sábado, 21 de enero de 2017

Definitivamente no va conmigo el sentirme demasiado valorada. No va conmigo el amarme demasiado, a pesar de que sé que soy egocéntrica. Son cosas distintas.
Siento odio en mi corazón, si es que tengo uno.
Todo va cayendo en picada, directo al fracaso. Sólo el tiempo me dejará salir de este hoyo.
Como dice mi hermana, tal vez sea caña.
No sé por qué me dio por insultarlos a todos. No creo que lo merezcan así que seguro que lo hice para hacerme notar, para no sucumbir ante ese miedo permanente a ser olvidada y dejada atrás. Entiendo que lo hagan, pero igual me da miedo cuando pasa.
Me falta autoestima.
Estas semanas que han ido pasando, pensé que trabajaba piolamente en una autoestima suficiente y no miserable. Tal vez lo esté haciendo de verdad; tal vez no. Hoy siento que es una máscara; un traje con un cierre al medio.
Es cómodo estar acá hasta que me empiezo a derretir de calor. Y cuando salgo lo hago hirviendo y puedo ser capaz de dejar la zorra.
Ya no pienso que esté en mi segunda vida. Creo que soy un paria y no voy a tener la oportunidad de reencarnarme. Esta es mi primera y ultima vida desperdiciada.
Obvio que no me iba a dar una oportunidad...

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