jueves, 2 de marzo de 2017

Afraid

Hola.
A veces me preocupo innecesariamente y por ende siento este miedo a volver atrás; a sufrir y deprimirme, a tener entradas flunes como las del 2016 en mi blog. Sean muchas o pocas, no quiero volver a sentirme de esa forma. Sólo quiero amar y ser amada, algún día, y ser feliz con eso y nada más. No estoy necesariamente buscando ni negándome al amor. Una no puede controlar ciertas cosas que llegan como cometas a destruirnos por dentro.
Al final, lo único cierto es que todo lo malo trae algo bueno, y viceversa. Por lo tanto, no saco nada con tener ese miedo porque es lógico que, si ahora ando feliz por la vida, más adelante tendré alguna razón por la cual estar flun. 
Tampoco vale la pena y tiempo perdido el anticiparse a los malos ratos que vendrán; creo que lo mejor es aprender constantemente, recordar y practicar lo que pensamos que mejorará nuestra vida social, especialmente en los malos momentos. 
Con el paso del tiempo y todos estos largos ratos que he tenido para pensar, me he dado cuenta de que estoy aprendiedo con mucha paciencia, repetición y rebobinación de los aciertos, de qué forma puedo llevarme mejor con mi mamá. Para empezar, hago lo que ella dice. Segundo, soy directa con ella, incluso cuando tengo que darme recovecos para que ella comprenda de la misma forma que yo, aquéllo que estoy comunicando. De esa forma nos ponemos en sintonía. Tercero, cuando se pone flun y grita y golpea las cosas, me aguanto en mi pieza, tiro un par de chuchadas al aire para desahogarme, y al cabo de entre media a una hora, voy a preguntarle qué le pasa. Por lo general, ya está bien cuando aparezco, pero siempre es importante demostrar que le importas. Cuarto, si se enoja conmigo le pido disculpas e intento enmendarlo de alguna forma. Quinto, si me equivoco le pido disculpas es intento enmendarlo. Sexto, cuando pelea con mi papá o mi papá pelea con ella, y ya es tanto que me estreso y simplemente no puedo callar lo que pienso, les doy una cátedra de por qué sus discusiones son enteramente estúpidas; entonces tengo dos opciones, según su reacción:
- mi papá o mamá se justifican en su actuar y continúan peleando: en este caso me voy.
- se quedan callados y alguno de ellos intenta cambiar el tema: me quedo y apoyo a quien decidió dejar el tema atrás. Incluso si eso conlleva un enojo aún mayor.
La comunicación y el lenguaje de todo tipo son la base de la convivencia. Si no me sintiera con la libertad de expresarme con soltura y sin miedos, seguiría siendo esa persona asustada, amargada, que odia todo y prefiere no valorar a nadie porque no se valora a sí misma.
Últimamente he dicho tanto lo que pienso, que a veces me arrepiento. Pero luego pienso que mi arrepentimiento parte de quienes me escuchan; yo no tengo miedo de decir lo que opino, cuando tengo alguna opinión, o de enseñar cosas raras que puedan expandir el mundo de alguien que está abierto a escuchar. En fin, me he sentido arrepentida de que tal vez los temas de conversación que toco son demasiado vulgares y por ello algunas personas piensan que soy vulgar y tal vez demasiado abierta a ciertas situaciones que en verdad suelen incomodarme. Pero esto no es problema mío. Yo sólo hablo, y cómo las personas reaccionan es parte de conocerles y luego comprender que tal vez no sea lo mejor opinar siempre, con tal de evitar el sentimiento posible de estar siendo altamente juzgada, y en ocasiones callar. Simplemente estar ausente en la misma presencia.
Todo miedo social puede ser superado. Todo miedo social que provenga de nuestras cabezas; el miedo a la violencia no creo que pueda superarlo. A la humillación, sí, porque lo que para algunos es humillación, para mí no significa nada. Pero que me golpeen, me asalten o me violen sí me provoca algo de miedo, especialmente lo último, tras lo cual no sabría decir si podría continuar viviendo.
Y si me matan, dah.
Últimamente he pensado bastante que la mejor forma de morir, debe ser garchando pero además sintiendo placer, no que te apuñalen o te corten el cuello y se derrame tu sangre como en Gone Girl.

1 comentario:

píapío dijo...

ajajajja caca dulce

me gusta cuando hablas de lenguaje, es demasiado bacán; podrías ser lingüista. una de las cosas que más amé de arrival fue la volá de la comunicación y las formas en que el personaje de la amy adams se acercaba a los heptapods.
probablemente haga lo mismo que tú cuando llegue a la casa y a la media hora la mamá me empiece a molestar.
estoy escribiendo super mal porque tengo sueño de tanto transformar mangas pa pasarlo al kindle. weon, ya no sé escribir, no sé qué cómo expresarme si no es escribiendo.
me gustaría teletrnasportarme los puros viernes y sabados allá, y volver en la semana. cuando más extraño es en los findesemana.

dile a la milly que la quiero mucho, aunque ella no se acuerda de mi.

tkm danonina