lunes, 30 de enero de 2017

Es lamentable, lo sé.

Es lamentable, lo sé, pero tengo que escribir sobre esto. Y quiero hacerlo por acá ya que tiene un significado especial para mí; acá converso con quienes les interesa ir un poco más allá en mis mierdas. Yo voy un poco más allá en las mierdas de algunas personas que me parecen interesantes. Me gusta leerlas, e incluso comentar algo. No porque tenga algo que decir realmente, sino porque el espacio está ahí y me gusta aprovechar de dejarle saber a esas personas que yo estoy ahí de repente.
A veces no comento nada. La mayoría de las veces no comento ni una wea.

En fin, demos paso a lo siguiente:
Desperté de malas. Desperté porque estaba tan enojada con el sueño que estaba teniendo, era tan desagradable la figura masculina que me hacía trizas el corazón con cada paso que daba, que mi mente -que a veces apaña harto- decidió acabar con el sufrimiento y traerme a la vida real. Hoy, a pesar de que no he cumplido ninguna meta de las que me propuse, me siento mucho más a gusto que con las complicaciones emocionales que estaba viviendo hace un par de meses atrás.
El punto es que, contradictorio a lo que podría haber esperado de mi pesadilla, luego de las imágenes que se pasearon por mi cabeza durante mi "descanso" de madrugada, me puse a pensar. Me puse a recordar, y a ver los sucesos desde otra perspectiva.
Estaba enamorada... Es mi única justificación por no haber querido VER lo evidente.
Empecemos porque llevábamos 3 años de conocernos; un poco menos de compromiso. Claramente, una podría pensar que lo que faltó el año 2016 fue compromiso.... Pero ahora que estoy en un incendiado 2017, veo que fueron las dos cosas. No por mí; yo lo que conocí de él lo integré a mi vida con respecto a él, que es lo que esperaría de cualquier persona que decide comprometerse conmigo. Especialmente, si esa persona quiere ser mi pareja.
Pensaba que el impotente emocional de Juan Pablo me amaba, a pesar de todo; contemos acá que son tanto los errores suyos como los míos; los nuestros, en realidad. Pensé todo el año 2016 que me amaba, que estaba tan enamorado de mí como yo de él, y era falso. ¿Cómo sé que es falso? Acá viene la parte divertida...
Nunca quiso realmente ayudarme a superar nada que a él le pareciera innecesario, a pesar de que para él resultase molesto también; en vez de ayudarme a conocerme, a contener mis celos, miedos e inseguridades, se enojaba como una guagua gigante y me trataba como si yo fuera la persona menos inteligente que había estado de pie al lado suyo. No me importa lo que él piense; él sabía lo pedante que era y no le interesaba hacerme daño con su mala praxis. Y además, me ponía a prueba constantemente como si no me fuera a dar cuenta.
¿Hace eso alguien que te ama?
Durante todo el año 2016, sólo me hizo un regalo por mi titulación, que además de todo llegó tarde. Nunca lo vi feliz por mí cuando fue el día de mi defensa. Tal vez estaba nervioso... tal vez le importaba una mierda que me estuviera titulando ya que quería irse a jugar algo a su hedionda pieza con hongos en las paredes y en sus sábanas en vez de estar dando la lata con su pareja que tanto lo había hecho sufrir... con sus demandas de pareja. Que, si bien eran hartas, siempre fue un asunto conversable. Conversable como adultos, no como 2 personas con bajo CI.
Llegó el aniversario... nada. Yo le regalé no recuerdo qué mierda, pero seguro me gasté más de 20 lucas ahorradas. "Ay perdón, después te regalo algo". No importa... (estaba enamorada, ¿ok?).
Llegó su cumpleaños, le regalé algo obviamente. Incluso le puse la torta para que soplara las velas. Llegó mi cumpleaños, y... ah, cierto, me había pateado el domingo anterior porque quería encerrarse en su casa con su amiga, y a mí ciertamente me dio paja su actitud. Desde el comienzo hasta el final. Ni siquiera me saludó por mi cumpleaños. TRES AÑOS y no fue capaz de decirme un puto FELIZ CUMPLEAÑOS por mensaje de texto; por whatsapp, por facebook. Por donde hubiera querido.
¿Hace eso alguien que te ama?
Llegó la navidad. Le regalé cosas cuando no tenía por qué hacerlo; el compromiso ya estaba viciado. Él: nada. 
El 2016 con ese idiota de Juan Pablo fue un infinito NADA con rabias y pena sucediendo en todo momento. Frustración también.
Ahora quiero llegar a mi conclusión de hoy:
Durante esos 3 años, jamás le no-regalé algo cuando había que hacerlo. Jamás falté un aniversario ni cumpleaños ni navidad. Él se restó de todo eso durante el 2016 porque era mejor tomar cervezas y comer carnes malas con sus amigos de piso, a quienes más tarde dejó solos. Imbécil.
En 3 putos años de conocernos y de verme cómo era para relacionarme, mis formas de expresar amor tenían un componente demasiado importante en lo que eran los regalos de aniversario, cumpleaños y en menor medida navidad (porque hay que hacer MUCHOS regalos en navidad). Siempre ahorré para tener listo el dinero a la hora de demostrarle mi aprecio a través de un regalo. Empezaba con meses de antelación o trabajaba en cualquier cosa para sumar lucas y poder darle algo que nadie más le iba a dar. En otras palabras; ¿cómo no se iba a dar cuenta NUNCA de cuánto me gustan los regalos? ¿Y de que hago regalos para demostrar amor? O también invito, soy generosa para demostrar cariño, afecto.
Entonces, mi conclusión es que: o bien el 2016 nunca estuvo enamorado de mí como para demostrarlo en mis códigos (que obviamente yo no iba a cuestionar, ya que hubiera sido mi idioma), o bien le importaba una soberana mierda que yo tuviera esa forma de expresarme y por eso justificaba el no darme regalos cuando claramente había que hacerlo. Es decir: era un egoísta rematado.

Me inclino hacia todo. Todas mis conclusiones tienen algo de verdad. Sí: Juan Pablo es un egoísta. Sí, es un pedante. Sí, es orgulloso. Sí, sólo sabe quererse a sí mismo -tras una coraza falsa de baja autoestima. Sí, sólo acepta aquello que es lo mejor para él. Sí, se niega y deja de lado todo lo que pueda hacerle algún tipo de daño. Incluyendo a su pareja de 3 años de compromiso.
Vuelvo a preguntar, lector:
¿HACE 
ESO 
ALGUIEN QUE TE AMA?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo he pensado cosas parecidas a esta en otros muchos contextos super distintos. Al final llegué a la conclusión que lo mejor es quedarse con lo que creías en ese momento (o lo que recuerdas que creías en realidad) y que esa es la versión más sana. Las reflexiones y conclusiones de los asuntos amorosos las dejo para enfrentar el futuro, porque te pueden cagar la cabeza súper fácil usándolas para reconstruir el pasado.