martes, 28 de marzo de 2017

Menos hater, más constructiva

Buenas.
Hoy ando menos “hater” de lo normal. Lo sé porque a pesar de que no creo en el concepto del amor, en el fondo de mi alma he comprendido ya varias veces de qué se trata el estar pasando por una temporada de enamoramiento, por lo que es necesario para mí el definir un concepto que se adapte a mis pensamientos. Mas no se trata del concepto de enamoramiento ni enamorar, porque esto ya lo tengo internalizado en mi cerebro. Hoy lo que necesito es crearme una definición que me acomode con respecto a las parejas en general. Lo he venido pensando desde la ducha o creo que cuando fui a arrastrar pesas al gimnasio. Sin embargo, es necesario que antes de entrar a definir mi concepto, entregue mi percepción de las parejas. Porque si lo anterior me acomodara no tendría que buscar una nueva palabra para expresarme algo similar pero con mis propias condiciones.
Llevamos varios años caminando en la misma sociedad occidental y chilena como para no comprender el matrimonio. Y, para el caso, realmente no quiero referirme al matrimonio puesto que es en lo que menos creo de todo lo anterior, y sólo merece importancia en el ámbito legal de la vida familiar (al menos para mí es así). Por ende, debo reiterar que no escribiré sobre matrimonio en esta entrada.
Dejando atrás el contrato nupcial, es que deseo entrar en la forma de emparejamiento visible más común desde que comienza la pubertad hasta que la persona en cuestión decida –desgraciadamente desde mi punto de vista- casarse. Me refiero a nada más y nada menos que el “pololeo”. El estar de “novios”.
¿Qué es el pololeo?
Partamos por el comienzo: estaba esta pareja de personas (o trío o cuarteto, como uds quieran), que compartían sus vidas libremente. Sintieron que se encontraban en pleno enamoramiento, y entonces tomaron la decisión de conversar acerca de lo menos conversable de la vida: los sentimientos que aparecían hacia la otra persona con la que compartían. Tristemente, llegó un punto eventual en que las personas involucradas decidieron etiquetar su relación bajo el concepto de “pololeo”; desde mi punto de vista, lo que les pasó fue que el enamoramiento no les fue suficiente para expresarse, de modo que buscaron el “pololeo”.
Entonces llegamos al vértice en que estas dos o más personas fijaron condiciones para compartir sus vidas; y si ellas no se cumplen, se acaba todo, ¿no? Bien, las condiciones se presentan con un giro muy relevante con respecto a cómo era que vivían antes; el enamoramiento previo era libre. Era fútil y circunstancial, sí, pero no por eso iba a acabarse de un momento a otro. El “pololeo” demanda tiempo, fidelidad extrema, la cual llega al nivel de comprobar y checar todos los días; para algunas parejas, tienen que comprobar y checarse cada un par de horas. Demanda exceso de información; compartir amistades; conocer a la familia; verse necesariamente más días a la semana de lo que lo hacían antes; invitarse a todos los eventos y algunas veces no asistir en caso de que la otra persona no pueda aparecer. Guardar secretos hasta la tumba o con la persona de máxima confianza, sin que la otra persona involucrada en el “pololeo” sepa que existe alguien en quien se confía más (porque en caso contrario se arma la grande). En verdad, no se pueden tener secretos porque siempre arruinan todo cuando salen a la luz, de modo que el “pololeo” demanda ceder la privacidad.
Es común que una de las dos o más personas sea más dominante que la otra. Cuando esto pasa, hay un lado en el “pololeo” que tiene que ceder más y a la vez trabajar más en la relación para poder satisfacer las demandas y dominación de la pareja. En mi opinión, el “pololeo” necesariamente extrae la libertad individual bajo un alero de “libertad compartida” que debería traer la máxima felicidad y comodidad para la vida en pareja.
La “libertad compartida” que trae el “pololeo” me parece una de las falacias mejor aceptadas por la sociedad. Alguna vez escuché a decir que cuando se empieza a “pololear”, la pareja tiene el DERECHO de exigir, checar y comprobar, demandar, enojarse y sobretodo, sentir celos. Resumiendo en una palabra que me gusta mucho para describir el “pololeo”: ello entregaría el derecho a la POSESIVIDAD.
La posesividad basalmente trabaja desde el exterminio de la libertad ajena. La posesividad no existe sin sometimiento, y la libertad no existe cuando es sometida. No importa si existe enamoramiento, no importa si conoces a esa persona hace 20 años y le conoces más que nadie; NADA le da el derecho a la posesividad.
Desde mi percepción de los hechos, es que pienso en lo estúpido y ridículo que es el “pololeo”, ya que trae todas estas consecuencias negativas que en otra ocasión he ligado con fuerza al concepto del “amor”. ¿Por qué alguien querría entregar su individualidad a otra persona? ¿Por qué parece que fuera necesario hacer algo así? ¿No basta con que la sociedad nos reprima constantemente; también tenemos que buscar una forma de llevar la represión a la máxima intimidad de nuestras vidas? ¿Nos sentimos realmente felices al entregarnos a un “pololeo”, o es la convención de que así debe ser, de que no existen otras formas de amar y enamorarse?
Por lo anterior es que me niego rotundamente a creer y a practicar el “pololeo”, aunque pocas personas (que obviamente comen pomelo) sean capaces de comprenderlo. Me inclino a otra forma de compartir el enamoramiento, y a mi concepto estoy tentada a llamarle “compañerismo” (pero por favor ud no ligue la palabra al comunismo ni al socialismo ni a nada similar, o deje de leer ahora mismo).
¿Qué es el “compañerismo”? ¿Por qué debería existir algo como eso, para mí, si ni siquiera creo en el amor?
Pues, creo que el enamoramiento también merece algún tipo de etiqueta. Porque el lenguaje construye y destruye más fácil que ir y matar a un millón de personas en una isla, aunque de una manera más lenta: es 100 veces más efectivo. En fin, siguiendo con lo anterior, es que a las personas enamoradas también puede ser que les haga falta un concepto para la vida en pareja, o para comenzar a emparejarse con una o más personas en específico. Esto ayuda a diferenciarse del “pololeo” y también a situarse en un contexto propio. Porque es fácil decir “oh yo nunca quiero ni voy a ‘pololear’”, pero resulta que después cuando le piden “pololeo”, dice “ah ya”, sin cuestionarse ni recordar el por qué en primera instancia se negaba a encontrarse en esa situación. Esta es una forma de lucha, para recordar y encontrar una alternativa a la convención nociva del “pololeo”. Y el concepto de relación no convencional se escapa demasiado, llegando a poder interpretarse como forma de delito sexual. Ew.
El compañerismo se trata de compartir la vida sin restar libertades a la otra persona. Pero si ambas personas se encuentran de acuerdo con respecto a fijar normas (tales como monogamia), es completamente aceptable. Lo único que se requiere es estar de acuerdo. Pero acá no existen acuerdos que conlleven a la posesividad. Explico: la monogamia es un estilo de vida que la persona elige porque le acomoda, pero básicamente no se trata de ningún tipo de imposición. La posesividad es imponer. La posesividad es vigilar. La posesividad es restar libertad de elección a la otra persona. Por ende, la única convención en el “compañerismo” es la mono o poligamia. Ahí se verá qué decidirán esas personas. Todo lo demás es paja molida, y si te dicen que revisar el wasap o que no contestar a pesar de estar en línea o leer los mensajes de Facebook o llamar siempre que cuentas que vas a salir con amistades para saber con quién andas, o siempre sentir celos de cualquier persona sexuada que se acerque a ti; si te dicen que eso igual cuenta en el “compañerismo”, te informo que es una vil y sucia mentira que busca justificar la relación posesiva a través de un concepto que a ti te acomoda, pero a la otra persona no. Claramente a la otra persona le acomoda el “pololeo”. Y es lo que debería obtener.
Muchas veces sucede que alguien que busca “compañerismo” termina en una dinámica de “pololeo” porque la otra persona le mintió al respecto de su concepto con tal de obtener el anhelado “SÍ”.
Ahora, pensándolo mejor, lo que me complica del concepto es que a la hora de conversarlo habría que presentarse como “compañere”, y la verdad no me agrada cómo suena la palabra “compañero/a” sin género.
Lo tengo: “partner”. Y tiene sentido: hola, me gustaría ser tu “partner”, ¿apañas?
Bien puede decírsele “compañerismo” o “partnerismo”, pero la forma de referirse a la persona involucrada debe necesariamente ser “partner”.
He “pololeado”, sí. Hoy estoy soltera y, sí, he extrañado el sentir el calor de una pareja. Pero no de alguien que busque un “pololeo” (en ese caso diría que extraño el calor constante de una pareja, ojo). Alguien sólo podría interesarme hasta volverme a la monogamia, si se tratara de un “partner”.


domingo, 26 de marzo de 2017

scumbag

Te llamé para que me ayudes con un asunto que me aqueja. No parecías prestar atención con mucho interés, y eso me hizo sentir mal. ¿Existe algo que te interese de mí?
No sé. Dímelo tú.
¿No sabes...? Me permito asumir que me estás parlando cero, y no soy en estos momentos la persona más feliz del mundo...
Nadie es la persona más feliz del mundo. Eso ni siquiera existe. Si quieres decir que estás triste o "flun", pues te informo que es mejor usar un lenguaje directo. El resto lo puedo malinterpretar...
Si escucharas no malinterpretarías tanto. Pero, claro, como siempre, sigues escuchando lo que tú quieres.
Dime, entonces: ¿qué te acongoja?
...
¿Qué pasa, pues?
... No es relevante. En realidad, es una tontera...
Agh, siempre que empiezas con eso es porque se trata de algo sentimental, ¿o me equivoco?
Sí, tienes razón. El punto es que mis sentimientos se están mezclando todos y llegué a un punto en que ya no puedo reconocer cuáles son más sinceros que otros. Sé que tengo miedo, pero
¿A qué le tienes miedo?
Tengo muchos miedos, pero el más relevante de todos es que no quiero perderle.
¿Por qué le perderías? ¿No es recíproco?
Todo apunta a que no lo es.
Entonces mejor calla y no digas nada, sobretodo si piensas que se va a espantar.
El punto es que no sé hasta cuándo sea capaz de callar. Me gustaría impresionarle, interesarle, atraerle, fascinarle. 
¿Te esfuerzas por lograr algo de eso?
No. La verdad es que... no. No me estoy esforzando en fingir que soy otra persona con respecto a mis opiniones y pensamientos. En realidad, me estoy esforzando en frenar mi naturaleza. 
¿Cuál naturaleza?
Deseo entregarle cariño cuando le veo. Deseo expresar de forma física mis sentimientos. Pero no puedo...
¿Por qué no puedes? ¿No es parte de tu naturaleza?
Tengo miedo; no puedo ser natural porque me supera el miedo.
¿El miedo a perderle?
El miedo a intoxicarle. El miedo al rechazo. El miedo a ser un chiste malo, pero en vida.
Ajá... Pues, resulta que en la vida siempre tenemos miedo. Muchas veces los superamos, pero esto sólo podemos saberlo cuando nos vemos en una situación en la que debemos elegir si es que enfrentamos el miedo o no. Te recomiendo que lo enfrentes, porque me parece triste que no puedas expresarte. Es decir, yo no creo en el amor ni nada de eso, pero me parece que la gracia de juntarse con alguien recae en que puedes llegar a sentirte en armonía contigo, pero a la vez compartiendo. ¿Se entiende?
No.
Mira: no vas a saber nunca si es que superaste el miedo a las relaciones que te generan sentimientos importantes, si no intentas siquiera ser "normal" en su presencia. Mientras más pendiente estés de lo que haces y de lo que no, creo que más vas a transmitir tus confusiones y ese deseo reprimido de compartir que, a mí parecer, es lo que realmente te aqueja. No tienes problemas con tus sentimientos hacia esa persona; al contrario, sabes exactamente lo que sientes y has seguido en pie como cualquier persona estable. Lo que te abruma es que estás pagando un precio que ni siquiera sabes si corresponde. Si no te dejas llevar por tu real carácter, si te estás reprimiendo constantemente por miedo, pues te recomiendo que no le veas más. Que te olvides lo antes posible y vivas con tranquilidad; algún día podría ser que conozcas a alguien que no te intimide a tal nivel que llegues a censurar lo que sientes.
No quiero dejarle.
Entonces tienes absoluta disponibilidad para sufrir. ¿Lo sabes, no?
Quiero enfrentar mis miedos. Y quiero sentir que reflejo honestidad en mis sentimientos, no confusión ni censura.
Voy a insistir: mejor es no decir nada. Pero, mientras sigas esperando nada, ¿qué tan mal te podría ir?
Si le pierdo, será porque no había otro camino posible.
No necesariamente. Pero, si le pierdes, será mucho más fácil olvidarle.
Mejor es callar hasta el infinito.

lunes, 20 de marzo de 2017

No he podido superar la pesadilla ni las ganas de dormir bien. Sin despertar porque me van a torturar hasta la muerte, sin explicaciones ni alguien para apuntar con el dedo.
Tal vez debería dormir, pero me da rabia después que en la noche no me de sueño. Quisiera dormir toda una semana y despertar más joven. E inteligente; con energía para regalar.
Mis dedos no me están ayudando a transmitir los vagos pensamientos que debieran construir esta entrada. Ni los ojos ni mi cabeza. Todo se siente adormecido por la naturaleza más floja que pudiera existir en mi vida.
Hoy pensé que entre las mejores cosas que me han pasado en la vida, están sci-hub y que el Totoro me ame.

miércoles, 15 de marzo de 2017

See ya

Me he equivocado al respecto de la vida. Y de mí. Especialmente de mí.
Pensé que cuando me lo proponía era capaz de cualquier cosa. Pensé que era fuerte y que podía poner el pecho a todas las situaciones posibles. Pensé que estaba preparada para reaccionar ante cualquier evento, tomando la mejor decisión en los segundos más cruciales. Al mismo tiempo de pensar todo esto, sentía que era una persona sin autestima. 
¿Piensa de esa forma alguien que no tiene autoestima? Es como falso decir: me parlo cero pero me tengo harta fe. No podría tenerme algo de fe si me parlara cero.
Lo cierto es que llegué a este anhelado punto, el de sobrevivir cada día con lo que se tiene, sin pedir nada más, sin esperar nada. Pero a veces se me sale un poco lo malcriada y tengo ganas de hacer eso del baile que puse ayer, y como no llega ese momento me desespero y me da ansiedad pero a la vez SÉ que no lo voy a ir a buscar porque nicagando voy sola a bailar aunque debería porque eso sería precisamente lo que supuestamente estoy buscando. El punto es que me antepongo a que todo salga MAL y me aburra y en ese caso necesito compañía de respaldo JAJAJA. BROMA.
Pero, escribiendo en serio, debería atreverme a salir a bailar. 
Pero ya sé que no me atrevo.
Lo sé tanto que no quiero seguir pensando en un acto que me supera con creces. Ahora creo una admiración hacia las personas que van a bailar solas. Y las que van solas al cine. Y sería, porque el resto puedo hacerlo sola, excepto tomar y fumar porque eso es de alcohólica y drogadicta y no quiero estar en ese punto.
Bueno es no esperar nada. Mejor es dejar que todo llegue, aparezca, tomarlo, disfrutarlo, y luego dejar que se vaya. Los grandes sucesos de la vida son como cometas, y no vale la pena estar 100 años esperando a que pase algo bueno de ese calibre. Sí pasan cosas buenas pequeñas muchas veces al año, como los meteoritos. 
Yo quiero atrapar mis meteoritos.
La última vez que vi 2 estrellas fugaces, mi primer deseo fue UNA MIERDA y me arrepiento porque VALEPICO. Pero el segundo fue más inteligente.

martes, 14 de marzo de 2017

Tengo demasiadas ganas de estar borracha y voladita, bien pegada, y bailar. En un lugar donde todos estén bailando sin que nada importe. Y que alguien me atraiga y sea recíproco y nos enamoremos un rato.
Ojalá se haga realidad.

lunes, 13 de marzo de 2017

Hater

Siento mucho sueño pero la luz no me permite dormir en estos momentos inmediatos. Tampoco me desespero por no conciliar el sueño; es decir, si lo estuviera buscando realmente, no estaría en el computador.
Me hace bien distraerme de todo lo que considero nocivo. Además, estoy pensando de una forma en que todo tiene algún sentido, incluso aquello que comprendemos como fuera de la lógica, irracional e inexplicable. Como ligado a esa parte de la fantasía de la vida. No tenemos explicaciones y por eso nos aferramos a que es de lo más "noble" que nos podría pasar, o bien, les atribuimos un falso sentido del "instinto".
Yo creo que todo tiene una explicación. Al final, lo bonito de pensar y escribir cualquier cosa, es precisamente el ser capaces de comunicar y expresar las imbecilidades que tejemos al interior de nuestros pensamientos. Algunas perdemos el tiempo entregando explicaciones o bien un contexto que entrega sentido a esos comportamientos que usualmente consideramos como pasionales; por ende, carentes de algún objetivo en específico que no sea el conseguir placer.
Por lo efímero del placer, además, esto tampoco resulta en un objetivo bien comprendido. Es más bien una recompensa pasajera. No alcanza a contextualizarlo como parte de una práctica necesaria.
Ah, y quiero aclarar que no me refiero a la reproducción.
Pienso que intentar "naturalizar" a la humanidad comparándola con otros mamíferos y generando teorías que nos acercarían más a su tipo de comportamiento, se ha ido configurando junto con otras corrientes de pensamiento, pero el sentimiento general que los ha ido guiando es encadenar el comportamiento de la sociedad con el fin de mantenernos bajo control y así que de hecho puedan existir las posiciones de poder.
Por eso no creo en que las personas tengamos instintos. Creo que somos extranjeros a este mundo y por ende poseemos inteligencia. Pero no instintos. No somos como los otros mamíferos; venimos de otro lugar pero nos adaptamos para terminar de poblar el planeta de forma efectiva. Sin embargo, nuestro nivel de sobreadaptación al planeta indica que ella es directamente proporcional al daño que le hacemos como especie superextendida por el globo.
Con lo anterior, puedo permitirme pensar constantemente saliendo de los márgenes. Y puedo cuestionarlo todo. Estoy 100% segura de que el amor es en esencia negativo, pero se construyó un toldo de belleza y felicidad en el aura de esto pésimo que a casi todas las personas les pasa, con tal de mantenerlos ocupados en pensar en sus lógicas penas de amor, y deprimiéndose por no conseguir ese ideal impuesto de persona con familia también impuesta en su configuración. Las personas solas con la información pueden pensar más. Las personas que quieren hacer realidad la información de la televisión, son quienes menos tiempo tienen para pensar.
Las personas se matan entre ellas por razones diversas, no como los mamíferos terrestres. Esto, para mí, es razón suficiente para cuestionarlo todo.
absolutamente
todo.

domingo, 12 de marzo de 2017

Podría seguir, pero pa qué

Me di cuenta de todo lo que había dejado atrás en cuanto me sumergí en este espiral de la evasión constante de eso que a algunos les gusta llamar "realidad". Me pregunto qué tan distintas son nuestras "realidades". Alguna vez le dije a una persona que estaba en lo correcto, ya que aquéllo que decía podía ser real 100% en cuanto se adaptase a su propia realidad. En la mía, por otra parte, había una volatilidad en la respuesta a la discusión, que no me permitía situarme en algo similar a su realidad. Por eso decidí dividirnos un poco a todos los presentes, expresando que S persona tenía razón en su realidad. Tuvo algo de lógica, al parecer.
No quiero imponer mi realidad a nadie. Sólo quiero hacerles saber que a veces parece que estoy ahí, cuando en realidad no me encuentro presente. No porque pueda desdoblarme y tener mi mente entregándome paisajes de otra forma inalcanzables para mi estilo de vida, sino porque no puedo conectarme contigo. Si te ha pasado que sientes que desaparecí pero sigo sentada a tu lado, observando la nada porque realmente no hay nada interesante para observar, lo más probable es que mi cabeza en su interior no esté presente. Pero no tiene que ver contigo; no puedo estar conectada a uds el 100% del día. A veces necesito no escuchar, no contestar, incluso hacer como si nada de lo que escucho, huelo o veo existe realmente. 
Lo anterior sucede hasta que físicamente me alejo de ti, o hasta que regreso a conectarme contigo porque dijiste algo que me hizo clic, o porque no podía no intentar contestarte esa pregunta. Aunque creo firmemente que todos y cada uno de nosotros somos capaces de respondernos nuestras preguntas. 
Así es como me termino imaginando como una persona con una antena conectada a algún chip en mi cerebro. A veces pienso que aquéllo que estoy pensando no proviene de mi consciencia, sino de algo externo. Como lo que decía el Diego: una programación, tal vez. Sólo que a veces la conexión con algunas personas es tal, que podría llegar a sentir que nos interconectamos ciertos cables para sentir ciertas cosas. Quizás estamos reposando en una tina nutritiva, como Neo en The Matrix, y para crear nuestra diversidad de realidades se van intercambiando cables constantemente entre nuestras piscinas. Cables que sirven para reír, llorar, para besarnos, para llegar hasta el fondo de lo que creemos que es uno de los límites de una relación social humana. 
Siguiendo con lo anterior, es que me encuentro analizando superficial y vagamente qué tipo de cables utilizo con las personas que me rodeo. Algunos necesariamente están sujetos a la aprobación o reciprocidad de lo que busca la otra persona. Esto sucedería con la amistad; la Meli quiere comer queque conmigo, así es que ya que estamos de acuerdo y buscamos el mismo fin de este día, hagamos un trato:
Los cables configuran paso a paso lo que haremos. Yo cocinaré. Me voy a esmerar en esto. Tú trabajas. En este momento nuestro cables no están conectados, sólo sincronizados. Sincronizados en la realidad compartida entre nosotras, de que cuando el brownie esté listo, comeremos. Comeremos la misma cantidad de pedazos y compartiremos lo que sentimos, esa estupidez demencial y cósmica que nos rodeará.
Antes de llegar a ese punto, mis cables trabajan por ayudarme a consguir mi meta. Creo que hace poco les hice una mantención de algún tipo, porque el brownie realmente quedó de maravillas, paradisíaco. Tanto por su sabor como su efecto maravilloso, retardado y extendido.
Una vez listo y enfriado; ya estábamos conectadas porque experimentábamos un bajón de la mezcla a la cual llamamos: RECETA LETAL. Tres razas distintas nos llevan a pensar de esa forma.
Hay cables que están mejor adaptados para entregarnos las drogas. Debemos saber que queremos cuidarlos para que no nos vaya mal en este ámbito de nuestras vidas. Cualquier duda, cualquier acción dubitativa con respecto al consumo nos llevará a un mal traspaso de la información. Y son ellos quienes nos mantienen sintiendo todo esto, así es que voy a hacer lo mejor que puedo para tener una vida feliz -según mis estándares- con estos cables que promueven algo de independencia en esta sociedad.
En resumen, nos conectamos con Melisa cuando decidimos fumar. Cuando comimos juntas. Cuando nos reímos de ese gif del PUTO en el rollo del cuello.
Así es como también me desgasto.
Puedo estar toda una noche conectada a ti, incesantemente. Puedo estar muchas horas haciendo cosas contigo, escuchándote y compartiendo series y películas, y con una persona especial puedo llegar a conectarme en ese nivel que algunos consideran como la máxima expresión del compartir entre humanos. Yo lo veo como un desenlace necesario; nuestras conexiones aguantan hasta cierto punto. En algún momento querremos intercambiar fluidos que de cierta forma también nos mezcla un poco de batería y algo de lubricante para cables con información nueva y rica: el placer.
Y luego de noches intensas de intercambio de líquidos con esa persona especial, tal vez necesito un momento para descansar y asimilar un poco lo grandioso que fue ese pedazo de realidad, ya dejado atrás. Hay algo que los cables no permiten todavía, y esto es volver atrás.
Cuando descanso de ustedes, cuando mi cuerpo está ahí pero su interior completamente vacío, es porque lo necesito. Las relaciones sociales me gastan energía y muchos pensamientos. A veces tengo que evadirme y si no quiero decir nada es porque no tengo absolutamente nada que compartir contigo. Lo que no es algo malo. Sólo volveremos a compartir en otro momento. Cuando ambos queramos. Cuando ambos hallamos descansado. Cuando nos extrañemos o simplemente nuestro cables, acostumbrados al encuentro, faciliten nuestra interacción.

jueves, 9 de marzo de 2017

Mal edu ca da

Soy mal educada. No porque me criaron así, sino porque muchas veces simplemente nadie me habló sobre ciertas cosas, y no fui lo suficientemente correcta en mis observaciones de vida, como para integrarlas a mi vida diaria.
Cuando despierto, no siempre me acuerdo de saludar. A veces sólo hablo. Lo mismo hago por wasap. Me cuesta demasiado acordarme de que hay que saludar... Pero es que casi siempre las conversaciones quedan flotando, y cuando eso pasa, cuando nadie dice "adiós", siento que no es más que una larga pausa, y por ende luego apreto play y nada. Por qué saludar en ese caso. Me parece ridículo si la conversación había quedado en stand by.
En fin.
Seguido de lo anterior, también muchas veces se me olvida preguntar (por wasap) cómo está la persona con quien hablo. ¿Cómo te va? Usualmente uso eso cuando la conversación se había cerrado o ya había pasado tanto tiempo desde la última vez, que la cuestión aunque quedó flotando, se cerró por si sola.
Hoy me di cuenta de que soy mal educada por no preguntar esas cuestiones básicas. Igual, sólo para que ud. lector sepa, le cuento que a mí me da lo mismo si no me saludan por wasap o si no me preguntan cómo me va; muchas veces entiendo que las personas buscan algún tipo de información específica y realmente no les interesa saber qué pasa conmigo. Para eso están mis amigas de verdad. Los demás... No lo sé.
Hay conocidos buena onda por ahí. Que si se interesaran un poco más como para tener una plantita de la amistad, tal vez podría florecer muy muy bella e incluso convertirse en un árbol majestuoso. Pero esto es muy raro que pase.
Tengo ganas de salir de mi concha, de ir a una fiesta con buena música pegada, cerrar los ojos, olvidar el mundo y moverme lo más pegada y drogada que pueda. Lástima que sé que mi panorama para hoy no sobrepasa mi relación con el Totoro, el computador y el celular. En fin, así podemos ser las personas cuando el vacío social se llena con internet, o al menos eso queremos creer.
Buenas noches.

pd: debo decir que, algo bueno de mi blog, es que siempre saluda. 

martes, 7 de marzo de 2017

No la bruma, por favor no

De repente me empecé a sentir terriblemente abrumada. Como si hubiera tenido que hacer 100.000 cosas y tenga 0 lista. Como si mi vida tuviera algún sentido y lo hubiese perdido.
¿Por qué me siento mal?
Siento que el cielo se cayó sobre mi cabeza. Tal vez por la canción que estaba escuchando; tal vez porque ocasionalmente recuerdo que todo está terriblemente mal, y sólo pienso que morir es lo más sano que podría pasarle a cualquiera.
Le puse demasiada atención a la letra de North Star, by IAMX. Me di cuenta de lo triste que se siente Chris al cantarla, aunque la música pretenda expresar volatilidad en sus sentimientos; creo que al menos a mi me hace bien/y/mal escuchar su voz. A veces IAMX resulta terapéutico; otras veces me destruye por dentro y sólo quiero llorar.
Ojalá pudiera presionar un botón y desaparecer como un simple peo de este mundo. Y, sí, dejar una fragancia hedionda ahí donde solía estar.
Se vienen tiempos mejores, pero este día en particular, en este momento, ME VALE PICO.

sábado, 4 de marzo de 2017

Flunator

Quiero pensar que la libertad puede existir, en tanto seamos capaces de alejarnos de la posesividad que hemos aprendido que debiera traer la monogamia.
No creo en la monogamia. Tampoco creo en el amor. Creo en el infinito placer, en la felicidad del momento, en pasarla bien y continuar con eso hasta que llegue el momento de que muera. Pero también creo que eso conlleva dificultades, especialmente cuando me acostumbré a vivir de una manera nociva y posesiva aquéllo que muchos definirían como amor.
El sexo no es necesariamente amor. Es cierto que mientras mejor se da, más fácil es encariñarse con la persona. Pero eso no te da derecho a exigirle nada, a esperar nada, a sentir que tenemos que ser exclusivos. Si quisiera pasarla bien con otra persona, ¿estaría mal?
¿Por qué estamos tan acostumbrados que hemos naturalizado que la exclusividad te da el derecho a encerrar, a encadenar?
Tengo infinitas ganas de llorar escribiendo esto. No quiero ser esa persona nociva con nadie, no quiero encadenar a nadie; sólo quiero pasarla bien y encariñarme sin destruirlo todo con esa naturalización de que la exclusividad puede ser real. Lo cierto es que puede ser real en tu cabeza, pero no te lo recomiento porque si te enteras de algo vas a sentir que tu chacra se encoge y el suelo se convierte en un acantilado por donde cae tu mente; en la caída psicológica llegas a pensar que ojalá fuera real, ojalá estuvieras muriendo para no tener que enfrentarte a ese dolor y así tampoco tener que superar nada.
A veces... Casi siempre escondo lo que siento. Lo hago porque no quiero que nada cambie, quiero que todo se mantenga igual. Y lo triste de ello es que sé que puedo lograrlo en cuanto me siga guardando para siempre todo lo que siento, estas emociones incontrolables que me hacen pico cuando pretendo racionalizarlas con tal de destruirlas desde su raíz. No quiero quemar la planta; quiero destruir la tierra. Quiero que no tenga nutrientes, que esté totalmente muerta. No quiero sentir nada para no tener que ocultar nada y todo siga igual.
No sé por qué me emociona tanto escribir sobre este tema. Será porque tengo demasiado arraigado y reciente el trauma que me fabriqué a propósito de la posesividad en la vida de pareja. Un psiquiatra o cualquier persona entendida en cómo la mente teje sus relaciones sociales, comprende que lo que describí en el principio de este post, se trata de una relación de pareja calificada como no convencional, pero relación de pareja al fin y al cabo. (cómo me gusta terminar algo con "al fin y al cabo"; ¿de dónde provendrá?).
Sigo pensando que aquéllo que entendemos o queremos entender por "amor" trae consigo la destrucción en cuanto nos permitimos entrometernos en la libertad de la otra persona. Creo firmemente que tenemos que encariñarnos con quien conocimos desde un principio, y no intentar transformar nada desde la posesividad y la absoluta exigencia de ciertos comportamientos. Me ha costado aprender esto. Todavía me cuesta ponerlo en práctica.
Creo que es absolutamente posible enamorarse sin esperar nada. Sólo vivir el momento hasta que muera, no hacerse problemas, cero drama, y si es que aparece, largarse para evitar un poco el sufrimiento. Siempre cuesta abandonar a alguien, ya sea familiares, amigos o parejas. Pero no es imposible. Se puede y con perseverancia y resiliencia veremos que el tiempo me dará la razón. Te olvidaré de esa forma, no sentiré enamoramiento por ti y continuaré con mi vida. Seguramente otra persona llegará.
Por eso no creo en el amor. Porque me rehúso. Porque me repugna. Porque no quiero que me aten ni yo atar ni hacerle daño a nadie. 
También creo en que puedes ver que no hay exclusividad, y tomar la decisión de que no te importe, siempre y cuando la otra persona sea honesta con respecto a su cuidado. Y si no hay confianza, sí se exige preservativo (con esto estoy totalmente de acuerdo), y si se niegan, dar media vuelta, terminar con el enamoramiento y no regresar jamás.
Con tal que mi forma de pensar cambie, no volveré a hablar del amor con connotaciones positivas; para mí sólo existe el sentimiento, que comprendo como enamoramiento. Enamorarse es pasajero y personal. Así deberían ser todos los sentimientos. El amor, en cambio, es una construcción nociva.
Qué asco san valentín.
Al menos ya se me quitaron las ganas de llorar. Aguante la reformulación de la mente y del lenguaje, como en Arrival, como el alemán, como muchos otros idiomas que tengo que aprender antes de morir. Estoy de acuerdo con tu comentario en el post anterior, Pina; a mí también lo que más me gustó de Arrival fue la consecuencia de haber adquirido un lenguaje extraterrestre. Qué buena película por la rechucha.

jueves, 2 de marzo de 2017

Afraid

Hola.
A veces me preocupo innecesariamente y por ende siento este miedo a volver atrás; a sufrir y deprimirme, a tener entradas flunes como las del 2016 en mi blog. Sean muchas o pocas, no quiero volver a sentirme de esa forma. Sólo quiero amar y ser amada, algún día, y ser feliz con eso y nada más. No estoy necesariamente buscando ni negándome al amor. Una no puede controlar ciertas cosas que llegan como cometas a destruirnos por dentro.
Al final, lo único cierto es que todo lo malo trae algo bueno, y viceversa. Por lo tanto, no saco nada con tener ese miedo porque es lógico que, si ahora ando feliz por la vida, más adelante tendré alguna razón por la cual estar flun. 
Tampoco vale la pena y tiempo perdido el anticiparse a los malos ratos que vendrán; creo que lo mejor es aprender constantemente, recordar y practicar lo que pensamos que mejorará nuestra vida social, especialmente en los malos momentos. 
Con el paso del tiempo y todos estos largos ratos que he tenido para pensar, me he dado cuenta de que estoy aprendiedo con mucha paciencia, repetición y rebobinación de los aciertos, de qué forma puedo llevarme mejor con mi mamá. Para empezar, hago lo que ella dice. Segundo, soy directa con ella, incluso cuando tengo que darme recovecos para que ella comprenda de la misma forma que yo, aquéllo que estoy comunicando. De esa forma nos ponemos en sintonía. Tercero, cuando se pone flun y grita y golpea las cosas, me aguanto en mi pieza, tiro un par de chuchadas al aire para desahogarme, y al cabo de entre media a una hora, voy a preguntarle qué le pasa. Por lo general, ya está bien cuando aparezco, pero siempre es importante demostrar que le importas. Cuarto, si se enoja conmigo le pido disculpas e intento enmendarlo de alguna forma. Quinto, si me equivoco le pido disculpas es intento enmendarlo. Sexto, cuando pelea con mi papá o mi papá pelea con ella, y ya es tanto que me estreso y simplemente no puedo callar lo que pienso, les doy una cátedra de por qué sus discusiones son enteramente estúpidas; entonces tengo dos opciones, según su reacción:
- mi papá o mamá se justifican en su actuar y continúan peleando: en este caso me voy.
- se quedan callados y alguno de ellos intenta cambiar el tema: me quedo y apoyo a quien decidió dejar el tema atrás. Incluso si eso conlleva un enojo aún mayor.
La comunicación y el lenguaje de todo tipo son la base de la convivencia. Si no me sintiera con la libertad de expresarme con soltura y sin miedos, seguiría siendo esa persona asustada, amargada, que odia todo y prefiere no valorar a nadie porque no se valora a sí misma.
Últimamente he dicho tanto lo que pienso, que a veces me arrepiento. Pero luego pienso que mi arrepentimiento parte de quienes me escuchan; yo no tengo miedo de decir lo que opino, cuando tengo alguna opinión, o de enseñar cosas raras que puedan expandir el mundo de alguien que está abierto a escuchar. En fin, me he sentido arrepentida de que tal vez los temas de conversación que toco son demasiado vulgares y por ello algunas personas piensan que soy vulgar y tal vez demasiado abierta a ciertas situaciones que en verdad suelen incomodarme. Pero esto no es problema mío. Yo sólo hablo, y cómo las personas reaccionan es parte de conocerles y luego comprender que tal vez no sea lo mejor opinar siempre, con tal de evitar el sentimiento posible de estar siendo altamente juzgada, y en ocasiones callar. Simplemente estar ausente en la misma presencia.
Todo miedo social puede ser superado. Todo miedo social que provenga de nuestras cabezas; el miedo a la violencia no creo que pueda superarlo. A la humillación, sí, porque lo que para algunos es humillación, para mí no significa nada. Pero que me golpeen, me asalten o me violen sí me provoca algo de miedo, especialmente lo último, tras lo cual no sabría decir si podría continuar viviendo.
Y si me matan, dah.
Últimamente he pensado bastante que la mejor forma de morir, debe ser garchando pero además sintiendo placer, no que te apuñalen o te corten el cuello y se derrame tu sangre como en Gone Girl.