lunes, 6 de febrero de 2017

Espero

Hoy tuve un sueño real. Demasiado real, en el que conversaba de un tema en particular, con palabras específicas, con Esteban. Le informé de los hechos para que, si se vuelve realidad, pueda saber que era cierto que soñé algo antes de que pasara.
A veces me pasan esas cosas. Recuerdo alguna vez haber soñado con esta mujer con chochos, que estaba junto a mí. No la conocía en ese entonces, pero la reconocí vagamente el primer día de clases de Antropología, que curiosamente era en la facultad de la ballena. Era Belén. 
El punto es que no supe que era realmente ella, hasta que pasó lo que había soñado. Algo de estar volando y caminando, conversando x cosa que ya no recuerdo. Cuando reconocí el sueño de hacía varios años ha, recuerdo haber mirado a Belén y pensar "oh, esta mujer debe ser realmente importante para mí". Y desde entonces que siempre que la veo la amo.
En fin, que no siempre funciona de esa manera.

Ahora tengo hambre. Espero que llegue Masacrón para que comamos, y después no sé.
No sé nada de la vida y el mundo, salvo que quiero seguir estudiando durante mi vida, y viajar y trabajar y garchar y jugar constantemente.
Al final, es impresionante. Antes, cuando no salían las cosas como quería, y me presionaba sola para lograrlas, me frustraba tanto que no dejaba de hablar de eso y llorar y estresarme al respecto. Creo que era porque quería probarle algo a mi pareja de ese entonces. Hoy él no está, y de alguna forma me encuentro más relajada que siempre. No me presiono tanto... total, que cuando algo sale bien, es porque tenía que ser de esa manera. Creo demasiado en el karma, en la rencarnación del alma en otro cuerpo -que no es lo mismo que la vida después de la muerte-, en la buena suerte pero también en el destino, aunque parezcan inconcebibles de ver trabajando mutuamente. Pienso que hay asuntos que vienen por buena suerte; son asuntos menores, como ganar una partida aparentemente perdida en HOTS. El destino, en cambio, son esos sucesos que demoran años en mostrarte cómo te han servido para convertirte cada día más en esa persona que eres, y que quieres ser. En llegar a alguna meta de paz individual que sólo tragedias terribles pueden perturbar.

Amo mi vida estos días, aunque se pasen lentito y piolita. No espero nada más de mi presente, salvo seguir intentando e insistiendo para que venga un destino nuevo. Pero esto puede tardar un poco; si es así, esto dispuesta a continuar esperando, pero feliz, y saber aprovechar el golpe a la tierra que me depare el destino.
Mientras, sólo queda disfrutar de esta buena suerte, de que todas las personas que amo están bien, me siento traquila y en paz.

Te amo, lector. Seas quien seas.

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