sábado, 29 de abril de 2017

La otra noche

Soñé nuevamente. Y era todo tierno. Besos bonitos; tiernos besos, sí. Pero lejos la mejor parte del sueño fue que yo estaba flun y el abrazo que recibí fue todo lo que necesitaba. 
Lo que más extraño es sentir infinita sensación de felicidad y tranquilidad de un abrazo sincero, largo, apretado y cargado de ganas de expresarse cariño; un abrazo 1000 millones máximo recíproco.

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