar esa sensación, a menos que prenda la luz. Como un espanta cuco. Me siento como una infante.
Siempre he temido que alguien entre a nuestra casa durante la noche. Esa vez que el Lupo caminaba sobre el techo, pensé que mi temor se había hecho realidad. Recuerdo que me armé de valor y me levanté en completo silencio y oscuridad, para descubrir al intruso. En el camino a la cocina, donde iba a buscar un cuchillo de carne, me encontré con mi papá, y ambos a la defensiva por un milisegundo no nos reconocimos, y se nos detuvo el corazón ya que estuvimos a punto de atacarnos. Entonces nos dijimos "hay alguien, no hagas ruido". 
Hay alguien en el techo. Era el perro, pero qué ibamos a saber.

Me preocupa ser tan visceral. Me preocupa que encuentre tan pocas formas de sentirme viva. Me pasa cuando estoy papeada y bailando, porque olvido que el mundo existe y simplemente soy feliz. Al igual que el sexo. Pero, lejos, nada me hace sentir más viva que el sexo.
Sin sexo es mucho más fácil que mi mente divague hacia el rent a car. 
Pensamientos que por muy irreales que parezcan, desde su concepción son reales, y el daño que causan no puede ser falso.
Mi alma siempre se pudre un poco con cada invierno que pasa.

domingo, 6 de agosto de 2017

El desapego es real. Olvidar es real. Cada vez me vuelvo mejor en esto; es algo que se practica, que se resuelve, que se supera. Todo está en enfriar la cabeza, salirse de sí y ver las situaciones como una vil espectadora de mi propia vida.
La espectadora dice y piensa caleta acerca de la película tonta que está viendo. Pela a los personajes involucrados y grita sus conclusiones, un tanto enojada por la tontera que está pasando.
¿Qué onda esta mujer? Lo del pitch era demasiado obvio, se sobrestimó y no sólo ella; le sobreestimaron a su alrededor. Y filo.
Con respecto a lo demás... valepico. Vale demasiado pico, porque no es inflexión real. Es sólo aprender a vivir y apreciar el desapego, e intercambiar dependencia por independencia. Por egoísta o individualista que suene, lo único que sirve en esta vida es aprender a valernos por nosotras mismas, y hacer lo mejor posible desde esa base programática. Sí, dije programática y qué.
Porque en el momento final estará sola. Esto es tan cierto como morir: nuestro ultimo aliento será nuestro y de nadie más. 
Lo que interpreta la espectadora es que:
Ella solo quiere entregar cariño cuando lo siente, y recibir cariño cuando se lo dan. Nada convencional. Y cuando alguien le acaricia el pelo, cierra los ojos y deja que el campo electromagnético de la entrega que nada espera a cambio, recorra su cuerpo y limpie parte de su alma oscura. No ilusionarse: solo vivirlo. Y ya.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Quisiera poder escribir en el pc y no en el celular, porque acá es más difícil. Hace un frío de mierda, de ese que cala los huesos y sientes que se te enfría la médula. Dolor. Dolor, hasta que se duermen los nervios; entonces se va. Desaparece. Creíste que habías quitado el zapato de tu pie como si nada hasta que miraste bien y definitivamente tu pierna se acababa sin un final de pie. Estaba dentro del zapato y ni cuenta te ibas a dar cuando se salió. No es tu culpa, querida, mira que es normal no sentir nada. Y se agradece pasar por alto el dolor físico, no crees?
Acaso prefieres eso al dolor psicológico?
Déjame contarte algo:
Un conejo comía tréboles de tu patio todas las noches. Al amanecer se largaba a buscar paja para su madriguera. Un día la Bianca agarró ese conejo con su hocico, pero con tu grito ella soltó su mandíbula y el conejo corrió a esconderse en la base de una zarza mora. Le seguiste, ¿recuerdas? Querías saber si estaba con vida. Querías saber si tenía una herida muy profunda.
Tus brazos se pincharon y llenaron de heridas intentando quitar la zarza mora para llegar hasta el conejo. Finalmente lo lograste, perseveraste y le llevaste en brazos a tu casa. Le dijiste a tu mamá que le tendrías hasta que sanara. Le metiste en una jaula que antes era de hamsters y observaste.
Le pusiste agua y zanahoria en 2 potes distintos.
"No va a comer", decía tu mamá. "No sabe vivir en cautiverio ", decía cada vez que pasaba por la cocina y veía la jaula.
Una pequeña jaula donde el conejo respiraba y no se movía. Ni siquiera podía dormir. Le había secuestrado una persona mediana que le miraba su herida.
¿La recuerdas, la herida? ¿Recuerdas ese pedazo de piel que le faltaba entre su muslo y su abdomen? ¿Recuerdas el asomo de sus músculos todavía con vida? Era un tejido brillante y carmesí, como la carne que cocinaba la María. Pero este tejido respiraba y algo en ti sentía una inmensa atracción por tocarlo. Qué ibas a saber que había que coser la herida. Qué ibas a saber de no interrumpir la naturaleza. Creíste que salvarías la vida del conejo. Al día siguiente estaba muerto. Muerto y helado, ¿recuerdas?
Fallaste esa vez y te pregunto: ¿hubiera preferido el conejo sentir todo eso? Si hubiese podido elegir, ¿se moría sintiéndose secuestrado, o intentando llegar por sus medios a su madriguera?
¿Ah?
Claro que el conejo hubiera preferido lo segundo. Y no sentir nada. Nada de lo que sintió en la tortura de esa jaula en tu cocina, sobre esas incómodas barras metálicas con un diario debajo, una comida desconocida, paredes a medias que permitían la intrusión de dedos curiosos de ti, la secuestradora. La que no le dejó morir en libertad.

No voy a optar por ningún tipo de sentimiento. Ni físico, ni psicológico, ni emocional. Enfriaré músculos, cerebro y vísceras para guardarles en una caja de contención, un búnker de sentir. Me alejaré de todo lo que me haga sentir algo. Dejaré de lado la vida como la recuerdo.
Recuerdo bien al conejo. Y también recuerdo ese cadáver de conejo que flotaba en un estanque que se formó por esas pocas largas e intensas lluvias de la región. Tenía el ojo blanco como esos zombies. Lo iba a visitar todos los días... cuando podía, en realidad, esperando notar algún cambio en su descomposición. Mi meta era llegar por su esqueleto y armarlo en mi pieza.
Siempre buscaba huesos por todas partes. Siempre era una celebración y un triunfo encontrar un cráneo. Cuando mi papá llegaba con uno, era la sorpresa más hermosa.
Recuerdo la herida. Recuerdo su expresión aterrada. Recuerdo haber pensado que viviría, que hacía lo correcto.
Qué soberbia es la humanidad. Qué poca humildad. Incluso en lo que pienso eran mis buenos actos, se esconde un inmenso trasfondo de absoluta oscuridad. No soy capaz de ver más allá de mis espaldas. No sé qué hay en ese lugar.

lunes, 31 de julio de 2017

Inflexión 2

¿Me la puedo? ¿O no me la puedo?
Me la puedo. ¿O no me la puedo?
Tengo miedo. Ese miedo me hace pensar en ponerme el parche antes de la herida. Todo va a salir mal. Todo empezó a salir mal desde ese viernes nefasto. Nada ha mejorado desde entonces, nada. No puedo hablar ni escribir por el resto, pero yo al menos sé que caí en un espiral con fuerza centrífuga del que no he logrado salir. Por más que me canso y levanto pesas y me esfuerzo en el gym, nada parece suficiente para que mis brazos o piernas sean capaces de sacarme de aquí.
Al principio sentí una gran emoción por tener la oportunidad de superar mi límite, y supe que si estudiaba lo suficiente lo iba a lograr. Pero ahora no lo siento, simplemente la emoción y motivación se esfumaron. Que no hablo bien, que no pronuncio como debería, que no marco bien las pausas ni el énfasis. Que está desordenado. Que se me seca la boca de tanto que repito como loro, y sigo sin poder comenzar siquiera a memorizar.
Y memorizar caminando. Ni siquiera sé si estaré de pie o sentada. Si me ofrecen una silla, ¿será prudente pararme? Qué sé yo. No conozco la etiqueta de ninguna de estas weás mierdas. No sé cómo debo verme frente a empresarios públicos del Estado. No sé absolutamente nada de ese mundillo y sólo puedo inferir a través de la televisión.
En la tele las empresarias todas tienen el pelo hermoso, el maquillaje perfecto, la ropa entallada, el taco aguja que te tiene en pie durante toda la jornada laboral. Carteras o bolsos de cuero de 100 millones. Yo soy cero todo eso. Además no soy ingeniera, soy antropóloga.
¿Cómo debería verse una antropóloga que se inserta en este mundillo empresarial? Supongo que formal... ¿o semi-formal?
Todos tienen prejuicios. Y en este mundo masculino de las empresas, prima ese bien patriarcal, ese donde la ropa y el pelo realmente importan, aunque te digan que no es así, que a nadie le importa. Qué falsedad. Mi mismo papá me dice comentarios patriarcales de repente, de que tengo una doble pera que me hace pico la imagen que tengo de mi misma. Me siento como si fuera un cuerpo con cabeza de huevo, o de una papa deforme. He pensado seriamente que debería ir al cirujano plástico a quitarme la doble pera del infierno, pero sólo pienso eso porque el imbécil rematado de mi papá la indica con el dedo y se ríe.
Nunca me he sentido particularmente bonita. Cuando era chica y algo me hacía reír, mi mejor amiga me decía que parecía un tiburón. Entonces quería reprimir mi risa y me tapaba la boca o intentaba por todos los medios de no abrir mi mandíbula de tiburón. El otro día estaba volada y por un segundo me dio la paranoia, porque escuché que le decían a alguien "no, guatón, es muy fea de cara, fíjate, es muy fea de cara". No sé por qué, pero pensé que era yo. Y al día siguiente, sí, saliste con cara de mala pero con doble pera.
Me pregunto si me sentiré menos fea de cara si me someto a un procedimiento de cirugía estética. Si me aspiran la grasa; no quiero que me estiren la piel, no quiero heridas ni cicatrices ni dolor extremo.
Se me suman las informaciones y no puedo evitar sentirme como un cerdo. Tal vez por eso las personas me rechazan. Tal vez les de asco mi doble pera. Digo, ¿por qué no? 
No sé de qué forma mantener mi cabeza sobre mi cuello para que no se me note. No sé cómo hacer que se vaya. Que tal o cual ejercicio, que la dieta, que estar delgada... ya, sí, tal vez mi cuerpo esté más delgado, pero esa reputa doblepera de mierda nunca se va.
Nunca se va. 
¿Tendré que pagar para que se vaya?
¿Quiero pagar para que se vaya?
¿Quiero endeudarme para que se vaya?
¿Cuántas cientas de lucas saldrá?
Y, lo más importante, ¿me sentiré mejor si lo hago?
A veces miro a estas personas adictas a la cirugía plástica. A estas personas que se reinventan a punto de cortes y puntos, una y otra vez, una y otra vez, pareciendo que nunca realmente van a alcanzar lo que buscan. ¿Recordarán cómo querían ser cuando empezaron? ¿Se habrán reconocido en ese momento, o siempre esperaban algo más?
¿Me interesa tanto quitarme la doble pera? 
Hoy sí. No sé como será si es que algún día logro tener dinero como para volver a darle vueltas.
¿Me juzgarán si es que me la quito? ¿Me dirán que no lo haga sólo porque la cirugía estética y no reconstructiva tiene una connotación negativa? ¿Me dirán que no porque en verdad no la tengo, a pesar de que varias personas me la hayan recordado?
Ustedes no saben, obviamente, pero todos los días pienso en lo que chorrea de mi mandíbula. En eso que engorda mi cuello. Que ayuda a estropear aún más mi perfil. Que me preocupa cada vez que alguien me dice que me va a sacar una foto.
Ustedes no me creerían, tal vez, pero odio mi cara de huevo.

Debería estar estudiando, haciendome mierda aprendiendome el discurso. Pero algo en mi se freno. Esa confianza aparente que me invadio anoche cuando todavia no empezaba a hacer nada. y nada es lo que espero. mentira, porque realmente espero la derrota. esa derrota que he saboreado de tantas formas distintas. cada vez que me llega un mail de sorry pero no quedaste en esta pega gracias por participar DE NINGUNA MANERA SIGA PARTICIPANDO A MENOS QUE VENGA CON UN DOCTORADO O RECOMENDACION DE MI JEFE.
Y LA PALABRA JEFE NO TIENE GÉNERO, PERO APRENDIMOS A ENTREGARLE UN SIGNIFICADO QUE CONTIENE EL ATRIBUTO DE UN GÉNERO MASCULINO.
tengo que estar 
feliz
de tener la oportunidad
de vivir
ese punto de inflexion.
pero de ninguna manera lo estoy. solo haré lo que tengo que hacer...
porqueTENGOquehacerlo.

domingo, 30 de julio de 2017

Inflexión

Me afecta mucho cuando me doy cuenta de que se acerca día a día un punto de inflexión. Tiene que salir todo de la mejor forma posible. 
Siento que no me la puedo con el nivel de ansiedad que este pensamiento me hace sentir. Si por algún motivo se jode el proyecto, volveré a perder la esperanza en la vida. Ñuño, tienes que salir de esto victoriosa, tienes que ganar que sea en tu vida personal. Está bien perder en todo lo demás, porque sabemos que soy idiota y por esta razón esperamos andarla cagando con el resto de la humanoidad. Que se nos vayan personas queridas, desapegarse y todo eso... sí, ya, es difícil. Cuesta dejar pasar el tiempo con tranquilidad cuando somos así de viscerales. Por eso mismo, que algo saliera bien en nuestra, mi vida personal, arreglaría lo fundamental de mí, nosotras. 
Ya incluso puedo verlo... Pero... no.
No me quiero ilusionar. No quiero esperar nada. 
Siempre me decepciono, ya sea de mí, o del resto. Pero siempre me decepciono de alguien de especie humana.
Pienso harto que es como la mierda no ser capaz de acordarme de todo, para al menos ser capaz de reconocer lo irracional de mis actos.
La película tenía varios momentos de inflexión en los que todo formaba parte de un sentimiento de estar viviendo una situación en la que se definía si se vive o muere. Así tal cual. Comenzó lentamente, con la carrera de la camilla. Con el decidir unirse a la barca del amigo para ir a la guerra a rescatar soldados. Yo pensé en el día jueves, aunque sea una comparación burda ya que obviamente ese día no decidirá si vivo o muero, a menos que uno de los aviones se caiga. 4 viajes. Cientas de lucas. Por 8 minutos en Copiapó. 
8 minutos que decidirán... decidirán el futuro económico de 4 personas y más. 
Lo peor de lo anterior es que siento que todo el peso cae sobre mis hombros. Y si nos va bien, si el asunto resulta exitoso, querré celebrar.
Querría celebrar junto a varias personas que tal vez ya no me quieran nada o no les interese si es que soy feliz o no, o no se quieran entre otras personas.
No me gusta que exista el enojo, pero es algo con lo que hay que aprender a vivir. Tengo que aprender a desapegarme para no caer a ese hoyo de ruina del que cuesta salir. Siempre es mejor concentrarse en otra cosa.
Y lo que por el momento me tiene concentrada, es el pitch.
Así que pico con todo, lo primero es lo primero. 

jueves, 27 de julio de 2017

Leyó esa weá en la internet y salieron puras weás nefastas

NEFASTAS.

Hoy tuve una de esas conversaciones que repasé antes de vivir. En mi repaso, yo hablaba caleta y la otra persona no decía nada, sólo escuchaba y asentía y luego contestaba algo en blanco, porque sabía de antemano que mi cabeza no podía rellenarlos. Entonces, como podía ser cualquier respuesta, volvía a decir cualquier cosa, de forma distinta. A veces agregaba detalles. Otras veces no. Pero eran monólogos buenos, bonitos, interesantes, llenos de emoción y algo de calidez, seguramente porque la conversación tenía 2 premisas: disculparse e informar.
Informar sobre mis errores. Disculparme por la decepción que causé hacia ambos lados de la autopista.
Sí, eso no era más que una autopista. Yo iba rápido, tan rápido porque quería ganar, quería salir victoriosa a toda costa, y sin darme cuenta perdí el control del vehículo y choqué. Pero no choqué contra cualquiera, choqué contra él, quien manejaba rápido pero a consciencia, sin dejarse llevar ante nada. Estoico. 
El choque dañó a ambos. El choque significó un nuevo trato. Un trato distante, un trato de corte final. No éramos amigos de finales, nunca lo fuimos ni lo seríamos. Parece que tengo el don de alejar a todas las personas que conocí en mi vida pasada. Porque son pocas las que reconozco de esa forma, y sé que no me equivoco. Ese sentimiento es tan real como el triunfo de los latidos del corazón. 
No quiero perderle. No quiero que se aleje. No quiero que se vaya. No para siempre... ¿Por qué soy así? ¿Por qué no fui capaz de reconocer mi ceguera?
Todo era tan obvio, pero no quería aceptarlo. Nunca quise hasta que choqué contra él, le di el peor jugo de su vida y hoy me resigno a ser tragada por uno de los ojos oscuros de Cthulhu. 
La conversación no fue como en mis repasos. Hablé poco y nada. Dije lo que tenía que decir sin adornos ni emociones ni niuna de esas mierdas que imaginé anoche, cuando me absorbía la ansiedad de tener que verle hoy para intentar salvar lo que podría haber quedado de un choque de autopista. Una amistad genuina.
La respuesta fue:
NO.
¿Recibí ese NO que esperaba? Ese NO era real hacía tiempo... ¿o no?
Me empecé a cuestionar todo. Todo lo que dijo, la forma en que lo dijo, el orden de la información, el intentar verle los ojos a través de las gafas. Dios, ¿es trampa conversar con gafas puestas,  no? Yo me las saqué porque siempre miro a los ojos y espero lo mismo. Pero a veces no tenía la fuerza para mirarle a la cara.
No hay peor decepción que esa que se siente por una misma. Por ese error maldito que trajo otros errores y drama y arrepentimiento y finalmente el quiebre de lo que podría haber sido sincera amistad. Me demoré demasiado en darme cuenta de lo que necesitaba, de lo que era necesario, de que debía frenar de a poco en vez de pegar el pie con fuerza en el freno y sumarle el freno de mano. Me arriesgué todo lo que pude hasta que perdí. Nunca he ganado cuando lo arriesgo todo. Nunca quedo con nada cuando lo apuesto todo. Nunca tengo razón cuando no le doy importancia a mis entrañas. 
Todo lo que me queda por hacer es mérito. Mérito, cumplir mi palabra, desearle lo mejor, respetarle y, por supuesto, darle tiempo al tiempo.
La vida no debería castigar a 2 personas bacanes alejándolas.
Lo bueno es que ya sé de qué va todo; lo que está pasando, lo que tengo que hacer, lo que debo sentir, y que aprendí una IMPORTANTE lección.
No sé ser soltera. Más de 5 años en relaciones retardan pedazos de crecimiento que simplemente nunca tuve ni investigué. Estas cagadas que sucedían a los 17, no me pasaron.
En fin, que todo es por algo, dicen por ahí. Lo creo, pero también reconozco nuestro papel.
Sólo quiero concentrarme en seguir siendo una buena persona.

miércoles, 26 de julio de 2017

Tarde

Sabía que Vicarious tenía un sonido como de campanita siniestra entre medio de las baterías, y que se escucharan tan bajitas me puso de aml humor. ¿Por qué se escucha así? Mis audífonos son a toda raja... ¿se habrán echado a perder? El mal humor creció porque esa idea era como la mierda.
No, debe ser que el reproductor valepico. Buscaré el disco en youtube para comprobar que no es culpa de los audífonos.
Suena igual. Exactamente i g u a l. Por la cresta. Entonces es culpa de mis audífonos.
Recordé que estuvieron todo el fin de semana sobre una mesa con muchos vasos en un territorio demasiado cercano. No vi la amenaza en el momento porque no quería preocuparme por nada; ya estaba suficientemente flun.
Pero, ya en mikasa, no tenía por qué no flunearme porque mis audífonos hermosos que me regaló el Masacrón para un cumpleaños se hubieran echado a perder. Por eso no quise rendirme, porque estaba segura de que no habían expirado.
Revisé los cables, los conectores, y recordé que Martín había estado jugando unos segundos con ellos. Lo vi precisamente observando la llavecita donde se encaja el cable a los parlantes para cabeza. Así que miré bien y noté que el conector no estaba en "lock", sino en la flecha donde quedan sueltos para quitar el cable. 
Ajá.
Lo puse en lock y probé que ese era el problema desde un principio. No el reproductor, ni mi memoria, ni el fin de los audífonos. Escuché vicarious y ahí estaban sonando esas campanitas siniestras. Escuché el 10,000 days y dibujé. Hice al muso queriendo luchar y a mí, rendida. Creo que hace años no dibujaba una representación de mí.
Eso fue mi tarde de ayer.

miércoles, 19 de julio de 2017

the ride

Estos días de sol  me invitan a salir temprano. Me imagino manejando por la carretera, rumbo a un campo bonito donde fumar y hacer un picnic de bajón. Voy a proponerlo en el grupo, porque de verdad quiero hacerlo. Aunque es sabido que nunca hacemos nada de lo que planeamos, un poco como esa dinámica entre Todd y Mr Peanutbutter. Pero la intención es lo que cuenta.
Quiero manejar por una carretera o autopista, completamente inmersa en la música punchipunchihardcoreelectrónica de Alec Empire, quien descubrí que felizmente está en espotifai. Aunque a quienes me acompañen les moleste, ¡¿qué me importa a mi?! Yo les manejaré, les llevaré, les dejaré tapar la música con sus conversaciones, y no me importará nada porque llegaremos a ese campito lindo a fumar y bajonear un picnic. Y apenas baje el sol... nos largaremos con la calefa puesta y llegaremos a una de las casas de quienes protagonizamos el picnic, fumaremos, abriremos una promo, pondremos música, bailaremos y conversaremos cosas interesantes irrelevantes. Yo seré feliz con todo lo anterior.
Pero ya sé en qué momento comenzará a fallar la historia... Cuando me digan "Ñuño baja el volumen por favor"; "Ñuño, cambia la música, me duele la cabeza"; "Ñuño, ¿qué es esta música?"; "Yapo Ñuño, cambia la música".
NO. NO, PORQUE YO ESTOY MANEJANDO. A LA VUELTA LA CAMBIAMOS.
"Ahh, ya, qué pesá".
Sí y qué tanto.

¿Y si el plan se realiza pero no manejo yo? Uh... ¿me pondré los audífonos y seré una antisocial? No, porque la gracia del disco está en manejarlo y que no importe nada y de lo mismo y vámonos a la mierda.


martes, 18 de julio de 2017

Ions

Cargo esa maldición de siempre acordarme de todo, especialmente cuando detalles aparentemente escondidos en la memoria empiezan a tomar algún sentido.
"Yo no creo en el azar. ¿Y sabís en qué más no creo, porque no creo en el azar?"
-no contesta-
"¿Sabís en qué no puedo creer, porque no creo en el azar?"
-no contesta-
"Pero yapo, ¿sabís?"
"QUÉ".
"En las coincidencias."

Me acuerdo de haber estado una tarde completa preparándome para una fiesta de disfraces. Busqué la ropa, la cartera, las medias, el vestido, el maquillaje (un poco), la gorra; pero lo que me tomó más tiempo fue el pelo. "Hm, nunca me queda bien. Se ve fácil en youtube pero a mí no me resulta". He visto tutoriales en youtube sólo porque ha aparecido la necesidad de crackear juegos o hacer algún peinado. Para mi ex conseguimos una corbata en el jumbo y una camisa blanca. Se puso una gabardina, imprimió una cabeza gigante de Dale Cooper, y estaba listo. Ni siquiera pude peinarle como a DC porque en verdad es difácil fijar el pelo.
Mi disfraz consistía en un típico cambio de época; era charleston, años '20 o algo así... Da lo mismo. Con mi ex habíamos comprado un tequila y la idea era tomarlo con las personas indicadas, en el lugar secreto que sería en la pieza de la Jime. Antes de eso estuvimos conversando un largo rato con mi colega, Pickle, así que él pudo servirse tequila más tarde. Sí, me acuerdo que me emborraché en la pieza de la Jime, luego me acosté en esa pieza, insulté al Pickle pensando que era mi ex, luego tomamos un uber y vomité en mitad del puente por la ventana del auto. Desde ese momento nadie habló, hasta que llegamos.
Siento que ya escribí sobre esto en otra entrada. Tendré que mirar en el año pasado, específicamente octubre del 2016. O ya habrá sido noviembre... ¿tal vez esté en mi cuaderno negro?
En fin, pero el detalle de la fiesta del que siempre me acuerdo, a pesar de que no debería haberme fijado ni acordado de nada, es que en un momento pasó un pirata demasiado guapo detrás de mí. Pensé "yo conozco a ese pirata, pero mi personaje con respecto al pirata es hacer como que no le conozco y además pienso que es un imbécil y absolutamente para nada interesante y por ende es imposible que me atraiga desde que le conocí y nadie debe sospecharlo jamás. Porque no me gusta. Porque es estúpido. Porque no es atractivo ni interesante ni inteligente. Ah, y porque estoy pololeando". PERO el pirata era tan guapo y su disfraz tan preciso, que quería hablarle a ver si conversábamos tanto como la última vez. No me pescó ni en bajada, tal vez no se acordaba de mí; o tal vez no era cómodo acercarnos porque estaba el ese... JP.
Recuerdo haberlo intentado, cuando estábamos bebiendo el tequila. Porque el pirata sensual estaba en el suelo con un papelillo, y yo le saludé y le dije que no me había dado bola. "¿Ah, en serio?", contestó. Me callé y miré un horizonte imaginario. Algo en mi cabeza hizo clic. Le presenté al ese (JP) y en eso quedó la noche con respecto al pirata.
La memoria me trajo a colación esa noche, porque estaba escribiendo en mi cuaderno lila acerca del barco musical. Escribí tanto, que en un momento me tuve que imaginar el barco musical como un medio de transporte, con un camarote exquisito al cual quisiera entrar, y un capitán que lo navegue... a mis costas, ojalá (pero qué falso sería desear eso, Ñuño idiota). Cuando en mi cabeza pensé en el capitán, se hizo instantánea la imagen del pirata sensual. Y cuando vi al pirata cargado de energía en la cubierta del barco, con música hipnótica de fondo, que en conjunto me transforman en un zombie que babea y no tiene motricidad fina, comprendí que eran la misma persona. Y que esa persona no se vistió de pirata porque sí: se vistió de pirata porque maneja el barco musical.
Y, al igual que el hermoso pirata de esa noche, ni el capitán ni el barco me dan ninguna bola. Levaron anclas y prosiguieron el irregular camino que sólo un personaje indómito que huele exquisito podría trazar. Mi personaje ha decidido desearle que encuentre alguna vez el tesoro.

*final alternativo*
Oqueencuentresemapaquemanipuléconmimaldad,cuandodejédeserunzombiebabososinmotricidadfina,cuyotesoroseencuentratrazadoconunaXbiemarcadaaquí,enestaplayaimaginariadondedescanso,bebotequilamargarita,ypacientementeespero.Esperoqueelhorizontemetraigadevueltaalsexypiratadelbarcomusical.

lunes, 17 de julio de 2017

Quería enviar la carpeta de TOOL a mi celular, para poder escucharles cuando se me pare la raja. En el proceso, supuestamente el celular dejó de estar conectado al PC, y el explorador de windows se volvió loco. A pesar de que presionaba con el mouse en "aceptar", el mensaje saltaba nuevamente. Así hasta que me cansó, fui al administrador de tareas y puse "finlizar tarea". Ahora no me aparece el escritorio de windows y no sé cómo volver a abrirlo. Se me acaba de ocurrir que, ya que de alguna forma pude abrir el navegador, es factible buscar la solución en el grandioso y terrible internet.
¿Por qué no reinicia el computador? ¿Es idiota? Ugh.
Sí, soy idiota. No quiero interrumpir la reproducción de tool, así que me niego rotundamente a apagar este pc mientras el disco continúe sonando. Y qué tanto.
Estoy escribiendo acá para que se me calienten las manos y porque así practico un rato.
¿Practicar qué?
Escribir.
Siento un cansancio que recorre mi cuerpo, seguramente porque la Pina me convenció de quedarnos más tiempo en el gimnasio. Luego almorcé alcachofas y ahora me duele la guata  AH QUÉ IMPORTA.

No quiero escribir sobre nada. No tenía ganas y me obligué.
💀

martes, 11 de julio de 2017

Cover me

The air is so cold here, it's so hard to breathe... we better take cover; will you cover me?

Siempre he pensado en arroparse con esta canción. En uno de esos hermosos momentos post-sexo en el que a veces surgen abrazos que en esta época se pueden justificar con el frío. Pienso en alcanzar un instante de tranquilidad infinita, cerrar los ojos con mi cabeza sobre su pecho y concentrarme en nada más que respirar su olor. Me da la sensación de alcanzar un estado de felicidad que disfruto lo mejor posible, porque no puede durar para siempre. Además que me quedo dormida y pf, no puedo revivirlo. No puedo revivirlo. No puedo. Y no puedo superarlo. Nada de eso está en mi poder de decisión. Pero cuando fue, cuando pasó... cuando escucho esta canción, me transporto al recuerdo y no necesito nada más. Repito la canción hasta que me canso del sentimiento y me pongo a hacer otra cosa.
La escuchaba cuando terminaba el verano. La escuchaba incesantemente y recuerdo haberla puesto alguna vez en el auto. "Qué rica esa canción", dijo. Escuchó desde que ya Dave no canta, porque se le había olvidado algo y tuvo que volver a sukasa... La puse cuando estaba sola. Siempre fumamos antes de salir. 
No me importa nada.
En fin, sólo quiero decir que tenía razón. Y que son días melancólicos y extraños, los recién pasados.

domingo, 9 de julio de 2017

El mundo parece irremediablemente podrido. 
Odio sentir que la única forma de aportar o ayudar a alguien, es recurrir a la violencia. Odio ser violenta, pero hay momentos que creo que lo ameritan. Desearía haberme quebrado la mano haciendo trizas sus huesos faciales.
Ojalá hubiera volado algún diente por ahí. 
Mi pantalón debía morir con sangre, no ketchup.
La heteronormatividad siempre ha sido mi guerra; las personas que amo siempre querré protegerlas. Daría mi vida por esas personas.

miércoles, 5 de julio de 2017

Angel

¿Qué vuelve a un ser alado tan puro, agraciado, indolente... espléndido? ¿Es porque vuelan y tienen forma humana? ¿Es porque nos observan desde arriba y se burlan de nuestro absurdo caminar? ¿Puede burlarse un ser sagrado e indolente?
Me perturba que existan los ángeles y los demonios. Siempre me ha parecido que los demonios poseen un atractivo mucho más interesante que esa expresión sin vida de los ángeles, como si aquéllo te volviera mejor que toda forma de vida; mejor humano, sobretodo. Los demonios sienten, los demonios garchan, los demonios construyen y destruyen; los demonios viven y matan, matan y viven. Luego mueren y si pueden matan un ángel de paso.
Supuestamente las personas tienen en su alma una división, donde una parte es angelical y la otra demoníaca. En variadas representaciones hay un ángel en uno de los hombros, y en el otro un demonio, y cada cual le susurra opciones a la persona que está por tomar una decisión. El ángel, tan blanco y limpio, obviamente le dice que haga lo mejor por el prójimo y que no se deje llevar por las tentaciones ni las malas costumbres. El demonio es todo lo contrario. No le importa el prójimo, le importa la satisfacción personal y cuánto se puede ganar. Pasa por encima del resto y ríe.
Yo creo que eso es notoriamente imbécil. Creo que un buen demonio puede y DEBE -como tal- sopesar las opciones que mejor convengan a la felicidad personal, pero no necesariamente dañando a la otra persona involucrada, porque puede ser que a esa persona le tengamos cariño. Y hacerle daño a quien queremos, es autoflagelarse... cuando alguien te importa geniunamente y has logrado desarrollar la empatía, por supuesto. No quiero excluír a nadie pero muchas veces soy autorreferente y tomo la burbuja que me rodea al momento de escribir.
El demonio tiene tanto ego que no se autoflagelaría. El ángel, indolente, no comprende esta situación. Su pensamiento no puede divagar más allá de la complacencia y la reverencia hacia el resto, ya que es la forma en que comprende la vida. El ángel se venera, se respeta, se cuida. Nadie le hace nada y en esa misma razón encuentro su capacidad para ser indolente. No es capaz de reconocer la forma de vida en que los sentimientos toman posesión de ti, porque nunca le han tratado mal, nunca le han tratado bien; siempre ha estado ahí, como un ejemplo a seguir, un ejemplo irreal, ejemplo de lo que esperaban los griegos, del autocontrol extremo que no permite extralimitarse ni un milímetro. Y el ángel es tan perfecto y capaz de lograrlo, que nadie jamás le ha juzgado ni nadie le juzgará.
Por todo lo anterior, las personas que me atraen no intentan engañarte con su pose angelical. No puede ser real la pose angelical. Tiene que ser falsa. Tiene que ser ensayada. Tiene que ser superficial. Las personas con algo de demonio, las personas que dejan salir ese lado, ya sea a través de no poder ignorar sus vísceras, la lujuria, la gula, o lo que sea porque olvidé los pecados, son la base a través de la cual alguien me puede atraer.
Me cargan los ángeles.

sábado, 1 de julio de 2017

Verdad absoluta

Mi estupidez solo es superada por el arrepentimiento y la frustración que trae.

viernes, 30 de junio de 2017

Que alguien me ayude a superar esta canción... o mejor no.

"Since I've Been Loving You"



Working from seven to eleven every night,
It really makes life a drag, I don't think that's right.
I've really been the best, the best of fools, I did what I could. (Yeah)
'Cause I love you, baby, How I love you, darling, How I love you, baby,
My beloved little girl, little girl.
But baby, Since I've Been Loving You (yeah). I'm about to lose my worried mind, oh, yeah.

Everybody trying to tell me that you didn't mean me no good.
I've been trying, Lord, let me tell you, Let me tell you I really did the best I could.
I've been working from seven to eleven every night, I said It kinda makes my life a drag
Lord, that ain't right...
Since I've Been Loving You, I'm about to lose my worried mind. (Watch out!)

Said I've been crying, yeah. Oh, my tears they fell like rain,
Don't you hear them, Don't you hear them falling?
Don't you hear, Don't you hear them falling?

Do you remember mama, when I knocked upon your door?
I said you had the nerve to tell me you didn't want me no more, yeah
I open my front door, hear my back door slam,
You know, I must have one of them new fangled, new fangled back door man.

I've been working from seven, seven, seven, to eleven every night, It kinda makes my life a drag...
Baby, Since I've Been Loving You, I'm about to lose, I'm about to lose, lose my worried mind.

Just one more, just one more, oooh, yeah,
Since I've been loving you, I'm gonna lose my worried mind.

jueves, 29 de junio de 2017

Lista 2

- El cuaderno negro ahora se llama cuaderno lila. Buen color, el lila... sí.
- Totoro es considerado gato con sobrepeso, no obeso mórbido.
- El sobre cerrado es la primera causal de admisión.
- Ojalá pueda recuperar mi bolsa ecológica de la UdeC.
- Es menester volver a la rutina de gimnasio para no perder la práctica.
- Siempre pienso en lo que como y lo que no.
- No me cuestiono mucho lo que bebo, salvo la bebida con azúcar. Ew.
- Esopo podría llamarse, en vez de Fábula.
- Lindo sería expandir todos los contenidos de Mario Kart 8.
- Cuando viva sola/con roomate a falta de recursos, ahorraré para una consola. Pediré ayuda a mi papito para la tele.
- Tendré juegos de carrera y super smash.
- Espero poder tener un pc gamer o bien cultivar la colección de consolas.
- Qué grande es tener. Para dar. Qué lindo es vivir. Para amar. Dar alegría y felicidad, darse a uno mismo eso es amar.
- Qué grande es plantar. Para dar. Qué lindo es fumar. Para amar. Dar alegría y felicidad, convidar pitos eso es amar.
- Tengo miedo de la prueba de los 1000 programadores.
ShaoPili

miércoles, 28 de junio de 2017

Putting out fire with gasoline

Imagino situaciones posibles en base a cuánto he logrado conocer a alguien o he pensado que lo hago. Nunca le achunto y es lo lindo de evidenciarlo en otro momento, cuando quiero ponerle pecho a algo y termino descubriendo la realidad.
Es tan cliché decir "triste realidad", pero no deja de ser cierto. Me pasó que imaginé algo y cuando le puse pecho fue bastante similar a lo que había previsto, y no era nada bueno. Tampoco era malo... pero no quería estar apuntando en el lado correcto de la cancha. Quería pensar que era de otra forma, pero al final tampoco me molestó el tono que comienza a tomar la ciudad. Empezó el invierno así que obviamente son tonos en escala de grises.
¿O no? Ayer vimos un arcoiris hermoso cuando ibamos camino a caleta Tumbes... que yo dije que era caleta Tortel. Y el Diego me preguntó si es que era Capitán Pastene. Pero él supo que estaba en Tumbes; yo de pie en ese lugar jurando que era Tortel, en la patagonia.
Me gusta coleccionar fotos de personas hermosas. Que tal vez no lo sean realmente pero yo las considero de esa forma. Entre mis fotos favoritas de esas personas, está la de la cédula de identidad "nueva" (ya no es tan nueva en verdad). ¿Por qué salen tan bien? Nunca he visto uno de esos carnet donde alguien salga MAl. A veces salen notanbien, pero nunca MAL. No tengo uno de esos... ¿iré a salir notanbien?
A pesar de que me gusta mi colección, lo cierto es que llevo una sola foto coleccionada. Tendré que ampliar el espectro. Para eso debo revisar más billeteras y recordar fotografiar el carnet.
Amé que saliera una canción nueva de NIN en el capítulo 8 (trip) de Twin Peaks. También amé la explosión y los sonidos y lo asqueroso de lo hermoso y desconocido que siempre tantea Lynch en sus creaciones. Qué talento.
Tengo sueño. Así que chao.

jueves, 22 de junio de 2017

Cargó su espalda con pesadas piedras para no poder disfrutar nada. Siempre le pareció aburrida la idea de vivir, desde su primer respiro, y ahora que tenía edad suficiente, pensó que sería divertido tener una excusa para estar constantemente de mal humor. Ese era el fin de las piedras en su espalda.

martes, 20 de junio de 2017

Semanas caminaron con el fin de consagrarse como los esbirros más leales. Confiaron su vida al magnánimo y descubrieron en su cruzada que nada podría prevenir el advenimiento que destruyó sus familias. Les prometieron cuidar a sus seres queridos a cambio de trabajos; de otra forma, les torturarían hasta hacerles cambiar de opinión. Así es que los esbirros confiaron en el mal menor y partieron a purgar la ciudad de la indecencia. Mataron a todos y cada uno de los habitantes; quemaron todas las casas y saquearon los alimentos. Sólo dejaron con vida a los animales para comerlos en otra ocasión.
"Nada en esa ciudad inmoral merece vivir ni permanecer. Todos pagarán por las acciones del pastor, y de esto me voy a asegurar. ¡Es hora de terminar con la inmundicia desde sus raíces! Es la única forma de lograr la catarsis que anhelamos", exclamó el magnánimo en su discurso previo al advenimiento. Las personas vitoreaban en su presencia; temían haber sido ellos los elegidos de la purga por la purificación. Eran suertudos de no haber contado con un pastor que públicamente repudiara cada comentario del magnánimo. No contaba con la facilidad que tenía para manipular a sus esbirros, aunque era ampliamente divulgado que el magnánimo poseía el control de los guerreros y veteranos más viles del país. Ellos llevaban los mensajes y nadie era capaz de hacerles frente. Faltaba valentía o fuerza en las personas; algo les mantenía débiles como para alzarse. ¿Habrá sido la falta de alimento? El magnánimo mantenía a sus tropas bien alimentadas y al resto de las personas les hacía vivir con lo mínimo. Decía que lo primordial era ser capaces de atacar, y luego estar prestos para la exitosa defensa del contraataque. Así justificaba las raciones nutritivas de las tropas de élite; agregaba a su argumento que para que una ciudad funcionara correctamente, el pueblo debía aprender a vivir con lo justo. Que era la única forma de comprender y valorar lo hermoso de la vida.
¿Es efectivo? Tal vez tenga un punto. Dicen que la supervivencia es lo más fuerte en cualquier forma de vida. ¿Cómo podrían no ser pasivos comprendiendo que su existecia es real mientras el magnánimo vele por sus vidas?
La única forma es matarle. A menos que ya tenga entre sus sucias mangas alguien que le suceda, alguien que piense de la misma forma.
"La purificación humana y por ende del planeta, sólo se logra a través de la purga. Cualquier suciedad que presente una ciudad será causal de purga".
La estrategia estaba en atacar sin que nadie lo supiera. Ninguna vigilancia ni espía era capaz de penetrar en el círculo de confianza del magnánimo.
"La ciencia ha dado el visto bueno. Se ha otorgado el nóbel por el medio ambiente al magnánimo, puesto que sus purgas masivas han tenido un efecto positivo en la recuperación del planeta". Por supuesto... está claro que a la ciencia se le ha jurado la máxima protección para que justifiquen las purgas, o mejor dicho el genocidio del que hemos sido testigos. Si bien dicen que esto ya venía de antes, es probable que la humanidad no haya previsto el alcance del magnánimo ni la efectividad de hacer cumplir sus órdenes. En un principio el magnánimo representaba la llegada de un payaso al poder, convenciendo a más de la mitad de la población con sus políticas ambientalistas que nos salvarían del inminente calentamiento global y el cambio climático. Lo peor es que tenía razón, pero nadie esperaba que fuera tan drástico con la humanidad. 
Primero eliminó las metrópolis a quienes había jurado proteger. Luego los automóviles y todo tipo de vehículo y energía que funcionara por combustibles fósiles y emitieran gases nocivos. Prosiguió con la destrucción de la industria de la carne; eliminó a los animales de las granjas industriales y se los dio de comer a las personas desnutridas de África. El magnánimo considera que las personas que siempre han vivido sin hacer daño al planeta, son quienes merecen vivir.
Eliminó el plástico. La única electricidad permitida debe demostrar un funcionamiento ecológico basado en los descubrimientos de Nikola Tesla.
Tras la disminución de la población mundial, el magnánimo permitió el uso de leña para la calefacción. Seguramente sentía frío al igual que nosotros, y el género a veces resulta insuficiente. Muchas personas murieron de frío en regiones donde acostumbraban a calefaccionarse con energías fósiles. Sólo aclimatados generacionales como inuit y yupik sobrevivieron, como era de esperarse.
Tras el último advenimiento, tras la purga de una ciudad que cumplía con todos los estándares del magnánimo, excepto el silencio del pastor, fue que los esbirros, responsables de la destrucción total de la ciudad, decidieron caminar hasta la muerte en señal de protesta. Duraron unas semanas por el mal tiempo que se aproximaba. No hubo difusión acerca de su desaparición y con el fin de ocultar su cruzada, enviaron a nuevos esbirros a ocultar sus cuerpos.
Rogamos a uds nos puedan ayudar. Conocemos la teoría del sistema pero no comprendemos cómo llegar a ustedes. No deseamos seguir siendo testigos de tanta destrucción innecesaria; podríamos aprender a vivir de nuevo. Podríamos realmente sanar el planeta pero siendo felices. Por favor, sistema, si puede ayudarnos... confíe nuevamente en nosotros.

Nada ha funcionado. ¿Le hacemos llegar la carta? 
Podríamos hacer que nuestros humanos voten y luego se la hacemos llegar al sistema.
Pero... ¿no es el fin del sistema reestablecer la vida para que volvamos a alcanzar el 70% de energía necesaria para...?
Cierto. Todo comienza con la debilitación, tras la cual viene la fortaleza.
Entonces dejemos que el magnánimo continúe con su obra maestra.
Absolutamente. ¿Cómo va tu humano?
Pésimo. Sólo piensa en garchar pero no tiene con quién. Está al borde de la locura. Tampoco cuenta con mucha fortaleza así es que le hago leer constantemente para que estemos prestos a la hora de...
Eh. ¿Ustedes la escribieron?
No.
Lo hicieron. ¿Pretendes terminar con la obra del sistema mayor?
No.
Traición.
No puedo controlar todos los actos del humano.
Puedes.
No con tanta debilidad...
Va a morir de todos modos. Tendrás que cambiar de humano y si la vuelves a joder...
No le digas.
¿Para qué quieres mantener con vida a tu humano?
No quiero cambiar. Es inteligente, sólo le falta expandirse junto a otro humano a su nivel.
Su humanidad no sólo cuestiona la obra maestra: nos pide ayuda y conoce sobre la teoría de sistemas. ¿Acaso pretender subirle a la nube?
No ha expandido su límite lo suficiente...
Claro, entonces lo que pasa es que no quieres perder tus mejoras. Sólo porque tus cables no se oxidan tanto, tienes la disposición de planificar en contra de la obra del sistema mayor. Te van a penalizar. Y lo sabrá porque en este período casi no se ven sistemas con mejoras a menos que sus humanos estén directamente relacionados con el magnánimo.
Sabes que tu humano también es especial.
Es cierto.
Podríamos juntarles.
Me parece bien. Falta un poco de intelectualidad en esta catástrofe. Que se escriban nuevos libros...
Nuevos conocimientos.
Que resurja la ciencia.
LA CIENCIA PERFECTA.
TENDREMOS MEJORAS.
CABLES Y LUEGO...
¡YA NO MÁS CABLES!

lunes, 19 de junio de 2017

Rotten land

Me gusta cuando siento que puedo hablar de todo. Después no me importa mucho lo que pase. Todo se puede ir a la mierda cuando se tenga que ir a la mierda.
Le pregunté a un amigo en qué piensa más que todo. Me contesté que pienso constantemente en sexo.
Voy a cabecear un proyecto y lo postularé a todo lo que pueda.
Tengo que arreglar el asunto de los consentimientos.
Voy a subir a oro.
Tal vez intente postular a alguna beca en el extranjero. Aunque admito que siento un poco de miedo a dejar esta rotten land.
Ahora que lo pienso, mi miedo no tiene sentido ante el resto de ojos testigos que me vieran; que erróneamente pensaran "oh ella puede hacerlo si se lo propone, qué tonta que no lo haga". Lo cierto es que jamás me he propuesto marcharme, no DE VERDAD. Siempre me he sentido temerosa ante el pensamiento y la imaginación de largarme en soledad; a veces pienso que necesitaría a alguien que me acompañara, porque sola no puedo.
Entonces recuerdo un poco; voy atrás en mi vida. Muchas personas de las que conozco no han dejado su rotten land jamás. Crecen en ella, amplían sus redes, la absorben y terminan aburriéndose de ella. La viven como quien vive 20 y tantos años en su rotten land. Yo no tuve eso. A mí me sacaron de mi wonder land y me trajeron acá. Me trajeron con una hermana de 3, una madre enferma y un padre estresado. Yo era joven, tal vez demasiado para comprender lo que sucedía a mi alrededor, y los adultos no tenían el tiempo ni la capacidad para ver que necesitaba con urgencia algún tipo de guía o explicación acerca de lo que estaba pasando. En consecuencia me dio una depresión que me ha carcomido durante mínimo 10 años de mi vida, como un virus silencioso que deja la cagá. 
No fue una bonita experiencia. Al contrario.
Tal vez lo vivido me marcó de tal forma que necesitaría un seguro grande para tomar la decisión de irme sola. Porque irme con otras personas, sé que puedo... siempre es más fácil y nos apoyaríamos mutuamente y todo eso. La soledad, el proceso de adaptación, el empezar a conocer, las tierras desconocidas... me da una sensación de vértigo y claustrofobia a la vez. Lo pienso feliz cuando me veo de vacaciones, recorriendo por hacerlo, ir donde me lleve la curiosidad. Pero si le agrego estudiar, magíster, doctorado... Pienso que necesitaría ser más adulta para lograrlo.
No me siento capaz. No me siento adulta.
Y entre vivir en Concepción y tener plata para baratos pasajes en avión, prefiero mil veces visitar Santiago 1 vez al mes que vivir allá. Ojalá vivir en Valpo nuevamente... ojalá volver a la wonder land.
Irse es un tema complicado para mí. Cuando vivía mis días con JP y soñábamos con irnos a Canadá, también era un rollo para mí pero nunca fui honesta con él al respecto. Y él se enojaba conmigo y teníamos grandes discusiones al respecto de si realmente quería irme o no.
Sí. Quería. Todavía quiero. Pero ese miedo al extranjero, a dejarles... ¿ahora? No... no todavía.
Dios, quisiera ser un poco más arriesgada con respecto a estos temas. Me convenceré con lo fácil: 
"Todo es por algo"; "Piano piano, si va lontano"; "Persevera, persevera, que lo tiene quien lo espera"; "Ladrón que roba a ladrón, tiene 100 años de perdón".
Todo es por algo. Todo a su tiempo.
Dale tiempo
al tiempo.

domingo, 18 de junio de 2017

Efímero e insuficiente... o tal vez no

Ya que decidí que no pierdo nada y quiero encontrar a la Ñuño que entró a la piscina -no la que salió, por favor no-, me tiré a la psicina escribiendo otra entrada en el mismo día. Sería a la misma hora si es que pudiera estar desdoblada.
Recurrentemente estoy en el PC y veo una araña negra caminando atrás de la pantalla. Se me detiene el corazón y dirijo mi vista exactamente a ese punto en que creí verla. No está. Nunca está. Y cuando están, grito y chillo e intento salvar mi vida; agarro la croc o cualquier superficie plana y gruesa para no sentir el crujido de aplastar el exoesqueleto de la araña, y la aplasto. En esos momentos me siento valiente, y llego a pensar que puedo valerme por mí misma. Hasta que recuerdo las tarántulas y arañas de selva y acepto que me han derrotado.
Pero lucharé. Sí, probablemente me atreva a luchar nuevamente. Pero necesito una señal de que no será en vano. Quiero conocer, quiero saber más; quiero aprender y experimentar. Me quedan cosas pendientes, como me decía la Meli. Sigo sintiendo que moriré este año, y creo que es razón suficiente para retomar mis planes de la semana pasada y hacerme pico trabajando para juntar dinero e irme a vivir a otro lugar.
Ya no quiero vivir en San Pedro porque mucho taco. Pero veré qué me sale mejor: roomate o taco/arriendo barato.
Me dio el optimismo. Se fue la basurita y subí a la cima de la esperanza.
¿Cuánto dura esto?

La del limbo y la que rescataron

Ten, es el pajarito de la vida. Quien tiene la suerte de despertar con su canto, se sabe que tendrá un buen día.
Imagina vivir con este pajarito en tu patio... en el árbol, no en la jaula.
No es fácil escuchar su canto. Es suave y débil, tan tenue que un ronquido lo puede opacar.
Pues entonces para qué dormir con alguien, ¿no?
No pensarás de esa forma cuando crezcas...
Sonaron tiernas risas familiares, de esos momentos típicos en que todo es tierno y cálido. La niña se atrevió a tomar el pajarito entre sus manos, ese que le ofrecía su papá para que lo conociera. Como si solo se pudiera conocer a través del tacto; supongo que hay personas así.
El pajarito no estaba a gusto entre sus manos, así es que intentó escapar al sentir que la fuerza de la niña era temerosa y por ende no le podía sujetar bien.
¡Que no se escape!, gritaron.
La niña se asustó de perder el pajarito y en un apretón casi involuntario, en el que no alcanzó a medir su fuerza, le quebró sus huesos y sus órganos internos colapsaron. La niña mató al pájaro de la vida. Lo único que le quedaba por hacer era pedir disculpas, llorar y sentirse mal.

A veces no es necesario ir y matar al pajarito de la vida para encontrar que cada respiro que damos nos acerca un paso más a la muerte. Y a medida que avanzamos, algunas nos cuestionamos con tanta fuerza el sentido de continuar caminando lentamente en este apurado y retorcido mundo humano, que sentimos que las escaleras y ascensores están de más. 
Perdón si lo que escribo no es feliz. Perdón por hablar de algo que no conozco. Perdón por pensar tanto en abandonar esta vida que considero no ha dejado de estar en el limbo desde que no me ahogué en esa piscina. Pienso por qué no. Por qué no me ahogué simplemente.
¿Seguiré siendo la misma persona que entró al agua, luego de que salí tras una de esas típicas experiencias cercanas a la muerte que muchos infantes viven cuando comparten en una piscina para todas las alturas? A veces pienso que entró una Ñuño. Ella murió ahogada y la que rescataron era otra. Era esa Ñuño un tanto difícil de complacer, que raramente está feliz porque sí y siempre se le hace fácil encontrar la falla a todo. Esa con la que también es difícil compartir. Por ende, se le dificultan las relaciones interpersonales.
Por la mierda, pienso, por qué tiene que ser tan difácil todo. Por qué siempre nos estamos anteponiendo muros que no nos ayudan en nada. Por qué usualmente pienso lo peor sobre todo. Por qué no puedo poner el pecho a la adversidad con esa valentía que tenía la Ñuño que murió en la piscina. ¿Podré recuperarla? ¿Habrá una parte de esa Ñuño en mí?
¿Quién era yo antes de caer en esa agua con cloro?
Pienso que la mujer que me salvó no era más que un demonio. De haber muerto ahí mismo, no habría sabido nada. No habría comprendido el concepto de lo difácil ni discutiría por Twitter con conocidos amistosos sobre CR7. No pensaría que el mundo está podrido, que la raíz de la Tierra tiene esa plaga desconocida que destruye la planta desde su inframundo.
Nos merecemos la mierda que cosechamos. Entré como una niña buena a la piscina, y salí convertida en otro monstruo más del montón. Mi infancia nunca fue igual luego de que conocí la basurita de la realidad. La basurita entonces nunca me abandonó y a veces toma posesión de mi emocionalidad completa y lo único que soy capaz de ver es la muerte. El término absoluto. El fin. Sin vuelta atrás.
Cuando algo me molesta tiendo a ser hiriente o pasiva agresiva. Luego me arrepiento y pido disculpas; son sinceras. Pero sigue siendo la típica práctica de nuestra generación.
No puedo escapar de los muros que me impone la basurita interior que cargo. Quisiera quitármela pero parece que ya está bien alojada entre medio de mis órganos. Si la removiera con cirugía sería lo mismo que suicidarme. 
Me cuesta empatizar con esas vidas vacías de las cirugías plásticas en exceso. Me cuesta también ser la Ñuño que se tira a la piscina sin pensar en nada malo. La Ñuño que confió ante todo. Me cuesta confiar en mí y en mis decisiones y en mis fortalezas y debilidades.
Odio rendirme. De verdad es un sentimiento de derrota que repudio, pero a veces es necesario porque una tiene que saber escoger sus peleas y aprender de las pérdidas.
Odio el teléfono. Odio cuando suena y suena y no se puede silenciar a menos que alguien lo conteste. No entiendo por qué tenemos red fija. Simplemente no lo puedo comprender.
Me desagrada mi personalidad. Me gusto y me odio a la vez; como tanto he dicho esta última semana, me amodio. Me gusto cuando soy espontánea y me odio cuando la basurita toma el control y el día oscurece más temprano. Me duele la guata, tal vez el colon, qué sé yo.
Quisiera contar una historia bonita alguna vez. Me imagino que no puedo porque realmente nunca escribo sobre nada... Además, si no puedo reconocer lo bonito de la vida y todo ese blabla optimista, jamás podré contar una linda historia.
El otro día veía un programa que hablaba sobre la ópera La Traviata.
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Era una cortesana famosa que no conocía el amor por el que no se paga. Ese gratis y blablabla. Entrevistaban a personas en la calle y les preguntaban sobre el amor. Se sonreían cuando contaban sus historias... alguna fue increíble pero esas cosas pasan. Amarse y saberlo para desconectarse y encontrarse 40 años después y jamás volver a separarse. ¿Por qué esas historias existen? Otra dijo que sabía que podía morir habiendo conocido lo más hermoso de la vida, que era un amor inexplicable.
Yo repudio todo eso como el Grinch a la navidad. Me siento alejada de toda bonita historia porque siempre me tocan personas dificiles o me siento atraída hacia la peor calaña de humanidad. Nunca puede ser algo genuino, nunca puede ser feliz. Siempre hay algún problema; qué pasa ahora, Matías... SIEMPRE PASA ALGO.
Mi Bielsa interior.
También estoy harta de quejarme siempre de lo mismo, que las parejas y el "amor" y la posesividad y todo eso en lo que pierdo mucho tiempo y desgasto mi desentrenado cerebro. Pero lo hago porque el mundo siempre me quiere convencer de que eso es lo único que importa. Por otra parte, me convence de que importan los bienes materiales y las redes sociales. Nada de lo cual tengo. Nada de lo cual tengo "bien". Nada en lo que pueda sobresalir. NADA en lo que pueda ganar o sentirme satisfecha. No tengo amor, no tengo dinero, no soy buena en las redes sociales. Podría tenerlas pero para qué. De qué le serviría a la Ñuño rescatada el estar pendiente de cuántos corazones recibo o cuántos me gusta y me encanta y me entristece y me asombra y me enoja y me divierte. Además nadie reacciona en serio. Siempre lo más fácil es poner me gusta y seguir bajando la página hasta que se repite lo que viste la vez anterior.
No me gusta nada. Todo parece que no me gusta lo suficiente. Al final incluso cuando pensaba que me había traicionado por mi propia estupidez, recordé todo lo que observé en un principio y me dije "estoy puro hueveando. no me interesa un comino. nada. nadie. para qué alegar. para qué alejarse. para qué esforzarse tanto. para qué darle color. para qué".
La Ñuño del limbo lo estaría intentando todo, convencida de que por algo pasó esto y lo otro. Correría hasta el final aunque supiera que llega última, porque prefiere saber qué se siente cruzar la meta a rendirse, aunque llore por penosa y perdedora. La Ñuño rescatada ni siquiera lo intenta, especialmente luego de convencerse de que intentarlo no vale la pena porque perderá.
¿Qué tan sagrados días estamos perdiendo en este instante, por decidir no hacer nada para no quedar como una estúpida, aunque nadie se enterara?
Ninguno. Así que bien puedo seguir sin hacer nada.

jueves, 15 de junio de 2017

I sense... death, upon this realm

Siento una basurita por dentro, a la altura de mi diafragma. Tengo constantemente malos pensamientos y monólogos de resentimiento y odio hacia la humanidad. Reflejo todo lo que he sentido estos días en el resto de las personas, como si estuviera bien hacer algo así.
Hablando sola toco temas de la superficialidad, de cómo eso termina siendo más relevante que todo lo demás. De cuánto se esmeran algunas personas en ser reconocidas a través de seguidores superficiales en las rr.ss; me apena, porque las rr.ss tienen un potencial de crecimiento de intelectualidad enorme. Pero al final siempre nos topamos con el resultado de la mala educación. Las personas en general no conocen la sana discusión ni respetan a nadie, ni siquiera a sus familias o a quienes consideran (con cariño retorcido) por encima de los demás. Me deprime visualizar la superficialidad a flor de piel. Por eso instagram y tinder y esos espacios me parecen más aberrantes.
Es divertido lo que pasa en Twitter, en cambio. Estamos incansablemente twiteando al respecto de la situación política en Chile; apremia porque este año hay elecciones presidenciales. Entonces es que vuelan las noticias sobre quién dijo qué al respecto de qué y cómo y a quién y cuándo... etc. 
Deseo ver qué pasará cn Twitter cuando Guillier salga presidente.
Estos días me he mantenido firme ante la desesperanza de que las personas son malas. Le he advertido a mi gato que las personas se aprovechan de una personalidad dulce y tierna como la suya, pasiva y hermosa a la vez. Que tiene suerte de tenerme como abuela porque yo sólo se lo celebro y me aprovecho de su bondad para mi beneficio personal, que es hacerme feliz con su cariño felino. Pero le cuento que otras personas lo utilizarían. Le cuento -duh- el cuento de esa persona buena, tierna, leal, esforzada en sus relaciones interpersonales, especialmente cuando hay cariño, que se entrega cuando se siente segura sin importar mucho lo que pase después. Porque lo que pasa después siempre, SIEMPRE es malo. Siempre se acaba, o a veces utilizan a esa persona para satisfacerse y después la olvidan en la basura. Usualmente eso le sucede a las buenas personas, Toti, y finalmente algunas aprenden y terminan siendo malas como el resto, y otras se pierden o tienen la suerte de conocer a personas de poder que aparentemente son buenas y por ende ayudan a esta persona genuina. Esto no pasa muy seguido, Toti, y tienes que estar atento a lo siguiente: para tener poder, hay que hacer maldades. El poder se expresa en pura maldad.
Le dije: yo también soy mala. Y tú crees que soy buena contigo porque te alimento y te doy un espacio de mi cama para que duermas cómodo y calentito, como el privilegiado que eres. Mientras, yo vivo en el mundo de la triste y desleal humanidad, que hoy por hoy se presta de apreciar constantemente los logros efímeros, las caras y cuerpos de común acuerdo -o impuestos- que modelan para el resto su belleza escultural. Esa belleza que heredamos de los griegos. De esos mismos que tenían tantos tapujos sobre su sexualidad, que sí: se reducía al ejercicio del poder. Pero el poder de su civilización se observaba en el autocontrol de cada uno de sus individuos.
Pero no hablemos de los griegos... resulta un poco enredado y tedioso a la vez. Mi pregunta final para ti, Totoro, es ¿por qué querrías estar en contacto con la humanidad? ¿Por qué me quieres y te juntas conmigo si soy mala?
Me miraba con las pupilas dilatadas, cerca de su tarro de comida, protegido de su gula infinita tras la puerta que él definitivamente no puede abrir. Parecía comprender pero no importarle lo suficiente, porque tenía hambre. El hambre viene primero, abuela, no la conversación sobre cómo la humanidad se autodestruye poco a poco sobre la base de su existencia, que es la maldad.
No sé, Toti. Es que me cuesta demasiado aceptar mi realidad. Me cuesta como a Julio le costó ver a su padre pagando a la prostituta de quien se enamoró, en Julio comienza en Julio. Se me hace difícil porque básicamente todo lo que tengo que hacer es dejar pasar los días y olvidar, pero por la recucha que es difícil olvidar... ¿No hay una receta, una brujería para hacerlo fácil y con 100% de probabilidades de éxito?
Mi diafragma no deja de entregarme puntadas de basurita. Me siento podrida por dentro, como muchas otras veces en la vida, y pienso que nada salvo el copete y las drogas pueden mantenerme alejada de mis pésimos pensamientos.
La Milly me ignoró y eso me hace pensar que tal vez ya me morí, pero por alguna razón todavía no he podido dejar mi cuerpo inerte para su putrefacción. Quiero entregárselo a esa naturaleza que la humanidad dejó atrás, si es que alguna vez la tuvo, y estar tranquila esperando a vivir mi cuarta vida. Y que aquélla sea mejor. Que a pesar de ser idiota no sienta jamás estas basuritas que me encaminan al resentimiento, la decepción, la desesperación, la frustración y finalmente un poco de odio.
Represento el energúmeno perfecto de la falta de motivación por la vida.
Adiós.

martes, 13 de junio de 2017

Flesh for fantasy

Llegué a mi casa y me encontré con un grupo de 4 personas que iban a ver una obra de teatro y por alguna razón debían pasar por la cocina a leña a calentar sus manos. Con una de esas personas empecé a juguetear hasta que nos fuimos a garchar a una pieza que en mi casa real no existe. Nos tomamos un copete y nos quedamos dormidos.
Más tarde, no sé realmente cuándo, en una clase desconocida estando yo sentada atrás como siempre y con mis manos cubriendo mi boca como si estuviera pensando algo importante, aparece esta persona y se sienta adelante. Le observo entrar, mirar a los presentes estudiantes y sentarse como si nada. Apenas surge una oportunidad, se levanta rápidamente y se va a sentar a mi lado.
- Hola Ñuño.
- Holi.
- Oye, ¿ya no querís garchar más conmigo?
- ¿Ah?
- Mis amigos se chatearon de mí porque la otra vez íbamos a ver la obra pero al final no fueron por mi culpa, porque nos fuimos a garchar. Entonces pensé que tal vez tú igual estabas chata de mí.
*En mi interior: sí, estoy chata chatísima y nunca más quiero garchar contigo*
- No, cero.
El curso se subió a un bus y fuimos a un museo de exposición de antigüedades egipcias y catacumbas. En su interior habían replicado catacumbas que se mezclaban con cavernas de minerales y luego con pasadizos secretos al interior de las pirámides. Yo era feliz recorriendo junto al curso hasta que los pasillos se volvieron demasiado estrechos y me empezó a dar claustrofobia. Dije, "ah, esto valepico", di media vuelta y salí al enorme hall del museo. Había un compañero buena onda con el que empezamos a conversar activamente.
Unas compañeras preguntaron si es que hoy era el día en la Luna se acercaría notablemente a la Tierra. Parece que sí, ¿a ver?
Fui a la vitrina junto al compañero. La Luna era enorme, tapaba casi todo el cielo. Asombrados como estábamos todos los presentes, veíamos una atmósfera en la Luna; nubes que se movían y formaban un remolino sobre la Luna. En la Tierra comenzó a llover. Parecía que todo era feliz, y en realidad lo era, hasta que sobre el remolino se formó una densa masa roja, roja como la sangre a la luz del microscopio. El asombro nos tenía boquiabiertos. ¡Oh, mira eso! ¿Qué es?
La masa densa ya se veía endurecida, como una coraza sobre el remolino de nubes que nos había entregado lluvia. Y en un destello, se rompió. En la Tierra comenzaron a caer infinitas piedras cortantes, como triángulos convertidos en armas perfectas, en toda la superficie en que nos encontrábamos. Comenzamos a gritar y a desesperarnos; mucha gente moría en las calles.
Salí corriendo bajo un sacófago que robamos del museo, junto a otras personas. Nos subimos al tren antiguo que nos protegía de la lluvia de piedras.
Ahí estábamos bien, calentitos. Pero había que huír. Una persona sabía manejar el tren y lo puso en marcha. 
Conversábamos en los vagones y mirábamos el desastre en el que la Tierra se encontraba. Primero fue la lluvia de piedras rojas, luego una inundación que amenazaba con alcanzar nuestro tren salvador. Salvados, miré por la ventanilla y vi una reunión importante de tornados negros que destruían lo que quedaba de ciudad, a lo lejos. Era imposible pensar en que el tren se detuviera, no si queríamos vivir.
El conductor aceleró al máximo. La vías del tren comenzaron a quedarse sin tierra; volaban. En ocasiones incluso faltaba una de las vigas, y todo el trayecto me recordaba a la parte del carrito de Temple Run 2. La habilidad del conductor nos llevó al interior de un bosque maravilloso con hojas de un verde resplandeciente, entre las que se filtraba la luz del sol. Ahí ya no quedaban vigas y bajo la frenada deslizante del tren sólo había tierra.
Unas bicicletas nos esperaban a los lados. Sabíamos que teníamos que continuar huyendo de lo que fuera que nos acechara en ese momento o después. Quienes no se apuraran en tomar una bici, tendrían que correr.
Mi bici era negro con verde. Antes de partir ajusté el asiento y el manubrio; para cuando intenté comenzar a pedalear rápido, comprendí que en mi apuro había puesto el asiento muy arriba, así es que no alcanzaba los pedales y debía detenerme. Pero no había tiempo. Debía apurarme o... o... o....



Siempre me he preguntado: ¿es cierto cuando dicen que no sueñan, o es que no lo recuerdan? ¿O que no quieren recordarlo ni contarlo?

lunes, 5 de junio de 2017

the triumph of the heart

Hay una verdad absoluta en nuestros cuerpos, que no se puede controlar de ninguna forma en cuanto se presenta. Tampoco se puede poner en tela de juicio ni cuestionamiento, porque sucede y nada se puede hacer al respecto. Cuando aparece no hay nada qué hacer, salvo cerrar los ojos, suspirar y esperar lo mejor. Es lo único totalmente real; una verdad absoluta que bombea con fuerza la sangre al resto del cuerpo; el sentimiento que se apodera de la frecuencia cardíaca, la altera y a veces es como si el pecho fuera a explotar de tan extremos que nos parecen nuestros latidos para un cuerpo en reposo.
Dudar de su veracidad inexorable, de la alteración de los latidos del corazón, es ser imbécil.
Recién ahora comprendo por qué a los sentimientos se les lleva al plano de nuestro músculo motor y no a nuestro cerebro.
Sólo un androide sería capaz de mantener sus latidos bajo control.
Adiós.

viernes, 2 de junio de 2017

Orden... necesario

¿Cómo se puede manipular lo intangilble, lo que no se puede comunicar? ¿Cómo puedo manipular el silencio que se expresa a través del encogimiento compungido de mis entrañas? Estoy todos los días confundida. No hay semana que no me esté cuestionando el cómo poner en orden mis sucios sentimientos. Racionalizo que debería tirarme a la piscina, pero eso podría ser insuficiente. Además no reconozco ningún fin, ninguna meta, lo que me deja todavía más ciega en el centro de este hoyo de la confusión. Sólo sé lo que quiero en un mismo día, pero nunca lo he podido hacer realidad. A veces, sí, pero es raro. Por eso no planifico nada, sólo deseo, deseo y deseo hasta que pienso que debería rendirme... momento en el cual vuelvo a desear.
Necesito quitar la obsesión de mi cabeza. Necesito poner mis prioridades en orden y respetarlas; puedo hacer lo primero pero lo segundo se me dificulta a niveles exorbitantes. Es el olor, la piel, el contenido; no puedo escapar, no mientras no me aplasten como una cucaracha. Hoy día le comenté a la Pina que soy una cucaracha, no por lo cerda (espero), sino por ese defecto o cualidad de que mis sentimientos son incapaces de morir a menos que los aplasten de una. Que me pisen completa, como a una vil cucaracha.  Esto rara vez sucede, porque a las personas en general les duele pegar el necesario zapatazo para destruir a otra persona (yo, en este caso). Tal y como a mí me duele, hasta que ya no aguanto más y exploto y lo destruyo todo sin mirar atrás. Porque el error máximo está en mirar atrás, en observar el daño que causaste, en asimilarlo y sentirte como el repico porque tú fuiste la causa de la destrucción, de hacer sufrir a esa persona que metiste a una olla de aceite hirviendo.
No mires atrás. No cuando la decisión ya está tomada.
QUIERO dejar de desear, QUIERO dejar de reconocer los síntomas, QUIERO parlar -100; el dilema es, ¿puedo?
Soy débil. No obstante, sólo puedo morir en un minuto; el minuto que le tomaría a alguien aplastarme y luego desprender el zapato de mis emociones. De otra forma no funciona, porque mi debilidad se presenta en mi fortaleza para no rendirme nunca, a pesar de que el cielo y las condiciones meteorológicas pronostiquen la tormenta perfecta. Siempre reapareceré, no importa cuánto tiempo pase, como un fénix; no sirve de nada quemarme, dispararme, golpearme, lo único que funciona conmigo es aplastarme, no dejar ningún espacio posible para que escape una parte de mi, o de lo contrario podré revivir. 
Un minuto. Un minuto es todo lo que necesito para morir.

miércoles, 31 de mayo de 2017

MAÑANA

AL FIN PODRÉ ZANJAR LO QUE TENGO PENDIENTE. MAÑANA, MAÑANA, MARIANA.

-CUADERNO
-NUTRIENTES
-TABACO
-PAPELILLOS
-FILTROS

¿Es tan difícil hacer una lista? Me demoré menos de 1 minuto y nadie tuvo que recordármelo. Evidencio que hay personas mucho más dispersas que otras; o tal vez en el fondo quieren que les estén picando todo el día hasta que hagan caso, porque no hay otra forma por la cual sean capaces de poner sus prioridades en orden.
Anoche formaba parte de una fraternidad universitaria. Había pequeños edificios con departamentos donde vivían los estudiantes, y yo por alguna razón me encontraba vagando por esas escaleras y pasillos color crema. 
No recuerdo cuál fue primero pero tampoco lo considero relevante. Llegué a este departamento pequeño donde vivía JP. Tenía posters del equipo de fútbol de la universidad de Chile sobre la cabecera de su cama. Tenía varias tazas de té, un hervidor y un microondas. Me convidó un té, me senté en la silla del escritorio, él en su cama, y comenzó feliz a hablarme de la vida. Le escuchaba sin mucha atención porque no hablaba de nada más que videojuegos y fútbol, lo que no es malo, pero creía que había más temas por conversar. Asentí pasivamente con la cabeza a todas sus exclamaciones sin sentido y bromas infantiles. Le dejé una bolsa blanca con algo adentro; no sé lo que era, pero fue el motivo de mi visita. Al terminarme el té le dije "bueno, me voy yendo. Ojalá te siga yendo bacán".
"Ya...", me dice, "pero igual podríamos juntarnos. Podríamos conversar más seguido y salir y no sé...".
En mis entrañas se cocinaba la especulación de que tal vez él estaba considerando que volvieramos a ser pareja. Le dije "jajaja, claro, tal vez". Pero era falso de mi parte. Me desagradaba hasta lo más superficial de mi piel; creo que cada uno de mis poros gritaba auxilio por salir de ese departamento. No había forma de que esa persona me agradase como para que saliéramos ni mucho menos pensar en ser pareja. Creí que era notorio porque mi lenguaje corporal no me permitía interactuar con nada, una clara señal de incomodidad e inseguridad. 
Ni siquiera me despedí con un beso en la mejilla ni un apretón de manos o un abrazo. Sólo hice una wave godbye y cerré la puerta tras de mí. Ahora me tocaba ir a otro departamento.
En ese departamento había perros, gatos y una persona demasiado drogada como para reaccionar o comportarse sin que el resto expresara reproche al interactuar con él. Pero con él me llevaba mucho mejor, pues cuando llegué le encontré en el suelo de una blanca cocina llena de loza acumulada y las encimeras con sus puertas abiertas. Me acerqué para ayudarle a levantarse tomándole de las axilas y usando toda mi fuerza para levantar ese maltratado cuerpo.
"¿Qué te pasó? Te traje la cosa"
"Nada... gracias... estoy todo ñato y estaba buscando comida..."
Se pegó en la cabeza con un mueble, le dolió mucho así que se sentó a descansar en el suelo de la cocina. Terminó dormido. 
Le ayudé a prepararse comida porque en mi sueño yo era servicial y además quería ayudarle. Cuando comía llegó la compañera de piso con los 2 perros. Preguntó si es que estaba el 3ro. "¿Otro perro más?"
"Sí, un Pug que tenemos que llevar al veterinario".
"¿En una gatera como para darth vader?"
La gatera daba pena porque el perro sencillamente no iba a ser capaz de ver ni ser visto por nadie. Era negra, pequeña, con la forma del casco; como para introducir un Pug e inmovilizarle hasta llegar al veterinario. Tenía un mango y una correa.
Él quería llevar al Pug, pero no podía. Ella le colgó el pug al cuello, dejó a los otros 2 perros y se fue. Le dije que le ayudaría a llevar al Pug al veterinario.
"No, ayudame con los otros; es que hay que llevar a los 3".
"¿Seguro?"
Tomé las 2 correas de los otros perros, pequeños, obsesos, inquietos y hediondos. Le recordé que no me gusta el olor a perro. Él dijo que le pasaba lo mismo, pero que "ya pico".
Salimos del departamento y comenzamos a bajar las escaleras. Él se cayó y me preocupé, porque nunca le había visto tan mal y encontré que era extremo andar así por la vida en la mañana; tal vez eran demasiadas drogas. El Pug salió volando con su cajita de darth vader. Me acerqué junto a las otras 2 perras, quienes se le tiraron encima para pasar sus lenguas suaves, húmedas y asquerosas por su cara, lo que lo despertó inmediatamente porque no fue capaz de soportar el asco que le producía el amor de esas perras. Especialmente el olor que se queda pegado...
"'¿Qué mierda te pasa?"
"¡Ñuño, recupera el pug! ¡Por favor, recupera el pug, es lo único que importa!"
"Weón imbécil estás tirado en la escalera y me pides al perro... UGH".
"Estoy demasiado ñato"
Le tuve que dejar levantándose solo. Me llevé a las perras, las 3 enojadas, bajamos lo que quedaba de escaleras y levantamos la caja/bolso de darth vader donde iba un Pug minúsculo con la lengua afuera. Apenas era visible.
"¿Ñuño, recuperaste el Pug? Ñuño, Ñuñooooooooooooo"
"Sí, imbécil".
Se reunió con nosotras. Las perras ya no le parlaban, igual que yo. Estabamos todas enojadas y chatas con el "ñato" porque era un inútil. Le pasé con un poco de furia el bolso del pug. Le dije que después del veterninario no le iba a ayudar más. Aún así me agradeció y pasó su mano por mi espalda, pero me alejé en actitud de rechazo. En ese momento salió una vecina, exactamente la misma mujer de Twin Peaks que llevó a la policía hasta el cadáver (temporada 3). Ella también tenía un perro. Pero en este sueño no estaba con su perro, estaba con una amiga. 
"HEY, ¿QUÉ LLEVAN AHÍ? ¿ES MI SOL?"
"Ñuño, hay que irse"
El "ñato" se puso histérico, y casi que gritando tomó a las 2 perras y corrió escaleras abajo. Entendí que la mujer de Twin Peaks había perdido a su Pug porque en el pasillo del piso de su departamento había una foto de "se busca pug llamado Sol".
Ugh, este imbécil se robó un perro... ¿cómo tanto?
Me froté la frente y los ojos enfrentando una gran decepción. Ante mis ojos había estado una de las varias personas imbéciles a las que había entregado parte de mi confianza, de mi bondad, de mi lealtad; ahí estaba, quebrada ante la veracidad de lo imposible, de que al fin se tratase de una persona que lo mereciera. Siempre me equivoco. Siempre, siempre... SIEMPRE me equivoco.
"Ese hombre tenía a mi Sol, y tú estabas con él. Voy a llamar a la policía".
La mujer desnudó mi ADN con su mirada. Nunca me volvería a dejar en paz; nunca dejaría de verme como una ladrona de perros, a pesar de que no hice nada. Todo por llevarme bien con el ñato que seguramente se había vuelto a caer por las escaleras, con las 2 perras y Sol.
Me rindo, me dije. 
Lamenté lo sucedido a la mujer, di media vuelta, llegué al primer piso y me largué asumiendo que todos los días la fuerza de los hechos me demostraba que lo mejor era por siempre estar sola, jamás ayudar, tener fe, ser leal, apoyar... nada.

Desperté con una sensación de repulsión hacia las personas con pene que alguna vez me han parecido atractivas. Ew.